Ayer 127/2022 (3): 337-352
Sección: Hoy
Marcial Pons Ediciones de Historia
Asociación de Historia Contemporánea
Madrid, 2022
ISSN: 1134-2277
DOI: 10.55509/ayer/975
Martin Kindl
Recibido: 23-03-2021 | Aceptado: 14-04-2021 | Publicado on-line: 08-09-2022
Editado bajo licencia CC Attribution-NoDerivatives 4.0 License
La enseñanza de la Historia y los debates parlamentarios en la reforma educativa de la LOMLOE *
Ander Delgado
Universidad del País Vasco/
Euskal Herriko Unibertsitatea
ander.delgado@ehu.eus
Resumen: La aprobación de la nueva legislación educativa en 2020 (la LOMLOE) ha vuelto a sacar a la palestra las controversias en torno a la enseñanza de la Historia y sus efectos en el proceso de nacionalización en España. En este artículo se analizan los debates parlamentarios en la aprobación de esta ley para reflexionar y proponer hipótesis de trabajo sobre este tema.
Palabras clave: enseñanza de la Historia, educación, nación, España, LOMLOE.
Abstract: The approval of new education legislation in 2020 (the LOMLOE) once again brought controversies to the fore concerning the teaching of history and its effects on the process of nationalisation in Spain. This article analyses parliamentary debates leading to the approval of this law in order to reflect on and propose a working hypothesis on this subject.
Keywords: teaching history, education, nation, Spain, LOMLOE.
La política educativa ha sido objeto de debate en España durante todo el periodo democrático, pero quizás con más intensidad en las últimas dos décadas. Los sucesivos gobiernos se han empeñado en dejar su impronta en el ámbito educativo aprobando su propia ley. También ha quedado en evidencia, como consecuencia de lo anterior, la imposibilidad de llegar a una suerte de acuerdo educativo básico entre las fuerzas políticas más importantes y crear unas bases mínimas aceptadas por todos. Reflejo de esta división es la situación actual: se ha aprobado una reforma educativa de una reforma previa que reformaba, a su vez, una la ley orgánica anterior. Todo ello en solo catorce años.
Los debates educativos en el proceso de aprobación de la Ley Orgánica 3/2020, de 29 de diciembre, por la que se modifica la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación (LOMLOE)1, se han centrado en aspectos como la decisión del Gobierno de modificar la calificación del castellano como lengua vehicular; los colegios concertados, su financiación y la libertad de las familia para elegir la educación de sus hijos/as, etc.2 La enseñanza de la Historia en las aulas españolas, su papel en la difusión de la identidad nacional y la unidad de España parece no haber estado, en esta ocasión, en el centro del debate público, aunque sí lo ha hecho en las discusiones parlamentarias durante la aprobación de la LOMLOE.
La controversia sobre qué historia de España se enseña en España ha sido una constante desde el inicio del periodo democrático. En el contexto político español existe el convencimiento generalizado de que la enseñanza de la Historia desempeña un papel crucial en la formación y difusión de las identidades nacionales. Por ejemplo, a finales de 2012, durante el proceso de aprobación de la Ley Orgánica 8/2013, de 9 de diciembre, para la mejora de la Calidad Educativa (LOMCE), se originó una fuerte polémica por las palabras del ministro de Educación, José Ignacio Wert, en las que relacionaba el incremento del independentismo en algunas comunidades autónomas, en referencia a Cataluña, con «la dirección que ha llevado el sentido educativo»3. Y, para acabar con esa situación, el ministro Wert hizo público un borrador de la LOMCE del que la prensa señalaba que «el Gobierno quiere que la Historia se estudie igual en toda España. Todos los alumnos de todos los colegios de todas las comunidades autónomas tendrán que conocer la asignatura de forma idéntica porque serán evaluados de ella por la misma manera»4. Al defender Wert, unos años después, su labor en el Ministerio comentaba, entre otros aspectos, que el reparto competencial entre el Estado y las comunidades autónomas había posibilitado las incoherencias en el currículum educativo, existiendo en algunos casos «enfoques ultraparroquiales en materias como la geografía y la historia o contenidos claramente adoctrinadores y falsarios especialmente en materia histórica»5, aspectos con los que quería acabar con su ley.
Estas y otras afirmaciones similares reflejan la existencia de un debate sobre las características que debe tener de la enseñanza de la Historia en España. Los debates han sido recurrentes debido a su implicación, ampliamente documentada en los estudios sobre el nacionalismo, en la conformación de las identidades nacionales. El proceso de aprobación de la LOMLOE tampoco ha sido diferente. En este artículo se analizan las controversias sobre la enseñanza de la historia de España que se han expuesto durante la tramitación de la nueva ley promovida por el gobierno de coalición del PSOE y Unidas Podemos (UP). Para ello se revisan los debates parlamentarios en el proceso de aprobación de esta ley como elementos de debate e hipótesis de trabajos futuros sobre los aspectos que relacionan la enseñanza de la Historia, la identidad nacional y la educación, así como sobre los procesos de nacionalización que tienen a la escuela como escenario. Una situación condicionada en España por el contexto político abierto a partir de la segunda década del siglo xxi a consecuencia, sobre todo, pero no en exclusiva, del procés catalán. Se trata, en definitiva, de identificar algunas tendencias que, a modo de hipótesis, parecen observarse en este ámbito6.
Las dos últimas leyes orgánicas educativas aprobadas en España muestran la existencia de dos formas de organizar la educación y la definición del currículum que tienen incidencia en la enseñanza de la Historia. En la primera, la LOMCE, se establecía un mayor control sobre las asignaturas y un acercamiento más rígido a sus temarios, especialmente en el caso de las materias denominadas «troncales», entre las que se encuentra la Historia. Si bien no se modificó la estructura del reparto competencial entre las diferentes administraciones, indirectamente se establecía un mayor control sobre los contenidos impartidos en las aulas. Todo ello a través de una definición detallada de unos criterios de evaluación y estándares de aprendizaje con los cuales se pretendía evaluar al alumnado en una serie de reválidas con importantes consecuencias educativas. Lógicamente, la principal labor de los docentes sería, casi obligatoriamente, conseguir que su alumnado superase con éxito estas pruebas y, para ello, resultaba imprescindible impartir los contenidos exigidos con dichos estándares de aprendizaje. Esta forma de organizar las materias, si el sistema de reválidas se hubiera aplicado totalmente, habría tenido unas implicaciones directas en la Historia que se debía enseñar en las aulas: hubiera existido indirectamente un mayor control de los contenidos impartidos, circunstancia que se puede relacionar directamente con el objetivo de acabar con la supuesta manipulación existente en esta materia señalado por el ministro Wert.
En el caso de la LOMLOE, la propuesta es diferente y se vuelve a los planteamientos establecidos por la LOGSE y la LOE. Este regreso a la situación previa se justifica, según sus promotores, por motivos pedagógicos más que por criterios relacionados con la enseñanza de la Historia, pero no por ello deja de tener efecto en la enseñanza de esta materia. Se mantiene y promueve la colaboración entre diferentes instituciones en la definición del currículum y se pretende impulsar aún más la educación basada en el desarrollo de las competencias. Este planteamiento implica, al menos en teoría, cambios metodológicos en la práctica docente. Pretender que el alumnado sepa dar respuestas a las situaciones o problemas a los que tiene que hacer frente con los conocimientos o las «herramientas» de que dispone —definición sintética de la actuación competente— lleva implícita la introducción de metodologías activas en las aulas, en vez de una docencia centrada en la transmisión de contenidos determinados. Ello implica, de nuevo teóricamente, la apuesta por los acercamientos globales e interdisciplinares a los contenidos trabajados en las aulas, adaptándolos a los contextos de los y las estudiantes para hacerlos más significativos y relevantes para ellos. Este enfoque supone una mayor autonomía de los centros y de los docentes para poder establecer y crear sus propuestas, así como para elegir los contenidos a trabajar más acordes con el contexto del aula. Por ello, en la LOMLOE se retorna a la idea de establecer unos contenidos esenciales y básicos que permitan al docente contar con la suficiente autonomía para elegirlos y adaptarlos a su respectivo contexto escolar y preparar las prácticas educativas más acordes con su realidad en el aula. En lo que respecta a la enseñanza de la Historia, el planteamiento aprobado por la LOMLOE vuelve a la situación que la LOMCE quería evitar. Es decir, la autonomía para poder elegir contenidos y la forma de llevarlos al aula.
Si bien la elección de ambas opciones puede tener justificaciones de índole pedagógica y/o de política educativa, las dos tienen implicaciones en la enseñanza de la Historia y, en especial, en la forma de acercar el pasado de España a los y las estudiantes. Responden a dos formas de entender esta asignatura: una que busca acercar a todo el alumnado unos contenidos determinados del pasado de España y otra que pretende profundizar en una educación basada en competencias desde una mayor autonomía para elegir contenidos a partir de unos mínimos establecidos. Opciones que necesariamente no tienen por qué ser contradictorias, pero, como se manifiesta en el debate parlamentario analizado, se convierten en el objeto, casi exclusivo, de las interpretaciones sobre cómo se enseña la Historia en España. Esa autonomía permite, según algunos colectivos, que se enseñen distintas historias en diferentes partes de España, con evidentes implicaciones ideológicas y políticas.
Una de las críticas, entre otras más de diferente temática, del entorno conservador español al funcionamiento del sistema educativo se ha centrado en que no promueve la difusión de la idea de la nación española en todas las aulas. La escuela, normalmente, es el primer momento en el que los y las jóvenes entran en contacto con la historia de su país y, por ello, cumple una importante función en la identificación de la población con una nación. Por ello, qué se enseña sobre el pasado es un tema relevante y polémico. En España, se añade, además, la controversia de si todos los centros educativos cumplen con dicha misión con efectividad o si lo hacen en otro «sentido» distinto. Es decir, si los docentes de determinadas comunidades autónomas promueven en sus aulas una idea de nación diferente a la española, proceso en el que la asignatura de Historia se considera que desempeña un papel destacado7.
La tramitación de la LOMLOE ha servido para observar cómo la enseñanza de la Historia sigue siendo un tema controvertido. Este debate, además, coincide con un contexto en el que está logrando mayor presencia en el espacio público una visión tradicional del pasado de España, que enfatiza su carácter nacional forjado a lo largo de la historia y destaca la actitud de los españoles ante diferentes avatares históricos. Y ello permite analizar la confluencia de este tipo de acercamientos al pasado de España con los debates sobre la enseñanza de esta materia en las escuelas españolas.
La fundamentación histórica de la existencia de una nación es consustancial a casi cualquier —por no decir a todo— Estado, nación o movimiento nacionalista. El caso de España no es diferente. La idea de que España es fruto de un largo proceso histórico de incorporación a la nación española de los habitantes de la península está ampliamente aceptada. Así como que esa historia compartida desde tiempos inmemoriales es la que justifica la existencia de un proyecto común llamado España8. Estos planteamientos se han mantenido vigentes, aunque no solo está presente entre ellos, en el mundo conservador moderado. En este ámbito político esta visión se ha visto retroalimentada, durante muchos años, por el desarrollo de los nacionalismos periféricos y las consecuencias del terrorismo. También ha experimentado un proceso de relegitimación a través de una reinterpretación del pasado común y la presentación de la tradición histórica ininterrumpida e indiscutible de una unidad nacional española previa al periodo contemporáneo; desde por lo menos la época romana, aunque con más intensidad a partir de la Edad Media.
El discurso patriótico del conservadurismo ha modulado su discurso a lo largo del periodo democrático, mostrando su capacidad para adaptarse al nuevo contexto político abierto tras la Transición. Por un lado, ha mantenido una visión del pasado español como justificación de la unidad de España, recurriendo a algunos elementos tradicionales del españolismo anterior. Por otro lado, desde este entorno conservador también se renovó la idea sobre la nación recuperando la tradición liberal española9 o situando a la Constitución española en el eje de su visión de la nación, acercándose a propuestas de patriotismo constitucional tan relevantes en los años noventa y principios del siglo xxi. Lo mismo cabe decir de su aceptación de la diversidad cultural española y el Estado autonómico10.
Lo significativo de estos últimos años es que algunos elementos que conforman una visión conservadora de la historia de España, que podían tener una difusión más reducida, ahora han conseguido tener una mayor proyección social y mediática gracias al uso que un partido hace de ellos en su actividad política y electoral. Han sido numerosas las publicaciones de diverso tipo que han presentado durante años muchos de los aspectos que se pasan a señalar a continuación, por lo que no caben considerarse como una novedad. Sin embargo, ahora, estos planteamientos están más presentes en la esfera pública y tienen mayor repercusión social11. La irrupción de Vox en la política española a partir de sus éxitos electorales de 2018 ha sacado a relucir una visión tradicional de la historia española. Este partido ha presentado en algunos de sus actos políticos una historia de España en la que se enfatiza la lucha de los españoles en defensa de su nación y en contra de sus adversarios, externos e internos, además de elegir acontecimientos en los que se considera se constata el embrión del sentimiento de identidad nacional española12. Es una historia que muestra las gestas que reflejan la lucha por España y su unidad, además de servir como guía de la actitud que se debe seguir y mantener ante la situación de crisis que se considera atraviesa el país en la actualidad.
En el ideario de este partido se señala explícitamente la necesidad de recuperar una historia de España de grandes gestas y héroes nacionales. Entre ellas la figura de Blas de Lezo parece haber adquirido especial relevancia. Su lucha y sacrificio personal en defensa del Imperio español y en contra de los catalanes en la Guerra de Secesión parecen representar todos los valores de la hispanidad que busca impulsar este partido13. Vox comenzó su campaña electoral de las elecciones generales de 2019, precisamente bajo la estatua de Lezo en Madrid. El autor de la crónica periodística de este acto de Vox señalaba que «replantear la historia de España y convertir en positivo lo que durante siglos se ha presentado como negativo es nuclear para ellos [y por ello] cuidan cada detalle para poder poner en valor la historia de España»14. Su valoración positiva de la Reconquista, como proceso de expulsión de los invasores musulmanes de España y de unificación de la nación, conecta también con valores nacionales tradicionales y católicos15. En esta misma línea puede situarse también la valoración positiva del Imperio español, y contraria a la Leyenda Negra que se le atribuye, o la consideración del descubrimiento de América como una obra «civilizadora» y «cristianizadora». Finalmente, dentro de esta breve relación, la Guerra de la Independencia también es destacada dentro de este ideario, pero admirando «la óptica de reivindicación del pueblo y no por la actitud de los gobernantes españoles, ni de los mandos militares, ni de la Corona, que fue vergonzosa en muchos casos»16. En definitiva, valorando la actitud de los españoles frente a la de sus gobernantes, idea que se hace extensible a la situación política española actual. En esta línea de recuperación de esta versión de la historia de España, en el documento programático de este partido de 2018 se planteaba, en su punto octavo, el establecimiento de un «Plan integral para el conocimiento, difusión y protección de la identidad nacional y de la aportación de España a la civilización y a la historia universal, con especial atención a las gestas y hazañas de nuestros héroes nacionales»17.
Si la búsqueda de la legitimación de la unidad de una nación se desarrolla entre otros ámbitos en el de la historia, resulta evidente que la definición de esta materia en el sistema educativo se convierte en un tema relevante. Desde diferentes opciones políticas, circunstancia no exclusiva de España, pues es observable en otros países también, se considera que la falta de una Historia común enseñada en el aula es un grave problema para el mantenimiento de su unidad. De hecho, este es uno de los ámbitos en el que se manifiesta, según algunos, uno de los peligros de desintegración de España. Si el pasado común y la tradición histórica son elementos fundamentales en la concepción de la nación española, su enseñanza en la educación obligatoria es imprescindible. La enseñada en las aulas de las nacionalidades históricas y en otras regiones, según esta visión, es una historia manipulada que busca reforzar el nacionalismo regional correspondiente en detrimento de la identificación con España, labor que se define bajo un concepto ampliamente utilizado: adoctrinamiento. Esta idea no es nueva, como lo reflejan las manifestaciones del ministro Wert citadas más arriba y muchas otras que se podrían traer a colación. Pero ha vuelto a adquirir una destacada presencia en la agenda política y educativa en el contexto del procés catalán que ha intensificado significativamente el «problema» nacional. Son planteamientos que ahora —y eso es lo que interesa destacar en este trabajo— no solo son «reactivos» ante las consideradas manipulaciones de la educación llevadas a cabo por algunas autonomías, sino que también muestran una actitud «proactiva» proponiendo públicamente una versión de la historia de España.
Vox ha sido el partido que con más claridad ha utilizado este argumento en la tramitación de la LOMLOE, tanto en la justificación de sus enmiendas como en los debates parlamentarios. El PP ha centrado más su campaña contra esta ley en la defensa de la escuela concertada y la libertad de los padres para elegir la educación de sus hijos. Vox, por el contrario, ha señalado los peligros que la LOMLOE traía aparejada para la unidad de España. En su enmienda a la totalidad del proyecto de ley orgánica, se afirmaba que esta «quebranta el principio de unidad de la Nación (art. 2 de la Constitución)». No solo por acentuar la ausencia del español frente a las lenguas regionales de las aulas catalanas, vascas, gallegas y valencianas —el debate sobre el español como lengua vehicular—, sino también por la Historia enseñada en las aulas. Los contenidos y los libros de texto de las materias de Geografía e Historia utilizadas en algunas comunidades autónomas se utilizan para «adoctrinar a los alumnos con fines separatistas, dando una visión sesgada e incompleta de la historia, con una inaceptable falta de rigor»18. En la enmienda a la totalidad de este partido se reiteraban los riesgos para la unidad de España de esta ley:
«13) Porque al no proteger y quebrantar la unidad de la Nación, se consolida que en determinadas CC.AA. se sigan falseando sistemáticamente los contenidos de materias como Geografía e Historia en su afán por adoctrinar a los alumnos con fines separatistas; se trata de un proyecto de ley de un gobierno débil e ineficaz, aliado con grupos separatistas, que tienen el firme propósito de utilizar la educación como ariete para la secesión y la ruptura de España. Un proyecto de ley que sigue en esta línea de claudicación ante la mentira, el racismo y el odio a España»19.
Este planteamiento también se hizo evidente en su propuesta de exposición de motivos para el preámbulo de la ley orgánica donde se expresaba la idea de que la educación conformaba uno de los pilares de la «unidad de nuestra patria» y señalaba lo pernicioso que para ello estaba resultando la historia enseñada en algunas partes de España:
«La asunción de competencias educativas por parte de las Comunidades Autónomas se ha saldado con la utilización de estas para avanzar en la construcción de naciones fraccionarias, construyendo relatos ficticios de la historia particular de esas comunidades y borrando toda referencia a España. Entendemos la educación como un medio necesario para guiar a los futuros ciudadanos en el necesario compromiso con su nación y no en su debilitamiento»20.
La tramitación de la LOMLOE ha dejado patente cómo el tema de la unidad de España se ha convertido —entre otros más— en un elemento importante en el discurso educativo de los partidos conservadores, especialmente de Vox, que es el que con más intensidad ha expuesto esta idea. La polémica del castellano como lengua vehicular ha sido la que mayor impacto ha tenido en los debates. Pero la historia de la nación también ha estado en estas discusiones, recogiendo, en muchas ocasiones, temas ya presentes anteriormente en el debate público como el adoctrinamiento en las aulas, la incapacidad de la Alta Inspección Educativa para desarrollar su labor de control o los contenidos de los libros de texto. En este contexto, no solo se ha producido una reacción ante los supuestos ataques que en su opinión estaban realizando los gobiernos autónomos dirigidos por partidos nacionalistas en el País Vasco y Cataluña, sino que se impulsa una interpretación positiva y, si se quiere, orgullosa del pasado nacional; una historia de gestas y grandes personajes que lucharon por España.
La recuperación de algunos elementos de esta historiografía no debe llevar a pensar que estos planteamientos pueden ser anacrónicos y, por tanto, poco efectivos y relevantes para una sociedad española en la que se ha asentado la democracia. No se trata solo de una labor de simple recuperación de todos esos elementos y traerlos a la actualidad sin más. Se elabora un discurso sobre la nación que recupera algunos elementos de esa idea del pasado de España, pero ahora conectado con las preocupaciones de algunos sectores sociales. Preocupaciones que también tienen que ver con el rechazo al islam y a la inmigración que pueda poner en peligro —además del trabajo o las ayudas sociales para los nacionales— las características culturales españolas21. Pero, sobre todo y especialmente, está conectado con el temor a la división de España por el problema catalán, ante el cual se propone una defensa férrea de la unidad de España y un rechazo total de cualquier nacionalismo alternativo al español. Todo ello apelando a hechos históricos en los que se encuentran actitudes más firmes contra ese «mal» a través de una visión más positiva de España y su pasado del que hay que sentirse orgullosos.
Pero los debates parlamentarios de la LOMLOE no solo dejan patente este proceso de recuperación de esta visión del pasado. También se constata que, frente a esta, no parece haber una alternativa clara o, por lo menos, que parezca tener tanta presencia y adhesión social. Resulta significativo que, en los debates parlamentarios, los partidos que forman y apoyan al gobierno no contestaron a los planteamientos defendidos por Vox. Los debates siguieron otros derroteros, a pesar de las afirmaciones realizadas por Vox, dejando en sus manos ese amplio campo con tanta repercusión social y mediática desde el procés.
Resulta difícil realizar generalizaciones atendiendo solo a los discursos parlamentarios durante la aprobación de la LOMLOE y a la respuesta mencionada. Sería necesario profundizar y avanzar más desde diferentes disciplinas para poder responder a las interrogantes que aquí se plantean. Este trabajo, en consecuencia, se sitúa más en el ámbito de la reflexión y la formulación de hipótesis para futuras línea de trabajo. Aun así, se pueden proponer algunas explicaciones. Quizás, la falta de respuestas a las intervenciones parlamentarias de Vox esté relacionada con el deseo de los otros partidos de no entrar en su juego político y llevar las discusiones al campo que ellos marcan, donde su discurso más radical podía darle mayor repercusión social. O, quizás también, la necesidad de contar con el apoyo parlamentario de partidos nacionalistas para aprobar esta ley haya inducido a dejar de lado el tema de la idea de España porque, a buen seguro, sería origen de disputas por lo inestable de las relaciones entre los partidos que forman y apoyan al gobierno del PSOE y UP.
Pero también se puede proponer, a modo de hipótesis y como posible línea de investigación en el futuro, que la situación observada en las discusiones refleje un proceso con mayores implicaciones sociales y políticas. Quizás, se puede proponer, no existe un modelo claro que contraponer al discurso nacional presentado por Vox. Se han formulado algunas propuestas políticas para solucionar, según sus impulsores, los problemas de índole nacional en España. Una mayor descentralización o, incluso, el derecho de autodeterminación han sido algunas de las propuestas realizadas desde la izquierda, en diferentes momentos y no siempre, para integrar y mantener unida a las diversas partes que componen España22. Pero, sin embargo, no parece existir una visión del pasado de España que adquiera la relevancia o que tenga el impacto social y emocional como el anteriormente citado. Se puede discutir y debatir sobre si la izquierda necesariamente debe contar con su propia visión de la nación, atendiendo al cosmopolitismo antinacionalista defendido en muchas ocasiones, pero, en todo caso, parece observarse que frente al discurso patriótico de Vox no existe otro modelo de historia de la unidad de España que refleje otras características diferentes. O no parece que, de existir, tenga la misma presencia y repercusión social.
El profesor Fernando Trujillo ha señalado que los aspectos que han centrado en mayor medida las discusiones en el proceso de aprobación de la LOMLOE se pueden considerar como «parapedagógicas». Es decir, cuestiones que no están estrictamente vinculadas con lo pedagógico o con la práctica docente en el aula, pero son temas que generan un enorme ruido mediático y político, aunque poco entre los docentes23. Este ruido hace que las posturas se polaricen notablemente en torno a estas legislaciones educativas y casi parezca imposible cualquier punto de acuerdo. El tema de la enseñanza de la Historia puede ser considerado otro más de estos temas. En último término no deja de ser una discusión política global de la sociedad española y que, en cierta forma, no está relacionada expresamente con la educación. Sin embargo, estas discusiones de ámbito más general sí tienen un efecto directo en la práctica docente en las aulas. Todo ese debate sobre la idea de España se materializa en la discusión sobre la historia de España que se imparte, o se considera se debe enseñar y, sobre todo, aprender en las aulas.
Los planteamientos pedagógicos que guían la reforma de la LOMLOE chocan —aunque no pueda considerarse que se haga específicamente con esta finalidad— con algunos de los objetivos que explícitamente guiaban a la LOMCE para promover la educación histórica en las aulas. Ante este cambio y tomando como eje el discurso realizado durante muchos años por los partidos de centro derecha sobre el adoctrinamiento en las aulas, los integrantes de Vox han tomado el protagonismo en la denuncia de este aspecto que consideran un riesgo para la unidad de España. Los argumentos utilizados parecen indicar que la enseñanza de la Historia va a volver a estar presente en los debates sobre política educativa. De momento no ha adquirido especial relevancia, pero cuando se tenga que determinar el currículum básico de las diferentes fases educativas, tanto por el Ministerio de Educación como por las comunidades autónomas, es casi seguro que volverá a salir a la palestra la relación entre enseñanza de la Historia y la unidad de España. Y ese será el momento de preguntarse si este tema sigue siendo «parapedagógico» o si sitúa la labor de muchos y muchas docentes de Historia en el centro del cada vez más polarizado debate político español.
* Este trabajo ha sido financiado por el Grupo de Investigación del Sistema Universitario Vasco (IT 1531-22).
1 Boletín Oficial del Estado, 30 de diciembre de 2020.
2 elDiario.es, 12 de noviembre de 2020, https://www.eldiario.es/sociedad/obligaciones-prohibicion-reparto-equitativo-alumnos-frentes-batalla-concertada-nueva-ley-educacion_1_6401406.html (consultado el 13 de noviembre de 2020), y El País, 14 de noviembre de 2020.
3El País, 2 de octubre de 2012.
4 El Mundo, 16 de diciembre de 2012.
5 José Ignacio Wert: La educación en España. Asignatura pendiente, Córdoba, Almuzara, 2019, p. 183.
6 Uno de los objetivos de este artículo es identificar y contrastar las concepciones sobre la enseñanza de la Historia que desde posiciones ideológicas conservadoras se han puesto de manifiesto durante la tramitación de la LOMLOE. En el caso de los partidos nacionalistas periféricos, en la tramitación de esta ley orgánica de ámbito estatal han destacado en sus intervenciones y enmiendas, de forma general, el carácter plurinacional de España y la necesidad de proteger las competencias educativas de las comunidades autónomas. Sin embargo, estos partidos no han realizado reivindicaciones directamente unidas a su ideario nacionalista ni a su concepción de la historia, razón por la cual y dadas las limitaciones de espacio, se deja este tema para otro lugar.
7 Para profundizar en este tema desde diferentes enfoques se puede consultar Ander Delgado y Antonio Rivera (eds.): ¿Qué saben de su historia nuestros jóvenes? Enseñanza de la Historia e identidad nacional, Granada, Comares, 2018.
8 Para profundizar sobre este aspecto se puede consultar, por ejemplo, Antonio Morales: «La nación española preconstitucional», en Antonio Morales, Juan Pablo Fusi y Andrés de Blas (dirs.): Historia de la nación y del nacionalismo español, Barcelona, Galaxia Gutenberg, 2013, pp. 129-165, o José Álvarez Junco: Dioses útiles. Naciones y nacionalismos, Barcelona, Galaxia Gutenberg, 2016, pp. 137-200.
9 El expresidente Aznar, por ejemplo, defendía su visión liberal de la nación española en José María Aznar: Cartas a un joven español, Barcelona, Planeta, 2007, pp. 63 y 77-79, e íd.: Ocho años de gobierno. Una visión personal de España, Barcelona, Planeta, 2004, pp. 91-96.
10 Sebastian Balfour y Alejandro Quiroga: España reinventada. Nación e identidad desde la Transición, Barcelona, Península, 2007, pp. 184-195; Sebastian Balfour: «Continuidades y discontinuidades en los discursos nacionalistas conservadores desde la transición», en Javier Moreno Luzón (ed.): Construir España. Nacionalismo español y procesos de nacionalización, Madrid, CEPC, 2007, pp. 303-316, y Xosé Manoel Núñez Seixas: Suspiros de España. El nacionalismo español, 1808-2018, Barcelona, Crítica, 2018, pp. 81, 84-85 y 101-107. Sobre la aceptación de los planteamientos del patriotismo constitucional en el Congreso del PP de 2002, en Walther L. Bernecker y Sören Brinkmann: «La difícil identidad de España. Historia y política en el cambio de milenio», Iberoamericana, 4(15) (2004), pp. 85-102. El presidente Aznar señalaba que «mi concepto de España es la de una nación constitutivamente plural», en José María Aznar: Ocho años de gobierno..., p. 241. También se ha destacado la ductilidad nacional o variabilidad en la praxis nacionalista del PP según el contexto, en Elena Ferri, Antonia María Ruiz Jiménez y Carsten Humlebæk: «Estrategias partidistas y ductilidad nacional: el Partido Popular en los estatutos de autonomía», en Isidro Sepúlveda (ed.): Nación y nacionalismos en la España de las autonomías, Madrid, Agencia Estatal BOE, 2018, pp. 159-191, esp. pp. 161-162.
11 Se puede señalar, quizás de una forma excesivamente simple, pero reflejando la novedad de este momento, que este tipo de planteamientos ha pasado de los libros y otras formas de difusión más restringidas, a los medios de comunicación generalistas y las redes sociales, ampliando notablemente su incidencia social. Es la razón por la que este trabajo, interesado también en la utilización de la historia en el debate político, se basa en ejemplos de ese tipo de noticias aparecidas en la prensa, más que en un estudio historiográfico sobre esta visión de la historia de España y su fundamentación histórica.
12 David Barreira: «Limpiar la Leyenda Negra y reescribir la Guerra Civil: otros cinco “hits” históricos de Vox», El Español, 24 de enero de 2019, https://www.elespanol.com/cultura/historia/20190124/limpiar-leyenda-negra-guerra-civil-historicos-vox/370714231_0.html (consultado el 18 de febrero de 2021).
13 Gonzalo Ugidos: «Blas de Lezo: el héroe español del que Vox quiere hacer una película», El Mundo, 3 de febrero de 2019.
14 ABC, 13 de abril de 2019.
15 El acto electoral de Vox en Covadonga en las elecciones de 2019 es un buen ejemplo de ello. Marcos García Rey: «Vox y la Reconquista en las elecciones: “Don Pelayo era un tío con dos huevos”», El Confidencial, 12 de abril de 2019, https://www.elconfidencial.com/cultura/2019-04-12/vox-reconquista-andalus-historia-desproposito_1938810/.
16 Fernando Sánchez Dragó: Santiago Abascal. España vertebrada, Barcelona, Planeta, 2019, p. 253. Una relación más amplia de los acontecimientos históricos que este partido destaca en sus actos y acción política se puede consultar en David Barreira: «Los 10 episodios favoritos de Vox en la Historia de España: así sucedieron de verdad», El Español, 23 de enero de 2019, https://www.elespanol.com/cultura/historia/20190123/episodios-favoritos-vox-historia-espana-sucedieron-verdad/370464067_0.html (consultado el 18 de febrero de 2021), e íd.: «Limpiar la Leyenda Negra...».
17 Consultado en https://www.voxespana.es/biblioteca/espana/2018m/gal_c2d72e181103013447.pdf (3 de diciembre de 2018).
18 Diario de Sesiones del Congreso de los Diputados, Pleno y Diputación Permanente, 17 de junio de 2020, p. 49.
19 Boletín Oficial de las Cortes Generales, Congreso de los Diputados, 20 de octubre de 2020, p. 8.
20 Ibid., p. 310.
21 Idea a la que habría que añadir el considerado, por algunos sectores, riesgo de reemplazo poblacional y social que traen aparejados los procesos migratorios, como se ha analizado para el contexto europeo, por ejemplo, en José Pedro Zúquete: The identitarians. The movement against globalism and Islam in Europe, Notre Dame, University of Notre Dame Press, 2018.
22 Sebastian Balfour y Alejandro Quiroga: España reinventada..., pp. 148-149; Jaime Pastor: Los nacionalismos, el Estado español y la izquierda, Madrid, Viento Sur, 2012, pp. 152-155; José Álvarez Junco: «La idea de España en el sistema autonómico», en Antonio Morales, Juan Pablo Fusi y Andrés de Blas (dirs.): Historia de la nación y del Nacionalismo español, Barcelona, Galaxia Gutenberg, 2013, pp. 809-839, esp. pp. 812-813; Xosé Manoel Núñez Seixas: Suspiros de España..., pp. 166-168, y Xavier Domènech: Un haz de naciones. El Estado y la plurinacionalidad en España (1830-2017), Barcelona, Península, 2020, pp. 319-320.
23 Fernando Trujillo: «La Ley Orgánica de Educación, de nuevo: reflexiones a partir de su reciente modificación», 15 de enero de 2021, https://fernandotrujillo.es/la-ley-organica-de-educacion-de-nuevo-reflexiones-a-partir-de-su-reciente-modificacion/ (consultado el 29 de enero de 2021).