Ayer 105/2017 (1): 129-154
Sección: Dosier
Marcial Pons Ediciones de Historia
Asociación de Historia Contemporánea
Madrid, 2017
ISSN: 1134-2277
DOI: 10.55509/ayer/105-2017-06
© Elena Sánchez de Madariaga
Recibido: 13-11-2015 | Aceptado: 21-09-2016
Editado bajo licencia CC Attribution-NoDerivatives 4.0 License

Escritura epistolar y redes sociales. Pilar de Madariaga, Vassar College y el exilio*

Elena Sánchez de Madariaga

Universidad Rey Juan Carlos
elena.sanchezmadariaga@gmail.com

Resumen: Este artículo aborda el estudio de la correspondencia privada como fuente para el conocimiento y el análisis de las redes sociales de los republicanos españoles en el exilio y como herramienta fundamental en su propia configuración, mantenimiento y recreación. Para ello, el trabajo se basa en el epistolario, excepcionalmente bien conservado, de Pilar de Madariaga, científica educada en el medio liberal y laico de la Institución Libre de Enseñanza, que en el exilio fue profesora de literatura en la elitista universidad de mujeres Vassar College en el Estado de Nueva York.

Palabras clave: redes sociales, correspondencia, exilio, historia de las mujeres, hispanismo.

Abstract: This article examines private correspondence as a source of knowledge and analyses social networks built by Spanish republicans in exile. Letters were a major tool in the building, maintenance and recreation of trans-continental networks. To this end, this article relies on the exceptionally well-preserved correspondence found in the personal archive of Pilar de Madariaga. As one of Spain’s female pioneering scientists, she received her education within the Institución Libre de Enseñanza. In exile, she became a Professor of Spanish Literature at Vassar College, one of the Seven Sisters, the elite American higher education for women.

Keywords: social networks, letter writing, exile, women’s history, Hispanic studies.

Las cartas y el exilio

La dispersión y separación física causadas por la guerra y el exilio republicano español convirtieron a las cartas en una herramienta esencial de comunicación. Las cartas hacen presentes las ausencias, como sabemos 1. En las nuevas situaciones de emergencia vividas por los españoles en guerra y por los republicanos exiliados, la correspondencia se volvió indispensable para el mantenimiento y la recreación de redes sociales, así como también para la propia supervivencia. En estas páginas se aborda la escritura epistolar como fuente histórica para el conocimiento y el análisis de estas redes, pero también como instrumento fundamental en su propia configuración. Mediante la correspondencia, hombres y mujeres exiliados por todo el mundo trataron de recrear redes sociales preexistentes, rotas por la guerra, y formaron otras nuevas. Las cartas tejen estas redes, nos informan sobre ellas y nos acercan a las sociabilidades construidas fuera de España por españoles transterrados. E, igualmente importante, las cartas mantuvieron las conexiones del exilio con los familiares, amigos y conocidos que permanecieron en España.

Este estudio se basa principalmente en el uso de documentación y materiales familiares. El fondo más importante es la correspondencia recibida por Pilar de Madariaga desde 1939, cuando se exilió en Estados Unidos, hasta su fallecimiento en Madrid en 1995. Pilar de Madariaga Rojo, nacida en Madrid en 1903, científica de formación e investigadora, fue profesora de lengua y literatura en Vassar College, en Paughkeepsie, en el Estado de Nueva York, desde 1939 hasta su jubilación y retorno a España en 1968. Su correspondencia del exilio se ha conservado prácticamente íntegra, aparentemente sin expurgar, algo inusual que le confiere un valor excepcional. Faltan, sin embargo, sus propias cartas, ya que raras veces guardaba copia de lo que ella escribía. Este epistolario se ha preservado junto con algunas cartas anteriores a 1939 y otros materiales personales y familiares. Se ha utilizado también la correspondencia familiar de su hermano, el político y escritor Salvador de Madariaga, quien sí solía realizar copia de las cartas que escribía 2.

El texto se centra, por tanto, en las redes sociales y culturales de la exiliada republicana Pilar de Madariaga, con la peculiaridad de que pocas veces oímos su voz directamente (algo quizá acorde con su personalidad introvertida y reservada). Con todo, la naturaleza del fondo documental permite obtener una visión de conjunto muy completa de su red de relaciones sociales. Si bien no se ha optado por la reconstrucción de una red egocentrada, que permitiría analizar el «conjunto de conexiones entre actores relacionados de un modo u otro a través de interacciones efectivas que se producen en un momento dado», sí se tiene en cuenta, de manera no cuantificada y aproximativa, ese contexto general como marco y referencia en el que se inserta el estudio, que opta por un enfoque cualitativo 3. Aquí se utiliza una parte seleccionada del epistolario con la intención de ofrecer una visión interna, desde dentro, sin duda fragmentaria, pero que aspira a ser significativa, de las relaciones sociales configuradas en torno a Pilar, Vassar College y el exilio.

Los epistolarios constituyen una fuente muy rica para el estudio de las redes sociales 4. En las cartas privadas los individuos confían información personal e íntima, expresan emociones y sentimientos, con frecuencia tratan, en un mismo escrito, una gama variada de cuestiones, con la peculiaridad de que los asuntos —tanto los privados como los públicos— pueden ser abordados con confidencialidad. En el caso que nos ocupa conviene resaltar unos rasgos específicos y poco habituales en la época. Al ser Pilar una mujer soltera que realizó estudios superiores y desempeñó una actividad profesional desde joven, su correspondencia desvela amistades y relaciones sociales de hombres y de mujeres. Recibía cartas de mujeres profesionales (unas solteras, como ella, y otras casadas), de hombres profesionales y de las esposas de estos últimos. Son documentos que, en consecuencia, ofrecen una gran variedad y riqueza de perspectivas para el estudio de las redes sociales desde dentro 5.

El epistolario nos permite, asimismo, reconstruir, al menos parcialmente, la vida de una mujer educada en el medio social institucionista, liberal y laico, que se ganó la vida por sí misma a ambos lados del Atlántico, y el entramado de relaciones en el que se desenvolvió su vida en las décadas centrales del siglo xx, marcadas por la contienda española, la Segunda Guerra Mundial y el exilio 6. La Institución Libre de Enseñanza, el institucionismo en sentido amplio, constituye de hecho uno de los principales nexos existentes entre los círculos, con frecuencia interconectados, que se perciben en la correspondencia examinada. Familia, institucionismo y exilio, imbricados entre sí, se encuentran en buena parte de las relaciones sociales que conformaron la red revelada por su epistolario.

Una nueva vida

Como se ha mencionado, Pilar de Madariaga fue profesora de literatura española en Vassar College desde el otoño de 1939 hasta su jubilación en 1968. Vassar era una de las universidades que integraban las Seven Sisters Colleges, instituciones elitistas para la educación femenina fundadas en el siglo xix 7. Al igual que otros miembros de los departamentos de español de Vassar y de otras universidades norteamericanas, Pilar impartió cursos y mantuvo una estrecha colaboración con la Spanish School, la escuela de verano de Middlebury College, en Vermont. En Middlebury presentó en 1949 una tesis DML (Doctor of Modern Language) sobre Azorín dirigida por el poeta Pedro Salinas, entonces profesor en la ­Johns ­Hopkins University de Baltimore 8. Pilar, sin embargo, era licenciada en ciencias químicas por la Universidad Complutense y había presentado en 1931 una tesis de máster en el departamento de química en el propio Vassar College 9. Había ido a Estados Unidos a finales de la década de 1920 becada por la Junta para la Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas 10. Realizó estancias en varias universidades: ­Vassar (1929-1931), Standford University (verano de 1930) y, contratada como investigadora, en la Universidad de Columbia en Nueva York (1932-1933). De regreso a España fue becaria del Instituto Nacional de Física y Química (1933-1936). También sacó en 1933 las oposiciones a cátedra de enseñanza media y realizó las prácticas, solicitando la excedencia para dedicarse a la investigación. Era especialista en espectroscopia y trabajaba en el equipo de Miguel Antonio Catalán, entonces en la vanguardia internacional en este campo de la física. En 1933 publicó dos artículos con Catalán sobre el espectro del molibdeno 11.

Muchos años después, en 1946, Miguel A. Catalán le escribía desde España:

«Querida Pilar:

Aprovecho esta oportunidad, de la estancia de Marina [¿Romero?] entre nosotros, para enviarte estas líneas de saludo después de tantos años de alejamiento tuyo y mío de la espectroscopia. Tú te tuviste que dedicar a enseñar nuestra lengua y yo sin los instrumentos espectroscópicos, sin libros y sin mis antiguos colaboradores y discípulos me tuve que ganar la vida en la industria, fabricando vitaminas y otras porquerías que sólo sirven ¡para sacar dinero a los incautos...!

Durante estos años mi única relación científica ha sido con Antunes, en Portugal, que me servirá de intermedio para comunicar con el profesor Russell, director del Observatorio Astronómico de Princeton, a quien envié todos mis trabajos inéditos, pues aquí mi último trabajo impreso lo fue en junio de 1936. Este señor dirige estudios muy importantes. Mrs. Sitterly (antes Miss Moore) acaba de publicar bajo la dirección del profesor Russell una “Multiplet Table” y en ella se hace uso de nuestro trabajo (tuyo y mío) sobre el molibdeno. Si alguna vez tienes ocasión de ver al profesor o a Miss Sitterly te agradecería los saludases en mi nombre. Yo ardo en deseos de hacerlo personalmente, pues quería si pudiera ir a pasar ahí un año para reanudar mi vida espectroscópica.

De aquí ninguna novedad. Marina os contará las pocas que hay. Os recordamos mucho a todos y añoramos aquellos años de trabajo tranquilo en aquel Rockefeller al cual no he vuelto más. Un saludo cariñoso de tu antiguo “maestro”» 12.

Precisamente en 1946 Miguel A. Catalán fue rehabilitado en su cátedra tras sufrir la depuración que le obligó a dedicarse a la industria privada y le condujo a dar clases en el Colegio Estudio, heredero de la pedagogía de la Institución Libre de Enseñanza y dirigido por su mujer, Jimena Menéndez Pidal. Catalán retomaba entonces la investigación científica, sus contactos, y dos años después, en 1948, sus viajes a Estados Unidos 13.

La guerra y el exilio forzaron a Pilar a reconvertir drásticamente su carrera profesional; en su caso, de forma definitiva. Pero la posibilidad de emigrar a Estados Unidos y de trabajar como profesora en Vassar College, una de las universidades privadas para la educación de las mujeres de mayor prestigio, se inscribe —como revela la trayectoria descrita más arriba— en un contexto de continuidad, el de la densa red de contactos entre mujeres reformadoras y educadoras tejida durante décadas entre Estados Unidos y España que los estudios de Carmen de la Guardia han puesto de relieve 14.

Si consideramos el conjunto de la red social de Pilar, sin duda el entorno más denso e interconectado era el formado por su familia y las amistades urdidas en España en el medio institucionista, en particular la Residencia de Señoritas y el Instituto-Escuela. En ese momento crucial y difícil de su vida, la salida de España y la obtención de un puesto de trabajo en Vassar College, fueron estas redes interrelacionadas, la institucionista y la familiar, las que se activaron. Dicho de forma más precisa, los que actuaron fueron personas relevantes en virtud de la posición que ocupaban en la red familiar y en la red institucionista, situadas éstas de manera imbricada en el núcleo de la red social de Pilar.

En el sistema familiar («jerárquico») destacan dos de los hermanos mayores, Asita y Salvador. Asita (Ascensión), nacida en Guadalajara en 1889, asumió expresamente una función de «madre» en la familia de ocho hermanos cuando tenía catorce años, al fallecer la madre tras el nacimiento de Pilar en 1903 15. A Asita, también soltera, hay que atribuir el rol de conectora de la red 16. Escribió durante décadas, primero desde el exilio en Bélgica, Inglaterra y Francia, después desde España, una enorme cantidad de cartas a los distintos miembros de la familia, extremadamente dispersa. Las mejor conservadas, las que escribió a Pilar, muestran de manera nítida este rol de conectora. Son cartas repletas de referencias cruzadas y de informaciones diversas sobre los distintos hermanos, otros familiares, amigos y conocidos. Cabe subrayar que, a su vez, muchas de las cartas escritas por amistades a Pilar incluían menciones a Asita. Escritas a borbotones, con un estilo vivo, espontáneo y fluido, tocando una variedad de temas y de personas, son los contenidos, pero también la frecuencia con que escribía y la forma de la comunicación, lo que mantiene la red 17.

En una posición igualmente relevante en el sistema conformado por la familia extensa se encontraba su hermano Salvador, nacido en La Coruña en 1886. Salvador de Madariaga, con una destacada trayectoria pública con proyección internacional, era quien detentaba lo que podríamos calificar como capital simbólico y relacional. Escribió, asimismo, numerosas cartas, con frecuencia y regularidad, durante toda su vida desde el exilio en Inglaterra y Suiza.

Asita y Salvador son los miembros de la familia que aparecen en el intercambio epistolar que revela el funcionamiento de la red con ocasión de la obtención del puesto de trabajo en Estados Unidos que permitió a Pilar iniciar una nueva vida. Con ellos se carteó Margarita de Mayo, quien además vio a Salvador personalmente en Estados Unidos. Margarita aparece como la principal artífice de la consecución y «preservación» —en un contexto de fuerte competencia— del puesto en Vassar durante el tiempo que Pilar permaneció en la España en guerra, hasta su tardía salida de Alicante en avión en marzo de 1939, poco antes de caer la ciudad levantina con consecuencias desastrosas para los republicanos que no lograron escapar.

El 7 de enero de 1937, Edith Fahnestock, chairman del departamento de español de Vassar, escribía: «Mi querida amiga Pilar, el curso próximo tendremos una vacante de instructor de español. Sé por Margarita que Vd. desea volver a los Estados Unidos. ¿Aceptaría Vd. la plaza antedicha con el sueldo de $1.800?». Esta carta, a la que Pilar respondió afirmativamente 18, es la primera de una serie que se prolongó hasta su viaje en barco en septiembre-octubre de 1939, con pasaporte de la República española sin validez y un affidavit a Estados Unidos desde Bélgica, pasando por Inglaterra donde estaban entonces sus hermanos Salvador y Asita 19.

Margarita de Mayo, con una trayectoria vinculada a la Institución Libre de Enseñanza como profesora del Instituto-Escuela, se había instalado en Vassar College en 1924, inicialmente becada por la JAE 20. Allí fue profesora en el departamento de español hasta su jubilación. Frente a las ideas liberales predominantes en el institucionismo, Margarita de Mayo derivó hacia posturas conservadoras y abiertamente franquistas. En sus cartas expresó una intensa y honda amistad por Pilar, que era republicana de izquierdas; amistad que situaba por encima de las profundas discrepancias políticas que había entre ellas. Ofrecía, asimismo, su ayuda en el radical cambio de profesión: «Yo me encargaré de orientarla en los rumbos de la literatura española y antes de mucho estará en condiciones de hacer tan buena labor como cualquier especializado» 21.

En su afán por arrogarse la obtención del puesto para Pilar, Margarita criticó duramente la intervención de Asita, quien había escrito por su cuenta y riesgo a Susan Huntington pidiendo ayuda con el mismo fin. En las cartas que escribió a Asita recriminándole de forma hiriente esa, a su juicio, inoportuna y contraproducente intervención, llega a llamar a Susan Huntington «la bruja de Brooklyn». Margarita se mostró también extremadamente dolida con la propia Pilar, a la que acusaba de no querer en realidad salir de España y de permanecer enseñando en su cátedra de física en Alicante, movilizada por el gobierno republicano, por lealtad a sus ideales políticos. Se basaba en noticias que —decía— le llegaban a través de las amistades comunes que sí lograban salir del «infierno» español.

La iniciativa de Asita de solicitar la mediación de Susan Huntington de Vernon no parece descabellada a primera vista. Susan Huntington, que había sido directora del Instituto Internacional en Madrid y presidía entonces la Casa de las Españas de la Universidad de Columbia, era, junto con el español Federico de Onís, una figura clave en las conexiones entre el institucionismo en España y el hispanismo en Estados Unidos 22. La carta que Susan (firmada como Susana) escribió el 14 de abril de 1938 en respuesta a Asita muestra de manera muy clara hasta qué punto ella y el hispanismo de Estados Unidos se movilizaron en la acogida a los refugiados españoles de la guerra y, de forma especial, a las refugiadas. Tras darle noticias sobre sus gestiones en Vassar College y mostrarle su admiración por su «distinguido» hermano Salvador, que había dado una «brillante» conferencia ese invierno sobre Cervantes en Brooklyn, Susan traza un cuadro muy expresivo de la atmósfera y la sociabilidad creadas en torno a los refugiados que iban llegando:

«Aquí se encuentra [José] Castillejo, el cual toma la palabra cuando puede. Ya se encuentra en la Universidad de Columbia después de su viaje a California. Aquí el tiene a muchos amigos entre los intelectuales.

Adolfo Salazar llegó ayer de Habana y Puerto Rico. Hace poco que Américo Castro dio una conferencia en la Casa de las Españas. [Ramón] Menéndez Pidal se encuentra en casa de [Federico de] Onís. Laura de los Ríos estudia en Columbia y me parece encantadora y trabajadora. Su madre se encuentra no muy fuerte y la abuelita muy delicada. Laura es el consuelo de todos. Vd. habrá conocido durante muchos años en la Residencia a Sofía Novoa y ella también trabaja aquí con su música. Consigue ganar su vida y se encuentra contenta entre las varias chicas aquí de Fortuny. María Antonina Sanjurjo e Isabel Brugada trabajan juntas cerca de Nueva York y las veo a menudo, muy buenas chicas. Todos nos reunimos en la Casa de las Españas y ellas cantan las cosas de España como solían hacer en la Residencia; así las pobres se consuelan algo en estos días tan tristes.

La semana pasada, María y Nora Sweeney me visitaron aquí unos días. Almorzamos con Miss Fahnestock el martes y vimos a varias en Nueva York pasando sus vacaciones de primavera. ¡Ojalá que el año que viene esté Pilar aquí con nosotras!

Con mis afectos de siempre, cuente V. con la sincera amistad de su amiga antigua Susana Huntington de Vernon» 23.

La información proporcionada por las cartas conservadas muestra cómo la densa red institucionista e hispanista funcionó con éxito, a la postre, en el caso que nos ocupa, y, más en general, en la acogida e integración de los refugiados españoles 24. Es llamativo el protagonismo de las mujeres en la gestión y manejo de los hilos. La correspondencia revela también las fisuras y tensiones de esa red, relacionadas con divergencias políticas y rivalidades personales. Margarita de Mayo manifestó en este sentido un fuerte recelo no sólo hacia Susan Huntington, sino también hacia Laura de los Ríos y la creciente presencia de refugiados republicanos en el hispanismo de Estados Unidos. No es menos importante la relación personal, la amistad entre Margarita de Mayo y Pilar, que precisaría un estudio más pormenorizado.

Recreando redes en el exilio

Las principales referencias en el sistema «jerárquico» familiar, que además eran nexos fundamentales en el entorno más denso de la red social de Pilar, eran, como se ha subrayado, Asita y Salvador. Sus cartas contribuyeron a mantener, de una manera que resulta sorprendente, la cohesión y solidaridad de la red familiar en circunstancias de gran dispersión geográfica durante décadas. Pero el conjunto de la correspondencia familiar que recibió Pilar desvela algo más. A partir de 1939 y a lo largo de los años, desde Francia, Filipinas, Inglaterra, Suiza, Colombia, Venezuela, Argentina, Chile, Uruguay, Italia y, claro está, España, recibió cartas de prácticamente todos los miembros de su familia: hermana, hermanos, sobrinas, sobrinos, cuñadas. También de algunos otros parientes más lejanos y de algunos parientes de parientes políticos.

De tener una posición que se podría considerar periférica en el sistema familiar, como hermana menor a la que se protegía, huérfana de madre a los pocos días de nacer, pasó a ocupar, desde su llegada a Estados Unidos, una posición que cabe definir como estratégica. En las difíciles circunstancias de la posguerra española y la Segunda Guerra Mundial, Pilar, con una nueva profesión y un trabajo y un salario estables, se convirtió en una referencia fundamental. Ella actuó con generosidad en la tramitación de papeles y en el envío de dinero y de paquetes de ropa y comida a diversos familiares (y algunos amigos), sobre todo en ese periodo inicial del exilio.

Esa posición estratégica en Estados Unidos, que no se limitaba obviamente a la ayuda material, se percibe igualmente en el conjunto de sus relaciones sociales en el exilio, que se reconfiguraron. En los primeros años, Pilar recibió numerosas cartas de amistades que buscaban dar señales de vida, retomar el contacto, saber de ella, de su familia, de amigos comunes, informar de los avatares que habían ocurrido. Se piden noticias y direcciones los unos y las otras. La pura y simple comunicación, la amistad y el afecto, y, en un porcentaje menor pero no menos importante y acuciante, la ayuda práctica y material, son los pilares fundamentales en esta correspondencia. Este intercambio epistolar muestra que ella también tomó la iniciativa de contactar y conectar en bastantes casos, ya que recibe misivas en respuesta a escritos previos suyos. Fue una persona activa, y posiblemente una intermediaria, en esa efervescente recreación de redes en el exilio. Veamos algunos ejemplos de esa comunicación epistolar, entre los muchos que se podrían aducir, en los que se toma en consideración el grado de densidad en la red y la fortaleza de los lazos.

Vicente Villanueva, desde Santiago de Chile, escribía en enero de 1940:

«Mi estimada amiga y compañera del antiguo escalafón de catedráticos ya abolido por el Caudillo y glorioso generalísimo español; ¿no te parece esto largo de decir?

La última vez que nos vimos fue en el despacho de Carratalá la víspera de salir para Francia, nosotros en barco y tú en avión, y según noticias que tengo, que me alegraré mucho no confirmen, son de que a este buen amigo le habían fusilado en Alicante. Después de esto no había vuelto a saber nada más que te habías ido a Londres con tus hermanos y hoy [...] por la cariñosa tarjeta de felicitación que mandas a Lola [su sobrina], estás otra vez en funciones profesionales en tus antiguos lares neoyorkinos, de lo cual me alegro mucho que así sea. De mi vida poca cosa, llegamos a Francia; después de cuatro meses de estancia allí, y en vista de la situación internacional y de las noticias [...] decidimos venir a esta nación sudamericana, donde llegamos el 15 de julio último, y aquí estamos, a ver qué pasa, como dicen nuestros chulos madrileños. Ahora estoy de ingeniero químico en unas minas de Cu» 25.

Villanueva y su mujer, Camila, continúan dándole noticias concretas y preguntando por el círculo de amigos en Alicante durante la guerra, aquellos que quedaron «cesantes», los degradados, los encarcelados, los que no lograron exiliarse. Camila deja caer que les busque un empleo allá, porque, según decía, donde se encontraban ellos la moneda valía cada vez menos y no podrían reunir nada «para el regreso». Pilar se carteó durante años con los Martínez Rojas, por quien este matrimonio pregunta con insistencia, que permanecieron en España, y con otros amigos de su etapa como profesora de ciencias de instituto durante la guerra en Alicante. Es este quizá un círculo periférico que no forma parte del centro denso de la red, pero que, forjado cuando estaba trabajando sola en Alicante, separada de la familia, en las circunstancias extraordinarias y dramáticas de la guerra, tuvo sin duda una gran importancia en su trayectoria individual. Hasta el punto de que durante la guerra rechazó un traslado a Barcelona y prefirió seguir trabajando en Alicante 26.

Al filósofo católico y republicano Alfredo Mendizábal, promotor en 1937 en París de un Comité Español por la Paz Civil, no lo conocía personalmente cuando contactó con él en el exilio en Nueva York, pero formaba parte del entorno denso de la red social. En 1942, Mendizábal escribía:

«Mi distinguida amiga:

Permítame que así la considere, antes de tener el honor y el placer de conocerla personalmente. Mi amistad con una gran parte de su familia, especialmente con Salvador, con Asita y con los Prida, creo me autoriza a ello, y además tengo el presentimiento de que hemos de entendernos perfectamente.

Gracias de corazón por su amable carta de bienvenida. De palabra le contaré muchas cosas. A su hermana Asita la vi por última vez en Marsella el año pasado. Luego he tenido cartas suyas. Y le prometo dar a V. sus noticias.

Tras una semana de reposo en el campo con los Maritain he vuelto a New York y estoy provisionalmente en su living-room. Busco un “studio” para instalarme, y quizá pase fuera la semana del 16 al 23.

Cuando regrese, le avisaré para que nos veamos. Crea V. será verdaderamente grato para mí entrar en comunicación con V. Reciba entretanto un saludo muy afectuoso. A. Mendizabal» 27.

Muchas de las cartas del exilio llegaban desde México. Francesca Linares escribía, con cierto alarde de humorismo, desde Popocatepetl (México DF) en abril de 1941:

«Querida Pilar:

Cuando llegué de África me enteré por mi marido [Juan Simeón Vidarte] de que estabas en América y quise verte enseguida, pero los policías que son tan idiotas allí como en todas partes decidieron que aunque tenía la documentación como mi marido debía hacer una cura en Ellis Island y me facturaron para la cárcel. De allí me repescó D. Fernando [de los Ríos] pero cuando salí no pude permanecer más que dos días en Nueva York y no tuve tiempo más que para ver la nieve, que tanto deseé en el Senegal, y pescar media pulmonía.

Ahora vivimos en una pensión pero entre otros proyectos tenemos el de poner casa y como supongo que podré contar con un diván de repuesto te lo ofrezco por si quieres venir a pasar una temporada. Juan me dijo que Asita estaba en Francia. ¡Qué lástima! Me gustaría mucho tener sus señas para escribirla [...]

Tengo un niño de dos años que se llama Juanito.

Cuando escribas a Asita dale un abrazo de mi parte. Juan os saluda a las dos. Un abrazo muy cariñoso. Francesca» 28.

Margarita Bonmatí, la mujer de Pedro Salinas, construía su casa y su vida familiar e incluso creía revivir en Estados Unidos la vida social que había dejado atrás en España. Así escribía desde Baltimore el 25 de septiembre de 1941:

«Querida Pilar:

Ya estará V. trabajando en Vassar [...] Yo estoy jugando a poner casa con cosas inverosímiles. El “tencents” es mi recurso mágico para transformar cajones en estantes con tiras de metal que dan el pego. Sol [Soledad] me ayudó mucho en estas transformaciones, y el padre es nuestro inspirador e inventor. Jaime pone clavos, pega papeles en estos castillos de naipes que se derrumbarán en cualquier corriente de aire [...] No puedo tomar en serio esta casa de muñecas y, sin embargo, me siento bien en ella y estoy a gusto.

¿Recuerda V. que le pedí la dirección de [Juan] Guerrero? Me gustaría tenerla para escribir a Ginesa.

Ya tengo a Sol en Wellesley. Es su último año de colegio. Ojalá lo disfrute bien, porque el año que viene ya entrará a tomar parte más seria en nuestra vida de familia, y aunque siga sus estudios, tendrá que empezar a ganar para su vida, como es costumbre y necesidad en el país.

A ver si alguna vez pasa V. por este Baltimore y viene V. por esta casa. Dejé Middlebury el 4 de Sep. Nos fuimos el mismo día: los De los Ríos, los García Lorca, los Guillén, a la misma hora. Me parecía que volvíamos de la Sierra hacia Madrid.

No trabaje V. mucho sino lo que le pida su jefe. De V. recuerdos cariñosos a Margarita de Mayo. Y a V. un abrazo».

En los márgenes de la carta, Pedro Salinas escribió: «Recuerdos afectuosos. Saludos a Margarita ¿Llórens llegó? ¿Tiene V. noticias de los suyos?» 29.

Ese verano de 1941 en Middlebury, que a Margarita Bonmatí le evocaba la vida social en Madrid, es el mismo verano que describe Manuel Fernández-Montesinos, sobrino de Federico García Lorca, en sus memorias. En la escuela de verano de español se reunieron impartiendo clases Américo Castro, Pedro Salinas, Jorge Guillén, Tomás Navarro Tomás, Fernando de los Ríos, su mujer Gloria Giner, la hija de ambos Laura de los Ríos, Francisco e Isabel García Lorca. Al igual que Margarita Bonmatí, que enfatiza las familias reunidas —los García Lorca, los De los Ríos, los Guillén—, Fernández-Montesinos subraya la presencia de «las familias», incluso de las madres octogenarias de Fernando de los Ríos y de Gloria Giner, y el clima de «intimidad y cohesión, todo muy próximo y familiar» 30. La escuela de verano de Middlebury se convirtió en esos años en uno de los principales centros de sociabilidad del exilio institucionista. Allí se casaron en 1942 Laura de los Ríos y Paco (Francisco) García Lorca 31. Nos encontramos aquí en la zona densa de la red institucionista en el exilio y en uno de sus centros.

Vassar College y el hispanismo

El profesorado

«Para mí el departamento es algo así como la encarnación de España en esa tierra de todos», declaraba Margarita de Mayo desde España el 2 de mayo de 1948 en un párrafo en el que justificaba la práctica de «limpiar» el departamento de «elementos inútiles», en referencia a una profesora cuya «ineficiencia» criticaba 32. Llevaba para entonces nueve años, desde 1939, de duro trabajo y mucha responsabilidad como chairman del departamento de español de Vassar y le preocupaba quién había de tomar el relevo «en la silla» 33. La «silla» o «sillería» eran las denominaciones coloquiales y de tintes burlescos utilizadas con frecuencia por los miembros del departamento para referirse al cargo de mayor responsabilidad, la dirección. Desde 1949, tras el largo periodo de Margarita «en la sillería», hasta 1968 fueron chairman: Camila Henríquez Ureña, Pilar de Madariaga y Sofía Novoa. En 1969, cuando ya todas ellas estaban jubiladas, Vassar dejó de ser un college para la educación de las mujeres, como lo había sido desde su fundación en 1861, y se convirtió en un college mixto.

En la treintena de años que va de 1939 a 1968, las cuatro mujeres referidas formaron el núcleo duro del departamento de español. Margarita, que era maestra, había llegado en 1924, era associate professor en 1939 y fue professor desde 1942 hasta su jubilación en 1956. Pilar, científica reconvertida, como vimos, llegó como instructor en 1939, pasó a ser assistant professor en 1943, associate professor en 1950 —tras la realización de su tesis— y professor en 1957 hasta su jubilación en 1968. Camila Henríquez Ureña, especialista en literatura, pedagogía y estudios sobre las mujeres, tenía tras de sí una importante carrera cuando entró en 1942 como visiting professor y fue professor desde 1955 hasta su jubilación en 1959. Sofía Novoa, con una brillante formación como música, llegó a Vassar en 1942, pasó a ser associate professor en 1951 —tras obtener el doctorado con una tesis sobre el amor en la literatura medieval— y professor en 1961 hasta su jubilación en 1967 34.

Las cuatro mujeres tenían algunos rasgos en común: compartían el ser solteras y la dedicación al estudio y la actividad profesional. Esa actividad profesional la habían desarrollado solas, lejos de sus familias. Eran nacidas entre 1891 y 1903. Divergían en ideología política. Margarita de Mayo, la mayor de ellas, becada por la JAE en Inglaterra y en Estados Unidos, que se carteaba en los años veinte con José Castillejo, manifestó posturas muy conservadoras y defensoras del franquismo durante la guerra (los «blancos», escribía en sus cartas). Pilar y Sofía Novoa, las dos republicanas exiliadas y casi de la misma edad, se conocían desde España, en la Residencia de Señoritas. Camila Henríquez Ureña, que trabó una fuerte amistad con Pilar, había nacido en la República Dominicana y se había nacionalizado cubana en 1926. Pertenecía a una relevante familia de intelectuales y era feminista y de izquierdas. Tras su jubilación en 1959 se instaló en la Cuba castrista, renunciando a su pensión de Vassar College, donde vivió y siguió trabajando como profesora hasta su fallecimiento, ocurrido en Santo Domingo en 1973 35.

Las demás profesoras y profesores del departamento en esos años permanecieron mucho menos tiempo y no llegaron a desarrollar sus carreras profesionales allí, con la excepción, quizá, de Lola (Dolores) Sacristán, que fue quien más tiempo estuvo, desde 1946 hasta 1956. En los primeros años impartieron docencia, durante uno o dos cursos a lo sumo, otras personas, sobre todo mujeres, entre ellas, Soledad Salinas y Carmen de Zulueta: Miss Martin (1939-1940), Miss Caso (1941-1942), Carmen de Zulueta (1943), Mrs. Teasdale (1943-1944 y 1952-1953), Miss Hull (1943-1944), Miss Salinas (1945-1947), Miss Junco (1946-1949), Mrs. Castillo (1948-1949) y Miss Palmer (1950-1951). El único hombre, Mr. De Onís, probablemente Federico de Onís, dio clase en 1941-1942 36.

A comienzos de 1959 Sofía Novoa informaba a Pilar, que se encontraba en España con un año sabático, de las novedades y vicisitudes del departamento. Entre otras cuestiones relataba cómo se desenvolvía la contratación de nuevo profesorado en la Modern Language Association, donde se reclutaban los candidatos. Sofía señalaba la escasez de mujeres candidatas, que atribuía a que ­habían contraído «el sagrado vínculo ése», y la abundancia de hombres:

«Fui a la MLA [Modern Language Association] a ver candidatos. Cientos de hombres. Parece que todas las mujeres han contraído el sagrado vínculo ése. Y he encontrado a un muchacho encantador, español, Germán del Río, del que Paco [¿García Lorca?] me ha dado las mejores referencias» 37.

Efectivamente, desde finales de los años cincuenta la presencia de profesores varones se incrementó notablemente. Siguieron incorporando a algunas mujeres, como Lucinda Moles, que dio clases en el departamento de 1955 a 1957, o Rosa Leonor Whitmarsh, en 1957-1958. Pero se estaba produciendo un giro llamativo. En 1957 se incorporó Néstor Almendros, que permaneció hasta 1959, cuando se fue a la Cuba revolucionaria. El chileno Carlos Hamilton fue associate professor durante varios años, desde 1957 hasta 1962. Germán del Río, español, estuvo en el departamento de 1959 a 1964. En el curso 1963-1964 se incorporó a tiempo parcial Andrés Valdespino, cubano revolucionario desengañado pronto del régimen castrista (al igual que el exiliado español Néstor Almendros). Alfredo Matilla, exiliado en Puerto Rico, y Raúl Silva entraron en 1965. En el último curso de Pilar en ­Vassar, en ­1967-1968, se incorporaron el exiliado republicano Germán Bleiberg y el hispanista estadounidense Edward Inman Fox. A partir de 1969 Vassar College admitió a alumnos y dejó de ser una universidad femenina.

De vuelta a España, Pilar impartió docencia en el Instituto Internacional, en programas de universidades de Estados Unidos y mantuvo el contacto con Vassar. Siguió recibiendo boletines y publicaciones y carteándose con Inman Fox y otras personas vinculadas al College.

Tejiendo redes

En la vida universitaria de Vassar College, además de los cursos de lengua, literatura y cultura española e hispanoamericana, y de traducción, tenían mucha importancia las actividades culturales: obras de teatro, concursos de poesía, espectáculos, conferencias. A Vassar fueron a dar conferencias poetas y literatos en esos años en los que el hispanismo estadounidense estuvo marcado por el exilio republicano.

Nos centraremos en el caso del poeta Jorge Guillén, que es paradigmático a la hora de revelar cómo las cartas tejen y mantienen redes sociales y cómo funcionaba la red republicana institucionista en ese medio universitario del hispanismo. Se conservan diez cartas escritas entre 1944 y 1979 38. En la primera de ellas, Guillén, profesor en Wellesley College, otra de las universidades privadas de elite para la educación femenina, responde a una invitación a dar una conferencia formulada por Pilar:

«Mi querida Pilar:

Su carta, tan afectuosa y tan madariaguesca, nos ha dado a todos —de veras— un alegrón. ¡Muchas gracias! Claro que a usted, a Margarita de Mayo no puedo decirles que no, que este año no estoy para conferencias. Y es verdad. Acabamos de pasar una temporada muy penosa, muy angustiosa. Pero digo “acabamos” porque Germaine se encuentra ya en franca mejoría tras las dos operaciones —una a fines de noviembre y otra a principios de enero— que la pobre tuvo que padecer. Por otra parte —¡parte fatal!—, Claudio se ha alistado ya en las tropas francesas y está ahora en Fort Meade, cerca de Baltimore, esperando la orden de embarcarse rumbo a Argel. En cuanto a Teresa, ya lo sabe usted: ¡mamá en abril! Es decir, por lo que a mí me toca: ¡en abril, abuelo!

O sea, que el flamante abuelito irá a Vassar en mayo o junio —lo más tarde posible, prefiero la mejor calidad de Primavera en los viajes sobre todo— para hablarles a ustedes... ¿Y de qué quieren ustedes que les hable? Me gustaría ponerles en relación con mi viejo Herrera: “Herrera el Divino y su ambiente andaluz” —aunque Carmen de Zulueta sea tan rebelde a Andalucía—. (¡Prejuicios!) O si no, buscando el tema castellano y espiritual: “Personalidad de Santa Teresa”. Ustedes dirán...

Y usted me dirá también la fecha (mejor en miércoles, o jueves, o sábado), condiciones materiales, etc.

(De Pedro [Salinas] acabo de tener carta, acompañada de un largo y magnífico poema. Está muy contenta toda la familia en la Isla Maravillosa). ¿Qué sabe usted de Salvador? Muchos recuerdos nuestros para Margarita y Carmen» 39.

La expresión «madariaguesca» hacía alusión a su amistad con Salvador en Oxford de 1929 a 1931 40.

Dos días después escribía de nuevo:

«¿Y si la conferencia sobre Santa Teresa me resultase un sermón, demasiado sermón y “demasiado católico”? Tal vez fuese más oportuno un tema de carácter más profano. Por ejemplo: “Energía poética de Lope”. Vida y poesía, anécdotas, ideas, y el gran Lope, dispuesto a enamorarse en Vassar también... [...]» 41.

En 1956 escribía:

«Mi querida PILAR:

Vicente Gaos, nuestro excelente amigo, desea dar alguna conferencia pagada. (Antes del verano.) ¿Sería posible en Vassar? Usted es todopoderosa...

Gracias. Y el afecto de su viejo amigo (J.) GUILLÉN» 42.

Para 1957, Guillén ya había dado varias conferencias en el ­College:

«Mi querida Pilar:

Quiero una vez más agradecerle, y mucho, sus atenciones. A todos nos gusta que la palabra pueda coincidir íntegramente con la verdad. Mi visita a Vassar —esta tercera visita— me permite, me obliga más bien a procurarme esta gran satisfacción. Quedé encantado. Todo salió a pedir de boca —y de inteligencia— [...] Fui muy sensible a la cordialidad de todo el departamento y a la vibración de simpatía que sentí en aquel “público”. Diga usted a mi “presentadora” cuánto admiré el tino con que tan amablemente desenvolvía su presentación. No olvidaré tampoco la atención tan sentida que prestaron ustedes a la lectura de aquellos poemas. Gracias, muchas gracias a todos: a Sofía, a Camila, a Rosa Leonor, al señor Hamilton, y a mi señora chairman, la “gran responsable”.

Con todo afecto, Jorge (Guillén)».

Como vemos, las cartas que tejen y mantienen redes están repletas de sobreentendidos, guiños, referencias a terceras personas, expresiones de afecto, información y complicidades. Lo podemos observar de nuevo y de manera extremadamente sintética y concisa en un párrafo de poco más de dos líneas escrito en 1965:

«Ya sé —por Joan— que recibió usted aquellos tréboles. Su silencio es de oro. ¡Ni una palabra más!

Recuerdos al Vassar que dice “Buenos días”. Un abrazo de su viejo amigo Jorge» 43.

Los tréboles a que hacía referencia era una poesía dedicada a Pilar escrita en 1954:

«Sobre el tejado esas gaviotas
Componen un friso. ¿Las guía,
Del arte quizá no remotas.
Hondo instinto de simetría?» 44.

La poesía la incluyó en un libro publicado en 1964: «Recibirá usted enviado desde Buenos Aires mi último mamotreto versificado con aquella coplita (en mi vocabulario “trébol”) —que usted me inspiró— sobre la simetría con que se colocaban unas gaviotas» 45.

Jorge Guillén también hizo recomendaciones para candidatos a entrar en el departamento de español de Vassar, como la que formuló para el poeta español republicano Alfredo Matilla desde la Universidad de Puerto Rico en 1964, que tuvo éxito. La carta, además de recomendar de forma elegante, evoca la amistad, los encuentros, las complicidades de exiliados:

«Mi querida Pilar:

Le escribo hoy para hacerle una recomendación. (Y de paso enviarle un cariñoso recuerdo.)

Es candidato a un puesto en ese departamento de español el joven español Alfredo Matilla. Yo no le conozco personalmente. Pero me aseguran que es un hombre serio, inteligente y bien preparado. Me han pedido que le escriba a usted. ¿A Pilar de Madariaga? Encantado.

Y, en efecto, así es. Le agradeceré, querida Pilar, que considere usted el caso de este joven Alfredo —hijo de un refugiado muy conocido en esta isla—.

Nos embarcaremos el 6 de mayo. ¡No, no volaremos! En París estaremos hasta fines de junio. ¿Irá usted por allá, por esas Europas? Recuerdo aquel viaje —con delfines junto a las Azores—. ¿Fue hace ya diez años? Diez años: el tiempo pasa a una velocidad estremecedora. Irene la “recuerda” ya y la saluda. Recuerdos a esas compatriotas. La abraza su viejo amigo Jorge (Guillén)» 46.

Amistades del exilio

La amistad es uno de los principales ingredientes de las redes sociales y de la escritura epistolar privada. Existen, históricamente, muchas formas de amistad. El exilio produce, asimismo, diferentes formas de amistad que tienen ese vínculo. Algunas de las amistades de Pilar lo expresaron de manera muy clara.

Sofía Novoa y Pilar convivieron durante veinticinco años en Vassar compartiendo vida cotidiana y profesional en el campus universitario. Cuando hay proximidad física no suele ser necesario comunicarse por escrito. Las cartas de Sofía Novoa están escritas cuando una de las dos se encontraba en España y la otra en Vassar. En una de ellas, escrita en Madrid en el mes de junio de 1961, a la espera de que Pilar fuera a España, escribe:

«No sabes, hija mía, la ilusión que me produce tu llegada. Realmente la convivencia y el trabajo unido a satisfacciones y sinsabores, en tierra extraña, nos hacen formar una familia con la que a veces se tienen más cosas comunes que con la propia. Y yo tan desinflada de ilusiones, pero más española que nunca, creo que merezco esta alegría después de este año de prueba y vacunas de todas clases físicas y morales» 47.

Convivir y compartir trabajo, satisfacciones y sinsabores une más —dice Sofía— cuando se está en «tierra extraña». Hasta el punto de formar una nueva familia. Y sugiere que quizá otra española exiliada pudiera entender mejor que los españoles de España, incluida su propia familia, ese sentirse «más española que nunca».

La amistad con Mercedes Rodrigo evolucionó por cauces muy diferentes, ya que no llegaron a coincidir en el exilio. Mercedes, una de las primeras psicólogas españolas, becada por la JAE en Suiza, se exilió en Colombia con su hermana María, música y compositora, donde creó el Instituto de Psicología Aplicada en la Universidad Nacional de Bogotá 48. De allí las dos hermanas tuvieron que exiliarse de nuevo en 1950 a Puerto Rico, tras el giro conservador en la política colombiana ocurrido a partir de 1948. A diferencia de Pilar, que visitó España con regularidad desde los años cincuenta y que retornó en 1968, Mercedes no volvió a España y murió en el exilio en Puerto Rico en 1982.

Pilar visitó Bogotá en 1947, donde se encontraba exiliado su hermano César, y Puerto Rico en 1951. Mercedes y Pilar se escribieron a lo largo de los años. En 1952 Mercedes escribió:

«Queridísima Pilar:

Creo que te debemos carta desde el mes de julio o agosto cuando todavía estabas en España. Supongo que, aunque eres la mujer más corretona que conozco, estarás ya de vuelta en tu domicilio aparentemente más estable. En cambio, nosotras parece enteramente que nos hemos varado, como decían en nuestra segunda extierra.

Conste que esto no es una contestación después de aproximadamente cuatro meses de silencio; es más bien una evocación de hace nada menos que dieciséis años [...] En día como hoy, estábamos en Madrid sacando mujeres cieguecitas de un asilo ¿lo recuerdas todavía? Qué lejos está ya todo aquello; pero no sé por qué me he levantado esta mañana con la mente fija en aquella fecha, en aquellos paisajes y en aquellos acontecimientos. También me ha perseguido la idea de comunicarme con alguien que supiera “sintonizar” con este estado de ánimo mío, y sin vacilar te he buscado a ti a quien tantas veces echo de menos. Alrededor es muy difícil encontrar “almas gemelas” [...] Perdona pues este desahogo emocional y admite estas líneas a modo de catarsis espiritual de un alma “que ya no se encuentra a sí misma” [...] Esto puede que te parezca cursi pero es más verdad que un templo» 49.

La amistad de Pilar con Néstor Almendros, forjada en Vassar en 1957 y 1958, se mantuvo. El «catalán errante» 50 que había sufrido tres exilios políticos —antifranquista, antibatistiano y anticastrista— quiso alejarse de los ambientes de los exilios políticos, que habían terminado por «saturarle», y, en lugar de volver a Estados Unidos donde se concentraba el exilio cubano, escogió la vía más difícil de recomenzar su andadura en Francia tras lograr salir de Cuba en 1962 51. A comienzos de 1963, en una de las cartas que intercambió con Pilar, manifestaba desde París:

«¡Yo sí que tuve una gran alegría! No había sabido de usted desde hacía mucho tiempo y su carta resultó casi como una resurrección. Cuando se ha convivido (felizmente) mucho tiempo con una persona es muy difícil acostumbrarse a la idea de una pérdida definitiva. Una carta no sustituye la presencia, pero por lo menos mantiene viva la amistad» 52.


* Este artículo se ha desarrollado en el marco del proyecto «La construcción de las redes de poder en la España contemporánea y sus relaciones con el mundo atlántico (siglos xix-xx)». Ministerio de Economía y Competitividad. Ref.: HAR2012-32755. Una primera versión fue presentada en las XV Jornadas Interescuelas celebradas en la Universidad San Juan Bosco en Comodoro Rivadavia (Argentina). Agradezco a los participantes sus observaciones, en especial a Pilar Toboso, Marta Bonaudo, Carmen de la Guardia y Daniele Bonfanti.

1 Antonio Castillo Gómez: Entre la pluma y la pared. Una historia social de la cultura escrita en los Siglos de Oro, Madrid, Akal, 2006, p. 29.

2 El Archivo de Pilar de Madariaga (en adelante APM) está en proceso de organización y se donará a una institución pública. El Archivo Salvador de Madariaga (en adelante ASM) se encuentra depositado en el Instituto José Cornide de Estudios Coruñeses. Ambos eran hermanos de mi abuelo materno, Ricardo. Con este trabajo se prosigue una vía de investigación sobre las vivencias de la guerra y el exilio realizada principalmente a partir de documentos y materiales familiares, muchos de los cuales han sido accesibles gracias a esa relación de parentesco. Véase el estudio sobre otro de los hermanos y su periplo en el exilio en ««Las rutas desconocidas del Éxodo”: César de Madariaga y el exilio republicano español», en Manuel Pérez Ledesma (ed.): Trayectorias trasatlánticas (siglo xx): personajes y redes entre España y América, Madrid, Polifemo, 2013, pp. 199-227. La indagación histórica mediante el uso de memorias y recuerdos familiares se abrió camino en el marco de los estudios de género como uno de los enfoques y métodos que permitían incorporar a las mujeres al relato histórico y repensar la distinción y jerarquía entre lo público y lo privado. Uno de sus desarrollos ha tenido lugar precisamente en relación con acontecimientos dramáticos y traumáticos del siglo xx, como la Segunda Guerra Mundial y la posguerra. Véase Andrea Petö y Berteke Waaldijk (eds.): Teaching with Memories: European Women’s Histories in International and Interdisciplinary Classrooms, Galway, Women’s Studies Centre, 2006.

3 José María Imízcoz Beunza y Lara Arroyo Ruiz: «Redes sociales y correspondencia epistolar. Del análisis cualitativo de las relaciones personales a la reconstrucción de redes egocentradas», Redes, 21 (2011), pp. 98-138, esp. p. 100.

4 Ibid., pp. 101-104. Los historiadores modernistas son quienes han recurrido en mayor medida al uso de correspondencia privada para el estudio de redes sociales. Véanse José María Imízcoz Beunza y Oihane Oliveri Korta (eds.): Economía doméstica y redes sociales en el Antiguo Régimen, Madrid, Sílex, 2010; Adolfo Arbelo García: «Familia y redes sociales en Canarias durante el siglo xviii: una visión desde los epistolarios privados», en Rafael Padrón Fernández (ed.): «Las cartas las inventó el afecto». Ensayos sobre epistolografía en el Siglo de las Luces, Santa Cruz de Tenerife, Idea, 2013, pp. 81-132, y José Miguel Escribano Páez: «“Amigo y querido Legasa”. Escribir cartas y mantener redes entre la Corte y la aldea en el siglo xviii», en Antonio Castillo Gómez y Verónica Sierra Blas (dirs.): Cartas – Lettres – Lettere. Discursos, prácticas y representaciones epistolares (siglos xiv-xx), Alcalá de Henares, Universidad de Alcalá, 2014, pp. 229-242.

5 Sobre la correspondencia epistolar femenina y su enorme importancia en las relaciones entre el exilio y España véase Iker González-Allende: «Women’s Exile and Transatlantic Epistolary Ties in the Work of Pilar de Zubiaurre», Hispania, 95, 2 (2012), pp. 211-226, e íd.: «De retornos incompletos: patriotismo crítico y exilios imborrables en la correspondencia epistolar de María Martos de Baeza», Letras Femeninas, 39, 2 (2013), pp. 167-183.

6 Sobre la correspondencia privada como fuente histórica para las trayectorias vitales de las mujeres véase Erla Hulda Halldorsdottir: «Private Letters», en Andrea Petö y Berteke Waaldijk (eds.): Teaching with Memories: European Women’s Histories in International and Interdisciplinary Classrooms, Galway, Women’s Studies Centre, 2006, pp. 66-74, e íd.: «Fragments of Lives. The Use of Private Letters in Historical Research», Nora. Nordic Journal of Feminist and Gender Research, 15, 1 (2007), pp. 35-49.

7 Véase Helen L. Horowitz: Alma Mater. Design and Experience in the Women’s Colleges from their Nineteenth Century Beginnings to the 1930’s, Nueva York, Knopf, 1984.

8 Tesis titulada «Las novelas de Azorín. Estudio de sus temas y de su técnica», en APM.

9 Tesis de Master of Arts titulada «Sobre la estructura cristalina del hipoclorito cálcico», en APM.

10 Sobre la conexión entre la JAE y las universidades de Estados Unidos véase Justo Formentín Ibáñez y María José Villegas Sanz: Relaciones culturales entre España y América: la Junta para Ampliación de Estudios (1907-1936), Madrid, ­Mapfre, 1992.

11 Pilar llevó consigo a Estados Unidos en 1939 su hoja de servicios y los certificados de todos sus títulos y actividades profesionales, que conservó cuidadosamente en una maleta pequeña que guardaba las trazas del viaje en barco. Véase Carmen Magallón Portolés: Pioneras españolas en las ciencias. Las mujeres del Instituto Nacional de Física y Química, Madrid, CSIC, 1998, pp. 326 y 350-351.

12 Carta de Miguel A. Catalán a Pilar de Madariaga (San Rafael, 8 de septiembre de 1946). Profesor Russell subrayado en el original. En el margen añadieron él y su mujer, Jimena Menéndez Pidal: «Recuerdos de Elisa que está también aquí» y «Querida Pilar: ¡Cuánto os echamos de menos! ¡Nos hemos quedado tan reducidos! y no sabes con cuánto gusto recibimos noticias de todos. Marina te dará un abrazote de mi parte. Jimena» (APM).

13 Gabriel Barceló: «En recuerdo de Miguel A. Catalán Sañudo», Anales de la Real Sociedad Española de Química, 109, 4 (2013), pp. 295-300.

14 Carmen de la Guardia Herrero: «Diásporas culturales. Los republicanos españoles y la transformación del hispanismo estadounidense», Miríada hispánica, 1 (2010), pp. 117-128, e íd.: «Maestras republicanas españolas en el exilio», en Elena Sánchez de Madariaga (ed.): Las maestras de la República, Madrid, Los Libros de La Catarata, 2012, pp. 184-235. Véase también la introducción a Carmen Castilla: Diario de viaje a Estados Unidos. Un año en Smith College (1921-1922), edición de Santiago López-Ríos Moreno, Valencia, Universitat de València, 2012, pp. 22-68.

15 Asita de Madariaga no realizó estudios superiores, pero trabajó y tuvo una activa vida social y pública en los años veinte y treinta. Fue una de las fundadoras del Lyceum Club de Madrid en 1926, donde figura como «directora que fue del Preventorium de pretuberculosos». Véase Juan Aguilera Sastre: «Las fundadoras del Lyceum Club femenino español», BROCAR, 35 (2011), pp. 65-90, esp. p. 69. Trabajó en el Instituto Nacional de Psicotecnia (baja definitiva en el BOE de 11 de febrero de 1940) y durante la guerra trabajó en el Hospital de Sangre del Oftálmico en Madrid en 1936 (carta de Asita de Madariaga a Salvador de Madariaga, Madrid, 7 de agosto de 1936, en ASM, Correspondencia familiar). Posteriormente participó en la organización de la evacuación de niños de la guerra fuera de España.

16 Sobre la capacidad de los conectores de generar núcleos densos con potencial para ser efectivos, a pesar de la distancia geográfica, gracias a sus cartas cruzadas que conectan, implican, movilizan y promueven la cooperación, véase José María Imízcoz Beunza y Lara Arroyo Ruiz: «Redes sociales y correspondencia epistolar...», p. 114.

17 Mantuvo también correspondencia con las amistades. Una de sus cartas escrita durante la guerra está reproducida y analizada en Iker González Allende (ed.): Epistolario de Pilar de Zubiaurre (1906-1970), Woodbridge, Tamesis, 2014, pp. 152-154.

18 Informó a su hermano de la oferta y de su aceptación, en principio, a la espera de los acontecimientos en el decurso de la guerra. Carta de Pilar de Madariaga a Salvador de Madariaga (28 de enero de 1937), en ASM, Cartas. Familia.

19 Pilar reunió un grupo de cartas, la mayoría de Margarita de Mayo a Asita, en un sobre dirigido a ella con la dirección postal de Salvador en Londres y con matasellos de 1939. Es probable que varias se las diera Asita a su paso por Inglaterra camino de Nueva York. Conservó también el pasaje en el que figura la tripulación y la lista de pasajeros. Entre los pasajeros se encontraba la psicóloga Regina Lago (véase APM).

20 Teresa Marín Eced: Innovadores de la educación en España (becarios de la Junta para Ampliación de Estudios), Cuenca, Universidad de Castilla-La Mancha, 1991, pp. 232-234.

21 Carta de Margarita de Mayo a Asita de Madariaga (Paughkeepsie, 5 de octubre de 1937), en APM.

22 Sobre este último véase Octavio Ruiz-Manjón: «Federico de Onís: figura clave en la historia de las relaciones culturales entre España y los Estados Unidos», Memoria y civilización, 15 (2012), pp. 397-413.

23 Carta de Susan Huntington a Asita de Madariaga (Nueva York, 14 de abril de 1938), en APM.

24 Ruiz-Manjón, aunque se centra en el periodo anterior a la guerra, alude a esa actividad desplegada por Federico de Onís: «Se consideró a sí mismo un exiliado por su solidaridad con el gobierno de la República, se vería obligado a multiplicar sus esfuerzos para encontrar acomodo a los escritores y profesores que habían tenido que exiliarse». Véase Octavio Ruiz-Manjón: «Federico de Onís...», p. 413.

25 Carta de V. Villanueva a Pilar de Madariaga (Santiago de Chile, 10 de enero de 1940), en APM.

26 Sobre las estrategias y la construcción de las redes sociales por parte de los individuos y su distinción de las relaciones que les vienen dadas (como la familia) véase Juan Pro Ruiz: «Las elites de la España liberal: clases y redes en la definición del espacio social (1808-1931)», Historia Social, 21 (1995), pp. 47-69, esp. p. 68.

27 Carta de Alfredo Mendizábal a Pilar de Madariaga (Nueva York, 12 de agosto de 1942), en APM. Los Prida eran la familia de su cuñada Elena Álvarez-Prida (mi abuela materna).

28 Carta de Francesca Linares a Pilar de Madariaga (México DF, 16 de abril de 1941), en APM. Figura como Francesca de Vidarte, apellido de su marido, Juan Simeón Vidarte, político socialista y masón.

29 Carta de Margarita Bonmatí a Pilar de Madariaga (Baltimore, 25 de septiembre de 1941), en APM. Figura como Margarita B. de Salinas.

30 Epígrafe titulado «El primer verano americano. Middlebury, 1941», en Manuel Fernández-Montesinos: Lo que en nosotros vive, Barcelona, Tusquets, 2008, pp. 42-46, esp. p. 46.

31 Ibid., p. 52.

32 Carta de Margarita de Mayo a Pilar de Madariaga (2 de mayo de 1948), en APM.

33 Carta de Margarita de Mayo a Pilar de Madariaga (10 de febrero de 1948), en APM.

34 Se han consultado los Bulletin of Vassar College de 1939 a 1968, publicados en marzo de cada año con el catálogo de los programas de estudios, que están en la Biblioteca de Vassar College, así como las carpetas personales de las cuatro, que se encuentran en el Archivo de Vassar College.

35 Era hija de la poeta Salomé Ureña y del escritor y médico Francisco Henríquez. Sus hermanos Pedro y Max fueron también destacados intelectuales y escritores. En el Archivo de Vassar College, en la carpeta personal a su nombre, hay varios recortes de prensa sobre su trayectoria intelectual, su vinculación con Vassar y su fallecimiento.

36 En los Bulletin of Vassar College anuales aparece Miss, Mrs. o Mr. antepuesto al apellido en el caso de los instructors, la categoría más baja del profesorado. Para las otras categorías del profesorado aparece la denominación correspondiente (assistant professor, associate professor o professor) seguida del apellido. La información sobre Carmen de Zulueta, a quien Pilar le había ofrecido el puesto de instructor, puede verse en Carmen de Zulueta: La España que pudo ser. Memorias de una institucionista republicana, Murcia, Universidad de Murcia, 2000, pp. 230-231, y en Vassar Miscellany News, 28, 2 (9 de septiembre de 1943).

37 Carta de Sofía Novoa a Pilar de Madariaga (Vassar College, 7 de enero de 1959), en APM.

38 A partir de la correspondencia entre Pedro Salinas y Jorge Guillén se ha señalado que las cartas de Guillén «nos dicen mucho más sobre el escritor que sobre el individuo» y ofrecen el «caso raro de la confluencia perfectamente lisa de hombre y poeta». Véase C. Brian Morris: «Las cartas y «coplas” de Jorge Guillén», Lectura y signo, 2 (2007), pp. 291-301, esp. p. 294.

39 Carta de Jorge Guillén a Pilar de Madariaga (Wellesley, 20 de febrero de 1944), en APM.

40 La carta de pésame de Jorge Guillén a Pilar por la muerte de Salvador en 1978 finalizaba así: «¿Qué le voy a decir? Desde aquellos años de Oxford —del 29 al 31— mantuve con él relaciones de respeto, amistad y admiración. Comparto su pena. / Querida Pilar: un abrazo de su viejísimo / Jorge Guillén / Afectuosos recuerdos de Irene» (Málaga, 17 de diciembre de 1978), en APM.

41 Carta de Jorge Guillén a Pilar de Madariaga (Wellesley, 22 de febrero de 1944), en APM.

42 Carta de Jorge Guillén a Pilar de Madariaga (Wellesley, 13 de abril de 1956), en APM.

43 Carta de Jorge Guillén a Pilar de Madariaga (Cambridge, Massachusetts, 23 de mayo de 1965), en APM.

44 De Clamor, en una serie de «Tréboles», a Pilar de Madariaga, 1954.

45 Carta de Jorge Guillén a Pilar de Madariaga (Río Piedras, 11 de febrero de 1964), en APM.

46 Carta de Jorge Guillén a Pilar de Madariaga (Río Piedras, 27 de abril de 1964), en APM.

47 Carta de Sofía Novoa a Pilar de Madariaga (Madrid, 3 de junio de 1961), en APM.

48 Véase Ana Guil Bozal y Sara Vera Gil: «Entre Europa y América Latina: Mercedes Rodrigo, psicopedagoga pionera», Revista Historia de la Educación Latinoamericana, 17 (2011), pp. 71-92.

49 Carta de Mercedes Rodrigo a Pilar de Madariaga (San Juan, 7 de noviembre de 1952), en APM.

50 Así se definía a sí mismo. Véase carta de Néstor Almendros a Pilar de Madariaga (Barcelona, 27 de septiembre de 1962), en APM. Está escrita estando en Barcelona en casa de sus tíos, apenas desembarcado de La Habana, y antes de instalarse en París.

51 Sobre los tres exilios y la decisión de vivir en París véase Néstor Almendros: Días de una cámara, Barcelona, Seix Barral, 1982, p. 52.

52 Carta de Néstor Almendros a Pilar de Madariaga (París, 12 de enero de 1963), en APM.