Ayer 141 (1) 2026: 55-83
Marcial Pons Ediciones de Historia
Asociación de Historia Contemporánea
Madrid, 2025
ISSN: 1134-2277
DOI: 10.55509/ayer/3175
© Jaume Claret Miranda
© Nicolás Sesma
Recibido: 17-07-2025 Aceptado: 06-10-2025 Publicado on-line: 08-01-2026
Editado bajo licencia CC Attribution-NoDerivatives 4.0 License
«Nunca segundas partes fueron buenas». Una aproximación bibliográfica al segundo franquismo *
Jaume Claret Miranda
Universitat Oberta de Catalunya
jclaretmi@uoc.edu
Nicolás Sesma
Universidad Grenoble Alpes
nicolas.sesma-landrin@univ-grenoble-alpes.fr
Resumen: El llamado segundo franquismo viene determinado por el recambio generacional que llevó al frente de la dictadura y de la oposición clandestina a nuevos actores y discursos, tanto individual como colectivamente. En esos años, la gestión de lo cotidiano —incluida la característica faceta represiva— y las nuevas dinámicas socioculturales convivían con la evidencia de la dificultad de supervivencia del régimen sin su creador. A pesar de estos rasgos diferenciales, el estudio del periodo estuvo largamente condicionado por las investigaciones sobre la posguerra, por la búsqueda de las claves de la posterior transición democrática y por las interpretaciones interesadas legadas por algunos de sus protagonistas. Sin embargo, la renovación personal y metodológica en la profesión, la normalización de las comparativas internacionales, el progresivo acceso a nuevas fuentes y la perspectiva otorgada por la distancia temporal han musculado nuestro conocimiento sobre el segundo franquismo, dando paso a una mirada más compleja e informada sobre lo acontecido. Este artículo quiere dejar constancia de los avances en la comprensión de la evolución interna del régimen que desencadenó una serie de políticas económicas cuyos efectos transformadores resultaron decisivos para la posterior evolución sociopolítica.
Palabras clave: dictadura franquista, años sesenta y setenta, historiografía, historia social, historia política, oposición antifranquista, represión.
Abstract: The so-called «Second Francoism» is determined by the generational shift that brought new actors and discourses —both individually and collectively— to the forefront of both the dictatorship and the clandestine opposition. During these years, the management of everyday life —including its characteristic repressive dimension— coexisted with the growing awareness of the regime’s difficulty in surviving without its founder. Despite these distinctive features, the study of this period for a long time was shaped by research on the postwar era, the search for the origins of the later democratic Transition, and the self-serving interpretations passed down by some of its protagonists. However, the generational and methodological renewal within the historical profession, the normalization of international comparisons, the gradual access to new sources, and the perspective afforded by temporal distance have significantly strengthened our understanding of the Second Francoism. This article seeks to highlight recent advances in the analysis of the regime’s internal evolution, which gave rise to a series of economic policies whose transformative effects proved decisive for Spain’s subsequent socio-political development.
Keywords: Franco dictatorship, sixties and seventies, historiography, social history, political history, anti-Franco opposition, repression.
La guerra civil española fue siempre para la dictadura su principal fuente de legitimación y una perpetua referencia, a la que no renunció ni tan siquiera cuando pretendió moderar su discurso público. Así, la Ley Fundamental de 17 de mayo de 1958 todavía apelaba a «los ideales que dieron vida a la Cruzada» y cuando se conmemoraron los supuestos veinticinco años de paz todavía las nuevas generaciones de juristas franquistas «adaptaron esos discursos a los nuevos tiempos» 2. Esta fuerza de atracción condicionó también la historiografía posterior, tanto la realizada en el extranjero con mayor libertad por parte de los hispanistas como la llevada a cabo desde los márgenes de la academia o directamente desde la oposición. Esta deformación gravitatoria llevó a una sobrerrepresentación de la posguerra y a una cierta postergación de los trabajos sobre los últimos años del franquismo.
Además, el conocimiento sobre esta segunda etapa de la dictadura quedó desdibujado por dos condicionantes principales. En primer lugar, el propio régimen supo proyectar un relato legitimador, presentando su trayectoria desde finales de los años cincuenta como una corrección de los excesos de la posguerra y atribuyéndose el mérito de haber sabido poner las bases del desarrollo económico y social de las décadas siguientes. Esta pervivencia anómala de «los discursos oficiales cincelados por el franquismo» 3 dificultó la generación de una literatura académica liberada tanto de ellos como de los posteriores relatos simplistas y mecanicistas promovidos interesadamente por algunos de los protagonistas de la transición democrática, necesitados de reinventar sus propias biografías.
Aquí surge el segundo fenómeno tergiversador. La historia del segundo franquismo se ha querido explicar como la simple antesala del posterior proceso democrático, al que se niega así una entidad propia o diferenciada. Este sesgo interpretativo se ha visto acentuado por intereses particulares y corporativos, dentro de una competición para nada inocente por la paternidad del cambio y la coherencia ideológica individual. Sobre todo, en los setenta y primeros ochenta, biografías y autobiografías se multiplicaron para blanquear pasados incómodos y poder resituarse en las nuevas coordenadas políticas. Esta continuidad del personal político se produjo no solo en la derecha y centroderecha, a través de Alianza Popular y de la Unión de Centro Democrático, sino también en el seno de partidos regionalistas y nacionalistas periféricos y, en algún caso concreto, incluso hasta en el último extremo del arco ideológico.
Así pues, el segundo franquismo ha vivido a la sombra de los periodos precedente y posterior, siendo entendido como continuidad y corrección y como preparación y semilla, respectivamente. Sin embargo, estas carencias se han visto superadas a medida que la profesionalización de la disciplina, la internacionalización y la renovación de su metodología y utillaje, la apertura de nuevos archivos y el acceso a nuevas miradas han facilitado un estudio más focalizado. Todo ello ha permitido construir una historia superadora de la excepcionalidad española —afectada supuesta y únicamente por algunas de esas «salpicaduras» mencionadas por Franco— y, en cambio, situada de lleno en esos «aires de convulsión en que vive el mundo».
El desafío de este artículo es, por lo tanto, identificar, categorizar y sustanciar la existencia de un cuerpo de investigaciones que sitúan —y reivindican— este segundo franquismo con unas características propias. Desde nuestro punto de vista, el paréntesis temporal se inició en 1955 y se cerró veinte años más tarde, entre la muerte del dictador y la apertura de una posible ruptura respecto del franquismo con las elecciones, finalmente constituyentes, de junio de 1977.
El punto de arranque viene dado por la admisión del régimen como miembro de pleno derecho en las Naciones Unidas. Se contradice así el relato interesado de la propia dictadura y sus propagandistas, que avanzan el cambio (y pretenden condicionarlo ideológicamente) a los acuerdos de 1953 con el Vaticano y los Estados Unidos. Nunca está de más recordar que los otros únicos cuatro Concordatos habían sido firmados con el régimen fascista italiano (1929), el nazi alemán (1933), el salazarismo portugués (1940) y la criminal dictadura de Trujillo (1954). También se cuestiona la interpretación del Plan de Estabilización de 1959 como parteaguas, en función de una lógica puramente interna de la dictadura, pues fue más bien resultado de su normalización dentro de los organismos internacionales, como se reconoce en su propio preámbulo, que señala la confluencia con «la evolución de la economía mundial, especialmente la de los países de Occidente, en cuyas organizaciones económicas está integrada España», con lo que se asumían, en consecuencia, «las obligaciones» correspondientes «como miembro de pleno derecho de la OECE [Organización Europea para la Cooperación Económica]» 4.
El artículo parte del principio de que resulta imposible condensar la producción historiográfica sobre la cuestión en unas pocas páginas y de que toda selección siempre comporta un cierto grado de subjetividad, así como el riesgo de sobrerrepresentar los particulares intereses de los autores. Con todo, nuestra intención es cubrir el máximo espectro posible de temáticas e interpretaciones, y priorizar tanto las investigaciones con mayor impacto disciplinar como aquellas más recientes en el tiempo y que puedan abrir la vía a nuevas aportaciones. Por último, para evitar un listado interminable se cita a menudo una única obra —principalmente libros— de cada autor o escuela, con la voluntad de que esta primera referencia lleve al lector interesado al resto de la producción.
El obligado cambio de alianzas tras la derrota del Eje —aunque no sin renunciar completamente a aquellas peligrosas amistades, como han documentado Pablo del Hierro y José Luis Rodríguez Jiménez— 5 y el carácter decisivo a nivel estratégico y económico de la realineación con el bloque occidental durante la Guerra Fría planteaban una necesaria revisión del relato simplista oficial, que lo limitaba todo a la coincidencia anticomunista, a la dimensión católica y a las bondades económicas. El reciente monográfico de Ayer sobre la España franquista y sus contradictorios vínculos con las organizaciones internacionales entre los años cincuenta y sesenta es un buen ejemplo de la calidad del conjunto de los trabajos centrados en analizar este reposicionamiento del régimen 6.
Respecto de los vecinos allende los Pirineos, la emigración masiva de mano de obra nacional, el señuelo del Mercado Común y la ausencia de una diplomacia europea coordinada habían disimulado la complejidad y la relevancia de las relaciones existentes. Así, hallamos una primera línea de investigación más centrada en la asociación política con la Comunidad Económica Europea representada, entre otros, por Antonio Moreno Juste 7; mientras que Fernando Guirao 8 ha primado una interpretación desde la real-economik.
Esta segunda vía ha rescatado la importancia de España como destino de los capitales descolonizados y mercado virgen sin cortapisas democráticas y, al mismo tiempo, ha revalorizado el buen hacer de la diplomacia franquista y el pragmatismo de una Europa occidental cuyo discurso público no siempre casaba con su actuación económica y política. Estas miradas más globales no agotan la investigación sobre determinados casos de estudio, como ejemplifican los trabajos de Esther María Sánchez y Carlos Sanz respecto del específico vínculo franco-español y germano-español, respectivamente 9.
Mayor tradición hallamos en las investigaciones referidas a las relaciones con los Estados Unidos. El cambio de perspectiva lo protagonizó Ángel Viñas con la revelación de los acuerdos secretos del pacto entre los Gobiernos de Francisco Franco y Dwight D. Eisenhower y el análisis de la implicación real del redactado más allá de las lecturas interesadas, extendiendo su trabajo a todo el periodo contemporáneo con En las garras del águila 10. Posteriormente, tomaron el relevo investigadoras como Rosa Pardo 11 y equipos como el encabezado por Lorenzo Delgado Gómez-Escalonilla 12, cuyas publicaciones como editor o coeditor han desarrollado nuestro conocimiento sobre las relaciones diplomáticas, especialmente en los casos de Estados Unidos y América Latina, tanto respecto al ámbito militar y político como el cultural o el científico-educativo.
Precisamente, dos de las líneas ahora citadas han generado una interesante producción científica. Por un lado, la aproximación a la relación con las antiguas colonias españolas se ha diversificado, para atender tanto los aspectos diplomáticos y económicos como las influencias mutuas. Sirva de ejemplo el caso concreto de Chile, con trabajos como el de María José Henríquez Uzal 13 sobre las relaciones del franquismo con Salvador Allende, el de Isabel Jara Hinojosa sobre las conexiones con la posterior dictadura de Augusto Pinochet 14 o el dosier comparativo entre ambos procesos transicionales 15. Por el otro, cabe situar las investigaciones sobre el impacto tecnológico en ámbitos tan diversos como los programas de posgrado o la energía nuclear en el desarrollo económico 16.
Finalmente, tendríamos las relaciones con el hoy conocido como Sur Global. Su menor relevancia política y económica no debe llevarnos a engaño, puesto que los trabajos en curso han abierto nuevas vías de investigación respecto de la articulación del orgullo colonial español (Guinea Ecuatorial o Sáhara Occidental) 17, la búsqueda de interlocutores alternativos (como podría ser el exótico Chang Kai Sheck) 18 y el posicionamiento ante fenómenos nuevos como el surgimiento del movimiento de los no alineados o el terrorismo internacional. Estas iniciativas en dictadura marcarían, como han estudiado, entre otros, los autores citados, algunas de las líneas de la diplomacia durante la Transición y la primera etapa democrática española 19.
El cambio en la situación exterior fue causa, y a la vez consecuencia, de la evolución y la inevitable renovación del personal político encargado de gestionar el poder interno, desde la administración central hasta la periférica (municipios y provincias) 20, pasando por el entramado transversal del partido único. Aunque las camisas azules empezaban a palidecer, Falange mantenía su papel de columna vertebral e, incluso, sobrevivió al propio hecho biológico 21. Por su parte, el desgaste se ejemplificaba en la erosión de algunos de los organismos de encuadramiento 22.
Mientras tanto y hasta muy cercano el final de la dictadura, nada cambió en la cúpula del trueno, como ha recordado Julián Casanova en su reciente biografía del Caudillo. Con el paso de las décadas y el envejecimiento del dictador, se impulsó una evolución de su propia imagen, como ha analizado Javier Rodrigo en Generalísimo. Ahora bien, vacaciones y apariciones en la prensa rosa no ocultaban, bajo el velo de la propaganda del NO-DO y la televisión, dispositivos bien estudiados por Vicente Sánchez Biosca y Vicente J. Benet y por Manuel Palacio, que Franco guardaba en última instancia su «poder soberano de decisión», aunque lo ejerciera siempre bien asesorado 23.
Situados inmediatamente después en la cadena trófica, es muy buena noticia la renovación de la mirada sobre Luis Carrero Blanco a cargo de José Antonio Castellanos López 24. Hasta ahora solo contábamos con la obra clásica de Javier Tusell, responsable asimismo, junto con Genoveva García Queipo de Llano, del principal estudio sobre el otro presidente del Gobierno —Franco al margen— en Tiempo de incertidumbre. Carlos Arias Navarro 25. En la misma dirección, se echan todavía en falta biografías de los ministros de los gabinetes tardofranquistas, menos frecuentados que sus colegas de los años cuarenta y cincuenta. Necesitaríamos, además, que fueran realizadas con algo de distancia, como los trabajos de Enrique Faes, Antonio Míguez Macho y Maximiliano Fuentes Codera 26, pues en casos como los retratos de Laureano López Rodó y de Gonzalo Fernández de la Mora, firmados por Antonio Cañellas y Pedro Carlos González Cuevas, respectivamente, resulta muy difícil diferenciar dónde termina la voz del biografiado y comienza la del autor 27.
En los estratos intermedios, tan decisivos siempre para tomar el pulso a un régimen político, se produjo la convergencia de tres elementos complementarios. En primer lugar, la longevidad de la dictadura comportó la incorporación a cargos de responsabilidad de una primera generación sin experiencia bélica directa, socializada ya completamente bajo el marco del régimen. En segundo lugar, y en estrecha conexión con la primera, las canteras de selección más habituales se diversificaron y, sin perder de vista quién era el verdadero enemigo democrático, rivalizaron entre sí por incrementar su cuota de poder. Nunca faltaron las personalidades híbridas, claves para el funcionamiento del sistema, pero en todo caso los hasta entonces hegemónicos falangistas y católicos de la Asociación Católica Nacional de Propagandistas tuvieron que afrontar el ascenso del Opus Dei y los tecnócratas, en ocasiones mediante la creación de grupos como Tácito 28. En tercer lugar, las necesidades burocráticas y técnicas de un Estado cada vez más complejo exigían la incorporación de una gran cantidad de funcionariado y de profesionales realmente capacitados. Este crecimiento ya no podía ser controlado ideológicamente en su totalidad y, junto con fieles al régimen, también se incorporó talento independiente o directamente heterodoxo 29.
Aunque el añorado Santos Juliá fue el primero en señalar este cambio de paradigma del aparato del Estado 30, pocos libros han reflejado tan bien la conjunción de esta triada como Anatomía del franquismo, en el que Carme Molinero y Pere Ysàs abordan los debates tenidos en el seno del Consejo Nacional 31. A su cocina previa, en forma de pasillos e informes, tuvo acceso privilegiado Pablo Hispán Iglesias de Ussel 32, mientras que la figura de Adolfo Suárez se convierte en epígono y gozne entre el tardofranquismo y la democracia 33. En cambio, al margen de los escritos de Ferran Gallego y Xavier Casals 34, seguimos esperando estudios omnicomprensivos sobre las interioridades del aparato franquista, desde los diferentes compartimentos del búnker —llamado así por su enroque y como referencia a los fieles a Hitler hasta el final— a las razones y actuaciones de los —convencidos o arrastrados— aperturistas.
Estos cambios en el seno del personal político, unidos al realineamiento y a la búsqueda de mayor respetabilidad exterior, en especial de cara a Europa Occidental, necesitaban de un despliegue legislativo equivalente. Afortunadamente, contamos con buenos estudios que escapan de una interpretación centrada en el cinismo de quienes ocupan las posiciones de poder y tratan de comprender su búsqueda real de institucionalización 35. Para intentar alcanzarla, intelectuales orgánicos como Rodrigo Fernández Carvajal hablaban de La Constitución española y se ensayaban nuevos significados para nociones como «Estado de derecho», aunque fueran eficazmente contestados desde el exterior por las nuevas organizaciones no gubernamentales 36. Por añadidura, el accidente de caza de 1961 del propio Franco llevaría a la ratificación de Juan Carlos de Borbón como sucesor a título de rey 37.
Ahí desempeñaron un papel más esencial de lo admitido las campañas como la de los «25 años de paz» 38 o las distintas elecciones corporativas. Estas últimas, aunque atadas y bien atadas, no impidieron algunas trayectorias singulares, en especial en los procuradores del tercio familiar, muy atentos a la cuestión territorial y al renacimiento del «regionalismo bien entendido» 39. La guía esencial para esta dimensión de la dictadura es la investigación de Carlos Domper 40, complementada por algunos trabajos sobre procuradores carlistas navarros 41.
Contra cualquier tentación de una narrativa exclusivamente nacionalista del desarrollismo, tan cultivada en las mentirosas memorias de antiguos ministros aparecidas en la colección Espejo de España 42, aquí sucedió lo mismo que en tantos otros países. Como en el resto del mundo occidental, se promovió la sincronización con los aires del momento (economía planificada, focos de desarrollo, planes regionales). Sin embargo, para recuperar el tiempo perdido, todo se hizo de forma más precipitada, sin transparencia, sin participación, sin leyes medioambientales y sin proteger el patrimonio histórico, tan cínicamente invocado siempre por el falso patriotismo 43.
De todo ello da cuenta Anna Catharina Hofmann. En primer lugar, nos proporciona una visión más comparativa del Plan de Estabilización, cimiento de un desarrollismo demasiadas veces usado como equivalente de segundo franquismo 44. Y, en segundo lugar, el acertado título de su monografía nos resume perfectamente el periodo: Una modernidad autoritaria 45. Además, contamos con un abanico de trabajos que cubren desde el frente internacional a los aspectos cuantitativos y cualitativos de la economía española de entonces 46. Aunque con lentitud, esta progresiva convergencia también modificaba los estereotipos franquistas 47. Así, el estudio de los cambios en los hábitos de consumo, de costumbres, de aspiraciones, de referentes y de ocio nos abre aproximaciones fructíferas y novedosas a los espacios de la gente común. Muchas de estas investigaciones ilustran la relevancia y el potencial de los estudios locales y los enfoques desde abajo 48.
Sin embargo, la economía de la dictadura generaba un amplio espacio para la discrecionalidad que se traducía en corrupción e ineficiencias, como las recogidas de forma genérica en La corrupción política en la España contemporánea y de forma más concreta en el reciente estudio de caso firmado por Enrique Faes 49. Entre quienes más sufrieron las consecuencias hallamos, de nuevo, a las clases populares protagonistas —tras desbordar los intentos de control de la dictadura e, indirectamente, «solucionar» el problema agrario— 50 de sucesivas corrientes migratorias, internas hacia las grandes conurbaciones españolas y externas como mano de obra barata de la industria europea en expansión y servicio doméstico de sus clases acomodadas 51.
En este sentido, la afirmación de Castelao «en Galiza non se pide nada. Emígrase» podía extenderse a todas las comunidades, pues toda España fue Galicia y las gentes prefirieron arriesgar a continuar sometidas o aceptar la limitación de sus horizontes vitales. Esto se tradujo en un vaciamiento rural tanto hacia los nuevos polos industriales y las grandes conurbaciones urbanas como en dirección al resto de Europa 52 —a veces reconectando con el exilio republicano— 53 e, incluso, a los destinos más tradicionales 54.
A pesar de los mitos neofranquistas 55 —amplificados hoy por las redes sociales—, la urbanización acelerada no fue acompañada de políticas públicas adecuadas, ni en el ámbito de la vivienda ni de los servicios. Esto multiplicó el fenómeno del chabolismo y la infravivienda, como ha estudiado Charlotte Vorms 56, así como toda una odisea para mejorar la calidad de vida, vinculada interesadamente por la dictadura a la propiedad, y recogida por José Candela Ochotorena 57 y por el grupo encabezado por Luis Enrique Otero Carvajal 58. Además, esto impulsó un movimiento vecinal, crecientemente reivindicativo, que fue sincronizándose con el resto de las protestas antifranquistas 59.
Esta mayor conflictividad 60 coincidía en el tiempo con las primeras evidencias de los pies de barro del desarrollismo. El agotamiento de los años gloriosos europeos y los primeros nubarrones de la crisis económica generada por el aumento del petróleo comportaron una recesión mundial. Obsesionado con «los partes médicos habituales», los últimos Gobiernos de la dictadura no supieron preparar debidamente la economía española y se limitaron a combinar la actuación represora, véase el estado de excepción de 1969, con la postergación de la necesaria reconversión, legando una pesada herencia a los Ejecutivos de la Transición 61.
Ramón J. Sender escribía en 1960 el drama teatral La llave, un objeto recurrente en la literatura del exilio, en la medida en que, más allá de argumentaciones concretas, representaba genéricamente la nostalgia de quienes no renunciaban a volver a sus hogares 62. La longevidad del franquismo, sin embargo, supuso el declive definitivo del exilio republicano, con cantos de cisne como el Premio Nobel de Juan Ramón Jiménez y, sobre todo, el IV Congreso del Movimiento Europeo —rebautizado como el Contubernio de Múnich por el régimen, furioso ante la primera representación de una posible salida negociada a la dictadura— 63.
En cualquier caso, la oposición debía cimentarse desde el interior —incluso entre antiguos vencedores y vencidos— 64, como le manifestaba clarividentemente Max Aub en una temprana carta a Dionisio Ridruejo: «el futuro español está única y exclusivamente en vuestras manos» 65. El propio escritor valenciano de origen francoalemán lo comprobaría con amargura al retornar para jugar a La gallina ciega en 1969, y constatar la divergencia entre aquella España republicana que fue y la nueva España real formateada por la dictadura 66. Las interacciones entre el exilio y el interior serán posiblemente uno de los futuros ejes investigadores, en la medida en que la publicación de varias colecciones de correspondencia está permitiendo incorporar complejidad a nuestra visión de ambos mundos 67.
Dentro de esta sociedad evolucionada en los parámetros del franquismo se incrementaron las voces disidentes que sumaron nuevas generaciones de procedencia diversa, tácticas diferentes y demandas particulares también renovadas, cuya base común era el rechazo a la continuidad de la dictadura y una querencia por el papel 68. Respecto del primer rasgo, surgieron liderazgos endógenos, incluso desde el mismo humus franquista, y desconectados del exilio 69. El segundo vendría representado por la creación de Comisiones Obreras (CCOO) y el entrismo en el entramado del partido único 70, pero también por el surgimiento de plataformas unitarias (véase la Assemblea de Catalunya) 71 o el inicio de conversaciones superadoras de la división monarquía versus república, comunismo versus anticomunismo.
Y la tercera y última característica se ilustra en el amplio abanico de «los abajo firmantes» 72. Ello cubría desde un feminismo recuperado tras la purga nacionalcatólica y con voluntad de sincronización con el entorno europeo 73 a una universidad crecientemente enajenada respecto del régimen —en 1965 se disolvía el Sindicato Español Universitario (SEU)— cuyas aulas sufrían de represión y saturación y se movían entre la radicalización ideológica y las demandas de financiación para personal e investigación 74. E incluso afectaba a pilares de la dictadura como los colectivos profesionales 75 e incluso el Ejército, donde aparecían los héroes de la Unión Militar Democrática 76, y la Iglesia. Con un concilio mediante, mientras parte de la jerarquía episcopal mantenía el vínculo guerracivilista, otra parte exploraba futuros alternativos, cuando no directamente opositores, de la mano de los curas obreros y del apoyo a movimientos vecinales y regionalistas 77.
Esta múltiple casuística, que impedía imaginar la continuidad del régimen a la muerte del dictador, no restaba protagonismo al músculo principal de la oposición que era la movilización obrera. Y es que, aunque todo cambiaba, Asturias seguía marcando el camino 78.
El estado de excepción de enero de 1969, ampliado desde Euskadi al conjunto del país, constataba el fracaso del proyecto tecnocrático, que ofertaba consumo a cambio de renunciar a la demanda de derechos políticos. Entre los que no querían abrirse a la participación y los que querían echar la puerta abajo, el choque era inevitable.
Por parte de la dictadura, se mantenía el libreto clásico, que pasaba por dejar actuar a la Brigada Político-Social 79, cerrar esporádicamente las universidades y dar una nueva vuelta de tuerca, aunque fuera a posteriori, a la censura de prensa. Aquellas innovaciones legislativas permitían también incorporar al repertorio represivo nuevas instancias como el Tribunal de Orden Público (TOP) 80. Como quiera que las protestas no solo continuaban, sino que arreciaban, el régimen acometió entonces un crescendo de radicalización que incluyó la voladura del diario Madrid como aviso para navegantes, la detención y el procesamiento de la cúpula de CCOO y, finalmente y tras el asesinato de Carrero Blanco, el decreto-ley «sobre prevención del terrorismo» de agosto de 1975. Su articulado hizo posible retroactivamente las últimas condenas a muerte firmadas por el dictador y ratificadas en pleno por su Consejo de Ministros 81. Por añadidura, donde no llegaba la falsa legalidad franquista, alcanzaba el recurso a reactivar la violencia irregular, que, en estos años, se concretó en agresiones a librerías y galerías de arte, al profesorado y a curas obreros, de la mano de sectores calificados equívocamente de «extrema derecha», pues, como explica Ferran Gallego, todo el régimen compartía dichos principios 82.
En la España desarrollista, sin embargo, no se castigaba solo la disensión política, sino cualquier conducta social desviada según los estrechos parámetros franquistas y eclesiásticos. Son buen ejemplo la continuidad de la legislación sobre «vagos y maleantes», actualizada en 1970 como Ley sobre Peligrosidad y Rehabilitación Social y, sobre todo, la acción de instituciones como el Patronato de Protección de la Mujer, como han estudiado Marta García Carbonell y María Palau Galdón para el País Valenciano y Geoffroy Huard desde una perspectiva comparada, puesto que, desgraciadamente, tampoco las democracias se mostraban en aquella época excesivamente tolerantes con la diversidad afectiva 83.
La opresión no se limitaba a determinadas prácticas sexuales, sino que se extendía a la mujer en su conjunto, en especial de clases subalternas, por utilizar el término de Carlo Ginzburg. A partir del trabajo de pioneras como Gloria Nielfa y Aurora Morcillo y de publicaciones como la revista Arenal, se ha convertido en uno de los principales vectores de renovación generacional y en una herramienta privilegiada de inclusión historiográfica, en una línea continuada en magníficos estudios como el de Mónica García Fernández 84.
Frente al arsenal del régimen, la oposición se fragmentaba en torno a dos estrategias cada vez más excluyentes. Por una parte, lejana ya la experiencia de la guerrilla antifranquista, cuyos últimos supervivientes caían a principios de la década de 1960, una nueva generación de militantes recuperaba la lucha armada y la violencia política de la mano de núcleos fuertemente ideologizados y algo adanistas.
Así, el Euskadi evocado con lirismo por Raimon —«Tots els colors del verd sota un cel que el sol vol trencar»— 85 se veía sacudido por la aparición de un fenómeno nuevo: la banda terrorista Euskadi Ta Askatasuna (ETA). Inspirados por las luchas descolonizadoras y con un fuerte componente católico, sus integrantes componían una contradictoria amalgama doblemente desgajada tanto del hasta entonces roble común del nacionalismo vasco que representaba el Partido Nacionalista Vasco como del universo de la movilización obrera. Dos almas que podían cohesionarse como resultado del Proceso de Burgos y del exitoso atentado contra Carrero Blanco, pero que fueron separándose asamblea tras asamblea a medida que la banda cometía sus primeras acciones indiscriminadas y que la agenda territorial oscurecía cualquier clase de compromiso antifranquista. De hecho, la propia violencia se convertía en un «relato de identidad» colectiva, como han documentado con precisión los estupendos trabajos de, entre otros, Antonio Rivera Blanco, Gaizka Fernández Soldevilla y Fernando Molina Aparicio 86.
Paralelamente, optaban también por la violencia los grupos decepcionados con la política de «reconciliación nacional» preconizada por el Partido Comunista de España (PCE) desde 1956 87. Ello dio paso a numerosas formaciones escindidas que contaban con su consiguiente rama terrorista, como el Frente Revolucionario Antifascista y Patriota (FRAP) y, más adelante, los Grupos de Resistencia Antifascista Primero de Octubre (GRAPO), en un proceso con resonancias internacionales, pues en esos mismos años hallamos grupos terroristas similares en Alemania, Japón, Francia y, especialmente, en la Italia de los años de plomo 88.
Por otra parte, la inmensa mayoría de la oposición apostaba por una estrategia de presión pacífica, en la línea comunista ya mencionada —no en vano, el partido seguía siendo «el partido»— y con los núcleos socialistas todavía en reconstrucción 89. Este alejamiento respecto de la violencia política evitaba la deslegitimación ante una opinión pública cuya memoria estaba todavía, consciente o inconscientemente, profundamente marcada por La guerra de papá. Así titulaba en 1977 Antonio Mercero su adaptación cinematográfica de la novela de Miguel Delibes El príncipe destronado, reflejo intimista de la brecha generacional que anunciaba una transformación profunda para el país 90. La cultura en todas sus formas, desde la literatura y la música a la escena alternativa, se hacía eco de estos vientos de cambio de manera cada vez más explícita 91.
Esta renuncia a la lucha armada provocaba tensiones, como cuando Santiago Carrillo impedía a los letrados del partido hacerse cargo de la defensa de antiguos compañeros de viaje como Eva Forest, dado su apoyo logístico al atentado de la calle Correo de Madrid, para disgusto del dramaturgo Alfonso Sastre 92. Bastante responsabilidad tenían ya, sin duda, los abogados y, sobre todo, Las abogadas como Cristina Almeida, Paquita Sauquillo, Manuela Carmena y Lola González, recientemente recuperadas para la memoria colectiva tanto por la serie de Radio Televisión Española (RTVE) como por el brillante ensayo A finales de enero. La historia de amor más trágica de la transición, firmado por Javier Padilla 93.
En efecto, la preparación de la defensa ante el TOP exigía dedicación a tiempo completo. Entre los encausados se encontraban desde los militantes clandestinos de las CCOO a los curas obreros y los estudiantes comprometidos que, respectivamente, desafiaban la fidelidad eclesial a la dictadura y sacrificaban matrículas y carreras. No es extraño que estos conflictos a ras de suelo, valientes y exitosos, se hayan convertido en uno de los principales temas de estudio de la historiografía reciente por su variedad geográfica y riqueza de situaciones. Sin olvidar que algunas de estas luchas concretas, como la de los activistas vecinales para lograr dignificar sus barrios a través de la reclamación de aceras, alcantarillado, zonas verdes y equipamientos municipales, constituyen —a la manera del madrileño barrio de Orcasitas— lugares de memoria vinculante entre aquel pasado y el presente de unos barrios populares que —incluso hoy en día— resultan más habitables que la mayoría de sus homólogos europeos 94.
La acción colectiva encarnaba, por tanto, una estrategia opuesta a la idea de una vanguardia terrorista, que «no confía en las masas y trata de sustituirlas», como reflexionaba bajo la cúpula de la cárcel de Carabanchel el líder de CCOO, Marcelino Camacho 95. Esta acción colectiva se convirtió en un arma cargada de movilización y de futuro que, además de resultar más digna políticamente, ayudó a forjar lazos de solidaridad y liderazgos sectoriales y territoriales. En los meses siguientes, este choque entre el amplio abanico opositor y las estructuras de la dictadura forzó un giro imprevisto en el guion de la transición política armado desde el poder 96. Y ese mañana pasaba por el día después del hecho biológico.
En parte por esa suma de nuevas aproximaciones e intereses y en parte porque a la fuerza ahorcan, la investigación sobre el segundo franquismo vive una eclosión. Esta floración es especialmente rica, pues suma nuevas miradas generacionales y disciplinares que, ya de serie, incorporan internacionalización y comparatismo. Para ello, ha sido básica la creación de un sistema de ciencia, gracias a la continuidad de tres factores, cuya convergencia no siempre se ha dado en España. A saber: una financiación científica sostenida, un sistema político democrático asentado y un contexto internacional favorable, política y económicamente, al conocimiento.
Ahora bien, como advertía Luis Enrique Otero Carvajal, este singular equilibrio también resulta de gran fragilidad: «Levantar un sistema de ciencia y tecnología es una empresa de años. Una tarea delicada en la que la perseverancia del esfuerzo inversor debe ir acompañada de la competencia de los gestores públicos para optimizar y maximizar los recursos» 97. Conviene tenerlo presente y no darlo por asegurado.
En esta defensa, además de nuestro papel como ciudadanos y ciudadanas, se impone la necesidad de saber combinar la vertiente de utilidad pública con el compromiso disciplinar y profesional para hacer avanzar el conocimiento. Lo primero se concreta en la necesidad de hacer llegar lo investigado al gran público. Aunque la historia sigue generando interés y, por ejemplo, nutre buena parte de la industria de entretenimiento, los relatos dominantes son creados principalmente fuera de la Academia, ya bien por divulgadores más o menos documentados, ya peor por simples voceros del revisionismo franquista o de tesis conspirativas. De ahí la importancia de la convivencia entre el artículo científico de gran erudición y circulación especializada y el esfuerzo diseminador capacitado para hacerse comprensible y pertinente ante diversas audiencias, adaptable a los nuevos medios y comprometido con el conocimiento contrastado como base imprescindible para participar de la creación de una sociedad democrática. Este desafío nos interpela como nunca.
En paralelo, hallamos la necesidad de perseverar en el avance de las investigaciones. Y aquí vislumbramos, como mínimo, tres ámbitos de futuro. En primer lugar, y sobre todo con relación al segundo franquismo, necesitamos profundizar en las genealogías, tanto grupales como individuales, que nos ayuden a incorporar complejidad a nuestra comprensión tanto del Gobierno como de la oposición, con especial atención al liderazgo y la partición de las mujeres, aspectos por costumbre invisibilizados 98. Para ello, resulta singularmente decisivo garantizar el acceso a la documentación tanto pública como privada del periodo, así como perseverar en la recopilación de nuevas fuentes orales.
Aunque la evanescencia digital no nos impacta de pleno —todavía manda el papel— y a pesar de la creciente profesionalización del personal encargado de preservar nuestro pasado y de atender a los investigadores, se ciernen algunas amenazas: la falta de recursos en algunos archivos públicos —véase el constante amago de colapso del Archivo General de la Administración (AGA)—, la dispersión de fondos fruto de la aparición de nuevos centros de referencia como los creados por las universidades de Navarra, Alicante o La Laguna —por otro lado, de gran utilidad y competencia—, la privatización de fondos públicos —véanse los archivos de los presidentes del Gobierno durante la democracia—, la incertidumbre sobre su conservación —télex cuya tinta desaparece, digitalizaciones incompletas, nuevos protocolos— y el mantenimiento de la restrictiva Ley 9/1968 sobre secretos oficiales, denunciada reiteradamente por la profesión.
En segundo lugar, cabe profundizar en la atención hacia la llamada gente común. Se trataría de extender al segundo franquismo, por ejemplo, el excelente análisis aplicado por Ana Cabana y Cristina de Pedro al periodo anterior 99, así como abrirse a nuevos ámbitos como los entornos familiares o no reglados, y a colectivos y espacios silenciados o no suficientemente considerados. Sin perder de vista el impacto de las transformaciones urbanas y el protagonismo masculino, urge dirigir nuestra atención a la reconfiguración y al protagonismo —a menudo oculto tras el prejuicio y el tópico— del mundo rural y de las mujeres 100, así como a las antiguas colonias o a la diáspora emigrante, cuyos flujos a menudo se retroalimentan y trazan recorridos e influencias de ida y vuelta. Además, algunos de estos ámbitos requieren de la consulta de archivos nuevos o poco explotados, de fuentes orales y memorialistas e, incluso, de la participación de la ficción. Todo ello, debidamente sometido al método y la crítica históricos, resulta tan sugestivo como enriquecedor.
Y, en tercer y último lugar, el trabajo sobre las continuidades y las discontinuidades, sobre las herencias y los legados en la España posfranquista debe completarse con una mirada hacia fuera más amplia del habitual (sospechoso) abanico de países. La futura evolución de España tras el llamado «hecho biológico» formaba parte de todos los dosieres de relaciones internacionales. Sirva de ejemplo la recomendación que Mao dirigió al presidente estadounidense Gerald Ford y a su secretario de Estado Henry Kissinger: «sería bueno que España pudiese entrar en el Mercado Común. ¿Por qué no lo acepta la Comunidad Económica Europea?» 101. Y es que, a pesar del discurso excepcionalista del régimen, hasta este lado de los Pirineos también llegaban algo más que «las salpicaduras de los aires de convulsión en que vive el mundo».
* La cita entrecomillada es una frase pronunciada por el bachiller Sansón Carrasco y dirigida a Sancho Panza, Miguel de Cervantes: El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, segunda parte, cap. IV, https://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/el-ingenioso-hidalgo-don-quijote-de-la-mancha-6/html/05f86699-4b53-4d9b-8ab8-b40ab63fb0b3_62.html (consultado el 20 de noviembre de 2025). Algunas de las reflexiones aquí incluidas tienen su origen en Nicolás Sesma y Jaume Claret: «50 libros para 50 años. Una aproximación bibliográfica a la dictadura franquista», Vínculos de Historia, 14 (2025), pp. 455-469. Este artículo se enmarca en los proyectos del Ministerio de Ciencia e Innovación, «El regionalismo franquista desde Cataluña. Prácticas y discursos centrípetos» (PID2021-125227NB-I00) y «Franquismo transnacional. El franquismo como referente para las organizaciones y movimientos políticos autoritarios y anticomunistas durante los años de la Guerra Fría, 1945-1975» (PID2024-155891NB-C22).
1 Francisco Franco: «Mensaje de fin de año», 30 de diciembre de 1970, https://www.generalisimofranco.com/discursos/mensajes/00031.htm (consultado el 20 de noviembre de 2025).
2 Alfons Aragoneses y Jordi Cerdà: «“Las leyes fundamentales”. Legitimación e institucionalización del poder político en el franquismo», en Sebastián Martín, Federico Fernández y Alfons Aragoneses (eds.): Desarrollo de la dictadura, dictadura del desarrollo. El régimen franquista en su entorno internacional (1945-1969), Sevilla, Athenaica, 2025, pp. 269-316, esp. pp. 291-293.
3 Miguel Ángel del Arco Blanco y Claudio Hernández Burgos: «Los años cincuenta, algo más que una década bisagra», en Miguel Ángel del Arco Blanco y Claudio Hernández Burgos (eds.): Esta es la España de Franco. Los años cincuenta del franquismo (1951-1959), Zaragoza, Prensas Universitarias de Zaragoza, 2020, p. 12.
4 Decreto-Ley 10/1959, de 21 de julio, de Ordenación Económica, Boletín Oficial del Estado, 174, 22 de julio de 1959, p. 10005.
5 Pablo del Hierro: Madrid, metrópolis (neo)fascista. Vidas secretas, rutas de escape, negocios oscuros y violencia política (1939-1982), Barcelona, Crítica, 2023, y José Luis Rodríguez Jiménez: Bajo el manto del Caudillo. Nazis, fascistas y colaboracionistas en la España franquista, Madrid, Alianza Editorial, 2024, respectivamente.
6 Óscar J. Martín García (ed.): Las organizaciones internacionales, la modernización de España y su anclaje al mundo occidental, 1959-1975, dosier de Ayer, 137 (2025). Véase también Abdón Mateos: Las relaciones entre España y la Organización Internacional del Trabajo (1939-1969), vol. II, La denuncia del Sindicato Vertical. La era Solís. El nacional-sindicalismo ante la OIT, Madrid, Consejo Económico y Social, 1997.
7 Antonio Moreno Juste: Actitud y reacción de España ante Europa (1945-1962). Franquismo y construcción europea, Madrid, Universidad Complutense de Madrid, 2001.
8 Fernando Guirao: The European Rescue of Franco Regime, 1950-1975, Oxford, Oxford University Press, 2021.
9 Esther María Sánchez: Rumbo al sur. Francia y la España del desarrollo, 1958-1969, Madrid, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, 2006, y Carlos Sanz: España y la República Federal de Alemania (1949-1966). Política económica y emigración, entre la Guerra Fría y la distensión, Madrid, Universidad Complutense de Madrid, 2006.
10 Ángel Viñas: En las garras del águila. Los pactos con Estados Unidos, de Francisco Franco a Felipe González (1945-1995), Barcelona, Crítica, 2003.
11 Rosa María Pardo Sanz: «Las relaciones hispano-norteamericanas durante la presidencia de L. B. Johnson, 1964-1968», Studia Histórica. Historia Contemporánea, 22 (2004), pp. 137-183; íd.: «EEUU y el tardofranquismo. Las relaciones bilaterales durante la presidencia Nixon, 1969-1974», Historia del Presente, 6 (2005), pp. 11-42, e íd.: «La salida del aislamiento. La década de los cincuenta», en Abdón Mateos (ed.): La España de los cincuenta, Madrid, Eneida, 2008, pp. 109-133.
12 Lorenzo Delgado Gómez-Escalonilla y María Dolores Elizalde Pérez-Grueso: España y Estados Unidos en el siglo xx, Madrid, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, 2005; Lorenzo Delgado Gómez-Escalonilla: Viento de poniente. El Programa Fullbright en España, Madrid, LID, 2009; Francisco Rodríguez Jiménez, Lorenzo Delgado Gómez-Escalonilla y Nicholas J. Cull (dirs.): US Public Diplomacy & Democratization in Spain, London, Palgrave, 2015, y Lorenzo Delgado Gómez-Escalonilla, Ricardo Martín de la Guardia y Rosa María Pardo Sanz (dirs.): La apertura internacional de España: entre el franquismo y la democracia, 1953-1986, Madrid, Sílex, 2016.
13 María José Henríquez Uzal: ¡Viva la verdadera amistad! Franco y Allende, 1970-1973, Santiago de Chile, Editorial Universitaria, 2014.
14 Isabel Jara Hinojosa: De Franco a Pinochet. El proyecto cultural franquista en Chile, 1936-1980, Santiago de Chile, Ediciones del Departamento de Teoría de las Artes, 2007.
15 Carmen González Martínez y Encarna Nicolás Marín (eds.): Procesos de construcción de la democracia en España y Chile, dosier de Ayer, 79 (2010).
16 María del Mar Rubio Varas y Joseba de la Torre Campo (eds.): Economía en transición. Del tardofranquismo a la democracia, Madrid, Marcial Pons Historia, 2022.
17 Sobre Guinea Ecuatorial, por ejemplo, José Luis Bibang Ondo Eyang: «Guinea entre una falsa asimilación jurídica de los nativos y el nacimiento de un nuevo Estado», en Sebastián Martín, Federico Fernández y Alfons Aragoneses (eds.): Desarrollo de la dictadura, dictadura del desarrollo. El régimen franquista en su entorno internacional (1945-1969), Sevilla, Athenaica, 2025, pp. 909-991. Sobre el Sáhara y Marruecos, en general, véanse José Luis Rodríguez Jiménez: Agonía, traición, huida. El final del Sáhara español, Barcelona, Crítica, 2015, y Eloy Martín-Corrales y Josep Pich Mitjana (eds.): España frente a la independencia de Marruecos, Barcelona, Bellaterra, 2017, respectivamente. Más omnicomprensivo resulta el volumen colectivo de Gonzalo Álvarez Chillida y Juan Ignacio Castien Maestro (coords.): Proceso y legado de la descolonización española en África, Barcelona, Bellaterra, 2025.
18 Miguel Ángel del Río Morillas: «La conexión anticomunista sino-española: Chiang Kai-Shek y Franco (1953-1973)», Dictatorships & Democracies, 5 (2017), pp. 249-281.
19 Julio Gil Pecharromán: La política exterior del franquismo. Entre Hendaya y El Aaiún, Madrid, Flor del Viento, 2008, y Óscar José Martín García y Manuel Ortiz Heras (coords.): Claves internacionales en la transición española, Madrid, Los Libros de la Catarata, 2010.
20 Javier Tébar Hurtado et al. (eds.): Gobernadores. Barcelona en la España franquista (1939-1977), Granada, Comares, 2015. Y de Julio Ponce Alberca: «La dictadura de Franco en las provincias. El poder de los gobernadores civiles», en Cristian Cerón Torreblanca (coord.): Los límites del Estado. La cara oculta del poder local, Málaga, Universidad de Málaga, 2018, pp. 167-192; íd.: «Régimen, Estado y Transición. Los gobiernos civiles y el cambio político local», en Rafael Quirosa-Cheyrouze Muñoz y Mónica Fernández Amador (coords.): Poder y Transición en España. Las instituciones políticas en el proceso democratizador, Madrid, Biblioteca Nueva, 2017, pp. 211-224, e íd.: «Portavoces del régimen. El discurso oficial de los gobernadores franquistas (1939-1975)», en Julio Pérez Serrano y Rebeca Viguera Ruiz (coords.): e la guerra al consenso. El lenguaje de la dictadura y de la democracia en España, Logroño, Instituto de Estudios Riojanos, 2013, pp. 81-106.
21 Julio Gil Pecharromán: El Movimiento Nacional (1937-1977), Barcelona, Planeta, 2013.
22 Lo muestran, entre otros, los trabajos referenciales de Begoña Barrera: La sección femenina, 1934-1977. Historia de una tutela emocional, Madrid, Alianza Editorial, 2019, y Miguel Ángel Ruiz Carnicer: El sindicato español universitario, 1939-1965. La socialización política de la juventud universitaria, Madrid, Siglo XXI, 2000.
23 Manuel Palacio Arranz: Historia de la televisión en España, Barcelona, Gedisa, 2001; Vicente Sánchez Biosca y Vicente J. Benet: NO-DO. El tiempo y la memoria, Madrid, Cátedra, 2006; Javier Rodrigo: Generalísimo, Barcelona, Galaxia Gutenberg, 2022, y Julián Casanova: Franco, Barcelona, Crítica, 2025.
24 José Antonio Castellanos López: Carrero Blanco. Historia y memoria, Madrid, Los Libros de la Catarata, 2023.
25 Javier Tusell: Carrero. La eminencia gris del régimen de Franco, Madrid, Temas de Hoy, 1993, y Javier Tusell y Genoveva Queipo de Llano: Tiempo de incertidumbre. Carlos Arias Navarro entre el franquismo y la Transición (1973-1976), Barcelona, Crítica, 2003. Centrado en el magnicidio, también destaca Antonio Rivera Blanco: 20 de diciembre de 1973. El día en que ETA puso en jaque al régimen franquista, Madrid, Taurus, 2021.
26 Enrique Faes: Demetrio Carceller (1894-1968). Un empresario en el Gobierno, Barcelona, Galaxia Gutenberg, 2020; Antonio Míguez Macho: «El verdugo, la memoria y la historia: Tomás Garicano Goñi y el relato del franquismo escrito por los perpetradores», Ayer, 136 (2024), pp. 259-282, y Maximiliano Fuentes Codera: Sánchez Mazas. El falangista que nació tres veces, Barcelona, Taurus, 2025.
27 Antonio Cañellas Mas: Laureano López Rodó. Biografía política de un ministro de Franco (1920-1980), Madrid, Biblioteca Nueva, 2011, y Pedro Carlos González Cuevas: La razón conservadora. Gonzalo Fernández de la Mora, una biografía político-intelectual, Madrid, Biblioteca Nueva, 2015.
28 Juan Antonio Ortega y Díaz-Ambrona: El Grupo Tácito. Un precursor del centrismo de UCD (1973-1977), Madrid, Centro de Estudios Universitarios, 2022.
29 Nigel Townson (ed.): Spain Transformed. The Franco Dictatorship, 1959-1975, London, Palgrave Macmillan, 2007, y Claudio Hernández Burgos: Franquismo a ras de suelo. Zonas grises, apoyos sociales y actitudes durante la dictadura (1936-1976), Granada, Editorial Universidad de Granada, 2013.
30 Santos Juliá: Historias de las dos Españas, Madrid, Taurus, 2004, e íd.: Transición. Historia de una política española (1937-2017), Barcelona, Galaxia Gutenberg, 2017.
31 Carme Molinero y Pere Ysàs: Anatomía del franquismo. De la supervivencia a la agonía, 1945-1977, Barcelona, Crítica, 2008.
32 Pablo Hispán Iglesias de Ussel: La política en el régimen de Franco entre 1957 y 1969. Proyectos, conflictos y luchas por el poder, Madrid, Centro de Estudios Políticos y Constitucionales, 2006.
33 Sobre Adolfo Suárez existen diversas biografías que cubren todo el espectro de simpatías y antipatías, pero la más completa corresponde a Juan Francisco Fuentes: Adolfo Suárez. Biografía política, Barcelona, Planeta, 2014.
34 Ferran Gallego Margalef: El mito de la Transición. La crisis del franquismo y los orígenes de la democracia (1973-1977), Barcelona, Crítica, 2008, y Xavier Casals: La transición española. El voto ignorado de las armas, Barcelona, Pasado & Presente, 2016.
35 Pere Ysàs: Disidencia y subversión. La lucha del régimen franquista por su supervivencia, 1960-1975, Barcelona, Crítica, 2004, y Carme Molinero: La captación de las masas. Política social y propaganda en el régimen franquista, Madrid, Cátedra, 2005. Ambos han creado escuela y han enriquecido nuestro conocimiento sobre el entramado institucional de la dictadura. A este respecto, Miguel Ángel Ruiz Carnicer (coord.): Feixisme i participació política a l’Espanya de Franco, dosier de Rúbrica Contemporánea, 5 (2014).
36 Tom Buchanan: Amnesty International and Human Rights Activism in Postwar Britain, 1945-1977, Cambridge, Cambridge University Press, 2020, y Brice Chamouleau: Politique des savoirs sur l’ordre civil post-franquiste. Une histoire des droits humains en Espagne (années 1940 à 1990), Paris, 2022.
37 Álvaro Soto Carmona: ¿Atado y bien atado? Institucionalización y crisis del franquismo, Madrid, Biblioteca Nueva, 2005.
38 María Asunción Castro Díez y Julián Díaz Sánchez (coords.): XXV años de paz franquista. Sociedad y cultura en España hacia 1964, Madrid, Sílex, 2017.
39 Andrea Geniola (ed.): El franquismo y el «regionalismo bien entendido», dosier de Ayer, 123 (2021); Jaume Claret y Joan Fuster-Sobrepere (eds.): El regionalismo bien entendido. Ambigüedades y límites del regionalismo en la España franquista, Granada, Comares, 2021, y Xosé Manoel Núñez Seixas: Imperios y danzas. Nacionalismo y pluralidad territorial en el fascismo español (1930-1975), Madrid, Marcial Pons Historia, 2023.
40 Carlos Domper: Dictatorship and the Electoral Vote. Francoism and the Portuguese New State Regime in Comparative Perspective, 1945-1975, Sussex, Sussex Academic Press, 2020.
41 Francisco Javier Caspistegui Gorasurreta: El naufragio de las ortodoxias. El carlismo, 1962-1977, Pamplona, EUNSA, 1997.
42 David Escobar Laplana: Una colección para la transición. Espejo de España, de la editorial Planeta (1973-1978), Xixón, Trea, 2012. No debe confundirse con el Premio Espejo de España impulsado también por Planeta entre 1975 y 1995.
43 José Antonio Díaz Fernández y Julio Prada Rodríguez (coords.): Las políticas de desarrollo regional. Del desarrollismo a la consolidación democrática, Madrid, Síntesis, 2013.
44 Anna Catharina Hofmann: «1959. El Plan de Estabilización», en Xosé Manoel Núñez Seixas (dir.): Historia Mundial de España, Barcelona, Destino, 2018, pp. 830-836.
45 Anna Catharina Hofmann: Una modernidad autoritaria. El desarrollismo en la España de Franco (1956-1973), València, Publicacions de la Universitat de València, 2023.
46 De la valiosa serie de Enrique Fuentes Quintana (dir.): Economía y economistas españoles, Barcelona, Galaxia Gutenberg, 1999-2004, resultan especialmente pertinentes los volúmenes 6 a 8, titulados: La modernización de los estudios de economía (1999), La consolidación académica de la economía (1999) y La economía como profesión (2004), respectivamente. Inexcusable es la referencia a Albert Carreras Odriozola y Xavier Tafunell Sambola: Historia económica de la España contemporánea (1789-2009), Barcelona, Crítica, 2010, e íd. (coords.): Estadísticas históricas de España. Siglos xix-xx, Madrid, Fundación BBVA, 2005. También relevantes resultan los trabajos de Pablo Martín Aceña y Elena Martínez Ruiz: «La edad de oro del capitalismo español. Crecimiento económico sin libertades políticas», en Nigel Townson (ed.): Spain Transformed. The Franco Dictatorship, 1959-1975, London, Palgrave Macmillan, 2007, pp. 1-22, y Pablo Martín Aceña: Historia del Fondo Monetario Internacional, Madrid, Los Libros de la Catarata, 2019. Finalmente, Michel-Pierre Chélini: «Le plan de stabilisation Pinay-Rueff, 1958», Revue d’histoire moderne et contemporaine, 48(4) (2001), pp. 102-123; Lorenzo Delgado Gómez-Escalonilla: «El ingreso de España en la Organización Europea de Cooperación Económica», Arbor, 669 (2001), pp. 147-179; Elena Cavalieri: «España y el FMI. La integración de la economía española en el sistema monetario internacional, 1943-1959», Estudios de Historia Económica del Banco de España, 65 (2014), pp. 91-151, y Jesús M. Zaratiegui: «Las misiones de expertos internacionales en España previas al Plan de Estabilización (1957-1959)», História e Economia, 22 (2019), pp. 14-30.
47 Stéphane Michonneau y Xosé Manoel Núñez Seixas (eds.): Imaginarios y representaciones de España durante el franquismo, Madrid, Casa de Velázquez, 2014.
48 Carlos Fuertes Muñoz: Viviendo en dictadura. La evolución de las actitudes sociales hacia el franquismo, Granada, Comares, 2017; Claudio Hernández Burgos y César Rina Simón (coords.): El franquismo se fue de fiesta. Ritos festivos y cultura popular durante la dictadura, València, Publicacions de la Universitat de València, 2022, y Claudio Hernández Burgos y Lucía Prieto Borrego (coords.): Divertirse en dictadura. El ocio en la España franquista, Madrid, Marcial Pons Historia, 2024.
49 Borja de Riquer et al. (dirs.): La corrupción política en la España contemporánea. Un enfoque interdisciplinar, Madrid, Marcial Pons Historia, 2018, y Enrique Faes: El agente suizo. Fuga de capitales en la España de Franco, Barcelona, Galaxia Gutenberg, 2025.
50 Véanse, sobre el control migratorio, Miguel Díaz Sánchez: Fronteras de papel. Franquismo y migración interior en la posguerra española (1939-1957), València, Publicacions de la Universitat de València, 2024, y, sobre la cuestión agraria, Ricardo Robledo: La tierra es vuestra. La reforma agraria. Un problema no resuelto. España, 1900-1950, Barcelona, Pasado & Presente, 2022.
51 Eider de Dios Fernández: Sirvienta, empleada, trabajadora del hogar. Género, clase e identidad en el franquismo y la transición a través del servicio doméstico (1939-1975), Málaga, Universidad de Málaga, 2018.
52 José Babiano y Ana Fernández Asperilla: La patria en la maleta. Historia social de la emigración española a Europa, Madrid, Fundación 1.º de Mayo-Ediciones GPS, 2009; Ana Isabel Ponce Nieto: Misiones católicas en el exterior: capellanes de emigrantes en Bélgica (1956-1986), Madrid, Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, 2022, y Damián Alberto González Madrid y Manuel Ortíz Heras (eds.): Adiós, mi España querida. La emigración española desde la dictadura a la democracia, Madrid, Sílex, 2023.
53 Alba Martínez Martínez: Nosotras, las refugiadas. Género, identidades y experiencias de las españolas refugiadas en Francia (1939-1978), Granada, Comares, 2024.
54 Maria Llombart Huesca (ed.): Identidades de España en Francia. Un siglo de exilios y migraciones (1880-2000), Granada, Comares, 2012.
55 Ángel Viñas (ed.): En el combate por la historia. La República, la Guerra Civil, el franquismo, Barcelona, Pasado & Presente, 2012, y Carlos Barciela: Contra Franco vivíamos mejor. Pompa y circunstancia de cuarenta años de dictadura, Madrid, Los Libros de la Catarata, 2023.
56 Mercè Tatjer Mir y Cristina Larrea Killinger (coords.): Barraques, la Barcelona informal del segle xx, Barcelona, Museu d’Història de Barcelona, 2010, y Charlotte Vorms: Le franquisme vu des baraques. Madrid années, 1940-1960, tesis doctoral, Sciences Po, 2024.
57 José Candela Ochotorena: Del pisito a la burbuja inmobiliaria. La herencia cultural falangista de la vivienda en propiedad, 1939-1959, València, Publicacions de la Universitat de València, 2019.
58 Jaume Claret y Luis Enrique Otero Carvajal (eds.): Una modernización autoritaria. Transformaciones urbanas y ciudadanía en reconstrucción, 1953-1975, Madrid, Los Libros de la Catarata, 2015, y Jesús A. Martínez Martín y Luis Enrique Otero Carvajal (eds.): La sociedad urbana en el Madrid contemporáneo, Madrid, Los Libros de la Catarata, 2018.
59 Marc Andreu: Barris, veïns i democràcia. El moviment ciutadà i la reconstrucció de Barcelona (1968-1986), Barcelona, L’Avenç, 2015.
60 Pere Ysàs: «¿Una sociedad pasiva? Actitudes, activismo y conflictividad social en el franquismo tardío», Ayer, 68 (2007), pp. 31-57.
61 Para una mirada desde el mundo empresarial en relación con Europa y con los obreros, respectivamente, véanse Guillermo García Crespo: El precio de Europa. Estrategias empresariales ante el Mercado Común y la Transición a la democracia en España (1957-1986), Granada, Comares, 2019, y Xavier Domènech Sampere: Lucha de clases, dictadura y democracia. Obreros y empresarios (1939-1979), Barcelona, Icaria, 2022. Para una mirada comparativa con Portugal, Ángeles González Fernández (ed.): Las transiciones ibéricas, dosier de Ayer, 99 (2015).
62 Ramón J. Sender: La llave. Drama en una acción, Huesca, Instituto de Estudios Altoaragoneses, 2017. Significativamente, en una carta del 18 de septiembre de 1975, Xosé Humberto Baena, uno de los últimos condenados a muerte por la dictadura, mencionaba la obra de Sender entre sus lecturas en la cárcel de Carabanchel. Sobre los fusilamientos, véase Carlos Fonseca: Mañana cuando me maten. Las últimas ejecuciones del franquismo. 27 de septiembre de 1975, Madrid, La Esfera de los Libros, 2015.
63 Olga Glondys: La Guerra Fría cultural y el exilio republicano español. Cuadernos del Congreso por la Libertad de la Cultura (1953-1965), Madrid, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, 2012, y Jordi Amat: La primavera de Múnich. Esperanza y fracaso de una transición democrática, Barcelona, Tusquets, 2016.
64 Javier Muñoz Soro: Cuadernos para el Diálogo (1963-1976). Una historia cultural del segundo franquismo, Madrid, Marcial Pons Historia, 2006.
65 Max Aub y Dionisio Ridruejo: Vueltas sin regreso. Max Aub y Dionisio Ridruejo (Cartas), edición y ensayo de Domingo Ródenas de Moya, Madrid, Instituto Cervantes, 2018, p. 82.
66 Max Aub: La gallina ciega. Diario español, Sevilla, Renacimiento, 2021.
67 Francisco Caudet (ed.): Correspondencia Ramón J. Sender / Joaquín Maurín (1952-1973), Madrid, Ediciones de la Torre, 1995; Ritama Muñoz-Rojas: «Poco a poco os hablaré de todo». Historia del exilio en Nueva York de la familia de los Ríos, Giner, Urruti, Madrid, Residencia de Estudiantes, 2009; Carmen Laforet y Ramón J. Sender: Puedo contar contigo. Correspondencia, Madrid, Austral, 2019, y María de la O Lejarraga: Epistolario del exilio. Cartas familiares (1939-1969), Sevilla, Renacimiento, 2021. El trabajo clásico es el de Jordi Gracia: A la intemperie. Exilio y cultura en España, Barcelona, Anagrama, 2009. Un reciente ejemplo de investigación con importante presencia de correspondencia en Alberto Sabio: Excomunistas. De la Revolución a la Guerra Fría cultural. Joaquín Maurín (1896-1973), Barcelona, Galaxia Gutenberg, 2024.
68 Jesús A. Martínez: Vietnamitas contra Franco. Letras perseguidas y espacios secretos, Madrid, Cátedra, 2023.
69 Eloy Fernández Clemente: «Elites y poderes económicos en la España del siglo xx», Cuadernos de Historia Contemporánea, 30 (2008), pp. 57-82, y, como estudio de caso, Adrián Presas Sobrado y Julio Prada Rodríguez: Elites y poder local en Galicia. De la crisis de la Restauración a la consolidación del régimen franquista, Madrid, Los Libros de la Catarata, 2023.
70 David Ruiz González (coord.): Historia de Comisiones Obreras (1958-1988), Madrid, Siglo XXI, 1994. Testimonios diversos sobre el nuevo sindicato en Bruno Estrada (coord.): Conciencia de clase. Historias de las Comisiones Obreras, Madrid, Los Libros de la Catarata, 2020-2021. Para una mirada de género, Eva Antón Fernández y Diana García Bujrrabal (coords.): Sindicalistas. Mujeres en las Comisiones Obreras, Madrid, Los Libros de la Catarata, 2021. Y para una mirada informada en primera persona, Josep Maria Rodríguez Rovira: Estábamos allí. Memorias de un militante de Comisiones Obreras (1963-1984), Barcelona, Fundación Cipriano García, 2023.
71 Josep Playà Maset y Antoni Batista: La gran conspiració. Crònica de l’Assemblea de Catalunya, Barcelona, Empúries, 1996.
72 Santos Juliá: Nosotros, los abajo firmantes. Una historia de España a través de los manifiestos y protestas (1896-2013), Barcelona, Galaxia Gutenberg, 2014.
73 Mónica Moreno Seco (sel.): Manifiestos feministas. Antología de textos del movimiento feminista español (1965-1985), Alicante, Universidad de Alicante-Centro de Estudios sobre la Mujer, 2005, y Teresa María Ortega López y Mónica Moreno Seco: Historia de las mujeres y del feminismo desde 1945. Nuevos debates, nuevos espacios, nuevas identidades, Madrid, Síntesis, 2023.
74 Para una visión global de la Universidad española durante la dictadura, con especial atención a la movilización estudiantil, véanse Elena Hernández-Sandoica, Marc Baldó y Miguel Ángel Ruiz Carnicer: Estudiantes contra Franco (1939-1975). Oposición política y movilización juvenil, Madrid, La Esfera de los Libros, 2007, y Alberto Carrillo-Linares (ed.): Depurados, represaliados y exiliados. La pérdida universitaria durante el franquismo, Granada, Comares, 2021. Sobre el periodo estricto del artículo, Jordi Sancho Galán: El antifranquismo en la universidad. El protagonismo militante (1956-1977), Madrid, Los Libros de la Catarata, 2024. Sobre la experiencia en primera persona del Sindicat Democràtic d’Estudiants de la Universitat de Barcelona y el caso del Servicio Universitario del Trabajo, véanse Pau Verríe (coord.): Quan el franquisme va perdre la universitat. El PSUC i el Sindicat Democràtic d’Estudiants de la Universitat de Barcelona (curs 1965-1966), Barcelona, Base, 2021, y Miguel Ángel Ruiz Carnicer (dir.): Una juventud en tiempo de dictadura. El Servicio Universitario del Trabajo (SUT) 1950-1969, Madrid, Los Libros de la Catarata, 2021, respectivamente.
75 Claudia Cabrero et al.: Abogados contra el franquismo. Memoria de un compromiso político, 1939-1977, Barcelona, Crítica, 2013.
76 Fernando Puell de la Villa y Sonia Alda Mejías: Los ejércitos del franquismo (1939-1975). Instituto Universitario General Gutiérrez Mellado, Madrid, Universidad Nacional de Educación a Distancia, 2010, y Xosé Fortes: En la piel de los héroes. Una conspiración democrática en el ejército franquista, Barcelona, Tusquets, 2024.
77 Alfonso Botti: Cielo y dinero. El nacionalcatolicismo en España (1881-1975), Madrid, Alianza Editorial, 1992; Feliciano Montero: La Iglesia. De la colaboración a la disidencia (1956-1975), Madrid, Encuentro, 2009; Manuel Ortíz Heras (coord.): De la Cruzada al desenganche. La Iglesia española entre el franquismo y la Transición, Madrid, Sílex, 2011; Julio de la Cueva y Joseba Louzao (eds.): Un 68 católico. Catolicismo e izquierda en los largos años sesenta, Madrid, Marcial Pons Historia, 2023; Joseba Louzao: Vicente Enrique y Tarancón. La consecuencia del Evangelio, Madrid, Khaf, 2023; María José Esteban: Entre la fábrica y la sacristía. Catolicismo de base, división eclesial y tensiones políticas en la diócesis de Zaragoza, Zaragoza, Prensas de la Universidad de Zaragoza, 2024, y Verónica García Martín: Mujeres, católicas y consagradas. La renovación de la vida religiosa femenina en España (1962-1978), Madrid, CEPC, 2025.
78 Rubén Vega (coord.): Hay una luz en Asturias... Las huelgas de 1962 en Asturias, Oviedo-Xixón, Fundación Juan Muñiz Zapico-Trea, 2002.
79 Pablo Alcántara: La Secreta de Franco. La Brigada Político-Social, Madrid, Espasa, 2022, e íd.: La DGS. El palacio del terror franquista, Madrid, Espasa, 2024.
80 Elisa Chuliá: El poder y la palabra. Prensa y poder político en las dictaduras. El régimen de Franco ante la prensa y el periodismo, Madrid, Biblioteca Nueva, 2001; Javier Tébar Hurtado (ed.): «Resistencia ordinaria». La militancia y el antifranquismo catalán ante el Tribunal del Orden Público (1936-1977), València, Publicacions de la Universitat de València, 2012, y Juan José del Águila: El TOP. La represión de la libertad (1963-1977), Madrid, Ministerio de la Presidencia, 2020.
81 Pau Casanellas: Morir matando, el franquismo ante la práctica armada, 1968-1977, Madrid, Los Libros de la Catarata, 2014; José Antonio Peréz Pérez y Mayka Muñoz Ruiz: El proceso 1001. El franquismo contra Comisiones Obreras, Madrid, Los Libros de la Catarata, 2022; Daniel Bernabé et al.: 1001. La lucha que alumbró la democracia, Madrid, Los Libros de la Catarata, 2023, y Carlos Fonseca: Mañana cuando me maten...
82 José Luis Rodríguez Jiménez: Reaccionarios y golpistas. La extrema derecha en España. Del tardofranquismo a la consolidación de la democracia (1967-1982), Madrid, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, 1994, y Ferran Gallego Margalef: Una patria imaginaria. La extrema derecha española (1973-2005), Madrid, Síntesis, 2006.
83 Geoffroy Huard: Los gais durante el franquismo. Discursos, subculturas y reivindicaciones (1939-1977), Barcelona, Egales, 2021; Marta García Carbonell y María Palau Galdón: Indignas hijas de su Patria. Crónicas del Patronato de Protección de la Mujer en el País Valencià, València, Institució Alfons el Magnànim, 2023, y Geoffroy Huard y Javier Fernández Galeano (coords.): Las locas en el archivo. Disidencia sexual bajo el franquismo, Madrid, Marcial Pons Historia, 2023.
84 Mónica García Fernández: Dos en una sola carne. Matrimonio, amor y sexualidad en la España franquista (1939-1975), Granada, Comares, 2022, y Amélie Nuq: Péchés de jeunesse. Déviance, marginalité et rééducation dans l’Espagne franquista, Rennes, Presses Universitaires de Rennes, 2024. Abrieron el camino trabajos como los de María del Rosario Ruiz Franco: ¿Eternas menores? Las mujeres en el franquismo, Madrid, Biblioteca Nueva, 2007, y Aurora Morcillo: En cuerpo y alma. Ser mujer en tiempos de Franco, Madrid, Siglo XXI, 2015; toda la serie de trabajos y tesis dirigidas por Gloria Nielfa (coord.): Mujeres y hombres en la España franquista. Sociedad, economía, política, cultura, Madrid, Universidad Complutense de Madrid, 2003, y, entre otras aportaciones de la citada revista, el monográfico de Mary Nash y Gloria Román Ruiz (coords.): Mujeres en dictadura. Entre la obediencia y la transgresión (1943-1965), dosier de Arenal. Revista de historia de las mujeres, 27(2) (2020).
85 Raimon: «El Pais Basc», en Raimon, Barcelona, Discophon, 1971.
86 Antonio Rivera Blanco y Eduardo Mateo (eds.): Verdaderos creyentes. Pensamiento sectario, radicalización y violencia, Madrid, Los Libros de la Catarata, 2018; Fernando Molina Aparicio, Rafael Leonisio Calvo y Diego Muro (eds.): ETA. Terror y terrorismo, Madrid, Marcial Pons Historia, 2021; Gaizka Fernández Soldevilla y Santiago de Pablo: Las raíces de un cáncer. Historia y memoria de la primera ETA (1959-1973), Madrid, Tecnos, 2024; Gaizka Fernández Soldevilla y Ana Escauriaza Escudero: Dinamita, tuercas y mentiras. El atentado de la cafetería Rolando, Madrid, Tecnos, 2024; Víctor Aparicio Rodríguez (coord.): Violencias políticas en la Transición española, Madrid, Los Libros de la Catarata, 2024, y Antonio Rivera Blanco y Eduardo Mateo (eds.): Herencias del franquismo y del terrorismo. La consideración de sus memorias y sus víctimas, Madrid, Los Libros de la Catarata, 2025.
87 Fernando Hernández Sánchez: El Torbellino rojo. Auge y caída del Partido Comunista de España, Barcelona, Pasado & Presente, 2022.
88 Lorenzo Castro Moral: «La izquierda armada. FRAP y GRAPO», en Eduardo González Calleja (ed.): Políticas del miedo. Un balance del terrorismo en Europa, Madrid, Biblioteca Nueva, 2002; Juan Avilés Farré: El terrorismo en España. De ETA a Al Qaeda, Madrid, Arco Libros, 2010; Carmen Ladrón de Guevara Pascual: Las víctimas del terrorismo de extrema izquierda en España. Del DRIL a los GRAPO, Sevilla, Almuzara, 2022, y Gaizka Fernández Soldevilla, María Jiménez Ramos y Josefina Martínez Álvarez (coords.): Terrorismo y represión. La violencia en el ocaso de la dictadura franquista, Madrid, Tecnos, 2025.
89 Gutmaro Gómez Bravo: Hombres sin nombre. La reconstrucción del socialismo en la clandestinidad (1939-1970), Madrid, Cátedra, 2021.
90 Miguel Delibes: El príncipe destronado, Barcelona, Destino, 1975, y Antonio Mercero: La guerra de papá, José Frade PC, 1977.
91 Giaime Pala: Cultura clandestina. Los intelectuales del PSUC bajo el franquismo, Granada, Comares, 2016, y Álvaro Notario Sánchez y José Corrales Díaz-Pavón (coords.): El tardofranquismo. Cultura y contracultura en tiempos de cambio, Granada, Comares, 2025.
92 Fernando Hernández (ed.): La(s) vida(s) de Santiago Carrillo, dosier de Historia del presente, 24 (2014). Sobre la adaptación del PCE al desarrollismo franquista, Felipe Nieto: La aventura comunista de Jorge Semprún. Exilio, clandestinidad y ruptura, Barcelona, Tusquets, 2014, y Marta Ruiz Galbete: Jorge Semprún. La mémoire de toutes pièces, Paris, Orizons, 2016.
93 Javier Padilla: A finales de enero. La historia de amor más trágica de la Transición, Barcelona, Tusquets, 2019, y Juana Macías y Polo Menárguez: Las abogadas, MOD producciones & RTVE, 2024.
94 Maite Cabrerizo Benito: Treinta y tantos, 1968-1998. La lucha del movimiento vecinal en Madrid desde sus inicios hasta hoy, Madrid, Vecinos de Madrid, S. L., 2000; Vicente Pérez Quintana et al.: Memoria ciudadana y movimiento vecinal, Madrid, Libros de la Catarata, 2009; Xavier Domènech: Movimiento vecinal y cambio político, dosier de Historia del Presente, 16 (2011); Constantino Gonzalo Morell: Democracia y barrio. El movimiento vecinal en Valladolid (1964-1986), Valladolid, Ediciones de la Universidad de Valladolid, 2013, y Mónica Fernández Amador y Rafael Quirosa-Cheyrouze Muñoz (eds.): La lucha por una vida mejor. Los inicios del movimiento vecinal en Almería, Madrid, Sílex, 2024.
95 Marcelino Camacho: Confieso que he luchado. Memorias, Madrid, Temas de Hoy, 1990, p. 164.
96 Francisco Sevillano Calero: Ecos de papel. La opinión de los españoles en la época de Franco, Madrid, Biblioteca Nueva, 2000, y Pamela Berth Radcliff: Making Democratic Citizens in Spain. Civil Society and the Popular Origins of the Transition, New York, Palgrave Macmillan, 2011.
97 Luis Enrique Otero Carvajal: La ciencia en España, 1814-2015, Madrid, Los Libros de la Catarata, 2017, p. 254.
98 Mónica Moreno Seco: «Eva Forest, trasgresora y peligrosa por antifranquista, feminista y abertzale», Anejos de la Revista de Historiografía, 9 (2019), pp. 279-302, e íd.: «Entre la disciplina y la transgresión. Pilar Brabo, dirigente y diputada comunista en la Transición», Spagna contemporánea, 55 (2019), pp. 83-102.
99 Ana Cabana Iglesia: La derrota de lo épico, València, Publicacions de la Universitat de València, 2013, y Cristina de Pedro Álvarez: Entre calles y alcobas. Vida urbana, ocio y sexualidad en el Madrid popular de entreguerras, Madrid, Centro de Estudios Políticos y Constitucionales, 2024.
100 Teresa María Ortega López y Ana Cabana Iglesia: «Haberlas, haylas». Campesinas en la historia de España en el siglo xx, Madrid, Marcial Pons Historia, 2021, y Antonio Cazorla Sánchez: Los pueblos de Franco. Mito e historia de la colonización agraria en España, 1939-1975, Barcelona, Galaxia Gutenberg, 2024.
101 Enric Juliana: «Y Mao preguntó por España», La Vanguardia, 3 de septiembre de 2011.