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Marcial Pons Ediciones de Historia
Asociación de Historia Contemporánea
Madrid, 2026
ISSN: 1134-2277
DOI: 10.55509/ayer/3098
© Ernesto M. Díaz Macías
Recibido: 02-06-2025 Aceptado: 12-12-2025 Publicado on-line: 01-07-2026
Publicado bajo licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial 4.0 Internacional

Las raíces francesas del trotskismo español. El caso de la Liga Comunista Revolucionaria (LCR) española (1969-1974)

The French Roots of Spanish Trotskyism. The Case of the Spanish Revolutionary Communist League (LCR) (1969-1974)

Ernesto M. Díaz Macías

Universidad de Cádiz (UCA)
ernesto.diaz@uca.es

Resumen: Este artículo examina la influencia del Secretariado Unificado (SU) de la IV Internacional en la fundación de la Liga Comunista Revolucionaria (LCR) española, y más específicamente la influencia de los y las militantes franceses de esta corriente internacional (organizados desde mayo de 1969 en la Ligue Communiste) sobre su futuro homólogo español. Se demuestra cómo la influencia desde Francia fue fundamental en el nacimiento de la LCR en 1971, así como en la elaboración de orientación política durante los primeros años de su existencia.

Palabras clave: comunismo, Francia, IV Internacional, movimiento obrero, trotskismo.

Abstract: This article examines the influence of the Unified Secretariat (SU) of the Fourth International on the founding of the Spanish Revolutionary Communist League (LCR), with particular attention to the role played by French militants of this international current- organized from May 1969 in the Ligue Communiste- in shaping its Spanish counterpart. It argues that the influence emanating from France was crucial both to the establishment of the LCR in 1971 and to the development of its political orientation during the first years of its existence.

Keywords: Communism, France, IV International, Worker’s Movement, trotskyism.

Introducción

Una parte del movimiento comunista español de los años setenta estuvo influenciada por el Secretariado Unificado (SU) de la IV Internacional 1, así como por su sección francesa, la Ligue Communiste Révolutionaire (LCR). Este artículo examina el estímulo que ejercieron ambas organizaciones sobre un grupo de militantes radicalizados en determinadas regiones de España durante la segunda parte de la década de los sesenta. El influjo del SU, pero fundamentalmente de la LCR francesa, se traducirá en la fundación de la Liga Comunista Revolucionaria (LCR) española a inicios de 1971. La influencia de los militantes internacionales, y en especial de los franceses, tuvo ecos más allá de su fundación, prorrogándose durante los primeros años de su vida política. Mientras que el SU de la IV Internacional ejerció un papel de referencia general para los militantes españoles, la LCR francesa desempeñó tareas específicas respecto a los militantes simpatizantes en España con el objetivo de crear una sección afín: organización de cursos de formación, elaboración de materiales de propaganda, redacción de documentos de orientación política sobre intervención práctica en distintos frentes, realización de visitas a España con el fin de debatir sobre diversas cuestiones, transporte de materiales de formación, etc.

En este artículo se examinan algunos aspectos de esta influencia francesa durante los primeros años de su existencia, usando como referencia el arco temporal entre 1969, año de disolución del Frente de Liberación Popular (FLP), y 1974, año de incorporación de la LCR como sección española al SU de la IV Internacional tras la celebración de su X Congreso Internacional. La elección de esta cronología se basa en la importancia decreciente de la LCR francesa. Durante sus inicios fue mucho más intensa, algo que queda reflejado en la producción documental. Alcanza su cénit probablemente en la polémica sobre intervención en el movimiento obrero organizado entre 1971-1972. Pero tras la fusión con ETA (VI) Asamblea en 1973 y la incorporación de la LCR al SU en 1974 tendió a disminuir.

La referencialidad del SU y de la LCR francesa debe contextualizarse. Los acontecimientos de Mayo del 68, así como los globales ocurridos durante aquel año, inclinaron a importantes segmentos de jóvenes radicalizados y a sectores del movimiento obrero organizado hacia una perspectiva de izquierda radical, desvinculada de los Partidos Comunistas oficiales 2. En varios casos, esta radicalidad se tradujo en simpatías por distintas corrientes del movimiento revolucionario internacional, ya fueran el maoísmo, el guevarismo o el trotskismo 3. El caso de la LCR española estuvo muy filtrado por la lectura que hizo la Ligue Communiste francesa del trotskismo 4. La LCR francesa se convirtió para muchas nuevas organizaciones en la referencia europea del comunismo antiestalinista entre finales de la década de 1960 y buena parte de la de 1970. No es de extrañar que los estudiantes que conformarán la futura LCR española la tuvieran como referencia, pues se daban condiciones para ello, como por ejemplo la afinidad ideológica, la radicalidad política y social, así como cierta coincidencia generacional de sus militancias. El SU parecía amoldarse bien a este último componente generacional, pues contaba con referencias internacionales que desempeñaban papeles de intermediación (Ernest Mandel, 1923-1995) entre los dirigentes más veteranos de la IV Internacional (Pierre Frank, 1905-1984, antiguo secretario de Trotsky) y los más jóvenes (como Alain Krivine, 1941-2022; Daniel Bensaid, 1946-2010, o el propio Robert March, 1948 5).

¿Por qué se hablará de influencia francesa en la LCR? En primer lugar porque, como se verá, los antiguos dirigentes de la LCR española lo han reconocido así expresamente. En varias de las entrevistas realizadas señalan que las juventudes de la LCR francesa sirvieron como referencia de lo que se quería llegar a ser. En segundo lugar, porque la documentación disponible refleja que existió una sección dentro de la LCR francesa (denominada «Comisión España») con funcionamiento estable dedicada fundamentalmente a influir en los núcleos militantes radicalizados en España con el fin de crear una organización afín al SU. La filia francófona de esta Comisión se justifica tanto por su composición (destacaba una convivencia de españoles emigrados y franceses) como por su existencia dentro de un partido francés, lo que contribuía a orientar a los españoles en función de la experiencia política de los militantes franceses, coincidente teóricamente con la del SU de la IV Internacional. En cualquier caso, esta influencia francesa no es exclusiva de la LCR y guarda relación con el papel general que ha ejercido Francia como receptor de la emigración política española desde la Guerra Civil.

Este trabajo está teóricamente inspirado en la recepción que hace el marxismo británico de la Historia Social, así como en el marco teórico de la Historia Actual. La primera sostiene que el devenir histórico no es exclusivamente el resultado de las actuaciones de las elites políticas, destacando el papel de las fuerzas y conflictos sociales en la configuración de la realidad 6. La historia social otorga al conflicto sociopolítico un rol central en el origen de la democracia representativa. Por tanto, anima a la recuperación de la memoria histórica de aquellos grupos (sociales o políticos) que forzaron al franquismo, en el caso de España, a una reforma del ámbito político. Algunas investigaciones privilegiaron la recuperación de los agentes sociales 7. Otros prefirieron centrarse en la memoria de organizaciones políticas radicales 8. Por último, otro sector ha primado la recuperación de las organizaciones sindicales, tan relevante durante el periodo de Transición 9. Como se ha comentado, el otro sostén teórico es la Historia Actual, que considera posible la investigación rigurosa de acontecimientos cercanos sin que medie necesariamente una cantidad considerable de tiempo entre el historiador y su objeto de estudio 10.

En relación con el estado de la cuestión, el proceso de investigación ha tenido en cuenta varias de las principales obras publicadas sobre la LCR española. En este campo destaca principalmente un libro escrito por antiguos militantes de la organización, que cuenta con un valor memorialista inestimable 11. Por otro lado, también destacan varios artículos realizados en el marco de investigaciones académicas 12. Respecto a lo escrito, este artículo realiza una aportación innovadora en dos planos. El primero es a nivel de contenidos, pues hasta ahora no existía ninguna investigación que explorara las influencias francesas en la fundación de la LCR española. En este sentido, destaca el examen del papel que tuvo la «Comisión España» (creada y dinamizada en el marco de la LCR francesa) durante los primeros años de formación de la LCR española, que no se había estudiado hasta el momento, más allá de menciones esporádicas en alguna entrevista. El segundo plano innovativo es a nivel metodológico, pues el artículo ha abordado numerosos documentos hasta ahora totalmente inéditos. En este sentido destacan las fuentes no digitalizadas depositadas en la Bibliothèque de Documentation Internationale Contemporaine (BDIC), situada en Nanterre (París), que se suman a las previamente disponibles en el archivo digital de la LCR española, así como a las disponibles en el portal digital del SU 13. Adicionalmente, se han utilizado entrevistas a algunos dirigentes de la LCR, a las que habría que sumar una realizada por el autor del artículo a Robert March, miembro destacado de dicha comisión.

El artículo está organizado en varios apartados. En el primero se analiza brevemente la crisis del FLP y el proceso inicial de politización de los núcleos militantes que posteriormente crearon la LCR española. En el segundo se abordan los primeros intentos de sectores de la LCR francesa de influir de forma estable en la orientación política de estos grupos radicados en España, culminando en la fundación de la LCR. En tercer lugar, se examinan las divergencias surgidas entre la Comisión España y la recién fundada LCR española en relación con la intervención en el movimiento obrero, que se saldarán con la escisión de un sector de la organización rebautizado como Liga Comunista (1972-1977). En cuarto lugar, se estudian los estímulos internacionales documentados sobre el acercamiento entre la LCR y ETA-VI Asamblea, que desembocaron en la fusión entre ambas organizaciones hacia finales de 1973. Por último, se realiza un balance genérico sobre la influencia francesa en el acercamiento de la LCR al SU, que concluyó con la entrada de esta en su X Congreso Mundial.

¿Jóvenes afrancesados? La radicalidad estudiantil del FLP y las simpatías por la Jeunesse Communiste Révolutionnaire (JCR)

El Frente de Liberación Popular (FLP, o FeLiPe, como también se le denominaba) nació en 1958 como un frente amplio de oposición al franquismo. A esta organización se adscribieron principalmente estudiantes radicalizados, muchos de los cuales realizaban su primera experiencia militante. Esta organización se caracterizó, entre otros factores, por su distancia respecto al Partido Comunista de España (PCE), por su perfil frentista con componente escasamente ideologizado y por las fluctuaciones de afiliación a lo largo de su historia 14. El equivalente catalán (aunque organizativamente independiente) del FLP se denominó Front Obrer de Catalunya (FOC). En el FLP y el FOC de finales de la década de 1960 comenzaron a militar algunas de las personas que varios meses después fundaron la futura Liga Comunista Revolucionaria (LCR) española: Jaime Pastor, Lucía González, Manolo Garí, Miguel Romero, Juan Colomar...

Según Jaime Pastor y Miguel Romero, el FLP de 1967-1969 se identificaba con el guevarismo, una referencialidad que no se tradujo en la aplicación de una estrategia de lucha armada. El análisis de las condiciones españolas los llevó a descartar la extrapolación del modelo cubano, algo que no impedía su vocación por romper con los esquemas estratégicos con pretensiones universalistas 15. Pero esas referencias no fueron inamovibles. Entre ­1967 y 1968 la militancia inició un proceso de lecturas que la hizo evolucionar hacia posiciones comunistas antiburocráticas. Algunas eran afines a un leninismo antiautoritario de matriz trotskista 16. Pero, al margen de las referencias intelectuales, varios de estos militantes comenzaron a simpatizar con la Jeunesse Communiste Révolutionnaire (JCR) 17 francesa, una organización trotskista fundada en 1966 a partir de una escisión del Partido Comunista Francés (PCF) promovida por Daniel Bensaid, Henri Weber y Alain Krivine.

Según Romero, el Mayo francés y las simpatías por la JCR francesa, entre otros acontecimientos como el asesinato de Enrique­ Ruano, provocaron una insatisfacción política en el FLP: «se nos ha revelado un mundo para el cual nuestra organización ya no sirve» 18. Desde aquel momento, comenzó a moverlos otra motivación: había que avanzar hacia la construcción de un partido revolucionario 19. Este giro político determinó la crisis del FLP durante 1968-1969. Los núcleos que aspiraban a constituir un partido revolucionario entraron en contacto con algunas de las tendencias del movimiento revolucionario internacional, principalmente las ubicadas en Francia. A sus ojos, los lambertistas eran excesivamente dogmáticos, mientras que los dirigentes del SU parecían más flexibles y abiertos.

La crisis del FLP dio como resultado la creación del grupo «Comunismo» en mayo de 1969, principalmente enraizado en Barcelona, Madrid y Valencia. Moro afirma que en sus inicios dicho grupo habría estado constituido por unas cuarenta personas 20. Ya por entonces sentían simpatía por Los cuatro primeros congresos de la Inter­nacional Comunista 21, una referencia asociada a la interpretación trotskista del leninismo. Numéricamente, el principal núcleo pertenecía a Barcelona y provenían del FOC, liderado por Martí Caussa y por Joan Coloma. En Madrid destacaban Miguel Romero y Manuel Garí, mientras que en el exilio lo hacían Jaime Pastor y Lucía González. Entre ellos mantuvieron el contacto posible en condiciones de dictadura. Ideológicamente eran ya cercanos al trotskismo, pero por entonces también estaban influenciados por pensadores como Althusser. Posteriormente, un documento ya producido por miembros de la Comisión España (CE) analizó la evolución ideológica del FOC en tres fases, cuyo estadio intermedio sería una etapa «althussero-trotskista». Una hibridación teórica que se habría decantado hacia el trotskismo gracias, según la CE, a «la experiencia de la Ligue Communiste en Francia» 22.

Las simpatías del grupo Comunismo por la JCR, y a partir de ahí por la LCR francesa y el SU, fueron mutuas. La dirección del SU debatía regularmente sobre la situación política en España e intentaba elaborar iniciativas para confirmar un grupo afín. En febrero de 1969, Walter (Ernest Mandel) informó a la dirección sobre la situación desde la proclamación del estado de excepción el mes anterior y señaló como «tarea inmediata conseguir una vanguardia en España con las posiciones de la Internacional» 23. Para ello, el SU aprobó una declaración oficial que analizaba la situación como prerrevolucionaria, lo atribuía a la radicalización de obreros y estudiantes y llamaba a la unificación de los revolucionarios para impulsar una revolución socialista 24.

Desde su formación hasta finales de 1970, el grupo de militantes que compuso Comunismo dedicó abundante tiempo a la lectura y el debate doctrinario, delimitando sus simpatías y antipatías por las corrientes internacionales del movimiento revolucionario. Al final de este proceso, una parte sustancial se identificaba con el SU de Frank y Mandel, mientras que un grupo menor lo hizo con la corriente lambertista del trotskismo 25, por cierto, también de inspiración claramente francesa.

La «Comisión España» de la LCR francesa y la fundación de la LCR española (1969-1971)

Jaime Pastor y Lucía González se exiliaron a París en enero de 1969 al decretarse el estado de excepción 26. Ambos se hallaban en situación de busca y captura y en Francia asumieron el estatuto de refugiados políticos 27. Una vez allí, establecieron contacto regular con la Jeunesse Communiste Révolutionnaire (JCR) francesa, un grupo de militantes trotskistas escindido del Partido Comunista Francés (PCF) en 1966, que en abril de 1969 fundó la Ligue Communiste Révolutionnaire (LCR) francesa. Su creación contemplaba también la adhesión al SU de la IV Internacional. En otoño de aquel año, Pastor se convirtió en miembro del nuevo partido y del SU.

La afiliación de Pastor y González mejoró sustancialmente las perspectivas de construcción española del SU, pues ahora uno de sus miembros contaba con contactos en el interior de España. Hasta entonces, las discusiones en el SU solamente permitían un análisis general de la situación sin grandes implicaciones prácticas 28. Ahora existían mimbres para organizar un trabajo concreto, que se impulsó desde el marco de la LCR francesa. En 1968-1969, esta asumió algunas tareas de construcción internacional del SU. Entre ellas, la de crear una sección en España 29. Con tal propósito, en octubre de 1969 se creó en la LCR francesa un espacio militante denominado «Comisión España» 30 (CE) (también denominada «Comisión Española» en algunos documentos), cuyo propósito principal fue la formación de un partido afín al Secretariado Unificado al otro lado de los Pirineos. La Comisión estuvo compuesta por Jaime Pastor (que firmaba los documentos como Gerardo), Lucía González (que los firmaba como María), Robert March (quien rubricaba como Robs, Paco Robs o Pierre Sylvain), Pepe Gutiérrez (Crux en los documentos), Jeannette Habel (que figuraba como Clelia) y un tal ­Lanceaux 31. Esta Comisión se promovió desde la sección francesa, si bien bajo acuerdo de los órganos de la IV Internacional y manteniendo reuniones periódicas con Ernest Mandel 32.

La Comisión contaba con participación tanto española como francesa y generaba iniciativa en el marco de un partido francés. Este dato parece relevante, ya que, aunque dicho partido tuviese una vocación internacionalista y fuese parte de una organización internacional, sus militantes no eran exclusivamente el resultado de una cultura política universal abstracta ligada a la IV Internacional, sino que sintetizaban una serie de experiencias políticas concretas gestadas en el marco de un país concreto: la Francia de finales de 1960 e inicios de 1970. Esta será la experiencia concreta que vuelquen a la hora de incidir sobre la militancia española.

En febrero de 1970, el grupo Comunismo publicó el primer número de un órgano regular de discusión teórica, que se llamó igual que el grupo. El primer ejemplar se dedicó exclusivamente al análisis de la resolución del IX Congreso Mundial del SU de la IV Internacional, acompañado de un artículo en el que Ernest Germain (Mandel) realizaba una contextualización del congreso dentro de la historia del movimiento revolucionario internacional 33. El contenido de la revista ponía de relieve la sintonía ideológica inicial que el grupo mantenía con el SU. Por entonces, y seguramente basándose en estos avances, la CE describía al grupo como «permeable a nuestra influencia» 34.

A lo largo de 1970 se intensificaron los intercambios con la IV Internacional. Durante este año, Robert March (también de la CE) comenzó a desplazarse regularmente a Barcelona (a veces también a Madrid) para celebrar reuniones con el grupo, impartir cursos de formación y trasladar abundantes materiales producidos por la LCR francesa. A veces solo, a veces acompañado de Jacques ­Giron, militante de Toulouse 35. En el verano de 1970 se realizó en Toulouse una escuela de formación que reunió a una decena de militantes españoles afines 36. Fue en el mes de octubre de ese año cuando el grupo Comunismo demandó formalmente su afiliación al SU 37. Durante este tiempo, la CE mantuvo reuniones esporádicas con el grupo. Parece que, aparte de las visitas ya citadas, su trabajo se centró en la elaboración de material que pretendía orientar el trabajo de intervención del grupo Comunismo en las luchas reales. Un ejemplo de este intento de orientación fue el balance que hicieron por escrito algunos miembros de la CE (González y Pastor) de la actitud mantenida por Comunismo respecto a las jornadas por la amnistía del 3 de noviembre de 1970. En dicho documento, González y Pastor criticaron las posiciones del grupo por sectarias, tanto por el boicot que practicaron de las jornadas como por su distanciamiento respecto a Comisiones Obreras (CCOO) 38.

Los errores no frenaron a los militantes españoles, que a inicios de 1971 fundaron la Liga Comunista Revolucionaria (LCR) 39. Según Caussa, «no es posible documentar cómo y en qué día se dio el paso» 40. Por el contrario, sí se recuerda la influencia que tuvo «El crepúsculo del franquismo», el texto de Mandel, en la adhesión del joven grupo al SU 41. A ello hay que sumar que la elección de siglas no era aleatoria: en su decisión pesó la identificación con sus referentes franceses.

Desde sus primeros pasos, la nueva LCR se reivindicó como parte del SU de la IV Internacional, identificándose con su bagaje antiestalinista y reflejándolo en su nuevo órgano regular: Combate 42. Este mismo mes existe constancia de la traducción al español del «Boletín informativo del SU» que dedicó parte de su contenido a la evolución de los conflictos obreros en España 43.

A pesar de la centralidad que se puede atribuir a la CE, la documentación evidencia que inicialmente tuvo muchas dificultades para mantener un trabajo regular que influyese en los debates internos de la LCR durante sus primeros pasos. El traslado de residencia de March, unido al escaso contacto directo del resto de los miembros de la Comisión, obligó a repensar su funcionamiento. A finales de 1971, la Comisión hizo autocrítica de su funcionamiento y realizó una serie de ajustes cuyo propósito era reforzar la actividad de la propia Comisión, así como fortalecer los contactos regulares con la militancia española 44. En lo sucesivo, sus debates tuvieron mayor repercusión sobre la orientación práctica de la LCR.

La Comisión España y la LCR española. Polarización y convergencias sobre las tareas de intervención en el movimiento obrero español (1971-1972)

La actitud sectaria mantenida por la LCR en las jornadas ­proamnistía de finales de 1970 no fue un caso aislado, sino lo que se ha retratado como una tendencia hacia el izquierdismo durante los primeros tiempos de existencia del partido 45. En abril de 1971, la CE llamaba la atención sobre el agravamiento de las divergencias políticas entre lo que consideraban una orientación correcta y la que mantenía la recién fundada LCR 46. El núcleo del desacuerdo era la decisión de los militantes en España de distanciarse de espacios unitarios, fundamentalmente CCOO, en un contexto de auge de la movilización, pues a ojos de la LCR se abrían posibilidades de radicalización de sectores trabajadores 47. La Comisión era consciente del auge de la movilización y politización que se daba en la coyuntura. Pero interpretaba que el grado de desestructuración del movimiento obrero español exigía un trabajo paciente y unitario desde dentro de las CCOO, y calificaba la orientación de la LCR como «sectaria» 48.

Algunos miembros de la Comisión insistieron posteriormente en la crítica de esta actitud, intentando contribuir a un proceso de reorientación. En abril de 1971, algunos miembros de la CE insistían en que las diferencias estaban llevando las relaciones con el grupo a «un momento crítico» 49. Reprochaban las reacciones defensivas de sectores de la nueva Liga frente a los intentos de ­reorientación desde fuera. Laura González sumaba a todo esto que la LCR no podía descartar la intervención en CCOO «de la forma sectaria en que hemos venido haciéndolo» 50. Gerardo y María proponían, ya desde aquel mes de abril, la convocatoria de un congreso que abordara la trayectoria política del grupo, una crítica a la línea izquierdista y una gestión democrática de las diferencias que comenzaban a surgir 51. En lo sucesivo, la CE siguió produciendo documentos para reorientar la caracterización y actitud que mantenía la LCR respecto a CCOO y respecto al movimiento realmente existente 52.

La reorientación de la Liga respecto a CCOO no fue inmediata. Tampoco el reajuste hacia posiciones más unitarias convenció a la totalidad de la militancia de la LCR, lo que se tradujo en el nacimiento de diferencias que con el tiempo cristalizaron en dos tendencias: «En Marcha» y «Encrucijada». La militancia comenzó a poner por escrito las diferencias (centradas inicialmente en torno a la unidad y el frente único) y a demandar su tratamiento en un nuevo congreso 53. Con el objetivo de resolver las discrepancias, se convocó una reunión del Comité Central en junio de 1972. El texto propuesto representaba la posición de «En Marcha» y realizaba una autocrítica de la posición anterior respecto a CCOO y otras iniciativas de relevancia, orientaciones ahora caracterizadas como sectarias 54. Además, remitían a la táctica de frente único practicada por sus homólogos franceses como ejemplo de lo que debía realizarse en el marco del proceso español, algo que ­«Encrucijada» criticó abiertamente 55.

Las diferencias expresadas en aquel CC de junio convencieron al organismo dirigente de que era necesario convocar el II Congreso de la LCR. La CE vigilaba de cerca el desarrollo de la polémica a sabiendas de que su decisión de criticar abiertamente la trayectoria respecto al movimiento obrero había contribuido al desarrollo de tales controversias 56.

En el desarrollo posterior de la polémica desempeñó un papel determinante la intervención de la facción minoritaria del SU —liderada entonces por el Socialist Workers Party (SWP)—, así como el acercamiento progresivo de «Encrucijada» a esta. En este sentido, el SWP envió a un tal Peter a Barcelona con el propósito de exponer las divergencias internacionales, que incluían críticas directas al CE por no mantener relación orgánica respecto al SU 57.

La escisión se produjo en diciembre de 1972, antes de la celebración del II Congreso, al que solo acudió la tendencia «En Marcha» 58. Ese mismo mes, la LCR enviaba un texto en francés al Comité Ejecutivo Internacional (CEI) del SU en el que exponía las diferencias surgidas entre ambas tendencias 59. Por su parte, la dirección del SU siguió de cerca el desarrollo de las polémicas durante todo 1972. Mandel tuvo el principal papel de informante 60. Quizá sin aún conocimiento de la ruptura, aunque probablemente buscando el reforzamiento de «En Marcha», la LCR francesa envió un saludo fraternal al II Congreso de la LCR 61. La recién fundada Liga Comunista (LC, como se renombró «Encrucijada» después de la ruptura) le reprochó a la sección francesa dicha iniciativa, protestando por el crédito que le daba a «En Marcha» como simpatizante oficial, cuando la LC seguía reclamándose parte del SU 62. La LCR francesa respondió afirmando que su saludo se había dirigido a la totalidad del congreso de la LCR, congreso al que la tendencia «Encrucijada» había desestimado participar 63.

En enero de 1973 el SU evaluaba la ruptura de ambas tendencias y fijaba para su próxima reunión el abordaje del asunto de cara a la celebración del futuro X Congreso Mundial 64, pues este tenía que dirimir la entrada de alguna de ellas como sección oficial.

En definitiva, las polémicas de 1971-1972 (aunque algunos elementos se remontan a finales de 1970) estuvieron relacionadas con el distanciamiento de los militantes de la LCR respecto a CCOO y el movimiento obrero organizado. La CE interpretó la conducta como un repliegue sectario e intentó influir desde Francia en una reorientación hacia CCOO. Para Pastor significó que existía una confusión entre frente único y partido revolucionario, descartando la posibilidad de trabajar con los militantes del PCE en cualquier plano 65. La intervención de la CE estimuló un proceso de autocrítica y reorientación de parte de la LCR hacia posiciones más unitarias respecto a CCOO. Pero al mismo tiempo suscitó la oposición frontal de otra parte de la militancia que no evaluaba negativamente la actitud sostenida durante los últimos meses. El enquistamiento de la situación se resolvió con una ruptura que ninguna parte lamentó en el corto plazo 66.

El progreso y la resolución de la controversia han llevado a algunos autores a afirmar que la intervención del SU fue determinante en la corrección de excesos sectarios 67. Pero, a pesar de la relevancia de la Comisión en la reorientación, Moro destacaba que a «nosotros no nos impuso la Cuarta nunca nada, o sea, que, a la hora de plantear los errores y los aciertos, nos tocan todos a nosotros» 68. En este sentido, se puede hablar de influencia reflexiva, pero no de una imposición de línea. La influencia reflexiva no suscitó unanimidad, lo que derivó en la proliferación de diferencias y en una ruptura entre dos partes que tardaron años en reconciliarse 69.

El acercamiento y la fusión con ETA VI Asamblea (1970-1973)

Desde principios de la década de 1970, la CE y el SU intentaron sumar a la IV Internacional a grupos de distinta procedencia sin privilegiar al grupo Comunismo 70. Dentro de este diverso espectro, destacaba Acción Comunista (AC), una incorporación que al final quedó descartada 71. Un resultado distinto se conseguirá con la agrupación vasca de extrema izquierda, ETA VI Asamblea —o simplemente ETA (VI)—, la escisión mayoritaria de ETA (Euskadi Ta Askatasuna) en la Asamblea realizada en agosto de 1970.

Tal como pasó en el caso del grupo Comunismo, ETA VI Asamblea se acercó al SU a través de la LCR francesa 72. Parece que el exilio francés de algunos militantes vascos estimuló positivamente el acercamiento. En noviembre de 1970, Mikel de la Fuente se trasladó a Bayona y París para solicitar apoyo solidario a la dirección de la LCR francesa. Este fue el primer contacto que se estableció entre la militancia de ETA (VI) y la Ligue francesa 73. La relación se mantuvo durante 1970-1971. En este periodo, algunos exiliados vascos en Burdeos (entre ellos Mikel de la Fuente y Petxo Idoyaga) mantuvieron contacto regular con algunos militantes bordeleses de la LCR francesa, entre quienes destacó Maurice Mainhagu. Este proporcionó acomodo y abundantes atenciones a las necesidades materiales de los exiliados. Además, organizó reuniones entre los militantes vascos y destacados dirigentes de la Ligue. Entre estos encuentros resaltan los mantenidos con Daniel Bensaid y Jeannette Habel, eventos que generaron una simpatía política por la LCR que se agregaba a la que existía previamente a nivel personal 74. Ambos tuvieron inicialmente una influencia más importante en el acercamiento de ETA (VI) al SU que la CE 75, aunque con el tiempo esta también desempeñó un papel.

Los intercambios entre la militancia vasca y francesa se incrementaron con el paso de los meses. En septiembre de 1971 se cuenta ya con evidencias de contactos entre ETA y la Comisión España. La CE se planteó la posibilidad de mediar durante una fase inaugural de acercamiento entre ETA (VI) y la nueva LCR 76. Algunos miembros de la Comisión seguían de cerca tanto la evolución política como las principales acciones de esta y de las otras ramas escindidas de la VI Asamblea 77. En noviembre del mismo año, el Buró de la LCR dirigió a la CE una carta en la que señalaba las diferencias que encontraba con el grupo vasco proponiendo la realización de debates que permitieran acercar posiciones 78. La carta ponía de relieve que la CE tenía el papel de intermediaria durante los primeros debates.

A esto hay que sumar que, en noviembre de 1971, casi una treintena de militantes vascos exiliados realizó su primera asamblea exterior en París 79. Es de presuponer que el conjunto (o al menos parte de esa militancia) se relacionó con militantes de la LCR francesa, tal y como habían hecho compañeros suyos los meses anteriores.

El contacto regular con militantes de la LCR francesa tuvo un impacto decisivo en ETA (VI). El 14 de abril de 1972, Petxo ­Idoyaga, Mikel de la Fuente e Iñaki, tres de los exiliados que mantuvieron contacto inaugural con la LCR francesa, dirigieron una carta abierta a la dirección de ETA (VI) en la que exponían su evolución ideológica hacia el trotskismo y evaluaban algunos aspectos de posible convergencia con la LCR española 80. Este será el momento constitutivo de la llamada «corriente marxista-revolucionaria» en ETA, que en lo sucesivo propició debates sobre la conveniencia de acercar posturas con la LCR española y el SU 81. El esfuerzo de elaboración documental tuvo sus resultados, ya que ese mismo mes A. Buendía, otro militante de ETA, decidió sumarse a la corriente 82. La influencia de los marxistas revolucionarios en ETA no dejó de crecer, puesto que en julio de 1973 sus posiciones eran ya mayoritarias en el seno de la dirección 83.

Parece que inicialmente ETA (VI) no mantuvo contacto directo con el grupo Comunismo 84. Posteriormente sí existen evidencias de mayor comunicación directa entre la LCR y ETA (VI) al margen de los organismos internacionales, como por ejemplo la correspondencia archivada de julio de 1972. Esta ponía de manifiesto la existencia de una mala relación entre la militancia vasca de la LCR y la de ETA en distintos puntos del País Vasco. Ponían de relieve reproches cruzados y las advertencias de ETA (VI) sobre una hipotética suspensión tanto del acercamiento político como de una campaña conjunta en favor de la Revolución vietnamita acordada con el SU 85. El acercamiento que la CE intentaba realizar entre ambas organizaciones se veía dificultado por las redecillas generadas por abajo. Pero la campaña conjunta se realizó en octubre del mismo año 86, lo que hace pensar que las tensiones se encauzaron durante los meses de julio a octubre.

En diciembre de 1972, el CC de la LCR (que todavía representaba a ambas tendencias antes de la ruptura) solicitó más información (no se dice a quién) sobre el estado de las conversaciones con ETA (VI). También se propuso que en adelante hubiera representación de ambas tendencias en las reuniones venideras 87. Consumada la ruptura entre «En Marcha» y «Encrucijada», la mayoría de ETA (VI) descartó los contactos con la LC y estrechó relaciones con la LCR, con quien finalmente consumó la fusión 88. Puede que la orientación de la LCR hacia el movimiento obrero organizado decantara el debate, ya que las publicaciones de ETA (VI) al respecto evidencian mayor acuerdo con esta sobre la caracterización de CCOO 89.

De alguna forma, las asperezas iniciales entre la militancia vasca se limaron. Tanto que en mayo de 1973 ambas organizaciones acordaron un protocolo como base para un proceso de fusión 90. Desde entonces, el proceso de convergencia se aceleró. En octubre de 1973, ETA (VI) enviaba una carta al SU en la que exponía una amplia base de acuerdos con la LCR y ponía de relieve su disposición a formar parte de la IV Internacional, si bien postergaba a futuro la forma concreta en la que participarían en el X Congreso Mundial 91. Al mes siguiente, la organización vasca realizaba su VI Asamblea, en la que se aprobaron dos documentos que le situaban claramente en sintonía con el SU y con la LCR 92. En esta asamblea se aprobó la unificación con la LCR por un 90 por 100 de los delegados 93. El mes siguiente se celebró el congreso de unificación. Desde enero de 1974, Zutik, el órgano de ETA (VI), y Combate salieron a la calle bajo la firma del partido unificado 94.

Como en los apartados anteriores, también la influencia francesa parece determinante en el acercamiento de ETA (VI) hacia la LCR. Primero, apoyando materialmente a los exiliados. Segundo, estableciendo correspondencia con la dirección de la organización vasca. Tercero, estimulando la evolución hacia el trotskismo de una serie de militantes exiliados que constituirán posteriormente la corriente marxista-revolucionaria en ETA (VI)... Con tiempo y esfuerzo, su influencia se hizo mayoritaria en la organización, consumando la fusión con la LCR y la entrada al SU de la IV Internacional.

Conclusiones

La influencia francesa en la fundación y evolución política de la LCR parece evidenciada en todos los apartados. Este influjo se enmarca en el papel general que desempeñó Francia como receptora de la emigración política de españoles tras la Guerra Civil. Pero, al margen de ese fenómeno general, la militancia trotskista francesa funcionó como puente entre la LCR y el SU de la IV Internacional.

Esta convergencia no puede entenderse como una transformación impuesta desde fuera, sino, como afirma el propio Moro, como «un encuentro, no una conversión» 95. Que fue un encuentro se demuestra por el hecho de que ya el grupo Comunismo se identificaba parcialmente con el trotskismo (algunos nominaban a esta identificación como althussero-trotskista) antes de que la sección francesa del SU comenzara a organizar su trabajo de promoción en España.

La identificación previa con el trotskismo sentaba las bases de un posible acercamiento, pero el trabajo estuvo lejos de terminar en este punto. El trabajo de acercamiento realizado por la Comisión España y la LCR francesa para adherir a estos sectores radicalizados a su corriente revolucionaria internacional fueron esenciales en tres aspectos: en la decantación ideológica de los primeros años (sobre todo en 1971), en la reorientación respecto al trabajo en CCOO (fundamentalmente en 1971-1972), así como en el acercamiento favorecido entre la LCR y ETA VI Asamblea (durante 1970-1973).

La influencia francesa se concretó por distintos medios en cada hito enumerado. La elaboración y la difusión de documentos generales sobre historia y política permitieron impartir cursos de formación que definieron ideológicamente al grupo durante una primera etapa. En la segunda etapa la centralidad la tuvo la elaboración de análisis específicos sobre España, sobre el Frente Único y sobre el trabajo unitario de CCOO. Por su parte, el principal medio en el acercamiento de ETA (VI) fue el contacto físico con la militancia parisina que mantuvo un sector de la militancia vasca exiliada. A través de estas discusiones, Robert March afirma que la CE buscaba desarrollar el grupo en Madrid, superar el carácter del grupo «meramente propagandista», desarrollar una aparición pública y adherirse al SU 96.

Los medios que dispuso la Comisión nunca fueron autoritarios. Se basaban en la elaboración de orientación política que posteriormente se discutía con los militantes españoles. Estos materiales abordaban tanto las coincidencias (por ejemplo, sobre la historia del movimiento revolucionario) como las discrepancias (como, por ejemplo, la orientación de la LCR hacia CCOO en 1971-1972). Los ajustes de dirección fueron consecuencia de la permeabilidad de la mayor parte de la LCR a las propuestas de la Comisión. Una porosidad que demostró sus límites con la escisión de la LC debido a las divergencias sobre CCOO.

Por último, la inspiración feminista parece que fue también algo que llegó a la LCR española a través de la francesa. Según Moro, Lucía González (que formó parte de la CE de la LCR francesa) tuvo un papel fundamental en las primeras reflexiones partidarias sobre el papel del feminismo en la política en general y en la organización en particular 97. Una línea de investigación que podría abordarse en próximos trabajos.


  1. 1 Para ver las polémicas generales de la IV Internacional y el origen del Secretariado Unificado (en adelante, SU), se pueden consultar Robert J. Alexander: International Trotskism, 1929-1985. A Documented Analisys of the Movement, Durham, Duke University Press, 1991, y Daniel Bensaid: Trotskismos, Barcelona, El Viejo Topo, 2006.

  2. 2 Consuelo Laiz: «Entrevista con Jaime Pastor», en Consuelo Laiz: La izquierda radical en España durante la transición a la democracia, tesis doctoral, Universidad Complutense de Madrid, 1993, pp. CLXXIII-CLXXIV.

  3. 3 Para un tratamiento de las corrientes internacionales del movimiento revolucionario y su concreción en España, véanse, entre otros, Julio Pérez Serrano: «Orto y ocaso de la izquierda revolucionaria en España (1959-1994)», en Rafael Quirosa-Cheyrouze y Muñoz (ed.): Los partidos en la Transición. Las organizaciones políticas en la construcción de la democracia española, Madrid, Biblioteca Nueva, 2013, pp. 249-291; íd.: «Estrategias de la izquierda radical en el segundo franquismo y la Transición (1956-1982)», en Marie-Claude Chaput y Julio Pérez Serrano (eds.): La transición española. Nuevos enfoques para un viejo debate, Madrid, Biblioteca Nueva, 2015, pp. 95-125; Gonzalo Wilhelmi: Romper el consenso. La izquierda radical en la Transición española (1975-1982), Madrid, Siglo XXI, 2016; José Manuel Roca (ed.): El proyecto radical. Auge y declive de la izquierda revolucionaria en España (1964-1992), Madrid, Los Libros de la Catarata, 1994; Ernesto M. Díaz Macías: El Movimiento Comunista (MC). Historia de un partido (1964-1991), Madrid, Los Libros de la Catarata, 2022; Alberto Carrillo-Linares: «Movimiento estudiantil antifranquista, cultura política y transición política a la democracia», Pasado y Memoria. Revista de Historia Contemporánea, 5 (2006), pp. 149-172, y Eduardo Abad García: A contracorriente. Las disidencias ortodoxas en el comunismo español (1968-1989), València, Publicacions de la Universitat de València, 2022. Para una comparación con el caso portugués, véase Ernesto M. Díaz Macías, Julio Pérez Serrano y Ana Sofía Ferreira: La izquierda revolucionaria en el laberinto de la Revolución de los Claveles, Madrid, Dykinson, 2021.

  4. 4 Consuelo Laiz: «Entrevista con Jaime...», p. CLXXII.

  5. 5 Entrevista del autor a Robert March (28 de mayo de 2025), p. 1, archivo del autor.

  6. 6 Francisco Erice: En defensa de la razón. Contribución a la crítica del posmodernismo, Madrid, Siglo XXI, 2020.

  7. 7 Rafael Quirosa-Cheyrouze y Muñoz (ed.): La sociedad española en la Transición. Los movimientos sociales en el proceso democratizador, Madrid, Biblioteca Nueva, 2011.

  8. 8 Ya se han indicado más arriba los trabajos de Pérez Serrano, Wilhelmi, etc.

  9. 9 Véanse Carmen Bravo Suescun: El resurgir del movimiento obrero y sindical (1951-2012), Oviedo, Unión Sindical de Comisiones Obreras de Navarra, 2020; Carme Molinero Ruiz: «Comisiones Obreras: de la lucha antifranquista a la acción sindical en un nuevo escenario económico y político», en Rafael Quirosa-­Cheyrouze y Muñoz (ed.): La sociedad española en la Transición. Los movimientos sociales en el proceso democratizador, Madrid, Biblioteca Nueva, 2011, pp. 147-160, y Gonzalo Wilhelmi: Sobrevivir a la derrota. Historia del sindicalismo en España (1975-2004), Madrid, Akal, 2021.

  10. 10 Julio Pérez Serrano: «La Historia Actual como tendencia historiográfica», en José Miguel Delgado Idarreta, Julio Pérez Serrano y Rebeca Viguera Ruiz (eds.): Iglesia y Estado en la sociedad actual. Política, cine y religión, Logroño, Instituto de Estudios Riojanos, 2014, pp. 19-45.

  11. 11 Martí Caussa y Ricad Martínez i Muntada (eds): Historia de la Liga Comunista Revolucionaria (1970-1991), Madrid, La Oveja Roja, 2014.

  12. 12 Jorge Luis Guerrero Valle: «La LCR y las reformas centrales de la transición», en Eva Bermúdez Figueroa et al.: Las otras protagonistas de la Transición, Madrid, Brumaria, 2018, pp. 1065-1074; Aránzazu Sarría Buil: «El movimiento antimilitarista en Combate, una lectura crítica de la Transición», en Eva Bermúdez­ Figueroa et al.: Las otras protagonistas de la Transición, Madrid, Brumaria, 2018, pp. 477-490; Ernesto M. Díaz Macías: «Unitarians and Revolutionaries. The Trade Unionism of the MC and the LCR in CCOO», Labor History, 63(6) (2022), pp. 757-773, e íd.: «La esperanza truncada. Convergencia, fusión y ruptura entre la Liga Comunista Revolucionaria y el Movimiento Comunista», Panta Rei. Revista digital de Historia y didáctica de la Historia, 17 (2023), pp. 203-223.

  13. 13 La Bibliothèque de Documentation Internationale Contemporaine (en adelante, BDIC) se puede consultar en http://www.lacontemporaine.fr/; el archivo de la Liga Comunista Revolucionaria (en adelante, LCR), en https://historialcr.info/, y el portal digital del SU, en https://association-radar.org/.

  14. 14 La fluctuación de adhesiones es, de hecho, tan importante que algunos hablan de la existencia de varios FeLiPes, aunque las discontinuidades entre generaciones variaban según la región. Véanse las declaraciones de Moro en Cartografía de Culturas Radicales (en adelante, CCR) (coord.): Memoria de Combate. (Auto)biografía oral de Miguel Romero, «Moro», Madrid, Ediciones Contratiempo-Viento Sur Ediciones, 2014, pp. 21-23.

  15. 15 Consuelo Laiz: «Entrevista con Jaime...», pp. 55 y CLXXV, y CCR: Memoria de Combate..., p. 13.

  16. 16 Consuelo Laiz: «Entrevista con Jaime...», p. CLXX.

  17. 17 CCR: Memoria de Combate..., p. 25, y Martí Caussa: «Los orígenes de la LCR (1969-1973)», en Martí Caussa y Ricad Martínez i Muntada (eds): Historia de la Liga Comunista Revolucionaria (1970-1991), Madrid, La Oveja Roja, 2014, p. 25.

  18. 18 CCR: Memoria de Combate..., pp. 26-27.

  19. 19 Ibid., p. 47.

  20. 20 Consuelo Laiz: «Entrevista con Jaime...», pp. CLXVI y CLXXII, y CCR: Memoria de Combate..., pp. 49-50.

  21. 21 Internacional Comunista: Los cuatro primeros congresos de la Internacional Comunista, vol. 1, monográfico de Cuadernos de Pasado y Presente, 43, Córdoba (Argentina), Siglo XXI, 1973.

  22. 22 María y Gerardo: «Evolución y contradicciones del grupo “Comunismo”» (abril de 1971), BDIC, IV International (Secrétariat unifié), ARCH/0379/338, p. 1.

  23. 23 SU: «Minutes of the United Secretariat» (febrero de 1969), BDIC, IV International (Secrétariat unifié), ARCH/0379/1, p. 1.

  24. 24 SU: «Declaration of the United Secretariat of the Fourth International» (febrero de 1969), BDIC, IV International (Secrétariat unifié), ARCH/0379/1, pp. 1-2.

  25. 25 CCR: Memoria de Combate..., p. 48.

  26. 26 Consuelo Laiz: «Entrevista con Jaime...», p. CLXVI.

  27. 27 Jaime Pastor: «Lucía González Alonso. Una mirada a su trayectoria político-cultural», Viento Sur, 54 (2000), p. 120.

  28. 28 SU: «Minutes of the United Secretariat» (octubre de 1969), BDIC, IV International (Secrétariat unifié), ARCH/0379/1, p. 2, y SU: «Minutes of the United Secretariat» (noviembre de 1969), BDIC, IV International (Secrétariat unifié), ARCH/0379/1, p. 5.

  29. 29 S. a.: «Bilan de la Commission Espagne et propositions» (1971), BDIC, IV International (Secrétariat unifié), ARCH/0379/338.

  30. 30 Gerardo y María: «Balance de la actividad de la Comisión Española de la LC» (1971), BDIC, IV International (Secrétariat unifié), ARCH/0379/338, p. 1.

  31. 31 La composición se puede ver en s. a.: «Bilan de la Commission Espagne...». La pertenencia de los pseudónimos ha sido confirmada por Robert March.

  32. 32 Es destacable que los miembros de la Comisión estaban bien informados de los principales acontecimientos en España, como retratan algunos de los artículos y documentos redactados por ellos. Véase Paco Robs [Robert March]: «Dos obreros asesinados por la policía armada en el Ferrol (Galicia)», en SU: «Boletín 29» (s. d.), BDIC, IV International (Secrétariat unifié), ARCH/0379/336. La organicidad de la Comisión España se trató en la dirección del SU, que también aprobó la traducción de algunos documentos centrales. Véase SU: «Minutes of the United Secretariat» (abril de 1970), BDIC, IV International (Secrétariat unifié), ARCH/0379/1, p. 3.

  33. 33 Ernest Germain: «El lugar del Noveno Congreso en la historia de la Cuarta Internacional», Comunismo, 1 (1970), pp. 1-11, https://ddd.uab.cat/pub/ppc/­comunismo/comunismo_a1970m2n1.pdf (consultado el 26 de marzo de 2026).

  34. 34 S. a.: «Bilan de la Commission Espagne...».

  35. 35 Entrevista del autor a Robert March..., p. 2. Giron fue años después arrestado por la policía española en uno de estos viajes en los que transportaban documentos y folletos prohibidos. S. a.: «3 Militants arrêtés en Espagne» (1972), BDIC, IV International (Secrétariat unifié), ARCH/0379/338.

  36. 36 Daniel Bensaid et al.: «Recordando a Lucía González Alonso», Viento Sur, 54 (2000), p. 122.

  37. 37 Gerardo y María: «Balance de la actividad...», p. 1.

  38. 38 María y Gerardo: «La jornada del 3 de noviembre y la intervención de los revolucionarios» (noviembre de 1970), BDIC, IV International (Secrétariat unifié), ARCH/0379/338.

  39. 39 Aunque la fecha de 1971 para la fundación de la LCR esté clara, en algunas publicaciones se extendía la fecha desde la creación del grupo Comunismo el año anterior, lo que era producto de una confusión. Véase SU: «Boletín de información, 26» (s. d.), BDIC, IV International (Secrétariat unifié), ARCH/0379/336, p. 15.

  40. 40 Martí Caussa: «Los orígenes de la LCR...», p. 23.

  41. 41 Ernest Mandel: «El crepúsculo del franquismo», Viento del Sur, 84 (2006), pp. 84-93, https://ernestmandel.org/ancien-site/es/escritos/pdf/elcrepusculodelfranquismo-ErnestMandel.pdf (consultado el 26 de marzo de 2026). El trabajo de Mandel fue después analizado y resumido pormenorizadamente en un boletín distribuido a la militancia. Véase s. a.: «España. Eslabón débil de Europa Capitalista» (1972), BDIC, IV International (Secrétariat unifié), ARCH/0379/336.

  42. 42 Combate, 1 (1971), https://cdn.vientosur.info/MaterialesLCR/pdf/01-marzo_1971.pdf (consultado el 26 de marzo de 2026).

  43. 43 SU: «Boletín Informativo, 5» (1970), BDIC, IV International (Secrétariat unifié), ARCH/0379/1.

  44. 44 S. a.: «Bilan de la Commission Espagne...».

  45. 45 En esta caracterización coinciden tanto autores que han escrito sobre el grupo Comunismo-LCR como los servicios de inteligencia. Véanse Martí Caussa: «Los orígenes de la LCR...», p. 22, y Servicio Central de Documentación: Grupos Subversivos y Clandestinos. Informe sobre la Liga Comunista Revolucionaria (LCR), s. l., s. e., 1974, p. 5, https://cdn.vientosur.info/MaterialesLCR/pdf/lcr-informe_­SECED.pdf (consultado el 26 de marzo de 2026).

  46. 46 María y Gerardo: «La jornada del 3 de noviembre...».

  47. 47 Gerardo y María: «Balance de la actividad...», pp. 1-2, y Combate, 2 (1971), https://cdn.vientosur.info/MaterialesLCR/pdf/Combate_2-1%20de%20abril%20de%201971.pdf (consultado el 26 de marzo de 2026).

  48. 48 Gerardo y María: «El crepúsculo del franquismo y las tareas de la LCR» (octubre de 1971), BDIC, IV International (Secrétariat unifié), ARCH/0379/338, p. 2. Por otra parte, no parece que las diferencias se extendieran a la decisión de la LCR de boicotear las elecciones sindicales de 1971, o al menos dicha posición se vio reflejada en el boletín del SU. SU: «Boletín de información, 21» (1971), BDIC, IV International (Secrétariat unifié), ARCH/0379/336, pp. 8-10.

  49. 49 María y Gerardo: «Evolución y contradicciones...», p. 2.

  50. 50 Laura [González]: «Cuestiones organizativas», Boletín, 20 (1971), BDIC, IV International (Secrétariat unifié), ARCH/0379/338, p. 11.

  51. 51 María y Gerardo: «Evolución y contradicciones...», pp. 4-5.

  52. 52 Gerardo y María: «Acerca de las Comisiones Obreras y el movimiento obrero en España» (octubre de 1971), BDIC, IV International (Secrétariat unifié), ARCH/0379/338.

  53. 53 S. a.: «Al SU de la IV Internacional, a toda la LCR» (mayo de 1972), BDIC, IV International (Secrétariat unifié), ARCH/0379/338.

  54. 54 Comité Central de la LCR: «Resolución del Comité Central de la LCR sobre táctica en el Movimiento Obrero organizado» (junio de 1972), pp. 3-7, https://cdn.vientosur.info/Capitulo%201%20PDFs/Doc.%201.20.pdf (consultado el 26 de marzo de 2026).

  55. 55 S. a.: «Respuesta a la L. En Marcha» (s. d., segunda mitad de 1972), BDIC, IV International (Secrétariat unifié), ARCH/0379/337.

  56. 56 S. a.: «Résolutions du Comité Central du mois de juin» (s. d.), BDIC, IV International (Secrétariat unifié), ARCH/0379/338.

  57. 57 Buró Político de la LCR: «Al SU de la IV Internacional» (octubre de 1972), BDIC, IV International (Secrétariat unifié), ARCH/0379/338, p. 2. Esta acusación carecía de sustento, ya que, como se ha señalado, su existencia quedó respaldada en una reunión del Secretariado Internacional del SU a los pocos meses de su creación.

  58. 58 Ramón Contreras: «La Liga Comunista (1972-1977)», en Martí Caussa y ­Ricad Martínez i Muntada (eds): Historia de la Liga Comunista Revolucionaria (1970-1991), Madrid, La Oveja Roja, 2014, pp. 77-92, esp. p. 77.

  59. 59 LCR: «Texte pour le CEI des 15 et 17 décembre au sujet de la scission dans la LCR» (diciembre 1972), BDIC, IV International (Secrétariat unifié), ARCH/0379/337.

  60. 60 SU: «Minutes of the United Secretariat» (febrero de 1972), BDIC, IV International (Secrétariat unifié), ARCH/0379/1; íd.: «Minutes of the United Secretariat» (mayo de 1972), BDIC, IV International (Secrétariat unifié), ARCH/0379/1; íd.: «Minutes of the United Secretariat» (julio de 1972), BDIC, IV International (Secrétariat unifié), ARCH/0379/1; íd.: «Minutes of the United Secretariat» (septiembre de 1972), BDIC, IV International (Secrétariat unifié), ARCH/0379/1, e íd.: «Minutes of the United Secretariat» (octubre de 1972), BDIC, IV International (Secrétariat unifié), ARCH/0379/1.

  61. 61 LCR (francesa): «Message du BP de la LC au II Congrés de la LCR» (diciembre de 1972), BDIC, IV International (Secrétariat unifié), ARCH/0379/339.

  62. 62 LC: «Al BP de la Ligue Communiste, SFQI» (s. d., inicios de 1973), BDIC, IV International (Secrétariat unifié), ARCH/0379/339.

  63. 63 LCR (francesa): «Au CC de la Liga Comunista» (s. d., inicios de 1973), BDIC, IV International (Secrétariat unifié), ARCH/0379/339.

  64. 64 SU: «United Secretriat minutes» (enero de 1973), BDIC, IV International (Secrétariat unifié), ARCH/0379/1.

  65. 65 Consuelo Laiz: «Entrevista con Jaime...», p. CLXXI.

  66. 66 Martí Caussa: «Los orígenes de la LCR...», p. 27.

  67. 67 Ibid., p. 26.

  68. 68 CCR: Memoria de Combate..., pp. 51-52.

  69. 69 Aunque a corto plazo las posiciones parecieron irreconciliables, años de reflexión sobre la gestión de las diferencias desembocaron en un congreso de reunificación en 1977. Véase Ramón Contreras: «La Liga Comunista...», pp. 89-92.

  70. 70 De esta aspiración informaba Walter (Mandel) a la dirección del SU a inicios de 1970. SU: «Minutes of the United Secretariat» (febrero de 1970), BDIC, IV International (Secrétariat unifié), ARCH/0379/1.

  71. 71 Consuelo Laiz: «Entrevista con Jaime...», pp. CLXXVI-CLXXVII. Hacia octubre de 1970 dicha unificación quedó descartada. Gerardo y María: «Balance de la actividad...», p. 1. Se puede constatar la distancia con AC a lo largo de 1971. SU: «Boletín 19, 2.ª parte» (1971), BDIC, IV International (Secrétariat unifié), ARCH/0379/336, p. 23.

  72. 72 Este orden de simpatías se expresa explícitamente en Petxo Idogaya: «Evolución de ETA VI (1970-1973)», en Martí Caussa y Ricard Martínez i Muntada (eds.): Historia de la Liga Comunista Revolucionaria (1970-1991), Madrid, La Oveja Roja, 2014, pp. 35-50, esp. p. 49.

  73. 73 Este contacto ha sido confirmado por Ricard Martínez i Muntada.

  74. 74 S. a.: «Nuestra gente. Maurice Mainhagu», Viento Sur, 94 (2007), p. 127.

  75. 75 Entrevista del autor a Robert March..., p. 3.

  76. 76 Gerardo y María: «Balance de la actividad...», p. 2.

  77. 77 Paco Robs [Robert March]: «País Vasco, victoria en Precicontrol», en SU: Informaciones y documentos, 28 (1972), BDIC, IV International (Secrétariat unifié), ARCH/0379/336, p. 21.

  78. 78 Buró Político de la LCR: «A la Com. para Esp.» (noviembre de 1971), BDIC, IV International (Secrétariat unifié), ARCH/0379/338.

  79. 79 S. a.: «Asamblea del exterior. Acta» (noviembre de 1971), BDIC, IV International (Secrétariat unifié), ARCH/0379/336.

  80. 80 Jesús, Mikel e Iñaki: «Anexo. Carta abierta a los camaradas del B.T.» (abril de 1972), pp. 127-141, https://cdn.vientosur.info/Capitulo%202%20PDFs/Doc.%202.15.pdf (consultado el 26 de marzo de 2026).

  81. 81 Mikel: «Por qué el trotskismo» (mayo de 1972), BDIC, IV International (Secrétariat unifié), ARCH/0379/336; Iñaki: «Sobre la organización internacional» (mayo de 1972), BDIC, IV International (Secrétariat unifié), ARCH/0379/336, y Mikel: «Algunas notas sobre la organización internacional» (junio de 1972), BDIC, IV International (Secrétariat unifié), ARCH/0379/336.

  82. 82 S. a.: Apuntes de historia de Francia, 10 (1972), BDIC, IV International (Secrétariat unifié), ARCH/0379/336, p. 24.

  83. 83 S. a.: Apuntes de economía, 18 (julio de 1973), BDIC, IV International (Secrétariat unifié), ARCH/0379/336, p. 1.

  84. 84 Consuelo Laiz: «Entrevista con Jaime...», pp. CLXXV y CLXIX.

  85. 85 CE de ETA: «Al BP de la LCR» (julio de 1972), BDIC, IV International (Secrétariat unifié), ARCH/0379/338.

  86. 86 En dicha campaña también participó el Partido Comunista de España (internacional). Véase ETA, LCR, PCE (i): «Unámonos en apoyo a la Revolución Vietnamita» (octubre de 1972), BDIC, IV International (Secrétariat unifié), ARCH/0379/336. Posteriormente, la LCR prosiguió las discusiones sobre Vietnam. S. a.: «Boletín 2. Dossier Vietnam» (s. d., ca. enero de 1973), BDIC, IV International (Secrétariat unifié), ARCH/0379/336.

  87. 87 Comité Central de la LCR: «Informe sobre la reunión del día 1-XII-72» (diciembre de 1972), BDIC, IV International (Secrétariat unifié), ARCH/0379/339.

  88. 88 La excepción fue un 10 por 100 de la militancia de ETA (VI), que decidió integrarse en la LC y constituyó una plataforma en ETA (VI) con tal objetivo. La plataforma estaba dirigida por Victor, David y Oskar. Véanse s. a.: Apuntes de economía..., p. 18, y Pedro Idoyaga: «Evolución de ETA VI...», p. 50.

  89. 89 Zutik, 59 (agosto-septiembre de 1973), BDIC, IV International (Secrétariat unifié), ARCH/0379/347.

  90. 90 S. a.: «Protocolo de acuerdo ETA-LCR», Construir el partido (mayo de 1972), pp. 3-5, https://cdn.vientosur.info/Capitulo%201%20PDFs/Doc.%201.44.pdf (consultado el 26 de marzo de 2026).

  91. 91 ETA (VI): «Al CEI de la IV Internacional y al Secretariado Unificado» (octubre de 1973), BDIC, IV International (Secrétariat unifié), ARCH/0379/337. Al mismo tiempo enviaba al SU otra carta desmintiendo las acusaciones que la LC vertía sobre ellos.

  92. 92 ETA (VI): «Resolución sobre por qué nos adherimos a la IV Internacional», Zutik (noviembre de 1973), pp. 455-473, https://cdn.vientosur.info/Capitulo%202%20PDFs/Doc.%202.18.pdf consultado el 26 de marzo de 2026), y ETA (VI): «Resolución sobre construir el Partido con la LCR», Zutik, (noviembre de 1973), pp. 36-60, https://cdn.vientosur.info/Capitulo%202%20PDFs/Doc.%202.19.pdf (consultado el 26 de marzo de 2026).

  93. 93 ETA (VI): «Actas de la VI Asamblea» (noviembre de 1973), BDIC, IV International (Secrétariat unifié), ARCH/0379/337, p. 8.

  94. 94 Zutik, 62 (enero de 1974), y Combate, 22 (enero de 1974), BDIC, IV International (Secrétariat unifié), ARCH/0379/347.

  95. 95 Miguel Romero: «El trotskismo de la Liga», en Daniel Bensaid (ed.): Los trotskismos, Barcelona, El Viejo Topo, 2007, p. 100.

  96. 96 Entrevista del autor a Robert March..., p. 2.

  97. 97 CCR: Memoria de Combate..., p. 41.