Ayer 134 (2) 2024: 245-272
Marcial Pons Ediciones de Historia
Asociación de Historia Contemporánea
Madrid, 2024
ISSN: 1134-2277
DOI: 10.55509/ayer/2202
© Guillem Colom Piella
Recibido: 24-01-2022 | Aceptado: 29-06-2022 | Publicado on-line: 08-04-2024
Editado bajo licencia CC Attribution-NoDerivatives 4.0 License
¿Un ataque con misiles nucleares? El proyecto RYaN y los mitos de la Segunda Guerra Fría
Guillem Colom Piella
Universidad Pablo de Olavide
Universidad Autónoma de Chile
gcolpie@upo.es
Resumen: La operación RYaN continúa siendo un misterio. El relato mayoritario considera que este proyecto diseñado por Yuri Andropov para descubrir los preparativos de un ataque nuclear por sorpresa arrancó en 1981 y se convirtió en la máxima prioridad del KGB en 1982. RYaN habría tenido un papel central en la crisis nuclear de noviembre de 1983, coincidiendo con los ejercicios aliados Able Archer 83 y el inminente despliegue de los misiles Pershing II en Alemania. Esta tesis parece estar apoyada por la sucesión de los acontecimientos, los relatos de sus protagonistas y por la documentación estadounidense y británica desclasificada. Sin embargo, es probable que sea errónea. Aunque los archivos soviéticos continúan clasificados, en los últimos años se han reconstruido y catalogado numerosos informes de la Stasi alemana que tratan sobre este proyecto. Junto con otras fuentes, el artículo revisa estos planteamientos y propone una interpretación alternativa sobre RYaN. Este proyecto que arrancó en 1979 para evaluar el empleo de ordenadores en el análisis de inteligencia no empezó a operacionalizarse hasta 1984 y, posiblemente, nunca alcanzó la plena operatividad. Al no estar operativo durante Able Archer 83, este difícilmente habría informado de un hipotético ataque nuclear aliado. Por lo tanto, ni hubo ninguna crisis nuclear ni tampoco noviembre de 1983 fue el punto más caliente de la Segunda Guerra Fría. Ello abre la puerta a reinterpretar este periodo histórico.
Palabras clave: RYaN, Able Archer, Stasi, KGB, crisis nuclear.
Abstract: The RYaN operation remains shrouded in mystery. It is widely accepted that this project designed by Yuri Andropov to uncover preparations for a surprise nuclear attack began in 1981 and became the KGB’s top priority in 1982. RYaN reportedly played a central role in the November 1983 nuclear crisis, coinciding with the NATO exercise Able Archer 83 and the imminence of the deployment of the Pershing II missiles in Germany. This thesis is seemingly supported by the sequence of events, the accounts of those involved, and declassified U.S. and British documents. However, it is probably wrong. Although the Soviet archives remain classified, numerous German Stasi reports dealing with this project have been recovered and catalogued in recent years. Together with other sources, the article reviews these and proposes an alternative interpretation of RYaN. This project, which began in 1979 to evaluate the use of computers in intelligence analysis, did not become operational until 1984 and may never have become fully operational. Since it was not operational during Able Archer 83, it would hardly have been able to report a hypothetical NATOs nuclear attack. Thus, there was neither a nuclear crisis nor was November 1983 the hottest point of the Second Cold War. This opens the door to reinterpreting this historical period.
Keywords: RYaN, Able Archer, Stasi, KGB, nuclear crisis.
Inaugurada con la intervención soviética en Afganistán y el despliegue de los misiles SS-20 y finalizada con la restitución de relaciones entre Estados Unidos y la Unión Soviética en 1984 y la firma del Tratado de Fuerzas de Alcance Intermedio (INF) tres años después, la Segunda Guerra Fría provocó un repunte de las tensiones entre ambas superpotencias. Esta situación pudo alcanzar su cénit en noviembre de 1983, coincidiendo con los ejercicios Able Archer 83 1, que Moscú pudo haber interpretado como los preparativos de un ataque nuclear.
Este pánico parecía justificado: el Secretario General del PCUS Yuri Andropov estaba aterrado por las acciones del Presidente Ronald Reagan y preocupado por su inferioridad estratégica. Además, en marzo había arrancado una espiral de tensiones que culminaría con el despliegue de los misiles balísticos Pershing II a finales de noviembre. Estos, junto con los misiles de crucero Gryphon emplazados en Reino Unido e Italia, amenazaban el equilibrio europeo y posibilitaban ataques de decapitación contra la Unión Soviética. Sin embargo, lo que evidenciaría que Moscú entrase realmente en pánico sería RYaN (Raketno Yadernoye Napadenie) 2, una operación de inteligencia diseñada para anticiparse a un ataque nuclear estadounidense.
El análisis de RYaN a partir de la información recuperada, catalogada o desclasificada constituye el objetivo del artículo, que revisa estos planteamientos y propone una interpretación alternativa. El trabajo se divide en dos partes: la primera expone el objeto de estudio y la segunda reconstruye RYaN para relativizar su contribución a la supuesta crisis de 1983.
Promovida por el director del KGB Yuri Andropov (1967-1982), RYaN surgió para complementar el sistema de alerta temprana soviético y resolver tanto la dificultad para responder a un primer golpe estadounidense como su debilidad ante un ataque de decapitación. Supuestamente iniciada en 1981, se convirtió en la máxima prioridad del KGB en 1982, alcanzando su cénit en 1983. En 1984 RYaN decayó por la desaparición de sus promotores 3 y continuó por inercia hasta noviembre de 1991. Esta cronología parece ajustarse a los acontecimientos:
— El arranque de RYaN como respuesta a doctrinas que posibilitaban guerras nucleares limitadas, un creciente desequilibrio militar europeo, un Andropov temeroso de un ataque preventivo y un Reagan asertivo en política exterior.
— Su priorización ante el incremento de las demostraciones de fuerza estadounidenses en la frontera soviética y el despliegue de los euromisiles.
— Una espiral paranoica tras el anuncio de la Iniciativa de Defensa Estratégica (SDI), el derribo del vuelo de Korean Airlines KAL-007, la falsa alarma nuclear de septiembre, la inminente llegada de los Pershing y unos ejercicios demasiado realistas.
Precisamente, RYaN podría haber creado un círculo vicioso donde un Kremlin paranoico solicitaba indicadores que ratificaban sus miedos 4. Esta profecía autocumplida culminaría cuando Moscú interpretó que Able Archer encubría un ataque.
La hipótesis de RYaN como causante del pánico soviético durante Able Archer es la que ha tenido más fuerza desde entonces. Además de la sucesión de hechos, muchos datos apuntan en esta dirección. Primero, los documentos británicos desclasificados demuestran que Londres conocía RYaN desde principios de 1983 5 por dos fuentes —Oleg Gordievsky, segundo jefe de la KGB en Gran Bretaña, y un oficial de inteligencia checoslovaco anónimo— 6 y que compartía muchos detalles con Washington 7. Segundo, el informe del Consejo Asesor Presidencial en Inteligencia Exterior de Estados Unidos estableció una relación causal entre ambos sucesos 8 y expuso que el proyecto se articulaba en torno a un sistema informático que calculaba la correlación de fuerzas entre Washington y Moscú. La confianza en este sistema y sus resultados en noviembre de 1983 explicarían por qué Moscú entró en pánico 9. Por lo tanto, RYaN habría sido el producto de los miedos soviéticos y el factor explicativo de Able Archer.
Sus protagonistas compartían esta interpretación: Gordievsky 10, que alertó a Londres del pánico soviético y fue el primero en relacionar ambos sucesos 11; Ranier Rupp, el espía alemán infiltrado en la sede de la Alianza Atlántica que recibió un supuesto cable urgente durante los ejercicios preguntando si esta organización estaba preparando un ataque 12; o Robert Gates, subdirector de inteligencia de la CIA 13. También Margaret Thatcher, cuyos temores sobre la retórica de su homólogo estadounidense aumentaron tras Able Archer 14; o Ronald Reagan que, en otoño de 1983, afirmó: «empecé a darme cuenta de que muchos funcionarios soviéticos nos temían [...] como potenciales agresores capaces de lanzarles un primer ataque nuclear» 15.
Esta interpretación mayoritaria siempre ha tenido lagunas:
— La especialización y división de funciones entre la inteligencia civil (KGB) y la militar (GRU) 16. Aunque RYaN obligó a coordinar ambos servicios 17, por el principio de «necesidad de conocer» ni Gordievsky habría accedido a los indicadores militares 18, ni participado en su obtención 19, ni el GRU los habría compartido. Por tanto, los datos alarmantes que Gordievsky transmitió a Londres serían incompletos.
— La imposibilidad de verificar la existencia del telegrama que, supuestamente, Gordievsky recibió el 8 o 9 de noviembre señalando que el incremento del nivel de alerta y el repunte de la seguridad en las bases estadounidenses podían revelar un ataque inminente 20. Incluso admitiendo su existencia, tampoco puede descartarse que Gordievsky lo malinterpretara 21 o exagerara.
— Fuentes acreditadas 22, como Viktor Cherkashin, segundo jefe del KGB en Washington 23, o Marcus Wolf, responsable del servicio de inteligencia exterior de la Stasi (Hauptverwaltung Aufklärung/HVA), indicaban que RYaN no estaba operativa cuando sucedió Able Archer. Además, Wolf siempre la consideró una «costosa pérdida de tiempo» 24.
— La primera estimación de inteligencia estadounidense elaborada tras Able Archer, que pretendía indagar sobre el repunte de la actividad militar soviética y contrastar las informaciones británicas sobre el pánico de Moscú 25, la calificó como propaganda para evitar el despliegue de los Pershing 26.
Todas las lagunas inciden directa o indirectamente sobre el relato de Gordievsky. Los documentos soviéticos que permitirían esclarecer la génesis de RYaN continúan clasificados, varios de sus protagonistas han fallecido y otros matizan sus relatos. Sin embargo, la desclasificación de fuentes occidentales, la publicación de las transcripciones de entrevistas a funcionarios soviéticos o la apertura de archivos del Pacto de Varsovia permiten, indirectamente, mejorar su interpretación.
Este último punto es significativo porque RYaN precisó la colaboración de otros servicios secretos, principalmente del Ministerio de Seguridad del Estado (Ministerium für Staatssicherheit/MfS) alemán 27. Como sucedía con el GRU, las relaciones del KGB con otras agencias eran disfuncionales 28. Sin embargo, las implicaciones de RYaN y los medios materiales de la Stasi facilitaron, al menos formalmente, esta colaboración. Los archivos que recogen estos contactos se destruyeron antes de la caída del Muro de Berlín. Sin embargo, se han reconstruido y digitalizado muchos documentos que relatan esta colaboración y arrojan luz sobre RYaN. Más concretamente, se han hallado una veintena de archivos que recogen la génesis e implementación del proyecto entre 1983 y 1987 y veinte informes mensuales sobre los indicadores entre agosto de 1986 y abril de 1989 29. La forma en que se interrumpe la comunicación entre Berlín y Moscú en enero de 1987 sugiere que podrían faltar memorándums sobre su desarrollo.
Aunque no proporcionan el relato definitivo de RYaN, sí permiten conocer la perspectiva alemana y sostener que el proyecto no estaba operativo en 1983, que varios de sus aspectos sustantivos (desde los indicadores de alerta a las estructuras para posibilitar su funcionamiento) se resolvieron años después y otros (como la coordinación práctica KGB-MfS, el envío de los indicadores o el procesamiento y cálculo de los datos) posiblemente no se resolverían nunca. También permiten ratificar que la Stasi desempeñó un papel central en RYaN, priorizándola a partir de 1985.
De hecho, los informes mensuales indican que Berlín informó sobre RYaN hasta poco antes de caer el Muro de Berlín. También revelan cómo RYaN no entró en declive en 1984, sino que se incrementó, quizás coincidiendo con su implementación. Finalmente, muestran que el KGB creó una división dedicada al proyecto y que la Stasi replicó esta organización para crear su propia RYaN, la operación KWA (Kernwaffenangriff).
Aunque no sabemos con certeza qué sucedió durante Able Archer, sí podemos afirmar que RYaN no informó del supuesto ataque aliado. Cuando estos ejercicios tuvieron lugar, RYaN era solo un proyecto. En consecuencia, no existe relación causal entre RYaN y Able Archer ni esta operación provocó ningún «frenetismo entre los líderes soviéticos con la amenaza de guerra» 30 durante los ejercicios. Por tanto, la creencia de que «RYaN convenció a una KGB y un liderazgo político paranoicos a situar las fuerzas nucleares soviéticas en máximo estado de alerta» 31 es errónea. Aunque durante los ejercicios se produjeron extraños movimientos que no han sido explicados satisfactoriamente 32, estos no se justifican por RYaN.
Para adoptar esta postura revisionista, el trabajo combina el estudio de las fuentes primarias disponibles en línea o previa solicitud, con el análisis de fuentes secundarias. Las primeras pueden hallarse en el Comisionado Federal para los Archivos del Servicio de Seguridad del Estado de la RDA, que contiene los informes sobre la cooperación entre la Stasi y el KGB 33 y documentos del Ministerio de Defensa 34. También se ha consultado el Archivo de Seguridad Nacional de la Universidad George Washington 35, el centro de investigación Woodrow Wilson 36, la Universidad de Princeton 37, la Fundación Margaret Thatcher 38 y el King’s College de Londres 39. En cuanto a las fuentes secundarias, se combinan los trabajos que establecen una relación directa entre RYaN y Able Archer junto con los que la desestiman 40. Como apunte, choca la escasez de investigaciones sobre RYaN y la abundancia de trabajos sobre Able Archer. Esta brecha parece haberse incrementado tras las desclasificaciones realizadas en el último lustro 41.
Los trabajos consultados son, en su mayoría, occidentales con fuentes predominantemente aliadas, siendo casi inexistentes las investigaciones realizadas en países del este 42. Esto podría indicar la sobrerrepresentación de la interpretación anglosajona, que podría no ajustarse a la realidad 43, y una posible falta de interés entre los investigadores del antiguo bloque socialista 44. Además, las fuentes alemanas permiten falsar importantes aspectos de la interpretación mayoritaria sobre RYaN.
RYaN continúa considerándose como una de las mayores hazañas de la inteligencia soviética, como prueban sus objetivos, longevidad, recursos y relevancia para explicar, supuestamente, el momento más caliente de la Segunda Guerra Fría. Aunque RYaN ahora es parte de la cultura popular, existen dudas de si llegó a estar operativa. Considerada por el último director del KGB como un atavismo de la Guerra Fría 45, es probable que RYaN fuera un inútil dispendio de recursos.
Aunque, tradicionalmente, se asumía que RYaN arrancó en 1981, hoy puede afirmarse que se remonta a 1979, cuando el Primer Directorado del KGB solicitó al Instituto de Investigación de Problemas Operativos que desarrollara nuevos sistemas de alerta temprana. El resultado sería RYaN, «una investigación científica compleja de varios años de duración» para descubrir la aplicabilidad de la informática en el análisis de inteligencia 46. Así, se pretendía diseñar un sistema que integrara y procesara ingentes volúmenes de información para actuar como herramienta de apoyo a la decisión.
En la conferencia anual de jefes de Inteligencia del Pacto de Varsovia de 1981, Andropov expuso que Estados Unidos estaba «preparándose activamente para una guerra nuclear» 47 y que esto no podía cogerles desprevenidos 48. Poco después, solicitaría «evaluar los preparativos aliados para la guerra» 49. Paradójicamente, los informes alemanes sitúan sus orígenes indistintamente en 1981 o 1982 50, ya que en la conferencia de 1982 se instó a cooperar en «actividades de alerta temprana» para anticiparse a un ataque imperialista 51. Además, el informe del KGB de 1982 subrayaría «las aspiraciones estadounidenses y aliadas para alterar el equilibrio estratégico existente [...] mediante un ataque nuclear» 52, siendo una de sus prioridades descubrir un ataque por sorpresa.
Los informes alemanes también relativizan la centralidad de RYaN en la agenda soviética. Las actas de estas conferencias demuestran que la prevención de un ataque era, junto con el espionaje, terrorismo, sanciones, boicots o guerra económica en el ámbito externo 53, y la disidencia religiosa, política, ecologista o pacifista en el doméstico 54, una de las amenazas al socialismo. En ninguna de estas conferencias se menciona RYaN, siendo mentada por primera vez en la reunión entre el KGB y la Stasi de enero de 1983 55.
En este encuentro, Berlín se comprometió a colaborar en la obtención, codificación y sistematización de la información necesaria para RYaN 56. Su poderosa inteligencia de señales (SIGINT) 57 y tupida red de agentes e informadores en occidente hacían del MfS un socio esencial del proyecto. Sin embargo, aunque Rainer Rupp poseía la máxima habilitación de seguridad aliada y podía acceder a documentación secreta, Berlín carecía de espías en los círculos de poder aliados. Estos podrían haber sido una fuente principal de información sobre las intenciones aliadas y, «cuando no sea posible o no pueda conseguirse esta información, deben utilizarse los indicadores» 58. Por tanto, los indicadores de alerta temprana de RYaN predecirían indirectamente las intenciones aliadas.
El Instituto de Investigación de Problemas Operativos sería el organismo encargado de elaborar el catálogo. Los indicadores proporcionarían información inmediata sobre los preparativos de un ataque fundamentándose en cualquier desviación significativa en el siguiente conjunto de variables 59:
— Política, centrada en la ubicación, agenda, interacciones, horarios o desviaciones en el comportamiento de políticos o altos funcionarios aliados.
— Militar, centrada en el alistamiento o alerta de las fuerzas, la entidad de las maniobras, movimientos de tropas, actividad en las bases o volumen de las comunicaciones.
— Inteligencia, como la presencia de personal acreditado y operativos encubiertos en las embajadas o actividades en bases aliadas cerca de las fronteras orientales.
— Defensa civil, como campañas de donación de sangre o vacunación, la construcción de refugios nucleares o la acumulación de víveres.
— Económica, desde movimientos de capital o trasferencia de activos a bancos de países neutrales al sacrificio de ganado.
El MfS contribuiría a compilar los indicadores 60. Sin embargo, el KGB carecía de protocolos de coordinación e intercambio de información con otros servicios 61. En consecuencia, RYaN obligó a establecer este marco de colaboración con la Stasi y fijar medidas de coordinación entre su inteligencia civil y militar. Aunque replicarían el modelo de cooperación KGB-GRU, Berlín no las formalizaría hasta 1985, aunque quizá nunca se llegara a cerrar ningún acuerdo específico de colaboración.
La obtención de estos indicadores correría a cargo de los agentes infiltrados en las instituciones aliadas, sus operativos sobre el terreno y sus medios SIGINT. Mientras la inteligencia criptográfica podía transmitirse rápidamente mediante canales cifrados, la distribución de datos de fuentes humanas presentaba problemas prácticos. Hasta entonces se habían utilizado comunicaciones personales (encuentros presenciales) o impersonales (entregas de información en puntos prefijados) 62. Aunque seguras, estas técnicas eran lentas e inflexibles para transmitir los indicadores. En consecuencia, Berlín y Moscú se vieron forzados a establecer nuevos métodos —como proporcionar radios o realizar llamadas telefónicas— 63 para transmitir la información a los centros de control. La Stasi no comenzaría a desarrollar estas medidas hasta 1986.
Estos centros, constituidos entre 1984 y 1985, congregarían, custodiarían y procesarían estos datos. Para ello, dispondrían de un sofisticado sistema informático que proporcionaría resultados objetivos y fiables sobre las probabilidades de ataque. Aunque era uno de los pilares de RYaN, no parece que este sistema lograra la plena operatividad. La escasa información disponible procede de Gordievsky, que había revelado a Londres la existencia de «un modelo capaz de medir objetivamente la correlación de fuerzas y alertar de si las disminuciones del poder relativo soviético podían justificar un ataque preventivo» 64. Es probable que este sistema situado «en el Ministerio de Defensa para seguir y calcular la correlación de fuerzas mundial, incluyendo factores militares, económicos y psicológicos, asignándoles valores y pesos relativos» 65 no fuese el utilizado para RYaN.
Sabemos que este sistema empezó a desarrollarse en 1979 para identificar desviaciones en la correlación de fuerzas 66 y que «proporcionaba evidencias científicas del equilibrio estratégico entre ambas potencias» 67. Aunque podía informar indirectamente sobre el riesgo de ataque (cuando la brecha entre ambos países superaba un umbral concreto 68), su objetivo era otro. Probablemente, Gordievsky lo confundió con el modelo informático de RYaN y Washington replicó este error cuando planteó que «el programa VRYAN formaba parte de un esfuerzo para recopilar datos y someterlos a un análisis informático para “advertir a la URSS cuando EEUU hubiera logrado una superioridad militar decisiva”» 69. Varios elementos apoyarían esta hipótesis: RYaN pretendía investigar la utilidad de la informática en el análisis de inteligencia y desarrollar un sistema de alerta temprana fundamentado en el estudio de desviaciones. Su objetivo sería el acceso a la documentación política (siendo el manejo de los indicadores algo secundario); su arranque se produjo años después de la entrada en servicio del modelo de correlación de fuerzas y sus ordenadores estaban situados en la sede del KGB, no del Ministerio de Defensa.
Los archivos alemanes no permiten verificar esta hipótesis. Tampoco detallan este sistema informático. No obstante, los documentos revelan sus limitaciones: la dificultad técnica de procesar grandes volúmenes de datos por ordenador, problemas con el software, complicaciones en la definición de los indicadores y en la codificación del resto de los signos de tensión, dudas con los algoritmos de análisis o dificultad para hallar personal cualificado. Al parecer, estos problemas nunca se resolvieron 70.
También muestran que el KGB se vio obligado a «revisar su planificación para la investigación científico-tecnológica y la adquisición industrial» para disponer de «un sistema técnico fiable que garantice la transmisión y evaluación de la información a tiempo real» 71. Incluso en 1986, varios analistas continuaban considerando que este era incapaz de apoyar la toma de decisiones 72. Algunos eran profundamente escépticos sobre su utilidad, como Gordievsky, que consideraba que «los profesionales de la inteligencia del bloque oriental no se tomaban en serio este cacareado sistema de alerta» 73 o el mismo Wolf 74. Posiblemente, uno de los elementos centrales de esta desconfianza sería cómo detectar los falsos positivos.
RYaN era todo un reto: anticipar un ataque nuclear requería movilizar los mejores recursos científicos y superar inercias institucionales para lograr la colaboración entre distintos servicios secretos. Sin embargo, el proyecto se basaba en una hipótesis discutible y unos indicadores equivocados, que se obtenían de forma «anacrónica, más adecuada a la era prenuclear» 75, pero a la nuclear.
Ante la inexperiencia soviética en alerta temprana y la falta de referentes externos que emular, Moscú rescató las lecciones aprendidas de 1941. Aunque comprensible por su cultura estratégica y los recuerdos de sus elites, este enfoque parecía obsoleto: un misil lanzado desde Estados Unidos alcanzaría su objetivo en 20-30 minutos, uno de lanzamiento submarino en 10-15 y un Pershing desde Alemania lo alcanzaría supuestamente en 6 minutos. El Kremlin sabía que sus medios de alerta proporcionaban 12-15 minutos de antelación y que sus sistemas de mando difícilmente podrían comunicar la orden de represalia 76. Ello motivó la adopción de la doctrina del lanzamiento en alerta para iniciar el contragolpe tras detectar del ataque, la provisión de maletines nucleares para ordenar la respuesta inmediata o la construcción de «máquinas del juicio final» que automatizaban la represalia si desaparecía el gobierno 77.
RYaN pudo haberse planteado para complementar los sistemas de alerta temprana existentes, pero difícilmente podría informar de un ataque de decapitación, pues el tiempo de procesamiento de la información de los indicadores y la preparación del ataque preventivo podría ser de veinticuatro horas o, según Gordievsky, de treinta y seis 78. La única opción viable sería tener agentes infiltrados en los círculos políticos con una línea de comunicación directa con Moscú. El activo más valioso era Rupp, aunque no dejaba de ser un funcionario con acceso a la documentación secreta que llegara a sus manos. Por tanto, la obtención de indicadores indirectos, su transmisión y procesamiento difícilmente anticiparía a tiempo un ataque.
A pesar de su compromiso con el proyecto, Berlín quiso aclarar ciertas cuestiones 79: la selección de las categorías de análisis e indicadores de RYaN, la coordinación entre ambos servicios o el excesivo énfasis en un ataque estratégico. En concreto, el MfS se lamentaba de que «no se contemplan otras opciones para el continente europeo, más aún tras el despliegue del potencial nuclear intermedio euro-estadounidense» 80. Esta aseveración tiene poco sentido, especialmente teniendo en cuenta lo expuesto y el inminente despliegue de los Pershing. Aunque podría tratarse de un error inintencionado, quizás Berlín no temía un intercambio nuclear limitado, sino un conflicto convencional que escalara hacia un escenario nuclear en suelo alemán.
Un mes después, el jefe de la Stasi, Erich Mielke, se reunió con su homólogo en Moscú, donde trataron la catalogación de los «criterios de sorpresa». Aunque el acta de la reunión no se refiere a RYaN, Mielke le agradeció la compilación del catálogo de indicadores (que Berlín debía de haber recibido entre enero y febrero) y estimó necesario continuar con las consultas. El jefe de la KGB Victor Chebrikov respondió que «el trabajo todavía no ha terminado» 81, pues debían ampliarse a las actividades SIGINT 82 y a la transmisión de los datos, considerada por Mielke como el eslabón más débil del proyecto.
Quizás, las consultas no solo implicaban a los científicos del KGB y del MfS, sino también a los agentes de campo para alimentar los indicadores. Ello permitiría explicar por qué, una semana después, los centros del KGB recibieron las primeras instrucciones de Moscú 83. Estas solicitaban que «la Residencia trabaje sistemáticamente para descubrir cualquier plan de nuestro principal adversario para RYaN y organizar una vigilancia continua para detectar cualquier indicio sobre la decisión de emplear armamento atómico contra la URSS o los preparativos de un ataque con misiles nucleares» 84. El telegrama adjuntaba un listado de tareas «inmediatas» y «prospectivas» para realizar y devolver a Moscú 85.
En marzo, un nuevo telegrama solicitaba emplear todos los agentes disponibles y reclutar nuevos colaboradores para RYaN. También advertía de que Estados Unidos podría preparar la agresión simulando unas maniobras 86. Desconociendo el estado de RYaN, no parece extraño que Gordievsky malinterpretara estos cables y alertara a Londres «de un miedo casi paranoico en ciertos círculos del liderazgo soviético de que el presidente Reagan estaba planeando un ataque nuclear contra la URSS» 87. Sin embargo, Londres lo desestimó al considerar que podría tratarse de una campaña de desinformación para evitar el despliegue de los Pershing. Washington fue informado por la inteligencia británica y también lo calificó de propaganda 88. Aunque los datos actuales evidencian que no se trataba de ninguna operación de influencia 89, la sospecha estadounidense y británica parecía legítima 90. Ello volvería a surgir tras los sucesos de noviembre.
Las fuentes alemanas sostienen que Gordievsky malinterpretó estos cables, pero no explican por qué Moscú los envió cuando RYaN era un proyecto. Quizás el KGB solicitó datos para alimentar o validar indicadores u operacionalizar conceptos, lo que explicaría la orden que recibió Gordievksy de identificar las rutas de evaluación y catalogar los destinos seguros de los funcionarios clave del gobierno 91.
Entre febrero y noviembre se produjeron varios sucesos —el discurso sobre el «imperio del mal» y el lanzamiento de la SDI en marzo, los ejercicios FleetEx 83 en abril o el derribo del vuelo KAL-007 en septiembre— 92 que incrementaron la paranoia soviética hasta el punto de que Andropov acusó a Washington de estar preparándose para una guerra nuclear. El Kremlin podría haberse creído su propia propaganda o estar intentando evitar el despliegue de los Pershing 93. Sin negar los peligros que generaba la retórica de Reagan, parece que el principal temor soviético no era un primer golpe estadounidense, sino una guerra nuclear accidental 94. En otras palabras, Andropov podía temer los efectos de los Pershing sobre el equilibrio europeo, la credibilidad con sus aliados o sobre su propia seguridad, y las acciones de Reagan no generaban confianza sobre las intenciones de Washington 95. Sin embargo, ello no significa que Moscú temiera un ataque inminente.
De hecho, contrariamente a las afirmaciones de Gordievsky, RYaN tampoco fue el tema monográfico de la conferencia de los Jefes de Inteligencia del Pacto de Varsovia de ese año. Allí, el jefe del KGB alertó de que «si bien la carrera de armamentos arrancó con Carter, ahora tenemos una amenaza porque la administración Reagan pretende alcanzar la superioridad estratégica» 96. Esta misma idea se planteó en la conferencia de los Ministros de Defensa de noviembre, que trató sobre el desequilibrio de poder en Europa. En ninguna de ellas se contempló un ataque por sorpresa 97.
En la conferencia de octubre, el vicepresidente de la KGB Vladimir Kryuchkov expuso los avances de RYaN: se habían compilado siete carpetas con indicadores, pero no se había decidido cómo seleccionarlos, valorarlos y ponderarlos. Tampoco se había determinado cómo y dónde procesarlos ni quién asumiría el liderazgo del proyecto. En resumen, Kryuchkov concluyó: «continuamos trabajando [en RYaN]. Todavía no hemos tomado ninguna decisión central del proyecto. Este asunto tiene muchas aristas y es muy complicado» 98.
Paradójicamente, un mes después, entre el 7 y 11 de noviembre, arrancaría Able Archer. Estos ejercicios simulaban una ofensiva del Pacto de Varsovia en el saliente de Fulda que provocaba una escalada nuclear. Dos días antes, los centros del KGB habían recibido un cable que definía un conjunto de indicadores —maniobras, movilización de fuerzas, alerta en las bases, alteraciones en las comunicaciones o activación de equipos de protección nuclear, biológica y química— del ataque 99.
Aunque la autenticidad del telegrama está certificada y Gordievsky subraya que los agentes «debían reportar cualquier información alarmante, incluso si ellos mismos eran escépticos al respecto» 100, podría tratarse de una coincidencia temporal. Primero, choca que este mensaje no mencione Able Archer ni solicite extremar la vigilancia coincidiendo con su desarrollo 101. Segundo, la obtención de los indicadores militares la realizaría el GRU, no el KGB. Tercero, Moscú conocía los detalles de estos ejercicios que pretendían «adiestrar a los mandos y sus estados mayores en el planeamiento, organización y ejecución de ataques nucleares», y donde la escalada simulada «es parte del ejercicio y no refleja la valoración aliada de la situación internacional» 102. Y, sobre todo, RYaN era todavía un proyecto 103, por lo que difícilmente el Kremlin habría confiado en un sistema informático en desarrollo y unos signos de tensión en definición para lanzar un ataque preventivo. Probablemente, Gordievsky interpretó este cable como una llamada de alerta, estableciendo esta relación de causalidad que ha formado parte del imaginario colectivo.
Caso aparte sería el telegrama urgente que Gordievsky recibió cuando el ejercicio contemplaba los primeros ataques. Este señalaba que el nivel de alerta y la seguridad en las bases estadounidenses podían indicar un ataque inminente y solicitaba una respuesta inmediata 104. Dicho cable podría evidenciar la causalidad entre RYaN y Able Archer y ser la prueba definitiva del «ciclo vicioso en el que los miedos del liderazgo [soviético] provocaban más informes y datos sobre VRYAN, incrementando con ello su ansiedad» 105. Justificada por el miedo a la superioridad estratégica estadounidense y ampliado por perversas lógicas burocráticas —donde el KGB reportaba aquello que Moscú deseaba oír y el GRU «exageraba la amenaza militar occidental incluso más que el KGB»— 106 este cable habría inducido a Gordievsky a contactar con Londres para alertar de que Moscú había entrado en pánico 107.
Sin embargo, este telegrama nunca se ha hallado ni se ha podido validar su contenido. Incluso admitiendo su existencia, es probable que Gordievsky lo malinterpretara. Este podría haber solicitado a los centros que notificaran cualquier rumor como indicador de RYaN 108, que informaran del repunte de la seguridad en los cuarteles estadounidenses 109 o que confirmaran que los ejercicios discurrían con normalidad 110. Tampoco puede descartarse que Gordievsky exagerara su contenido pensando en su deserción 111.
Nunca sabremos si este telegrama existió o si tenía alguna relación con RYaN. Lo que sí sabemos es que RYaN no estaba operativa. Los informes posteriores a los ejercicios indican que estos experimentaron mecanismos de consultas, preparación y lanzamiento de armas nucleares 112, pero no mencionan ningún «signo de tensión» relacionado con RYaN. Valoraciones similares pueden hallarse en los recuerdos de sus protagonistas 113. Aunque las crónicas soviéticas de aquella época parecen incidir en la variable del pánico 114, algo que Washington calificaría como propaganda 115, entre noviembre de 1983 y agosto de 1984 no consta ninguna comunicación entre el KGB y el MfS sobre RYaN.
Quizás, este silencio también se produjo entre Moscú y sus rezidenturas: una tregua que se habría mantenido hasta julio de 1984, cuando les notificó que la palabra clave kostyor 1 se utilizaría para alertar de un ataque inminente, indicando, así, que el Kremlin todavía consideraba posible un primer golpe 116. Si bien la hipótesis del impasse de RYaN no puede validarse, esto podría explicar por qué Gordievsky 117 interpretó que su prioridad se redujo tras el fallecimiento de Andropov y Ustinov y la destitución de Ogarkov 118.
Aunque esta idea ha sido asumida por expertos, que también consideraban que se mantuvo hasta 1991 por las inercias burocráticas soviéticas, los datos actuales demuestran que es parcialmente errónea. Por extraño que parezca, el apoyo a RYaN continuó en 1984, lo que no implica que pueda relacionarse directamente con los temores a un conflicto. Además, que RYaN recibiera apoyo no significa que estuviera operativa. Al contrario, continuaban presentes muchas cuestiones de fondo. En agosto de 1984, Lev Shapkin —responsable de la inteligencia exterior del KGB— se reunió con su contraparte alemana para tratar sobre sus avances. Ambos consensuaron «propuestas para enfocar los aspectos conceptuales, organizativos y prácticos del problema RYaN» 119. También acordaron realizar cambios para acotar los conceptos básicos, «complementar, revisar y precisar» los indicadores, unificar los procedimientos de obtención, transmisión y tratamiento de la información y desarrollar un sistema de gestión estandarizado y compatible 120.
Estos cambios estaban motivados por «la originalidad, complejidad y potenciales efectos de este problema [que] requiere una cuidadosa elaboración teórica y priorizar el enfoque [...] para un ataque nuclear por sorpresa con misiles» 121. Aunque en un futuro este proyecto podría abarcar otras contingencias, ahora debía centrarse en RYaN y «no dejarse engañar» por signos de tensión defectuosos. En otras palabras, estos cambios pretendían evitar que un hipotético falso positivo pudiera motivar un ataque soviético. En el anexo, Wolf ratificaba esta preocupación al exponer que los indicadores existentes generaban una imagen imperfecta y sesgada de la realidad 122.
El acta no menciona Able Archer ni establece ninguna relación entre este ejercicio y los signos de tensión. Sin embargo, destaca que se plantee el problema de los falsos positivos tras los ejercicios, aunque puede que se trate de una simple correlación temporal vinculada con la cultura estratégica soviética 123. No obstante, argumentos similares pueden hallarse en un artículo publicado en la principal revista militar del país, que planteaba que el realismo de Able Archer era prácticamente indistinguible de los preparativos de una guerra 124, o en los debates de Whitehall sobre la necesidad de informar a Moscú de ejercicios que implicaran armamento nuclear 125. Sabemos que RYaN estaba en desarrollo en 1983, que existía un conjunto preliminar de indicadores, que los agentes debían notificar cualquier rumor y que los informes del Pacto de Varsovia tras los ejercicios no destacan nada raro. Sin embargo, que fuera entonces cuando se planteó esta idea es algo que queda sin respuesta.
En este encuentro, Shapkin también expuso que acababa de establecer una comisión específica para RYaN, así como un centro de situación para monitorizar y evaluar los indicadores y coordinar las actividades de los medios humanos y SIGINT 126 para proporcionar la alerta temprana del ataque 127. Tres días después, Berlín recibió el catálogo de indicadores para construir su propio inventario, que se elaboraría siguiendo la plantilla soviética. Aunque las actas no lo reflejan, parece que fue entonces cuando RYaN entró en funcionamiento.
Ello podría explicar por qué, en febrero de 1985, Berlín promulgó la Orden 1/85. Esta concedía «prioridad absoluta» a RYaN empleando «todas las opciones a disposición de las unidades operativas y tecnológico-operativas del MfS [...] para detectar cualquier intento de agresión militar, especialmente un ataque por sorpresa con misiles nucleares» 128. Esta norma otorgaba al HVA la coordinación del proyecto y la asignación de tareas, apoyo operativo y procesamiento de la información 129. También autorizaba a realizar cambios en la Stasi para crear un sistema de alerta temprana en su seno. KWA replicaría la estructura soviética con una subdirección dentro del departamento de información del HVA, un catálogo de indicadores análogo al soviético 130, un espacio de situación centralizado, una línea con el centro del KGB y sistemas de comunicación para los agentes. Asimismo, establecería los protocolos de intercambio de información con la inteligencia militar siguiendo el modelo KGB-GRU y negociaría el marco de colaboración MfS-KGB.
A pesar de considerar RYaN como un asunto de Estado 131 y emular el modelo soviético, Berlín reconocía que su implementación presentaba problemas, desde el formato de los informes periódicos, el intercambio de información o el sistema de mensajería instantánea hasta la escasez de personal cualificado o las limitaciones del sistema de indicadores. Aunque «del catálogo de 292 signos de tensión se han cubierto 226 con distinto grado de cumplimiento» 132, Berlín consideraba necesario continuar trabajando en su definición, obtención y procesamiento. Precisamente, la estandarización y mejora de los indicadores, su envío a Moscú o la colaboración entre el MfS y la KGB continuaban siendo los principales problemas pendientes 133. Se pretendía abordar estos asuntos en febrero de 1987, pero se desconoce su resultado. El mensaje de enero preparando la agenda del encuentro es el último disponible 134. Probablemente, la documentación restante nunca pueda recuperarse 135. Tampoco importa: en enero de 1985 se habían retomado las negociaciones para el Tratado de Reducción de Armas Estratégicas (START), poco después Gorbachov accedía al Kremlin con una agenda que facilitaría medidas de confianza mutua y políticas de control de armamentos y en 1987 se firmaría el tratado INF para cerrar definitivamente la crisis de los euromisiles. Aunque esta distensión alejaba el riesgo de guerra nuclear, RYaN continuaría operando hasta noviembre de 1991. Quizás se debió a las inercias institucionales en la KGB y los equilibrios políticos dentro del Kremlin 136, a la desconfianza hacia su complejo militar-industrial, para agradar al GRU, a la prudencia política de Gorbachov o a la conjunción de todas ellas. En cualquier caso, en 1986 el KGB continuaba empleando «fuerzas y medios significativos» 137 en labores de alerta temprana y, en agosto del mismo año, Berlín remitía su primer informe. Moscú los recibiría mensualmente hasta abril de 1989. Su lectura permite corroborar las palabras del último director del KGB: RYaN acabó «reducida a la recopilación de informes periódicos que manifestaban que nadie pretendía lanzar bombas nucleares sobre la URSS en los próximos días» 138. Al poco caería el Muro de Berlín y arrancaría el «desfile de las soberanías». Este último atavismo de la Guerra Fría terminó un mes antes.
Mientras los archivos soviéticos continúen clasificados será imposible despejar las incógnitas que rodean RYaN. Ello incluye motivaciones, desarrollo, implementación, operatividad, sistema informático o contribución a los sucesos de 1983. Sin embargo, indirectamente es posible relativizar muchas ideas de nuestro imaginario colectivo.
Aunque probablemente estén incompletos, los informes alemanes permiten situar sus antecedentes en 1979, desligándolo del ascenso de Reagan y acercándolo, quizás, a las opciones selectivas de Carter. También sugieren que el proyecto giraba en torno a un sistema informático cuyos detalles desconocemos pero que, probablemente, nunca funcionó. Quizás, si Moscú hubiera infiltrado agentes en los círculos más selectos del poder aliado no habría lanzado este proyecto ni desarrollado este modelo informático para procesar los signos de tensión. Ello permitiría explicar por qué RYaN comenzó como una investigación aplicada sobre el uso de ordenadores en el análisis de inteligencia.
Sin embargo, al no implementarse hasta 1984, RYaN difícilmente pudo informar sobre la falsa alarma nuclear de 1983, una crisis que, por otro lado, tampoco se menciona en ningún archivo alemán. Aunque en 1984 Moscú se dotó de las estructuras e instrumentos necesarios para aplicar este sistema, su principal socio en esta operación no lo hizo hasta 1986. Ello explicaría por qué su primer informe periódico data de agosto. A pesar de la aparente consolidación de RYaN, muchos de sus elementos fundamentales continuaban sin respuesta. Puede que estos asuntos ya no preocuparan a Moscú porque podía obtener los indicadores sin necesitar a la Stasi, porque RYaN había dejado de importar políticamente o porque funcionaba por inercia. También es posible que Berlín estuviera ralentizando el proceso. En sus memorias, Wolf calificó RYaN como un despilfarro de recursos y una pérdida de tiempo en busca de amenazas inexistentes. Quizás, ello explicaría tanto el «diálogo de sordos» entre el KGB y el MfS —con unos mensajes que enfatizan la urgencia, celebran los avances y subrayan la complejidad del proyecto mientras repiten los mismos asuntos una y otra vez— como su lentitud para operacionalizar RYaN. Sin embargo, no explicaría por qué Berlín lanzó KWA. Puede que este proyecto que Wolf ocultó en sus memorias respondiese a motivaciones políticas (contentar a Moscú), corporativas (reforzar la Stasi) o personales (incrementar el poder de Mielke).
Este trabajo ha respondido algunas preguntas y abierto otras que deberán resolverse en futuras investigaciones para reinterpretar la Segunda Guerra Fría, una etapa que, quizás, fue menos caliente de lo imaginado. Además de su valor historiográfico, ello permitiría incidir sobre la cultura estratégica rusa e informar sobre sus percepciones y comportamientos.
1 John-Lewis Gaddis: The Cold War: A New History, Nueva York, Penguin, 2005, pp. 227-228.
2 RYaN se refiere a «ataque con misiles nucleares». Otras fuentes hablan de VRYaN por Vnezapnoe (sorpresa) o RJaN por Raketno Jadernoje Napadenije por otra transliteración del cirílico. Esta última se observa en los documentos alemanes.
3 Andropov fue su principal defensor al promoverla dentro del KGB y apoyarla tras su ascenso a la secretaría general del PCUS. Aunque los relatos mayoritarios inciden en su paranoia, quizás utilizó la amenaza estadounidense para garantizarse el apoyo militar y de los miembros del Politburó partidarios de la línea dura; véase Arnav Manchanda: «When the truth is stranger than fiction: the Able Archer incident», Cold War History, 9(1) (2009), pp. 111-133. Ello explicaría por qué era tan alarmista en público mientras que, en privado, temía por un holocausto indeseado.
4 President’s Foreign Intelligence Advisory Board (en adelante, PFIAB): The Soviet «War Scare», Washington, GPO, 1990, p. 81.
5 Benjamin Fischer: «Anglo-American Intelligence and the Soviet War Scare: The Untold Story», Intelligence and National Security, 27(1) (2012), pp. 75-92. Gordievsky recibió la primera comunicación sobre RYaN en febrero, un mes después de discutirse el proyecto con Berlín.
6 Benjamin Fischer: «Scolding Intelligence: The PFIAB Report on the Soviet War Scare», International Journal of Intelligence and Counterintelligence, 31(1) (2018), pp. 102-115.
7 Estados Unidos recibía versiones resumidas de los informes de Gordievsky [Private Secretary for Foreign Affairs to the Prime Minister (Gordiyevskiy, C/6058), FCO_28/10457]. Hasta la deserción de Gordievsky, Londres no empezó a compartir con Washington la información al completo.
8 PFIAB: The Soviet..., pp. 80-82.
9 Ibid., p. 43.
10 Entre sus obras destaca una de 1990 por ser la primera fuente pública en hablar sobre RYaN y la de 1993 por incluir abundante documentación vital para establecer la causalidad entre RYaN y Able Archer.
11 Christopher Andrew y Oleg Gordievsky: Comrade Kryuchkov’s Instructions: Top Secret Files on KGB Foreign Operations, 1975-1985, Palo Alto, Stanford, 1993, pp. 87-88.
12 Declaraciones en «The Brink of Apocalypse television documentary archive», King’s College London Military Archives (KCLMA), GB-0099, 8/9. Rupp era el activo más valioso del HVA en la OTAN (Markus Wolf: El hombre sin rostro, Buenos Aires, Javier Vergara, 1997, p. 288) y el que, posiblemente, habría alertado a Moscú de RYaN. Siempre ha defendido que su acto libró al mundo del holocausto, aunque no existen pruebas que avalen la existencia del cable; véase Len Scott: «November 1983: the most dangerous moment of the Cold War?», Intelligence and National Security, 35(1) (2020), p. 140.
13 Robert Gates: From the Shadows: the Ultimate Insider’s Story of Five Presidents and How They Won the Cold War, Nueva York, Simon&Schuster, 1997, pp. 270-273. Parte de la CIA asumió el relato de Gordievsky porque carecía de fuentes cerca del liderazgo soviético.
14 Benjamin Fischer: «Anglo-American...», pp. 84-88. La alarma de Gordievsky y el repunte militar detectado por la inteligencia criptográfica ratificaron sus temores y contribuyeron a redefinir su política hacia Moscú.
15 Ronald Reagan: An American Life, Nueva York, Simon&Schuster, 1990, p. 585. Se desconoce el impacto de Able Archer, los informes británicos, las alertas de Gordievsky, su miedo al armamento nuclear o sus creencias religiosas en estas apreciaciones. Sin embargo, han servido para reforzar el relato tradicional.
16 También era deseable cierta descoordinación para evitar la concentración del poder y alimentar la competencia entre servicios. A ello se le sumarían desconfianzas y animadversiones; véase Oleg Kalugin: The First Directorate: My 32 Years in Intelligence and Espionage Against the West, Nueva York, St Martin’s, 1998, pp. 247-249.
17 Se desconocen sus detalles, pero, sabiendo que Berlín replicó este modelo para apoyar RYaN, es probable que se limitara a estandarizar los mensajes e indicadores, definir un coordinador institucional único y centralizar la recolección, gestión y tratamiento de la información.
18 Len Scott: «November 1983...», p. 145.
19 Gordon Barrass: «Able Archer 83: What Were the Soviets Thinking?», Survival, 58(6) (2016), p. 10.
20 Christopher Andrew y Oleg Gordievsky: KGB. The Inside Story of Its Foreign Operations from Lenin to Gorbachev, Nueva York, Harper Collins, 1990, p. 600.
21 Mark Kramer: «Die Nicht-Krise um “Able Archer 1983”: Fürchtete die sowjetische Führung tatsächlich einen atomaren Großangriff im Herbst 1983?», en Oliver Bange y Bernd Lemke (eds.): Wege zur Wiedervereinigung: Die beiden deutschen Staaten in ihren Bündnissen 1970 bis 1990, Múnich, Oldenbourg, 2013, pp. 147-148.
22 Varios mandos soviéticos contribuyen indirectamente a esta hipótesis al relativizar estos sucesos; véase John Hines, Ellis Mishulovich y John Shull: Soviet Intentions 1965-1985, McLean, BDM Federal, 1995.
23 «The Brink of Apocalypse...», 3/1.
24 Markus Wolf: El hombre..., p. 222.
25 Robert Gates: From the Shadows..., pp. 271-272.
26 Director of Central Intelligence (en adelante, DCI): «Implications of Recent Soviet Military-Political Activities», SNIE, 11-10-84, 18 de mayo de 1984, p. iii. Meses después realizaría una nueva estimación que ratificaría estas conclusiones; véase DCI: «US/Soviet Tension», CR-NIC-03508-04, 19 de junio de 1984.
27 Bernd Schaefer, Nate Jones y Benjamin Fischer: Forecasting Nuclear War: Stasi/KGB Intelligence Cooperation under Project RYAN, Washington, Wilson Center, 2014. También participaron los servicios secretos checoslovacos y búlgaros, aunque apenas hay información disponible.
28 Paul Maddrell: «Cooperation between the HVA and the KGB, 1951-1989», Bulletin of the German Historical Institute Supplement, 9 (2014), p. 175.
29 «Berichte über die Ergebnisse der Aufklärungstätigkeit zur Feststellung von Anzeichen für einen plötzlichen Kernraketenangriff - 1986-1989», Ministerium für Staatssicherheit (en adelante, MfS), ZAIG_6755.
30 PFIAB: The Soviet..., p. 69.
31 Taylor Downing: 1983: Reagan, Andropov, and a World on the Brink, Londres, Little Brown, 2018, p. 257.
32 Aumentó la actividad militar en el Báltico, Polonia, Checoslovaquia o Alemania y la alerta de varias fuerzas de vanguardia. Se cancelaron los vuelos rutinarios, se suspendió la información meteorológica y repuntaron las comunicaciones militares. Parte de la fuerza de misiles incrementó su alerta, varias baterías se desplegaron a sus puestos de lanzamiento y, al menos, un submarino lanzamisiles navegó hasta su zona de lanzamiento; véase PFIAB: The Soviet..., pp. 70-74; «The Brink of Apocalypse...», 2/1, 2/4, y Guillem Colom: «¿Estuvo el mundo al borde del apocalipsis en 1983? Una reinterpretación de Able Archer 83», Ayer, 131(3) (2023), pp. 299-326.
33 «DDR-Staatssicherheit und sowjetischer KGB», Bundesbeauftragten für die Stasi-Unterlagen (en adelante, BStU), https://www.stasi-unterlagen-archiv.de/. En especial, la colección «Das MfS und die Zusammenarbeit mit anderen kommunistischen Geheimdiensten».
34 La mayoría están catalogados en http://www.argus.bstu.bundesarchiv.de. No están disponibles online, pero pueden solicitarse copias. Es interesante apuntar que no se ha hallado ninguna referencia relevante en el archivo de partidos y organizaciones (Stiftung Archiv der Parteien und Massenorganisationen der DDR), cuyo catálogo se halla disponible en línea. No se ha consultado el archivo del servicio exterior (Archiv der Auswärtigen Amt), cuyos fondos pueden solicitarse online, pero consultarse in situ. Como bien me ha comentado uno de los revisores externos del artículo, quizás este fondo podría arrojar más luz sobre RYaN.
35 «The Able Archer 83 Sourcebook», https://nsarchive.gwu.edu/project/able-archer-83-sourcebook, constituye la principal fuente documental sobre RYaN.
36 La colección principal es «KGB/Stasi Cooperation under Project RYaN», que alberga las traducciones de los documentos sobre RYaN alojados en el BStU (https://www.wilsoncenter.org/event/forecasting-nuclear-war-stasikgb-intelligence-cooperation-under-project-ryan). Las colecciones «Intelligence Operations of the Cold War« y el «Mitrokhin Archive» no contienen ninguna información relevante.
37 Los archivos de Don Oberdorfer (especialmente las series «Soviet Interviews, 1990» y «Research Documents Files») contienen transcripciones de sus entrevistas a políticos y funcionarios (https://findingaids.princeton.edu/catalog/MC162).
38 No se han estudiado los PREM 19/1393 (solo puede consultarse in situ) y PREM 19/1975 («UK/Soviet Relations: defection of Oleg Gordievsky») (continúa clasificado).
39 Allí se hallan las transcripciones (bajo solicitud) de las entrevistas para el documental 1983: On the Brink of the Apocalypse (Henry Chancellor, UK, Flashback Television, 2007).
40 Destacan Vojtech Mastny: «How Able Was “Able Archer”? Nuclear Trigger and Intelligence in Perspective», Journal of Cold War Studies, 11(1) (2009), pp. 108-23; Beatrice Heuser: «Military Exercises and the Dangers of Misunderstandings: The East-West Crisis of the Early 1980s», en Beatrice Heuser, Tormod Heyer y Guillaume Lasconjarias (eds.): Military Exercises: Political Messaging and Strategic Impact, Roma, NDC, 2018, pp. 113-137; Gordon Barrass: «Able Archer...»; Mark Kramer: «Die Nicht-Krise...», o Simon Miles: «The War Scare That Wasn’t: Able Archer 83 and the Myths of the Second Cold War», Journal of Cold War Studies, 22(3) (2020), pp. 86-118.
41 También destacan Mark Ambinder: The brink: President Reagan and the nuclear war scare of 1983, Nueva York, Simon & Schuster, 2018; Darío Migliucci, Ferran Martínez y Katharina Benecke: «La crisis Able Archer (1983): un caso ejemplar de misperception», Historia Actual Online, 42(1) (2017), pp. 23-34, o Guillem Colom: «Cuando la realidad supera la ficción: la operación RYAN (1981-1991)», Ayer, 112 (2018), pp. 265-293.
42 Se ha restringido la búsqueda al caso ruso, filtrando los términos «Ракетно-ядерное нападение» y «Опытный лучник 83» en los repositorios bibliográficos y buscando autores rusos en artículos en inglés. Apenas existen fuentes rusas que estudien estos sucesos y, cuando lo hacen, son traducciones de trabajos anglosajones o artículos periodísticos que replican los argumentos tradicionales. En este sentido, téngase en cuenta que no se ha consultado la última biografía de Andropov (Yu Vasilev: Yuriy Andropov. Na puti k vlasti, Moscú, Veče, 2018). Quizás esta obra podría arrojar algunas ideas adicionales.
43 Como me ha expuesto uno de los revisores, este hecho no deja de ser paradójico. Aunque los archivos de la Federación Rusa continúan clasificados (y, atendiendo a la situación que atraviesa el país, probablemente permanecerán así mucho tiempo), Estonia, Letonia, Lituania, Moldavia o Ucrania tienen numerosas copias cuyo estudio en profundidad podría arrojar más luz sobre este suceso.
44 Refiriéndose a Able Archer, Simon Miles: «The War Scare...», p. 100, proporciona una treintena de fuentes que plantean que el hecho más peligroso fue el derribo del KAL-007.
45 Director de esta agencia entre agosto y diciembre de 1991, Vadim Bakatin canceló RYaN; véase Mikhail Alexeev: Without Warning: Threat Assessment, Intelligence, and Global Struggle, Nueva York, St. Martin’s Press, 1997, p. 203.
46 «Die Schaffung einheitliche Dokumente für die schnelle Aufdeckung und zuverlässige Beurteilung von Maßnahmen der NATO zur Überführung ihrer Mitgliedstaaten und Streitkräfte von Friedens- in den Kriegszustand sowie zur Erhöhung ihrer Kriegsbereitschaft in Krisensituation» (febrero de 1983), BStU, Ministerium für Nationale Verteidigung (en adelante, MfNV), DVW_94471, p. 8.
47 Gordon Barrass: «Able Archer...», p. 10, indica que Andropov escogió cuidadosamente sus palabras al acusar a Estados Unidos de prepararse para la guerra, no pretender iniciarla. Sin embargo, el temor a un ataque por sorpresa era el gran condicionante del pensamiento estratégico soviético.
48 «Notiz über die Gespräche des Genossen Minister mit dem Vorsitzenden des KfS – Genossen Tschebrikow» (9 de febrero de 1983), BStU, MfS, Abt.X_1863, p. 23.
49 «Notiz über die Gespräche des Genossen Minister mit dem Vorsitzenden des KfS, Genossen Andropow» (11 de julio de 1981), BStU, MfS, ZAIG_5382, p. 13. Según la interpretación tradicional, ello habría motivado que, en 1982, se le asignara prioridad para monitorizar la llegada de los Gryphon a suelo británico.
50 Para 1981, «Notiz über...», p. 24; mientras que para 1982, «HVA, Bericht über die Entwicklung und den erreichten Stand der Albeit zur Früherkennung gegnerischer Angriffs und Überraschungsabsichten (Komplex RJAN)» (23 de abril de 1986), BStU, MfS, AGM, p. 1.
51 «HVA, Bericht über die...», p. 1.
52 Victor Chebrikov: Otchet o rabote Komiteta gosudarstvennoibezopasnosti SSSR za 1982 god, Moscú, 15 de marzo 1983, https://nsarchive.gwu.edu/dc.html?doc=5028356-Document-04-KGB-Chairman-Yuri-Andropov-to.
53 «Notizen über Ausführungen des Genossen Generaloberst Krjutschkow» (3 de octubre de 1983), BStU, MfS, Abt.X, 2020, p. 7.
54 «Notizen über...», p. 23.
55 El relato mayoritario argumenta que, en 1983, RYaN «adquirió un nivel de urgencia especial» (Christopher Andrew y Oleg Gordievsky: Comrade..., p. 68) tras el nombramiento de Andropov y el despliegue de los Pershing.
56 «Notiz über...».
57 Benjamin Fischer: «The 1980s Soviet War Scare: New Evidence from East German Documents», Intelligence and National Security, 14(4) (1999), pp. 186-197.
58 «Vermerk über die Ergebnisse der Konsultationen mit Genossen Generalmajor Schapkin, Stellvertreter des Leiters der I. Hauptverwaltung des KfS, und zwei Experten zur Problematik RJAN» (24 de agosto 1984), BStU, MfS, ZAIG_5384. Sorprende que ningún trabajo anterior mencionara que el acceso al ciclo de decisión adversario podía ser más efectivo que la construcción de indicadores indirectos.
59 La lista de indicadores completa puede hallarse en KGB: «Indicators to Recognize Adversarial Preparations for a Surprise Nuclear Missile Attack», 26 de noviembre de 1984, HA II/11792, https://digitalarchive.wilsoncenter.org/document/119338.pdf.
60 El acta expone que el KGB no había proporcionado ningún catálogo de indicadores.
61 Paul Maddrell: Cooperation..., p. 175. Esta desconfianza y competición institucional también se producía entre el KGB y el GRU; véase Oleg Kalugin: The First..., pp. 247-249.
62 John Schmeidel: Stasi. Shield and Sword of the Party, Londres, Routledge, 2014, pp. 120-33.
63 «HVA, Bericht über die...», pp. 3-6.
64 PFIAB: The Soviet..., p. vi.
65 Entrevista a un funcionario anónimo (22 de mayo de 1990), «Don Oberdorfer Papers 1983-90», MC-162_serie 3, https://nsarchive2.gwu.edu/NSAEBB/NSAEBB428/docs/13.Redactedhand.pdf.
66 Benjamin Fischer: A Cold War Conundrum: the 1983 Soviet War Scare, Langley, CIA Center or the Study of Intelligence, 1997, p. 3.
67 PFIAB: The Soviet..., p. 23.
68 «Soviet Use of Historical Data for Operational Analyses», NIC, 8497-83, 23 de noviembre de 1983.
69 PFIAB: The Soviet..., p. viii.
70 «Vermerk...», pp. 3-4, y «HVA, Bericht über die...», p. 7.
71 «HVA, Bericht über die...», p. 5.
72 Ibid., p. 7.
73 Oleg Gordievsky: KGB..., p. 261.
74 «Vermerk...», p. 7. Este escepticismo también parecía existir entre la clase política. Por ejemplo, Vadim Zagladin —jefe adjunto del departamento internacional del PCUS— declaró que el Kremlin no debería confiar en sistemas informáticos ideados por científicos; véase Simon Miles: «The War Scare...», p. 107.
75 Bernd Schaefer, Nate Jones y Benjamin Fischer: Forecasting...
76 Dima Adamsky: «The 1983 Nuclear Crisis - Lessons for Deterrence Theory and Practice», Journal of Strategic Studies, 36(1) (2013), pp. 14-15.
77 Guillem Colom: «Cuando la realidad...», pp. 276-78.
78 Christopher Andrew y Oleg Gordievsky: Comrade..., pp. 70-75. Este plazo estaría motivado por el transporte de las ojivas, su montaje en los misiles, las consultas políticas, las secuencias de lanzamiento o la activación de las defensas civiles.
79 «Hinweise für Gespräch mit Gen. Armeegeneral Zinjow» (14 de enero de 1983), BStU, MfS, ZAIG, 5172, pp. 33-36.
80 Ibid., p. 33.
81 Ibid., p. 23.
82 Ibid., p. 26.
83 Telegrama 373/PR/52 (17 de febrero de 1983), en Christopher Andrew y Oleg Gordievsky: Comrade..., pp. 70-75. La existencia y contenido de los telegramas están validados. El acta de la reunión de octubre con Kryuchkov también permite validar que el KGB había solicitado que informaran sobre estos signos de tensión cada dos semanas; véase «Notizen aus...», p. 4.
84 Christopher Andrew y Oleg Gordievsky: Comrade..., pp. 69-70.
85 Estas incluían la recopilación de datos sobre rutas de evacuación y refugio, reservas de sangre, polvorines nucleares y el personal implicado en su manejo, líneas de comunicación, personal bancario y religioso, o los servicios de seguridad de las instalaciones militares.
86 Christopher Andrew y Oleg Gordievsky: Comrade..., p. 78. Este escenario reflejaba el pensamiento soviético; véase Benjamin Fischer: «Anglo-American...», pp. 83-84.
87 Citado en Benjamin Fischer: A Cold War..., p. 15.
88 «Soviet Propaganda Alert» (5 de mayo 1983), CIA, M-00364-R-001903760018-0, https://www.cia.gov/ readingroom/docs/CIA-RDP85M00364R001903760018-0.pdf. Estados Unidos recelaba creer en una fuente desconocida cuyas informaciones eran filtradas por Londres. Además, sospechaba que Thatcher podría estar utilizando estos datos para que Reagan moderara su retórica; véase PFIAB: The Soviet..., p. 11.
89 Moscú intentó movilizar grupos antiestadounidenses, pacifistas y antinucleares europeos para paralizar el despliegue de los Pershing. Tampoco es raro, ya que los euromisiles contenían todos los temas clave de la desinformación soviética en Europa: armas atómicas, imperialismo y posibilidad de guerra; véase U.S. Senate: Soviet active measures. Hearings before the Subcommittee on European Affairs of the Committee on Foreign Relations, Washington, GPO, 1985, pp. 7-9. Ello no excluye que Moscú intentara, tras Able Archer, explotar este episodio.
90 Se tenía constancia de la campaña contra los euromisiles y Moscú podría haber realizado una operación de «control reflexivo» utilizando a Thatcher para influir sobre Reagan. Asumiendo que esta consideraba contraproducente la política estadounidense, Moscú podría haber proporcionado a Gordievsky esta información para influir, indirectamente, sobre Reagan.
91 Christopher Andrew y Oleg Gordievsky: Comrade..., pp. 70-75.
92 Guillem Colom: «Cuando la realidad...», pp. 282-84.
93 Simon Miles: «The War Scare...», pp. 89-90.
94 Ibid., pp. 90-92.
95 Sin embargo, el consejero de Seguridad Robert McFarlane afirmó que, entre abril y octubre, el KGB intentó establecer contactos con la administración Reagan; Benjamin Fischer: «Anglo-American...», p. 100.
96 «Notizen über...», p. 2.
97 «Bericht über die Wichtigsten Ergebnisse der 15. Sitzung des Komitees der Verteidigungsminister der Teilnehmerstaaten des Warschauer Vertrages in Prag» (noviembre de 1983), MfNV, DVW_1/71040.
98 «Notizen aus...», p. 3.
99 Christopher Andrew y Oleg Gordievsky: Comrade..., p. 83.
100 Ibid., p. 493.
101 Gordon Barrass: «Able Archer...», pp. 18-19.
102 «Aufklärungsmeldungen, Tagesaufklärungsmeldungen Nr. 251/83 bis 305/83» (7 de noviembre 1983), MfNV, DVW_1/32672b.
103 Cherkashin, en «The Brink of Apocalypse...», 3/1.
104 Christopher Andrew y Oleg Gordievsky: Comrade..., p. 600.
105 PFIAB: The Soviet..., p. 81.
106 Christopher Andrew y Oleg Gordievsky: Comrade..., p. 492.
107 Oleg Gordievsky: Next Stop Execution, Londres, Macmillan, 1995, pp. 262-273.
108 Mark Kramer: «Die Nacht-Krise...», pp. 147-148. Aunque esta malinterpretación se explicaría por una correlación temporal de los hechos, no esclarecería por qué el cable era —según Gordievksy— urgente.
109 Gordon Barrass: «Able Archer...», pp. 18-19. Aunque plantea que Moscú podría estar solicitando esta información ante la llegada de los Pershing, es más probable que el repunte de la seguridad se relacionara con los atentados de Beirut. En cualquier caso, el cable no tendría relación con RYaN.
110 Ibid., p. 19, en relación con el cable que, supuestamente, recibió Rupp el día 9.
111 El mariscal Sergei Akhromeev, segundo jefe de Estado Mayor, plantea esta posibilidad; véase John Hines, Ellis Mishulovich y John Shull: Soviet..., p. 6.
112 Simon Miles: «The War Scare...», pp. 109-111.
113 Véanse los testimonios del general Kondratiev del GRU o el almirante Smirnoff de la flota del Mar del Norte, en «The Brink of Apocalypse...», 2/4, 2/5. El viceministro de exteriores Kornienko afirmó que el ejercicio nunca le llamó la atención; véase «Don Oberdorfer Papers», MC-162, caja 1, carpeta 12.
114 PFIAB: The Soviet..., p. 74.
115 DCI: «Implications of Recent Soviet Military-Political Activities», SNIE 11-10-84, 18 de mayo de 1984, p. iii.
116 Benjamin Fischer: «Intelligence and Disaster Avoidance: The Soviet War Scare and U.S. Soviet Relations», en Stephen Cimbala (ed.): Misteries of the Cold War, Aldershot, Ashgate, 1999, pp. 89-104. Esta referencia debe tratarse atentamente porque no revela su procedencia. Tampoco se ha podido hallar ninguna fuente que relacione este cable con RYaN. No puede descartarse que se tratara de una alerta de conflicto. Aunque el grueso del generalato consideraba improbable que Estados Unidos atacara la Unión Soviética, varios jerarcas todavía lo consideraban posible.
117 Benjamin Fischer: «Anglo-American...», pp. 77-78, argumenta que en 1984 Gordievsky había perdido el acceso a las comunicaciones. Este lo interpretó como el declive del proyecto, pero quizás se debía a que el KGB conocía su secreto.
118 Ibid., pp. 90-91.
119 «Vermerk...», p. 1.
120 Ibid., p. 7.
121 Ibid., p. 2.
122 Ibid., anexo p. 2.
123 La posibilidad de que la OTAN encubriera un ataque por sorpresa aprovechando unas maniobras era una proyección del pensamiento militar soviético. Ello sirvió para construir los escenarios de Zapad-83, Druzhba-85, Druzhba-86 y Druzhba-87 o Sever-88. Véase Beatrice Heuser: «Military...», p. 135.
124 L. Levadov: «Itogi operativnoy podgotovki Ob’yedinonnykh sil NATO v 1983», Voennaya mysl’, 2 (1984), pp. 67-76.
125 Deputy Under Secretary-Policy: «Soviet Concern about a surprise NATO Attack», Borrador 11/1/2, abril de 1984, p. 2, nsarchive.files.wordpress.com/2013/11/document-8.pdf.
126 «Vermerk...», anexo.
127 Aunque esta división podría haberse creado para responder a la falsa alarma de noviembre (Bernd Schaefer, Nate Jones y Benjamin Fischer: Forecasting..., nota 17), los datos existentes permiten dudar de esta posibilidad.
128 «Befehl Nr. 1/85: Aufgaben der Diensteinheiten des MfS zur frühzeitigen Aufklärung akuter Aggression Absichten und überraschender militärischer Aktivitäten imperialistischer Staaten und Bündnisse, insbesondere zur Verhinderung eines überraschenden Raketenkernwaffenangriffs gegen Staaten der sozialistischen Gemeinschaft» (15 de febrero de 1985), BStU, MfS, BdL_004817.
129 Ibid., p. 9.
130 Este catálogo excluiría los indicadores observables mediante SIGINT, centrándose en aquellos que pudieran obtenerse de redes clandestinas y espías infiltrados en instituciones. Véase Bernd Schaefer, Nate Jones y Benjamin Fischer: Forecasting...
131 Véase la ponencia que presentó Mielke al XI Congreso del Partido Socialista Unificado de junio. «Referat Mielkes auf der erweiterten Kollegiumssitzung zu RJaN» (7 de junio de 1985, BStU, MfS, BdL_008185.
132 «Befehl...», 5.
133 «Letter, East German Minister of State Security Mielke to KGB Chairman Victor Chebrikov» (10 de noviembre de 1986), http://digitalarchive.wilsoncenter.org/document/119331, y «Letter, KGB Chairman Chebrikov to East German Minister for State Security Mielke» (14 de diciembre de 1986), http://digitalarchive.wilsoncenter.org/document/119332.
134 «Konzeption für Konsultationen mit der Delegation der I. Hauptverwaltung des KfS der UdSSR zu Problemen der Früherkennung» (20 de enero de 1987), BStU, MfS, ZAIG_6761.
135 El borrador del protocolo adicional sobre cooperación MfS-KGB de junio de 1989 permite sostener que no mejoró el intercambio de información entre ambos servicios. «Zusatzprotokoll zur “Vereinbarung über die Zusammenarbeit zwischen dem MfS der DDR und dem KfS beim MR der UdSSR vom 6. Dezember 1973” über die Zusammenarbeit auf wissenschaftlich-technischen und operativ-technischen Gebieten» (23 de junio de 1989), BStU, MfS, ZAIG_25127.
136 Bernd Schaefer, Nate Jones y Benjamin Fischer: Forecasting..., y Benjamin Fischer: «The 1980s...».
137 Raymond Garthoff: The Great Transition: American-Soviet Relations and the End of the Cold War, Washington, Brookings, 1994, p. 227.
138 Mikhail Alexeev: Without..., p. 203.