Ayer 130/2023 (2): 329-341
Marcial Pons Ediciones de Historia
Asociación de Historia Contemporánea
Madrid, 2023
ISSN: 1134-2277
DOI: 10.55509/ayer/1180
© Jorge Lafuente del Cano
© Pedro Pablo Ortúñez Goicolea
Recibido: 10-05-2022 | Aceptado: 24-03-2023 | Publicado on-line: 08-06-2023
Editado bajo licencia CC Attribution-NoDerivatives 4.0 License
Cultura política, historiografía y comunismo en España*
Mario Rosano Alloza
Universidad de Cádiz
mario.rosano@uca.es
Resumen: La cultura política de los comunistas españoles constituye un tema de investigación en auge, cada vez más presente en las investigaciones de los contemporaneístas de nuestro país. Dada la complejidad propia del análisis cultural y la gran cantidad de trabajos producidos en los últimos años, se hace necesario acometer la tarea de trazar un estado de la cuestión capaz de dar cuenta de cómo y desde qué presupuestos teóricos se ha estudiado dicha temática. Para ello, abordaremos la evolución de esta en los estudios de cultura política y en la historiografía sobre comunismo. Finalizaremos el ensayo señalando algunas rémoras que, si bien se irán disolviendo al calor de la evolución de la propia línea de investigación, han estado presentes en su seno desde principios del siglo xxi.
Palabras clave: cultura política, historiografía, comunismo, historia de los conceptos, estudios sobre comunismo.
Abstract: The political culture of the Spanish communists is a booming research topic, increasingly present in the research agenda of scholars of Modern Spain. Given the complexity of undertaking cultural analysis and the appearance of a large number of works in recent years, it is necessary to outline the current state of the field in order to account for how the subject has been studied and with what theoretical assumptions. In order to carry out this task, we will address the evolution in the study of political culture and in the historiography on communism. We will conclude the essay by pointing out some hindrances that have been present since the beginning of the twenty-first century, while at the same time recognizing that they will probably disappear as the field continues to develop.
Keywords: political culture, historiography, communism, history of the concepts, communist studies.
A principios del presente siglo, la cultura política de los comunistas españoles constituía todavía una línea de investigación intacta, casi virgen 1. A excepción de unos pocos autores caracterizados por su espíritu renovador, nuestra comunidad académica no empezó a tratar la temática en cuestión hasta finales de la primera década del siglo xxi 2. Hoy, la exploración de la cultura política de los comunistas españoles constituye uno de los temas más punteros del panorama historiográfico. En los últimos años, fenómenos como el de la memoria, la identidad, la imagen o las prácticas simbólicas de la militancia comunista han alcanzado un gran relieve, haciendo acto de presencia en tesis doctorales, seminarios especializados y publicaciones de alto impacto 3.
Así pues, aprovechando el valioso conocimiento adquirido y la popularidad del concepto, pensamos que nos encontramos en un momento formidable para acometer la tarea de trazar un estado de la cuestión capaz de dar cuenta de cómo y desde qué presupuestos teóricos se ha estudiado esta amplia e intrincada temática. De esta manera, a lo largo de las siguientes páginas evaluaremos el desarrollo del análisis cultural del comunismo español atendiendo al doble contexto en el que esta línea de investigación se encuentra inserta: el de los estudios de cultura política y el de la historiografía sobre comunismo. Terminaremos el ensayo bibliográfico señalando algunas rémoras que, si bien han sido bastante persistentes en el devenir de la propia línea de investigación, son también fácilmente solucionables si la cultura de los comunistas españoles continúa despertando interés y generando debate entre los estudiosos de la política contemporánea.
Como dijo uno de sus creadores, el término «cultura política» es capaz de evocar una «inmediata comprensión intuitiva» 4. No obstante, dicho concepto también ha generado multitud de polémicas. Esto explica que su vida haya estado marcada por las desapariciones y los renacimientos desde que irrumpiera en el panorama de las ciencias sociales a principios de los años sesenta 5. Según las investigadoras Cecilia Schneider y Karen Avenburg, quizás el fondo de aquellas controversias haya tenido que ver con su bipolaridad analítica y semántica. Para ellas, el concepto de cultura política está atravesado por dos enfoques: el politológico, basado en una perspectiva psicocultural y en el uso de una metodología de investigación cuantitativa; y el socioantropológico, basado en una perspectiva hermenéutica y en el uso de una metodología de investigación cualitativa 6. Mientras que desde la primera perspectiva la cultura política sería «el conjunto de orientaciones cognitivas (básicamente conocimientos y creencias), evaluaciones (opiniones y juicios) y actitudes (tendencias psicológicas que permiten a los individuos hacer valoraciones) que una población manifiesta frente a diversos aspectos de la vida política y el sistema político» 7, desde el enfoque socioantropológico la cultura política se entendería como el conjunto de valores, significados y relaciones de poder encarnados en visiones del mundo, lenguajes, rituales, ceremonias y mitos a través de los cuales se realizan los procesos sociales 8.
Pese a que trazar el recorrido completo del concepto de cultura política en la historiografía en sentido amplio sobrepasa las pretensiones del presente ensayo, sí puede apuntarse que entre los historiadores el enfoque socioantropológico ha encontrado un predicamento mucho más intenso que el politológico. Sin embargo, mientras que en tradiciones académicas como la norteamericana y la francesa la categoría de cultura política se usó desde muy pronto para suplir las dificultades planteadas por términos más vagos como el de ideología o el de mentalidad, la historiografía de nuestro país tardó mucho tiempo en incorporarlo adecuadamente a su arsenal analítico 9.
En efecto, en España el concepto de cultura política estuvo sometido a cierta limitación temática hasta bien entrada la última década del siglo pasado. Marcados por las rémoras de una recepción acrítica, los estudiosos españoles de la cultura política no atravesaron las puertas de la ciencia y la sociología políticas durante casi treinta años 10. En este sentido, nuestra comunidad académica tuvo que esperar hasta finales de la década de 1990 para empezar a encontrar trabajos en los que se estableciese algún tipo de diálogo entre la historiografía y los estudios de cultura política 11. Más aún, pese a su progresiva implantación e incluso estatus de centralidad en el seno de la disciplina, la temática permaneció huérfana de obras de «amplio respiro historiográfico» y de trabajos de síntesis hasta el año 2014 12. En aquel entonces, Manuel Pérez Ledesma e Ismael Saz asumieron el reto de coordinar un trabajo que respondiese a la insatisfacción producida por esa ausencia. De esta manera nació la Historia de las culturas políticas en España y América Latina, una obra compuesta de seis volúmenes en los que se lleva a cabo una verdadera radiografía «del surgimiento, consolidación, mutaciones, crisis y nuevas y sucesivas articulaciones de las grandes culturas y tradiciones políticas en España y América Latina a lo largo de toda la historia contemporánea» 13.
A nivel teórico, esta monumental propuesta constituye un ejemplo perfecto del tipo de enfoque al que Schneider y Avenburg llamaron «socioantropológico». Partiendo de una posición analítica declaradamente flexible, la obra hunde sus raíces en las reflexiones de académicos como Keith Baker, Serge Berstein o Daniel Cefaï 14. Al igual que el primero, el grupo de historiadores encabezado por Manuel Pérez Ledesma e Ismael Saz entendió la cultura política como discurso y prácticas simbólicas 15; al igual que el segundo, enfatizó la importancia de los ritos, las creencias, los valores o la sociabilidad 16; y, al igual que el tercero, apostó por una concepción amplia de la categoría de «lo político» 17. Por último, al igual que todos ellos, los autores españoles consideraron que el concepto de cultura política es una suerte de catalizador para la renovación historiográfica en los ámbitos de la historia cultural y la historia política 18.
Esta mezcla de influencias, que dotó a la obra de un carácter ecléctico y multidisciplinar, facilitó la fijación de cuatro ejes sobre los que giraron, en mayor o menor medida, los setenta y seis trabajos que la componen: una perspectiva cronológica basada en la hipótesis de que las culturas políticas son fenómenos de larga duración; una perspectiva transversal basada en la hipótesis de que las culturas políticas rebasan los límites de las organizaciones partidarias; una perspectiva lingüística basada en la hipótesis de que las culturas políticas son conmensurables entre sí; y una perspectiva trasnacional basada en la hipótesis de que las fronteras de las culturas políticas no se circunscriben necesariamente a las fronteras de los Estados-nación 19.
En la medida en que, a la sazón, el propio Ismael Saz ya había señalado que las culturas políticas de las organizaciones obreras habían sido escasamente estudiadas en comparación con las de otras familias como el liberalismo, el republicanismo o el carlismo 20, la Historia de las culturas políticas en España y América Latina contiene algunos capítulos en los que se analiza la cultura política de los comunistas españoles. No obstante, sin abandonar el espectro político del «comunismo oficial», estas investigaciones trascienden el marco específico del PCE para situarse en espacios, por utilizar la expresión de Gilles Vergnon, «super-culturales» 21 como el antifascismo o el antifranquismo 22, cuando no en arenas políticas más concretas como la Transición o las contiendas electorales 23.
Aunque el trabajo coordinado por Pérez Ledesma y Saz eclipsó casi todo lo que se había hecho anteriormente en la disciplina, en los años que median entre las primeras aportaciones socio antropológicas y la publicación de la Historia, los avances hacia la estandarización de los estudios de cultura política en la historiografía española no fueron totalmente inexistentes 24. Por su parte, exceptuando lo que se ha hecho en el subcampo de la historiografía sobre comunismo, en los años posteriores a la publicación del último tomo de esta obra (2016) no se han escrito nuevos trabajos de referencia teórica ineludible. Aun con esto, estos tiempos «post-Historia de las culturas políticas en España y América Latina» constituyen un escenario en el que, como señalábamos, los estudios de cultura política han quedado completamente normalizados e integrados en la disciplina historiográfica de nuestro país.
En las últimas décadas, el interés por producir nuevas lecturas de la acción colectiva durante la Guerra Civil, la época franquista o la transición a la democracia se ha saldado con la necesaria consolidación de las izquierdas como temática de investigación «legítima» dentro del espacio académico 25. Esta circunstancia, alimentada por la necesidad de determinar, en toda su complejidad, el papel de los comunistas españoles en esos escenarios, ha redundado en una progresiva innovación en las preguntas de investigación. Como subraya David Ginard, durante los últimos veinte años, además de los espectaculares progresos en lo relativo al conocimiento de las etapas de la historia del Partido Comunista, la mejora y diversificación metodológicas han sido una constante que ha permitido equiparar a la historiografía patria sobre comunismo con sus homólogas de otras latitudes 26.
En este contexto, la Fundación de Investigaciones Marxistas (FIM) ha venido a hegemonizar esta rama del conocimiento con la voluntad de actualizar su marco teórico mediante un nuevo enfoque sociocultural centrado en el análisis de la militancia de base. Desde las obras colectivas derivadas de los Congresos de Historia del PCE hasta las últimas monografías publicadas a propósito del centenario de la organización 27, pasando por algunos dosieres de la revista Nuestra Historia 28, la sección de historia de la FIM ha desarrollado un enfoque «desde abajo» a través de la fijación de un catálogo de temas concretos (la memoria, la identidad, la imagen y las representaciones) que ha terminado por resultar ineludible para todos los historiadores interesados por la cultura política de los comunistas españoles. Así, dentro y fuera de estos proyectos colectivos, autores como Francisco Erice, David Ginard, Xavier Doménech, Francisco Sevillano, Fernando Hernández Sánchez y Juan Andrade han hecho un gran trabajo para retomar el concepto que nos ocupa, pese a las necesarias precauciones metodológicas que han adoptado a la hora de ponerlo en marcha en sus análisis 29. Al fin y al cabo, quizás uno de los propósitos fundamentales de la mayoría de ellos haya sido el de «recuperar —como decían Manuel Bueno y Sergio Gálvez Biesca— el papel de la militancia comunista en un sentido social y cultural, pero sin renunciar a su componente radicalmente material» 30.
En paralelo a estas propuestas, hay que destacar la figura de Giaime Pala como coordinador de los dos libros realizados a partir de los dos Congresos de historia del PSUC celebrados hasta la fecha y como investigador familiarizado con el término de cultura política 31. Encartados en unas coordenadas similares a las de los autores de la FIM, sus trabajos presentan una inclinación singular hacia los análisis socioculturales, ya que Pala postula una socialización de la historia en vez de la construcción stricto sensu de una historia desde abajo, la cual considera impracticable por tratarse, las organizaciones comunistas, de estructuras férreamente verticales y disciplinadas 32.
Finalmente, aunque en estrecha relación con todos los trabajos anteriores, los estudios sobre comunismo también han evolucionado al ritmo de una historia cultural renovada cuyas líneas de investigación suelen trascender los dominios de lo social para situarse en el campo de lo simbólico. Este nicho analítico, ocupado principalmente por José Carlos Rueda Laffond, hunde sus raíces en el problema de la subjetividad comunista partiendo de la siguiente premisa: esta cultura política es «un compendio de narrativas, experiencias individuales y colectivas, dinámicas de encuadramiento y reglas sobre la identidad, la adscripción, el reconocimiento y la percepción cuya comprensión exige combinar las escalas de lo global y lo local» 33. Desde este prisma, fenómenos como las escuelas de cuadros, la autocrítica, la autobiografía o la memoria son entendidos como artefactos discursivos o estrategias culturales destinadas a moldear la subjetividad de los cuadros y de la militancia comunista 34.
Pese a la innegable «puesta al día historiográfica» que ha traído consigo, la vertiginosa evolución que hemos retratado en las páginas anteriores parece haber pasado por alto algunos problemas en los que, en nuestra opinión, merece la pena reparar para poder seguir progresando analíticamente por la vía de la línea de investigación que nos ocupa.
El primero de ellos tiene que ver con la focalización exclusiva de este tipo de estudios en el Partido Comunista de España. Salvando algunas excepciones, las investigaciones sobre la cultura política de los comunistas españoles apenas han trascendido el marco del llamado «comunismo oficial», dejando a un lado a todo ese heterogéneo, fragmentado y complejo bloque político conocido como izquierda revolucionaria o izquierda radical 35.
El segundo problema está relacionado con la atávica indeterminación teórica del propio concepto de cultura política. Aunque este problema ha sido señalado recurrentemente por algunos historiadores españoles desde la irrupción del término en nuestra disciplina a finales de los años noventa, en las investigaciones sobre el comunismo (no así en los estudios de cultura política) se ha hecho muy poco por solucionarlo, no tanto porque no haya habido propuestas interesantes y bien matizadas, sino porque han faltado estados de la cuestión, monografías y trabajos sobre metodología. Sea como sea, a la luz de la creciente normalización y fortalecimiento de los estudios españoles sobre el comunismo en el ámbito académico, es posible suponer que estas rémoras se irán disolviendo por sí mismas a medida que la temática que nos compete vaya asentándose definitivamente en la agenda de los compañeros que cultivan esta rama del conocimiento. No obstante, hay que apuntar que esa creciente normalización y fortalecimiento no ha generado todavía una institucionalización de los estudios sobre comunismo como rama de conocimiento sustantiva, comparativa y multidisciplinar separada tanto de los estudios de cultura política como de la historiografía sobre comunismo.
* Este trabajo ha sido posible gracias a la financiación aportada por la ayuda para la Formación del Profesorado Universitario (FPU19/01913).
1 Francisco Erice: «Tras el derrumbe del Muro: un balance de los estudios sobre comunismo en España», Ayer, 48 (2002), pp. 315-329.
2 Por su relevancia y su presencia en la bibliografía de las obras de quienes hoy en día trabajan sobre la temática en cuestión, citamos las excepciones a las que acabamos de aludir: Francisco Erice (coord.): Los comunistas en Asturias (1920-1982), Gijón, Trea, 1996; Carme Cebrián: Estimat PSUC, Barcelona, Empuries, 1997; Rafael Cruz y Manuel Pérez Ledesma: Cultura y movilización en la España contemporánea, Madrid, Alianza Editorial, 1997; Carlos Forcadell: «Cultura política en la prensa del primer comunismo español (1918-1931)», en Celso Almuiña y Eduardo Sotillos (coords.): Del periódico a la Sociedad de la Información (I), Madrid, Sociedad Estatal Nuevo Milenio, 2002, pp. 341-352, y Rafael Cruz: «Como Cristo sobre las aguas. La cultura política bolchevique en España», en Antonio Morales Moya (coord.): Las claves de la España del siglo xx. Ideologías y movimientos políticos, Madrid, Sociedad Estatal Nuevo Milenio, 2001, pp. 187-202.
3 Un reciente estado de la cuestión sobre la historiografía española sobre el comunismo en los últimos veinte años en David Ginard: «Tendencias recientes en la historiografía española sobre el comunismo (2001-2020)», Nuestra historia: revista de historia de la FIM, 11 (2021), pp. 113-132. Véase también Rolando Álvarez Vallejos: «Historia e historiografía del comunismo: debates y nuevos enfoques», Revista de Historia Social y de las Mentalidades, 21(2) (2017), pp. 11-29.
4 Lucian Pye: «Cultura política», en David Sills (dir.): Enciclopedia Internacional de las Ciencias Sociales, vol. 3, CONF a DRAM, Madrid, Aguilar, 1976, p. 328.
5 Todos los expertos en la materia coinciden en señalar el nacimiento de los estudios de cultura política en la obra de Gabriel Almond y Sidney Verba: La cultura cívica. Estudio sobre la participación política en democracia en cinco naciones (1963), Madrid, Euramérica, 1970.
6 Cecilia Schneider y Karen Avenburg: «Cultura política: un concepto atravesado por dos enfoques», POSTData: Revista de reflexión y análisis político, 20(1) (2015), pp. 109-131.
7 Ibid., p. 111.
8 Miguel Ángel Cabrera: «La investigación histórica y el concepto de cultura política», en Manuel Pérez Ledesma y María Sierra (eds.): Culturas políticas: teoría e historia, Zaragoza, Institución Fernando el Católico, 2010, pp. 30-31.
9 Javier de Diego: «El concepto de “cultura política” en ciencia política y sus implicaciones para la historia», Ayer, 61 (2006), pp. 233-266.
10 Véanse María Luz Morán: «Los estudios de cultura política en España», Revista Española de Investigaciones Sociológicas, 85 (1999), pp. 97-129, e íd.: «La cultura política en España: interrogantes, debates y aportaciones», en Julia Flores Dávila (coord.): A 50 años de la cultura cívica: pensamientos y reflexiones en honor al profesor Sidney Verba, México, UNAM, 2011, pp. 101-122.
11 El primer registro que hemos podido identificar es la conferencia que Justo Beramendi dedicó a la cuestión en el III Congreso de Historia Contemporánea, celebrado en Valladolid en el año 1996. Véase Justo Beramendi: «La cultura política como objeto historiográfico. Algunas cuestiones de método», en Celso Almuiña et al. (coords): Culturas y civilizaciones. III Congreso de la Asociación de Historia Contemporánea, Valladolid, Universidad de Valladolid, 1998, pp. 73-94.
12 Manuel Pérez Ledesma e Ismael Saz: «Presentación de la obra», en Miguel Ángel Cabrera y Juan Pro (coords): La creación de las culturas políticas modernas. 1808-1833, Zaragoza-Madrid, Prensas de la Universidad de Zaragoza-Marcial Pons Historia, 2014, pp. 9-21.
13 Ibid., p. 20.
14 Este conjunto de referencias ya había sido reivindicado por Ismael Saz en «La historia de las culturas políticas en España (y el extraño caso del nacionalismo español)», en Benoît Pellistrandi y Jean-François Sirinelli (eds.): L’histoire culturelle en France et en Espagne, Madrid, Casa Velázquez, 2008, pp. 215-234, esp. p. 220.
15 Véase Keith Baker: «El concepto de cultura política en la reciente historiografía sobre la Revolución Francesa», Ayer, 62 (2006), pp. 89-110.
16 Véase Serge Berstein: «La cultura política», en Jean-Pierre Rioux y Jean-François Sirinelli (eds.): Por una historia cultural, México, Taurus, 1999, pp. 389-405.
17 Véase Paul Lichterman y Daniel Cefaï: «The Idea of Political Culture», en Robert Goodin y Charles Tilly (eds.): The Oxford Handbook of Contextual Political Analysis, Oxford, Oxford University Press, 2006, pp. 392-414.
18 Manuel Pérez Ledesma e Ismael Saz: «Presentación...», p. 20.
19 Ibid., pp. 16-17.
20 Ismael Saz: «La historia de las culturas políticas en España...», p. 224. María Luz Morán también advertía esta misma carencia para el caso de la ciencia y la sociología políticas. Véase María Luz Morán: «Los estudios de cultura política...», p. 119.
21 Gilles Vergnon: «¿Historizar el antifascismo? Retorno sobre una cuestión», en Aurora Bosch e Ismael Saz (eds.): Izquierdas y derechas ante el espejo. Culturas políticas en conflicto, Valencia, Tirant lo Blanch, 2016, pp. 349-361. Aunque el libro en el que se encuadra este artículo puede ser considerado como un «hijo legítimo» de la Historia de las culturas políticas, no contiene ningún texto dedicado al estudio del comunismo español, a excepción de las notas contenidas en el capítulo de Marta García Carrión: «Tintado en rojo. Comunistas, anarquistas y la representación cinematográfica del pueblo nacional en los años de la II República», en Aurora Bosch e Ismael Saz (eds.): Izquierdas y derechas ante el espejo. Culturas políticas en conflicto, Valencia, Tirant lo Blanch, 2016, pp. 349-361. Esta autora ha evaluado la influencia del cine en la construcción de la identidad comunista en íd.: «Cultura política y cultura cinematográfica: Juan Piqueras y la creación de una cultura cinematográfica comunista en la II República», en José Antonio Caballero, Raúl Mínguez, Vega Rodríguez-Flores (coords): Culturas políticas en la contemporaneidad: Discursos y prácticas políticas desde los márgenes a las elites, Valencia, Universidad de Valencia, 2015, pp. 119-140.
22 Véanse en Manuel Pérez Ledesma e Ismael Saz (coords): Del franquismo a la democracia. 1936-2013, Zaragoza-Madrid, Prensas de la Universidad de Zaragoza-Marcial Pons Historia, 2015, los artículos de Hugo García: «¿La República de las pequeñas diferencias? Cultura(s) de izquierda y antifascismo(s) en España, 1931-1939», pp. 207-237, y José Babiano: «Retóricas y espacios del antifranquismo», pp. 299-326; también Carlos Fuertes: «Vida cotidiana, educación y aprendizajes políticos de la sociedad española durante el franquismo», pp. 53-79.
23 Véase en Manuel Pérez Ledesma e Ismael Saz (coords): Del franquismo a la democracia. 1936-2013, Zaragoza-Madrid, Prensas de la Universidad de Zaragoza-Marcial Pons Historia, 2015, el artículo de Alberto Sabio: «Las culturas políticas socialista y comunista ante la ruptura pactada: acción colectiva, consenso y desencanto en la transición española, 1975-1979», pp. 361-394, y también Pilar Toboso: «La aportación de los nuevos movimientos sociales a la democracia en España», pp. 81-110. Por otra parte, esta manera de abordar la cuestión de la cultura política comunista a través del estudio de problemáticas de mayor amplitud ha sido, igualmente, practicada por otros investigadores al margen de la gran obra de conjunto coordinada por Manuel Pérez Ledesma e Ismael Saz. Así, historiadoras como Mónica Moreno, Encarnación Barranquero o Mercedes Yusta se han ocupado de explorar la cultura política comunista en el contexto específico de los movimientos juveniles, de la historia de las mujeres o de la religión católica respectivamente. Véanse Mónica Moreno Seco: «Sexo, Marx y nova cançó. Género, política y vida privada en la juventud comunista de los años setenta», Historia contemporánea, 54 (2017), pp. 47-84; Encarnación Barranquero: «Ángeles o demonios: representaciones, discursos y militancia de las mujeres comunistas», Arenal, 19(1) (2012), pp. 75-102, y Mercedes Yusta: «La cultura política comunista española durante la guerra civil y el primer franquismo: ¿una “religión laica”?», en Danièle Bussy Genevois (coord.): La laicización a debate (siglos xix-xx), Zaragoza, Institución Fernando el Católico, 2011, pp. 349-374.
24 Para conocer la evolución de y las críticas vertidas sobre el concepto de cultura política en el ámbito historiográfico español durante aquellos años se puede acudir a Justo Beramendi: «La cultura política como objeto historiográfico...»; Francisco Javier Caspistegui: «La llegada del concepto de “cultura política” a la historiografía española», en Carlos Forcadell et al. (coords.): Usos de la historia y políticas de la memoria, Zaragoza, Prensas Universitarias de Zaragoza, 2004, pp. 167-185; Javier de Diego: «El concepto de “cultura política”...»; Ismael Saz: «La historia de las culturas políticas en España...», pp. 115-234, y Miguel Ángel Cabrera: «La investigación...», pp. 19-85. Por otra parte, sin lugar a duda, los avances más notables respecto de la evolución del concepto fueron propiciados por las publicaciones y los eventos generados por el entorno relacionado con los proyectos de investigación que dieron lugar a la Historia. Destacamos el libro editado por Manuel Pérez Ledesma y María Sierra (eds.): Culturas políticas: teoría e historia, Zaragoza, Institución Fernando el Católico, 2010, así como la celebración del X Congreso de la Asociación de Historia Contemporánea en el año 2010. Véase Ángeles Barrio, Jorge de Hoyos y Rebeca Saavedra (coords.): Nuevos horizontes del pasado. Culturas políticas, identidades y formas de representación. Actas del X Congreso de la Asociación de Historia Contemporánea, Santander, Editorial de la Universidad de Cantabria, 2011 (CD-ROM).
25 A principios de siglo, como ha subrayado Francisco Erice, la historiografía española sobre comunismo oscilaba todavía «entre la exaltación épica, por un lado, y la literatura anticomunista de guerra fría por otro». Véase Francisco Erice: «Tras el derrumbe del Muro...», p. 315.
26 David Ginard: «Tendencias recientes en la historiografía...», pp. 131-132.
27 Destacamos Manuel Bueno Llunch y Sergio Gálvez Biesca (eds.): Nosotros los comunistas. Memoria, identidad e historia social, Sevilla, Atrapasueños-FIM, 2009, y Francisco Erice (dir.): Un siglo de comunismo en España II. Presencia social y experiencias militantes, Madrid, Akal, 2022.
28 Véase especialmente el dosier contenido en Nuestra Historia, 11 (2021).
29 David Ginard: «Sobre héroes, mártires, tumbas y herejes. Culturas militantes de los comunistas españoles (1939-1962)», en Manuel Bueno Llunch y Sergio Gálvez Biesca (eds.): Nosotros los comunistas. Memoria, identidad e historia social, Sevilla, Atrapasueños-FIM, 2009, pp. 43-92. También David Ginard: «Movimiento obrero y culturas militantes a través de los testimonios orales. El caso de las islas Baleares (1930-1950)», Ebre38, 7 (2017), pp. 59-74; íd.: «“La madre de todos los camaradas”. Dolores Ibárruri como símbolo movilizador, de la Guerra Civil a la transición posfranquista», Ayer, 90 (2013), pp. 189-216, y Francisco Erice: «El “orgullo de ser comunista”. Imagen, autopercepción, memoria e identidad colectiva de los comunistas españoles», en Manuel Bueno Llunch y Sergio Gálvez Biesca (eds.): Nosotros los comunistas. Memoria, identidad e historia social, Sevilla, Atrapasueños-FIM, 2009, pp. 93-138. Véanse también de Francisco Erice: «Memoria colectiva de los comunistas españoles bajo el franquismo. Alcance y mecanismos de construcción de una memoria clandestina», en Pilar Folguera et al. (eds.): Pensar con la historia desde el siglo xxi. Actas del XII Congreso de la Asociación de Historia Contemporánea, Madrid, UAM Ediciones, 2015, pp. 3713-3738; y en Manuel Bueno Llunch y Sergio Gálvez Biesca (eds.): Nosotros los comunistas. Memoria, identidad e historia social, Sevilla, Atrapasueños-FIM, 2009, los artículos de Xavier Domènech: «Cenizas que ardían todavía: la identidad comunista en el tardofranquismo y la transición», pp. 139-184, y Francisco Sevillano: «“Nuestros auténticos enemigos”. La imagen del comunismo en la dictadura franquista», pp. 185-202. En un registro semejante, véase la ineludible obra de Juan Andrade: El PCE y el PSOE en (la) transición. La evolución ideológica de la izquierda durante el proceso de cambio político, Madrid, Siglo XXI, 2019. Por último, es necesario mencionar, al menos, dos de los cuatro libros que conforman la tetralogía sobre el PCE de Fernando Hernández Sánchez: Guerra o revolución. El Partido Comunista de España en la guerra civil, Barcelona, Crítica, 2010, y El torbellino rojo. Auge y caída del Partido Comunista de España, Barcelona, Pasado y Presente, 2022.
30 Manuel Bueno y Sergio Gálvez: «Por una historia social del comunismo. Notas de aproximación», en Manuel Bueno y Sergio Gálvez (eds.): Nosotros los comunistas. Memoria, identidad e historia social, Sevilla, FIM-Atrapasueños, 2009, pp. 9-39, esp. p. 11.
31 Giaime Pala (ed.): El PSU de Catalunya. 70 Anys de Lluita pel Socialisme. Materials per a la historia, Barcelona, ACIM-Ediciones de Intervención cultural, 2008, y Josep Puigsech y Giaime Pala (eds.): Les mans del PSUC: militància, Barcelona, Memorial Democràtic, 2017. Véase también Giaime Pala: Teoría, práctica militante y cultura política del Partit Socialista Unificat de Catalunya (1968-1977), Tesis doctoral, Universidad Pompeu Fabra, 2008. Sus textos más importantes en relación con nuestro artículo son Giaime Pala: «El partido y la ciudad. Modelos de organización y militancia del PSUC clandestino (1963-1975)», Historia Contemporánea, 50 (2015), pp. 195-222; íd.: «El militante total. Identidad, trabajo y moral de los comunistas catalanes bajo el franquismo», Cahiers de civilisation espagnole contemporaine, 10 (2013); íd.: «De la militante parcial a la militante total. La militancia comunista de la mujer española durante el franquismo», Storia delle donne, 6(7) (2010-2011), pp. 157-176; e íd.: «El PSUC hacia dentro. La estructura del partido, los militantes y el significado de la política (1970-1980)», en Giaime Pala (ed.): El PSU de Catalunya. 70 Anys de Lluita pel Socialisme. Materials per a la historia, Barcelona, ACIM-Ediciones de Intervención cultural, 2008, pp. 183-206.
32 Giaime Pala: «El PSUC y la crisis de Checoslovaquia», en Manuel Bueno, José Hinojosa y Carmen García (coords.): Historia del PCE: I Congreso, 1920-1977, Madrid, FIM, 2007, pp. 301-312.
33 José Carlos Rueda Laffond: «Nuestro lugar en el mundo: lógicas transnacionales, diseminación y relatos de lo nacional en la cultura política comunista de los años treinta y cuarenta», en Ferran Archilés (ed.): No solo cívica. Nación y nacionalismo cultural español, Valencia, Tirant lo Blanch, 2019, pp. 197-240, esp. p. 199.
34 José Carlos Rueda Laffond: Memoria roja. Una historia cultural de la memoria comunista en España, 1931-1977, Valencia, PUV, 2018; íd.: «Fábricas de comunistas: escuelas de partido y estrategias orgánicas en los años treinta», Historia y Política, 40 (2018), pp. 263-297; íd.: «Autorretratos en rojo: explorando la autobiografía comunista», Journal of Spanish Cultural Studies, 19(4) (2018), pp. 407-426; e íd.: «Autocrítica: prácticas y estrategias en la cultura comunista, 1927-1939», Historia Social, 98 (2020), pp. 39-59.
35 El trabajo de Eduardo Abad constituye una excepción a la focalización exclusiva de los investigadores en el estudio del PCE. Este autor ha explorado la cultura política de las organizaciones prosoviéticas españolas en su tesis doctoral, accesible en formato libro como Eduardo Abad: A contracorriente. Las disidencias ortodoxas en el comunismo español (1968-1989), Valencia, PUV, 2022. La publicación de esta obra ha generado un debate en torno a la pertinencia del concepto de ortodoxia a la hora de caracterizar la cultura política de los comunistas adheridos al campo socialista. Véase Víctor Peña González, Mario Rosano Alloza y Julio Pérez Serrano: «“Comunistas y punto”. Una aportación al debate sobre la ortodoxia en el comunismo español, 1968-1989», Vegueta: Anuario de la Facultad de Geografía e Historia, 23(1) (2023), pp. 423-445. Además, Joel Sans Molas también ha abordado el análisis cultural de la izquierda revolucionaria en su tesis doctoral sobre la Organización de Izquierda Comunista: Joel Sans Molas: Militancia, vida y revolución en los años 70: la experiencia de la Organización de Izquierda Comunista (OIC), Tesis doctoral, Universidad Autónoma de Barcelona, 2017. De otro lado, el Grupo de Estudios de Historia Actual (GEHA) se ha aproximado al tema de la multiplicidad de culturas políticas comunistas españolas a través de eventos como el I Seminario de Historia Actual 2019-2020, «Izquierda revolucionaria y culturas políticas en la Transición española», celebrado el 19 de febrero de 2020 en el Aula Magna de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Cádiz, disponible en https://www.youtube.com/@geha7293/playlists; el I Seminario de Historia Actual 2020-2021, «El comunismo en España: Historia, memoria y culturas políticas», celebrado virtualmente el 11 de noviembre de 2020, disponible en https://www.youtube.com/watch?v=kZE9YmT7Vtg&t=549s; y el V Seminario de Historia Actual 2022-2023, «Las culturas políticas de los comunismos en la transición española: teoría, historia y representaciones sociales», celebrado los días 15 y 16 de diciembre de 2022 en el Aula Magna de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Cádiz. Por último, los trabajos de Julio Pérez Serrano o Gonzalo Wilhelmi sobre la izquierda radical contienen también algunas pistas sobre las diferencias cultural-políticas que afectan al comunismo en sentido amplio. Véanse Julio Pérez Serrano: «Orto y ocaso de la izquierda revolucionaria en España (1959-1994)», en Rafael Quirosa-Cheyrouze (coord.): Los partidos en la Transición: las organizaciones políticas en la construcción de la democracia española, Madrid, Biblioteca Nueva, 2013, pp. 249-291; íd.: «Los proyectos revolucionarios en la Transición española: cuestiones teóricas e historiografía», en Zoraida Carandell, Julio Pérez Serrano, Mercè Pujol Berché y Allison Taillot (dirs.): La construcción de la democracia en España (1868-2014). Espacios, representaciones, agentes y proyectos, París, Presses universitaires de Paris Nanterre, 2019, pp. 567-589, y Gonzalo Wilhelmi: Romper el consenso. La izquierda radical en la Transición española (1975-1982), Madrid, Siglo XXI, 2016.