Ayer 123/2021 (3): 13-21
Marcial Pons Ediciones de Historia
Asociación de Historia Contemporánea
Madrid, 2021
ISSN: 1134-2277
DOI: 10.55509/ayer/123-2021-01
© Gustavo Alares López
Recibido: 18-01-2019 | Aceptado: 10-1-2020
Editado bajo licencia CC Attribution-NoDerivatives 4.0 License
Presentación.
Esos entrañables afluentes de la patria.El «sano regionalismo» del franquismo
Andrea Geniola
CEDID-UAB
genioland@yahoo.it
«Revisando los trozos entrañables y salvados de la patria» 1.
El regionalismo, más allá de ser estudiado como posible antecedente del nacionalismo subestatal, ha suscitado el interés de los investigadores también como factor e indicador de los procesos de construcción de la nación, en tanto en cuanto reto nacionalizador propio de los Estados nacionales. En este sentido, regionalismo tal vez no sea el contenedor conceptual más efectivo para describir y definir un fenómeno cuyo ámbito territorial no siempre coincide con las fronteras de pretéritas «regiones históricas», áreas lingüísticas o etno-culturales o «naciones sin estado» de cuño más o menos reciente. Podemos entender el regionalismo más bien como un nacionalismo localizado en sentido todavía más genérico y multidimensional. El encaje de la región, entendida en este sentido multidimensional, en las nuevas fidelidades modernas y su institucionalización durante el siglo xix y primer tercio del xx resulta ser de interesante contribución para medir los procesos de nation-building. Esta nueva perspectiva podría posibilitar un enfoque de las relaciones centro-periferia entre Estado y elites locales hacia el peso de las identidades locales y fidelidades pretéritas en la socialización de la nación oficial de Estado, y así entender si fue el Estado a nacionalizar territorios y capas sociales como receptores pasivos o si el proceso fue algo más difuminado y dialéctico. Asimismo, se podría avanzar en la sugerente hipótesis de que, desde el punto de vista estado-nacional(ista), una correcta significación de la dimensión subestatal como petite patrie particular(ista) dentro de la «patria de Estado» estaría entre las oportunidades de éxito de un proceso nacionalizador. Dicho de otra manera, cuando las lenguas y culturas no oficiales no sobrepasan la frontera de una representatividad localizada, etnográfica y sin pretensiones de ponerse el traje de la oficialidad ni de la academia, la cultura estado-nacional oficial, su lengua e incluso su recodificada etnicidad no corren el riesgo de tener competidoras que puedan poner en tela de juicio su condición de hegemonía y, por consiguiente, su pretensión de universalidad. Bajo este prima, se podría plantear que un fracasado, incompleto o conflictivo encaje de la región en la nación puede clasificarse entre las condiciones sine qua non de una construcción nacional sin fracturas territoriales ni alternativas nacionalizadoras. Se trata de una perspectiva observable bien en los movimientos de las elites bien en los procesos de manipulación, producción o (re)significación de aquellos que podemos definir como recursos etno-culturales del territorio: lenguas, mitos, cultos, paisajes 2. Y se trata de una hipótesis todavía viable desde la perspectiva contraria, la que considera regionalismo y nacionalismo momentos de un mismo proceso histórico y observa en una larga fase regionalista los prolegómenos del nacionalismo subestatal 3.
La aplicación de esta línea de estudios al caso español trae añadido el elemento diferenciador de la existencia y progresivo desarrollo y socialización de unos nacionalismos subestatales dotados de un relativo éxito de masas. Una circunstancia esta que ha implicado una peculiar funcionalidad de la dimensión regional/subestatal, como potencial inhibidor del «separatismo», y de la acción nacionalizadora del Estado como especialmente persecutoria de formas culturales e idiomáticas, antes que políticas 4. A pesar de esta importante característica diferencial, sin embargo, el caso español ofrece también casos de construcción de relatos regionales y regionalistas como mecanismos nacionalizadores relativamente exitosos 5.
La concurrencia de esta multiplicidad de modulaciones hace del caso español un contexto de sumo interés para el estudio de la dialéctica de identidades y sus respectivas construcciones. Una circunstancia esta que se da también en el caso específico de la época franquista. De la misma manera que otros regímenes reaccionarios de la Europa del siglo xx, también la dictadura franquista ha tenido una dimensión regional(ista) o local(ista) caracterizada por el emplazamiento de las esencias patrias pre o antimodernas en el poso de tradición local o regional. Como en la Francia de Vichy, en la Italia fascista o en la Alemania nazi, también en la España franquista esta dimensión alcanza una significación (re)nacionalizadora, una funcionalidad que el régimen puede aprovechar para apuntalar su instalación y que las elites locales pueden utilizar para su propia integración en el Estado 6.
Desde luego se trata de un camino lastrado por una inevitable obra de selección de historias, leyendas y todo tipo de glorias locales como, al mismo tiempo, glorias patrias, orgullo del terruño y muestra de correcta y sana tradición. Asimismo, a esta obra de selección ideológica se añade una segunda e inevitable capa de filtraje con el cometido de seleccionar esas historias y leyendas capaces de ser antídoto contra el nacionalismo subestatal y la modernidad nacionalista misma, tan caracterizada por la obra de universalización de lenguas, mitos, cultos o paisajes; estas solo pueden representar o definir un campo del folklore donde la erudición local interviene para garantizar su correcto uso, su acertada selección pro patria y su estricto ajuste al espacio doméstico o festivo, sin desbordar hacia el espacio público oficial ni hacia una expresión política susceptible de poner en tela de juicio la hegemonía oficial, de poder dirimir lo que es nación y lo que no lo es.
En el ámbito de los estudios sobre la dictadura franquista se ha hecho un hueco la cuestión del llamado «regionalismo franquista». Sin embargo, se trata de una categoría escurridiza y de alguna manera ambigua, susceptible de ser debatida. En primer lugar, el régimen nunca fomentó formas de expresión política ni institucional de las llamadas «regiones históricas» y no llegaría siquiera a armar una organización subestatal de tipo funcional-administrativo dotada de cuerpos intermedios entre el Estado y las diputaciones provinciales, aunque lo estuvo debatiendo durante los últimos tres lustros de su periplo 7. En segundo lugar, está por determinar si ese «sano» o «bien entendido» regionalismo estuvo fomentado o tolerado —y en todo caso siempre estrictamente controlado— por parte del Estado. En el fondo, la tónica dominante al respecto en las culturas políticas del franquismo —por lo que hay de historiográficamente fiscalizable en la acción del Estado franquista— fue más bien cierta desregionalización. La acción del régimen al respecto procuraba más bien vaciar de contenido cualquier tipo de expresión lingüística, cultural o étnica, por no decir política, procedente de las «provincias» que no fuera aprovechable como poso, esencia o expresión de la tradición patriótica estado-nacional 8. Asimismo, la intervención que las estructuras erudito-culturales del régimen llevan sobre las llamadas «lenguas vernáculas» o supuestas etnicidades territorialmente localizadas acaba proyectando la existencia de regiones inéditas que más bien entrarían en contraste con las «regiones históricas» (vasca, aragonesa o catalana), como es el caso de la región pirenaica 9.
Se podría hablar, por tanto, de vigencia de una dimensión regional del franquismo que se concreta en formas modulables de relato dotadas de una funcionalidad (re)nacionalizadora de todo el catálogo de referencias susceptibles de ser codificadas, semantizadas y aprovechadas por la construcción y reproducción de la identidad nacional española: lengua, cultura, historia, cultos, paisajes, etnicidad, etc. En definitiva, la región franquista existe en tanto en cuanto sirve para imaginar la nación española y reproducir su etno-historia nacionalizada, declinando sus mitos y su pasado en función del presente. La franquista es una región sublimada sin concreción ninguna más allá de la referencia espiritual a un imaginario pretérito y el regionalismo «bien entendido»; en definitiva, un regionalismo sin región.
Sin embargo, esta dimensión regional no existió solamente en tanto en cuanto el régimen tuvo la necesidad o vio la oportunidad de entrar en la disputa con el nacionalismo subestatal por la hegemonía sobre la (re)significación de recursos etno-culturales estrictamente relacionados con los relatos heredados en las llamadas «regiones históricas». Si la cosa existe, esta no se presenta solo y únicamente en esta forma estrictamente negativa —o incluso perversa según las sensibilidades—, pues hubo una intervención sobre las glorias históricas, las especificidades idiomáticas y las expresiones folklóricas también de las «regiones históricas» y provincias no afectadas por la acción del nacionalismo subestatal. Aun cuando estos recursos no eran susceptibles de ser utilizados en contra de la patria o a favor de otra, era, sin embargo, preocupación del régimen, sobre todo en sus estructuras provinciales, dotar las glorias locales de un adecuado pedigrí patriótico. Pero en este caso, es decir, en casos de falta de competencia nacionalista, el relato regional del régimen no deja de tener características y funcionalidades nacionalizadoras, donde la «patria chica» alimenta y suporta la «grande», y donde el particularismo se define a través de su funcionalidad de suporte del universalismo oficial del régimen. En definitiva, y para atender a la inevitable necesidad de catalogar la cosa en categorías entendibles también en otros contextos más o menos comparables y solo en apariencia paradójicos, estaríamos hablando de una especie de «nacionalismo regionalizado» 10.
Los estudios a nuestro alcance sobre el lugar de la región en las culturas políticas del franquismo y la dimensión y articulación regional de la dictadura, así como las investigaciones sobre la percepción que desde el régimen se tenía del «problema regional», nos ofrecen algunas pistas que es preciso retener. Se trata de estudios de caso o reflexiones interpretativas acometidos desde sensibilidades distintas y que, sin embargo, no conviene percibir como contrapuestas, sino todo lo contrario. Este campo de estudios se ha abordado hasta ahora desde dos puntos de observación en absoluto excluyentes. En el primero ha primado la observación del fenómeno en su vertiente (re)nacionalizadora, más o menos banal, y dotado de una relativa carga política proyectual y cierto éxito nacionalizador. Sobre todo en los contextos no afectados por la acción previa del nacionalismo subestatal, la cuestión regional aparece incluso plácidamente resuelta e integrada en la nueva España de Franco 11. Asimismo, la cuestión de qué hacer con las regiones estuvo presente en el debate entre las corrientes del régimen, sobre todo en el primer franquismo 12. En el segundo ha parecido dominar un enfoque más bien orientado hacia el debate que la acción previa de un nacionalismo subestatal o su renacimiento han suscitado en las estructuras del régimen. En este sentido, los estudios han puesto de relieve la vertiente no meramente represiva —aunque esta fuera en todo caso la dominante— y de control acerca de las expresiones de diferencia cultural. Una actitud que ha venido marcada por la contradicción entre la necesidad de intervenir a través de medidas positivas y de reorientación ideológico-cultural y la inmovilidad un tanto obsesiva ante un más que discutible «peligro separatista» 13. No es nada casual que las hipótesis, por ejemplo, de seguir la pista de un supuesto «catalanismo franquista» hayan tenido que enfrentarse con la realidad factual de una inherente incompatibilidad entre significaciones franquista y catalanista de la llamada catalanidad, y eso todavía más en la dinámica histórica concreta de la dictadura franquista 14.
Tanto desde un punto de observación como desde otro se han podido empezar a dibujar algunas características del proceso de (re)significación que las estructuras, sobre todo provinciales y locales del régimen, llevaron a cabo sobre el patrimonio cultural, idiomático e historicista de las llamadas «Españas» 15. Qué duda cabe que el estudio de la dimensión regional del régimen trae consigo más cuestiones, como, por ejemplo, un proceso de cambio de régimen tan marcado por las cuestiones regionales y nacionales como ha sido el español. Un especial interés debería suscitar, por tanto, el impacto de la crisis del régimen en esa dimensión regional y la multiplicación de ofertas «provincialistas» o «regionalistas» procedentes de las filas franquistas, donde la codificación de un «sano autonomismo» se presenta como una (a menudo) instrumental vocación al reciclaje in progress de perfiles políticos de escaso pedigrí democrático, precisamente por la vía de cierto discurso variamente catalogable como regionalista 16.
Sería simplista catalogar estos puntos de observación como mutuamente excluyentes, puesto que todos ellos apuntan a desarrollos potencialmente confluyentes. De ahí que los estudios contenidos en este dosier pongan de relieve la cohabitación y concurrencia de ambas funcionalidades: el «sano» y «bien entendido» regionalismo se situaría en la frontera y lábil zona gris entre el intento de movilización de la tradición en sentido «antiseparatista», aprovechamiento nacionalizador e intento de autorrepresentatividad de las elites y mesocracias locales. Los estudios aquí incluidos proponen, más en concreto, oberturas cronológicas distintas —de los momentos de implantación del régimen a sus desarrollos durante la etapa del tardofranquismo, pasando por visiones más globales del fenómeno durante todo su periplo— y perspectivas y estudios de caso plurales y diferenciados: la implantación de la (re)nacionalización franquista en territorios de competencia nacionalista en el caso vasco y catalán durante el primer franquismo y la selección de recursos y relatos que la acompaña; las oportunidades de implantación y articulación de un «vasquismo español» afecto al régimen y su crisis; la construcción (por selección) y despliegue de un franquismo local como manera peculiar de entender la España franquista desde Aragón; el relato e imagen oficiales que desde el NO-DO se socializaba de Cataluña y lo catalán en pleno renacimiento del catalanismo; la actitud contradictoria y poco conocedora que muestran las estructuras provinciales del poder franquista del contexto, las razones y características del renacimiento de los nacionalismos vasco y catalán en la crisis del régimen. Sin pretensión ninguna de exhaustividad, este dosier quiere ser una pequeña contribución al desarrollo de los estudios sobre la dimensión regional del franquismo, como pieza para un mejor y mayor conocimiento del proceso nacionalizador y sus dialécticas en los años de la dictadura.
1 Ernesto Giménez Caballero: Afirmaciones sobre Asturias, Oviedo, Diputación Provincial de Asturias, 1945, p. 7.
2 Xosé Manoel Núñez Seixas (ed.): La construcción de la identidad regional en Europa y España (siglos xix y xx), dosier de Ayer, 64 (2006); Eric Storm: The Culture of Regionalism: Art, Architecture and International Exhibitions in France, Germany and Spain, 1890-1939, Manchester, Manchester University Press, 2010, y Xosé Manoel Núñez Seixas y Eric Storm (eds.): Regionalism and Modern Europe. Identity Construction and Movements from 1890 to the Present Day, Londres-Nueva York, Bloomsbury, 2018.
3 Ángel Smith: Los orígenes del nacionalismo catalán, 1770-1898, Madrid, Marcial Pons, 2019.
4 Por ejemplo, es el caso de la dictadura primoriverista. Véase Alejandro Quiroga: Haciendo españoles. La nacionalización de las masas en la Dictadura de Primo de Rivera (1923-1930), Madrid, Centro de Estudios Políticos y Constitucionales, 2008.
5 Ferran Archilés y Manuel Martí: «La construcció de la regió com a mecanisme nacionalitzador i la tesi de la dèbil nacionalització espanyola», Afers, 19, 48 (2004), pp. 265-308; Xosé Manoel Núñez Seixas: «La España regional en armas y el nacionalismo de guerra franquista (1936-1939)», Ayer, 64 (2006), pp. 201-231, e Ignacio Peiró Martín: «Los historiadores de provincias: la historia regional en el discurso histórico de la nación», en Carlos Forcadell y María Cruz Romero (eds.): Provincia y nación, Zaragoza, Institución Fernando el Católico, 2006, pp. 253-271.
6 Stefano Cavazza: Le piccole patrie. Feste popolari tra regione e nazione durante il fascismo, Bolonia, Il Mulino, 1997; Christian Faure: Le projet culturel de Vichy, Lyon-París, Presses Universitaites de Lyon-Centre National de la Recherche Scientifique, 1989, y Xosé Manoel Núñez Seixas y Maiken Umbach: «Hijacked Heimats: National Appropriations of Local Identities in Germany and Spain, 1930-1945», European Review of History/Revue Européenne d’Histoire, 15, 3 (2008), pp. 295-316.
7 Carlos Garrido López: «El regionalismo “funcional” del régimen de Franco», Revista de Estudios Políticos, 115 (2002), pp. 111-127.
8 Carlos Domper: Por Huesca hacia el imperio. Cultura y poder en el franquismo oscense (1938-1965), Huesca, Instituto de Estudios Altoaragoneses, 2010, pp. 75-152.
9 Ismael Saz: «¿Nación de regiones? Las Españas de los franquistas», en Isidro Sepúlveda Muñoz (ed.): Nación y nacionalismos en la España de las autonomías, Madrid, Boletín Oficial del Estado, 2018, pp. 39-73.
10 Anne-Marie Thiesse: «Centralismo estatal y nacionalismo regionalizado. Las paradojas del caso francés», Ayer, 64 (2006), pp. 33-64.
11 Juan Carlos Colomer Rubio: «“El regionalismo bien entendido”. Una política de construcción nacional», en Ismael Saz y Ferran Archilés (eds.): La nación de los españoles. Discursos y prácticas del nacionalismo español en la época contemporánea, València, Universitat de València, 2012, pp. 379-329; Xosé Manoel Núñez Seixas: «De gaitas y liras. Sobre discursos y prácticas de la pluralidad territorial en el fascismo español (1930-1950)», en Miguel A. Ruiz-Carnicer (ed.): Falange. Las culturas políticas del fascismo en la España de Franco (1936-1975), Zaragoza, Institución Fernando el Católico, 2013, pp. 289-316, y Eric Storm: «Una España más española. La influencia del turismo en la imagen nacional», en Javier Moreno Luzón y Xosé Manoel Núñez Seixas (eds.): Ser españoles. Imaginarios nacionalistas en el siglo xx, Barcelona, RBA, 2013, pp. 530-559, esp. pp. 541-548.
12 Ismael Saz: España contra España, Madrid, Marcial Pons, 2003.
13 Mikel Aizpuru: «Nacionalismo vasco, separatismo y regionalismos en el Consejo Nacional del Movimiento», Revista de Estudios Políticos, 164 (2014), pp. 87-113; Fernando Molina: «Afinidades electivas. Franquismo e identidad vasca, 1936-1970», en Stéphane Michonneau y Xosé Manoel Núñez Seixas (eds.): Imaginarios y representaciones de España durante el franquismo, Madrid, Casa de Velázquez, 2014, pp. 155-175; Carles Santacana: El franquisme i els catalans. Els informes del Consejo Nacional del Movimiento (1962-1971), Catarroja, Afers, 2000, e íd.: «Una lectura franquista de la cultura catalana als anys quaranta», en Carles Santacana (coord.): Entre el malson i l’oblit. L’impacte del franquisme en la cultura a Catalunya i les Balears (1939-1960), València, Afers, 2013, pp. 45-70.
14 Martí Marín: «Existí un catalanisme franquista?», en AAVV: El catalanisme conservador, Girona, Cercle d’Estudis Històrics i Socials, 1996, pp. 271-292.
15 Gustavo Alares: Políticas del pasado en la España franquista (1939-1964), Madrid, Marcial Pons, 2017; Andrea Geniola: «El nacionalismo regionalizado y la región franquista: dogma universal, particularismo espiritual, erudición folklórica (1939-1959)», en Ferran Archilés e Ismael Saz (eds.): Naciones y Estado: la cuestión española, València, Universitat de València, 2014, pp. 189-224; Amaia Lamikiz: «Ambiguous “Culture”: Contrasting Interpretations of the Basque Film Ama Lur and the Relationship Between Centre and Periphery in Franco’s Spain», National Identities, 4, 3 (2002), pp. 291-306, y Xosé Manoel Núñez Seixas: «La región y lo local en el primer franquismo», en Stéphane Michonneau y Xosé Manoel Núñez Seixas (eds.): Imaginarios y representaciones de España durante el franquismo, Madrid, Casa de Velázquez, 2014, pp. 127-154.
16 Jaume Claret: «El “problema catalán” durante la primera Transición», Ayer, 106 (2017), pp. 265-289; Andrea Geniola: «“Es tan sano el regionalismo valenciano”. Regionalisme i anticatalanisme al País Valencià durant el franquisme (1962-1976)», Afers, 29, 79 (2014), pp. 619-641; íd. (ed.): «Territorios de la patria, afluentes de la nación». Regionalismos (post)franquistas y Transición democrática, dosier de Dictatorships & Democracies, 5 (2017); Martí Marín: «El “regionalisme instrumental”: franquisme i catalanisme entre el tardofranquisme i la transició», en Maria Muntaner et al. (eds.): Transformacions. Literatura i canvi sociocultural dels anys setanta ençà, València, Universitat de València, 2010, pp. 55-72, y Carme Molinero y Pere Ysàs: La cuestión catalana. Cataluña en la transición española, Barcelona, Crítica, 2014, esp. pp. 51-69 y 123-134.