Ayer 143 (3): 23-51
Marcial Pons Ediciones de Historia
Asociación de Historia Contemporánea
Madrid, 2026
ISSN: 1134-2277
DOI: 10.55509/ayer/3236
© Alba Lérida Jiménez
Recibido: 19-11-2025 Aceptado: 26-04-2026 Publicado on-line: 15-09-2026
Publicado bajo licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial 4.0 Internacional.

El África imaginada del colonialismo ibérico (1930-1950). Exposiciones, revistas y fotografías *

The Imagined Africa of Iberian Colonialism (1930-1950). Exhibitions, Magazines, and Photographs

Alba Lérida Jiménez

Instituto de Historia-CSIC

alba.lerida@cchs.csic.es

Resumen: El principal propósito de este artículo es aproximarse a las conexiones entre la acción colonial portuguesa y la española en África durante los años cuarenta del siglo xx. Más desarrollada la primera que la segunda, no se puede obviar el contexto de dictaduras y recrudecimiento de la dominación colonial, así como los inicios de los primeros movimientos anticolonialistas. Para alcanzar este objetivo de trabajo se van a combinar tres análisis. En primer lugar, el estudio de sus protagonistas, los científicos, en especial botánicos y geólogos que alimentaron las relaciones científicas hispanoportuguesas en un ­hinterland colonial a través de exposiciones o congresos africanistas. A continuación, el examen de diferentes revistas propagandísticas (Portugal ­Colonial. Revista de Expansao e Propaganda Colonial, Acçao Colonial y África. Revista de Tropas Coloniales) con el objetivo de sintetizar los planteamientos que, en cada país, sostuvieron las intervenciones coloniales y compararlos. En última instancia, la revisión del tratamiento de las imágenes generadas e impresas en estas revistas, que sirvieron para justificar el papel «civilizatorio» de las metrópolis y generar un nuevo lenguaje imperial. El cotejo de estos relatos intentará acotar hasta qué punto la dictadura franquista imitó prácticas coloniales portuguesas en instrumentos científicos, recursos visuales y métodos propagandísticos.

Palabras clave: Guinea española, colonialismo, Portugal, revistas, franquismo.

Abstract: The main purpose of this article is to examine the connections between Portuguese and Spanish colonial action in Africa during the 1940s. Although the former was more developed than the latter, one cannot ignore the context of dictatorships and the intensification of colonial domination, as well as the beginnings of the first anti-colonial movements. To achieve this objective, three analyses will be combined. Firstly, the study of its protagonists, the scientists, especially botanists and geologists, who nurtured Spanish-Portuguese scientific relations in a colonial hinterland through exhibitions and Africanist conferences. Next, we will examine various propaganda magazines (Portugal Colonial. Revista de Expansao e Propaganda Colonial, Acçao Colonial and África. Revista de Tropas Coloniales) with the aim of summarising the approaches that each country took to its own colonial interventions and comparing them. Ultimately, attention must be paid to the treatment of the images generated and printed in these magazines, which served to justify the «civilising» role of the metropolises and generate a new imperial language. The comparison of these narratives aims to assess the extent to which the Francoist dictatorship, particularly during the 1940s, drew on or imitated Portuguese colonial practices in terms of scientific instruments and propagandistic methods.

Keywords: Spanish Guinea, colonialism, Portugal, magazines, Francoism.

Introducción

Las relaciones entre España y Portugal han estado marcadas, a lo largo de la historia, por una tensión entre rivalidad y amistad, producto de su proximidad geográfica, afinidades culturales y, en gran medida, también por sus proyectos coloniales. Durante el siglo xx, ambos países compartieron un marco político semejante: el establecimiento de regímenes dictatoriales de larga duración, conocidos como el Estado Novo de António de Oliveira Salazar ­(1926-1974) y la dictadura franquista (1939-1975). Esta coincidencia temporal generó un contexto propicio para el acercamiento diplomático y cultural, que se materializó, entre otros aspectos, en el pacto de no agresión y amistad o Pacto Ibérico de 1942, que firmaron los dos dictadores 1. Sin embargo, también se pusieron de manifiesto diferencias notables como, por ejemplo, en lo relativo a la gestión de sus colonias africanas. Aunque desarrollaron planes paralelos y hubo claras semejanzas en las motivaciones políticas, se trató de dos historias de colonialismo que respondieron a lógicas diferentes. Portugal, con un vasto y consolidado imperio colonial en Angola, Mozambique, Guinea-Bissau, Cabo Verde o Santo Tomé y Príncipe, desarrolló una política de fuerte centralización y de una mayor justificación ideológica. España, por su parte, mantuvo un dominio territorial más limitado, centró su mirada en Guinea Ecuatorial y, en especial, en los territorios del norte de África —Ifni, Sáhara y protectorado en Marruecos—, lo que la situó en una posición secundaria dentro del mapa colonial del continente, en un terreno propio de un colonialismo subalterno 2. Pese a estas diferencias, ambos regímenes encontraron en sus respectivos procesos coloniales del siglo xx un elemento de legitimación de sus dictaduras y utilizaron la retórica imperial como forma de exhibir prestigio internacional en un contexto de aislamiento político y económico.

Lo primero que habría que destacar, y es algo que intentará argumentarse a lo largo del presente trabajo, es la manera en que Portugal se presentó como una inspiración o modelo colonial para España durante los años cuarenta, para lo que se sirvió, incluso, de uno de sus postulados con mayor carga simbólica e ideológica durante el desarrollo del Estado Novo: el lusotropicalismo 3. Como ha venido estudiando Gustau Nerín, el lusotropicalismo junto con la Hispanidad y el regeneracionismo de Joaquín Costa constituyeron el conjunto de los pilares teóricos que alimentaron el discurso del africanismo durante el franquismo, dieron lugar a lo que este autor ha denominado el hispanotropicalismo 4 y funcionaron como un símil de las ideas del lusotropicalismo que esbozó el sociólogo Gilberto Freyre. Esta corriente argumentaba que las colonias portuguesas formaban parte del territorio metropolitano y, por tanto, también de su identidad nacional, y alegaba que su discurso se alejaba y se desligaba, en teoría, del resto de los colonialismos europeos. Los numerosos autores que han trabajado sobre este concepto han analizado cómo, en la práctica, las acciones coloniales en África se sostuvieron a través del componente racial. Al contrario de lo que defendieron los ideólogos del colonialismo portugués, primero, y español, después, el racismo hacia el autóctono, y en mayor medida hacia el negro, fue uno de los aspectos más destacados de la acción colonial durante el siglo xx 5. En este contexto, resulta pertinente añadir que esta admiración hacia los postulados teóricos portugueses se alimentaba de la noción de «hermandad» con este país, una idea que ya circulaba desde los años veinte con cierta intensidad y que centraba su defensa en la exaltación del glorioso pasado portugués de navegantes y conquistadores. La memoria del gobernador de la Guinea española, Ángel Barrera, redactada en 1923 tras su visita a Santo Tomé y Príncipe evidenciaba esta tendencia, tanto en la visión de las relaciones fraternales entre ambos países como en la construcción de los imaginarios coloniales:

«como sucede entre hermanos del alma, como sucede en las veladas familiares en las que las palabras no son nada y sin embargo las almas se sienten unidas en un solo sentimiento de amor, sentimiento que entre portugueses y españoles debía existir y debe ser el de trabajar unidos por la grandeza de la Península Ibérica: continué diciendo que aquel cariñoso recibimiento lo atribuía no a mi persona sino a la representación que ostentaba de España, nación tan hermana de Portugal cuya grandeza contó, haciendo resaltar que en el apogeo de su brillante historia sus navegantes habían conquistado las playas del norte de África, extendiéndose después por el mundo entero descubriendo y conquistando tanta tierra en el Oeste Africano, fundando también el Imperio de Brasil y llevando a todas las partes del mundo el alma inmortal de Portugal a quien tanto le debe la civilización» 6.

En este marco y con estos antecedentes, el estudio de las relaciones entre España y Portugal en África entre los años treinta y cincuenta del siglo xx no solo permite identificar paralelismos y divergencias en sus prácticas coloniales, sino también iluminar la manera en que ambos regímenes utilizaron instrumentos propagandísticos, científicos y recursos visuales para sostener y justificar sus proyectos de dominación, en especial después de la Segunda Guerra Mundial, momento en que ya empezaban a atisbarse y manifestarse los primeros movimientos anticoloniales. La historiografía sobre todas estas cuestiones y cronologías, amplia y muy variada, ha experimentado un desarrollo desigual. Mientras que los estudios sobre el colonialismo portugués en África, alrededor de diversas perspectivas —económica, política, cultural o desde la perspectiva visual, como veremos—, cuentan con una larga tradición académica 7, la investigación sobre la experiencia colonial española ha sido más tardía y fragmentaria, casi inexistente si pensamos en estas investigaciones en clave comparada con Portugal 8. En los últimos años, sin embargo, la historiografía española ha comenzado a prestar una atención renovada a estas intersecciones, integrando nuevas perspectivas que permiten repensar la posición de las dictaduras ibéricas dentro del entramado colonial europeo de mediados del siglo xx 9. El presente trabajo pretende contribuir, por tanto, a este ámbito de estudio mediante la formulación de nuevas hipótesis de análisis y la exploración de conexiones que hasta ahora han recibido menor atención, tales como la comparación de las dimensiones propagandísticas de los regímenes coloniales portugués y español.

Desde el punto de vista metodológico, la investigación se ha basado en un análisis de fuentes documentales y visuales, con especial atención tanto a los discursos y sus contextos como a las representaciones visuales que circularon a través de congresos y exposiciones. Uno de los principales ejes de análisis ha sido la estrategia científica, cuyas dinámicas pueden explorarse a través de los materiales conservados en el fondo Emilio Guinea del Real Jardín ­Botánico de Madrid, así como de la documentación fotográfica y audiovisual procedente de la Cinemateca Portuguesa. También han sido importantes las estrategias más explícitamente políticas y propagandísticas, reflejadas en las exposiciones coloniales y en la publicación de revistas especializadas. Las publicaciones seleccionadas para el análisis han sido escogidas a partir de varios criterios: su larga trayectoria editorial, la cantidad de agentes implicados en sus artículos —en particular militares o funcionarios coloniales, médicos y científicos—, su posición dentro de sus respectivas instituciones y, en última instancia, el abundante contenido científico y político relacionado con las colonias. La consecución de estos factores permitió considerarlos ejemplos significativos y, en cierta medida, representativos de otras publicaciones contemporáneas. Más aún cuando se evidencian importantes similitudes en los fundamentos ideológicos, en los recursos discursivos y en el papel que desempeñaron las imágenes.

Saberes compartidos. Botánicos y geólogos en España y Portugal

A mediados de los años cuarenta y principios de los cincuenta del siglo xx se abrió una nueva senda en el panorama científico europeo. La Segunda Guerra Mundial actuó como un factor que favoreció esta transformación, al alterar el marco ideológico e incidir en la necesidad de reajustar los discursos de las instituciones científicas. A partir de los años cincuenta, en lo que respecta a España, comenzó a perfilarse una cierta apertura hacia los modelos científicos de países como Francia, Inglaterra o Estados Unidos, que, pese a los recelos y discrepancias tradicionales, empezaron a considerarse referentes en lo científico 10. Portugal, por su proximidad política y la afinidad de regímenes dictatoriales, ya había ­desempeñado desde el inicio ese papel de socio cercano, y tanto España, con Franco, como el país vecino, con Salazar y el Estado Novo, se vieron obligados a jugar con cautela sus estrategias diplomáticas una vez finalizada la guerra y a reconsiderar sus posicionamientos políticos y coloniales 11. La revitalizada afinidad de esta vecindad se reflejó, entre otros aspectos, a través de la relación que mantuvieron los naturalistas españoles y portugueses. En concreto, y en lo que concierne a este trabajo, resulta importante destacar cómo profesores, investigadores y becarios de instituciones españolas —por ejemplo, del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN)— vieron en Portugal un espacio propicio para llevar a cabo sus trabajos y estudios durante la época franquista. De entre ellos se quieren destacar algunos casos femeninos, como los de María Teresa Rodríguez Mellado y Josefa Menéndez Amor, becarias del MNCN, que solicitaron una pensión para ampliar su formación en Portugal 12, donde contactaron con personalidades como Décio Thadeau y Nery Delgado. A través de estas experiencias se percibe cómo los científicos españoles, amparados bajo el nuevo organismo científico de mayor renombre en España, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), comenzaron a reconocer en Portugal un modelo a seguir, sobre todo en ámbitos en los que en España apenas existían referentes consolidados 13. Estos vínculos se proyectaron, a su vez, en otros foros externos que se habían originado tiempo atrás.

Desde la década de 1940, una vez terminada la guerra civil española, ambos países reanudaron la celebración de encuentros científicos que reforzaban sus conexiones, en especial durante el forzoso aislamiento científico que supuso la Segunda Guerra Mundial y, en el caso del franquismo, la posguerra. Un ejemplo temprano fue el XVIII Congreso de las Asociaciones Española y Portuguesa para el Progreso de las Ciencias, celebrado en Córdoba en octubre de 1944, donde se dejaron claras las premisas de las relaciones intelectuales y científicas entre España y Portugal: «La amistad peninsular no se limita a manifestaciones afectuosas y turísticas, a entendimientos políticos o económicos. Se extiende a los dominios de la inteligencia» 14. Estas dinámicas, que los situaron en el marco de los movimientos de asociacionismo científico propio del siglo xix europeo 15, tuvieron continuidad en las décadas posteriores y alcanzaron un momento destacado con la celebración en Sevilla del Congreso Luso-Español para el Progreso de las Ciencias en noviembre de 1960 16. En dicho encuentro participaron personalidades de renombre, como el portugués Orlando Ribeiro, vinculadas a importantes instituciones científicas de ambos países, como el MNCN o el Centro de Estudos Geográficos de Lisboa 17.

Esta colaboración científica no se limitó al ámbito metropolitano, también se proyectó en el espacio colonial a través de la organización de congresos internacionales en territorios africanos bajo dominio europeo, con el propósito de consolidar espacios de intercambio y visibilidad para la ciencia del momento 18. Tal y como se muestra en algunas de las memorias redactadas por el Instituto de Estudios Africanos (IDEA), institución clave para entender las inclinaciones coloniales de la política española, la cooperación internacional se concibió desde sus inicios como un medio para fortalecer su desarrollo institucional 19. Además de las expediciones científicas realizadas con una misión puramente de investigación —­como pueden ser los viajes de los Hernández-Pacheco a Sáhara Occidental—, se realizaron congresos con un carácter formativo y divulgativo cuya trascendencia residió en la articulación de redes de conocimiento y espacios de intercambio, en los que se defendieron tesis sobre naturalismo, antropología, geología, cultura, etc., con un fuerte componente racial 20. Esta proyección exterior, no obstante, fue limitada: las fuentes muestran un panorama un tanto restringido, con una presencia no muy amplia, sino más bien circunscrita a un reducido grupo de naturalistas que acudían a encuentros científicos motivados por intereses políticos y científicos compartidos.

En diciembre de 1947, momento en que este tipo de iniciativas se intensificó, España participó en el Congreso del África Negra organizado por Portugal en Guinea Bissau. Al encuentro asistieron representantes de Francia, Inglaterra, Portugal y España, siendo Francisco Hernández-Pacheco el principal delegado español. La importancia de este congreso, más allá de los trabajos y aportaciones individuales, radicó en la designación de la Guinea española como sede del mismo evento en 1951. Aquella edición, celebrada en Santa Isabel, se conoció como IV Conferencia Internacional de Africanistas Occidentales (CIAO) y contó con Francisco Hernández-Pacheco en la presidencia y otros destacados científicos españoles de los años cuarenta, como Carlos Vidal Box y Emilio ­Guinea, como colaboradores. A este congreso asistieron delegaciones de Portugal, Inglaterra, Francia y España. Entre los representantes portugueses sobresalieron figuras como António Carreira, António Mendes Correia, Luís Silveira y Orlando Ribeiro, geógrafos y antropólogos de reconocida trayectoria en Portugal. De este último, además, se conserva en el Real Jardín Botánico una correspondencia de notable interés con Francisco Hernández-Pacheco, donde menciona su intención de reproducir en dicho congreso una película relacionada con su expedición a Cabo Verde:

«Llevo un aparato de proyección de cine, de 16 mm. Por lo tanto, podremos proyectar las películas que me anuncias. Es un aparato mío, de tipo norteamericano, que hasta ahora ha funcionado perfectamente. Únicamente tendrías que mandarme, o llevarlas tú una lámpara de tipo que te indico al final de la carta, por si tuviéramos la desgracia de que se fundiese la lámpara que tiene el aparato» 21.

Las imágenes y las películas desempeñaron un papel destacado en los congresos internacionales, al otorgar a lo visual el valor de legitimación, difusión y propaganda. Sin embargo, la dimensión comunicativa y simbólica de estos encuentros iba más allá. La radio, la propaganda impresa, la escenografía, el programa de actos e incluso el mobiliario formaban parte de un entramado diseñado con sumo cuidado para proyectar una imagen ideal de modernidad y orden en las colonias. Todos estos elementos contribuían a construir el significado político y cultural de lo que debía ser un congreso africanista 22. La tendencia constante a disponer de rollos de películas, proyectores y otras herramientas para la visualización de distintos recursos iconográficos evidencia la voluntad de los investigadores del momento de aprovechar el potencial lenguaje de las imágenes. En este contexto, muchos científicos, tanto españoles como portugueses —Francisco Tenreiro 23, António ­Mendes ­Correia, Orlando Ribeiro, Hernández-Pacheco o Emilio Guinea—, destacaron por su uso sistemático de materiales visuales. Los tres últimos, por ejemplo, presentaron, en la CIAO de 1951, diversos títulos y proyecciones que ilustraban no solo sus estudios geográficos, sino sus concepciones en torno a la población local o sus costumbres. Una de las películas exhibidas por Orlando Ribeiro, Erupçao da Ilha do Fogo 24, se conserva hoy en la Cinemateca Portuguesa 25 y constituye un testimonio muy relevante de lo que fueron las producciones fílmicas dentro del quehacer científico y del intercambio académico sobre África en aquella época.

Durante los años cuarenta y cincuenta, las relaciones científicas entre España y Portugal se articularon en distintos ámbitos científicos, siendo la geología una de las disciplinas que adquirieron mayor protagonismo, sobre todo gracias a los vínculos entre las personalidades ya mencionadas. No obstante, otros campos como la antropología o la botánica también tuvieron un papel determinante en este entramado de colaboraciones. Destaca el caso de Emilio ­Guinea, botánico español colaborador del Real Jardín Botánico, quien mostró un firme compromiso con la causa colonial durante los años cuarenta. Por ejemplo, en 1946 viajó a Lisboa para integrarse en las actividades del Jardín Colonial de Portugal, entonces dirigido por Cândido Duarte, profesor del Instituto Experimental de Agronomía. Y este desplazamiento no fue un hecho aislado, sino parte de una dinámica más amplia de aproximación entre científicos de ambos países, impulsada por intereses comunes en el estudio botánico y, en concreto, por la dimensión colonial que atravesaba dichas investigaciones. Durante su estancia en Lisboa, Guinea trabajó directamente con los botánicos portugueses Francisco d’Ascensao ­Mendonça, John Gossweiler o el profesor José Sampaio d’Orey, muy ligados a las políticas coloniales y a las expediciones científicas en el África portuguesa desde 1927. La actividad de todos ellos se produjo, en su mayoría, en Angola y Mozambique, en el marco de la Junta de las Misiones Geográficas y de Investigaciones Coloniales 26, dirigida por Mendonça, discípulo de Luís Carriso, quien, a su vez, había sido muy activo en la promoción de las campañas científicas en Angola 27. La participación de Emilio Guinea en este entorno facilitó un intercambio de saberes técnicos y metodológicos, y también implicó una forma de adhesión imitativa al modelo científico-colonial portugués. Así hablaba Emilio Guinea de su paso por el Jardín Colonial y del nivel científico que allí encontró:

«El Jardín Colonial [...] responde íntegramente a las necesidades de la agricultura y botánica de las colonias portuguesas y prueba el alto nivel botánico de Portugal y el celo con que la nación hermana de España lleva las cuestiones de botánica Colonial, pura y aplicada. Cuando se asiste al salón donde se conserva cuidadosamente este herbario [...] se tiene la sensación de un trabajo febril y concienzudo que está elevando el nivel botánico de Portugal de un modo portentoso, y que se refleja en sus importantes publicaciones» 28.

Revistas para un imperio. Un recorrido por las revistas de propaganda colonial

El reconocimiento científico de estos imperios no solo se construyó en laboratorios, herbarios o a través de expediciones o congresos, sino que se reforzó y proyectó a través de sus publicaciones en boletines científicos y artículos en revistas militares o políticas, entre otras. Toda esa documentación se editó y distribuyó con esmero con el objetivo de funcionar como escaparate del saber colonial, donde cada artículo, fotografía o estadística contribuyó a reforzar una imagen sobre la metrópoli como potencia civilizadora e imprescindible para el buen desarrollo de sus colonias. Este entramado editorial se centró en revistas orientadas a la propaganda política y colonial. A través de ellas se articularon alegatos científicos en clave legitimadora de la colonialidad, así como nuevos discursos de poder, pertenencia y misión civilizadora.

En los próximos párrafos se propone una lectura comparada de algunas de estas revistas que se desarrollaron en los años treinta y cuarenta en ambos países, seleccionadas por su carácter propagandístico y por presentar claras similitudes en el tratamiento de sus discursos, sus acciones y sus protagonistas, tal y como se puede apreciar en Portugal Colonial. Revista de Expansao e Propaganda Colonial y Acçao Colonial, para el caso portugués, o África. Revista de Tropas Coloniales 29, en el español.

Portugal Colonial fue una revista mensual portuguesa que editó un total de setenta y dos números entre 1931 y 1937 30. Su director, Henrique Galvão, fue un oficial del ejército que, durante los años veinte, desarrolló parte de su carrera profesional en Angola. No es de extrañar, por tanto, que, al menos durante los primeros años, esta colonia fuera la que recibió mayor atención entre sus páginas. Tampoco que la mayoría de los artículos publicados fueran redactados por militares, miembros de la Administración colonial o médicos, entre otros, afines a sus doctrinas y procedimientos. Henrique Galvão se posicionó como un elemento central en el entramado colonial de este momento. Su figura, estudiada por numerosas investigadoras, se ha considerado como la de uno «dos introdutores da literatura colonial» que encarnaba de manera efectiva el espíritu del «ressurgimento» portugués 31. Fue, asimismo, director de la célebre Exposición Colonial Portuguesa de 1934, celebrada en Oporto, una de las más significativas iniciativas coloniales del Estado Novo.

El programa de esta exposición, inspirado en otras muestras internacionales de carácter colonial —como la Exposición Colonial de París de 1931—, así como su elaborado aparato visual, editorial y discursivo, respondía al ideal de un imperio civilizador, concebido para proyectar hacia el exterior la imagen de un Portugal próspero y capaz de integrar sus dominios ultramarinos. Bajo la dirección de Galvão, la muestra incluyó, tal y como afirma la investigadora Filomena Serra, la exhibición de mujeres africanas en escenarios recreados con precisión, un recurso que atrajo a un gran número de visitantes y generó un considerable impacto mediático 32. La difusión de imágenes de los pueblos colonizados constituía una demostración tangible del esfuerzo civilizador portugués y, además, una manera eficiente para reforzar la idea de que esas colonias formaban parte del territorio nacional 33. Los álbumes, catálogos y materiales producidos con este objetivo funcionaron como herramientas de propaganda que, con el paso del tiempo, han adquirido un valor histórico por su capacidad de reflejar el imaginario imperial de la época. En paralelo a la muestra de Oporto, surgió Acção Colonial (fig. 1), una publicación conmemorativa que reforzaba el discurso imperial promovido y protagonizado por el evento descrito, tratando cuestiones sobre las exposiciones de ultramar, la educación o la economía de la colonia, con características similares a Portugal Colonial.

Figura 1

Portada de Acção Colonial, número conmemorativo de la Exposición Colonial de Oporto, 1934

Fuente: BLX-Hemeroteca Municipal de Lisboa https://.0digital.cm-lisboa.pt/Periodicos/AccaoColonial_NComemorativo/AccaoColonial_NComemorativo.htm (consultado el 19 de noviembre de 2025).

La exposición de 1934 puede considerarse un antecedente directo de la Exposición del Mundo Portugués celebrada en 1940, en la que se consolidó lo que venía fraguándose años atrás. Esta última contó con una importante sección colonial, que articuló su discurso, en gran medida, a través de su producción material. Entre algunos ejemplos representativos, se han querido traer a colación las obras de Manuel de Oliveira, de representaciones de rostros y figuras africanas, o la reconstrucción de la Casa Colonial, expuestas entonces y conservadas en la actualidad en el Jardín Tropical de Lisboa.

Volviendo a la revista Portugal Colonial, es imprescindible atender a los discursos que se insertan en ella. Por un lado, son constantes las menciones de las relaciones comerciales con España y su posición frente al mercado colonial. En el tercer número, de 1931, se publicó el relato del delegado de la colonia de Mozambique en la Exposición Iberoamericana de Sevilla 34, cuyas bases y funciones fueron muy semejantes a la acontecida en 1934 en Oporto, donde se encontraba para hacer un estudio exhaustivo acerca de la introducción de los productos coloniales portugueses en España. Tanto la exposición celebrada en Sevilla como la Exposición Internacional de Barcelona, sobre la que también hace mención, se concibieron como puentes estratégicos para comercializar, o al menos intentarlo, sus productos:

«A oportunidade da participaçao da colonia na Exposiçao sugere varias consideraçaos sobre o mercado que a Espanha pode ofrecer as nossas materias primas. Com efeito, este país, quasi desprovido de possesoes ultramarinas que ihe forneçam muitos dos artigos necessarios a sua vida normal, vai atravessando uma fase activa de rejuvenescimento económico» 35.

Este artículo planteaba un discurso propio del Portugal colonial que se implantó durante las primeras décadas del siglo xx. En él se buscaba reafirmar el poder del Imperio portugués frente a una España percibida como desposeída y debilitada en el ámbito colonial, una visión alimentada por la pérdida de sus posesiones en 1898 y que obviaba o minusvaloraba la continuidad de sus posesiones africanas. En este contexto, el texto no solo subrayaba la supuesta ­inacción colonial española, sino que utilizaba esta afirmación como una estrategia para reforzar la idea de prestigio, poder y capacidad comercial de Portugal:

«Espanha tem 23 milhoes de habitantes; nao tem Colónias, compram tudo aos que possuem as que já foram nossas. [...] Espanha gasta quantidades enormes de productos coloniais. Precisamos conquistare éste mercado» 36.

Es evidente que el asunto económico y del mercado preocupaba mucho al Estado luso. En este tipo de fuentes aparece de manera continuada la importancia de la exportación de las materias primas de sus colonias en España o en Sudáfrica, ya que eran los mercados más accesibles. Por otro lado, desde el punto de vista español, Portugal era en los años treinta lo que «España representaba en 1898: lo hispánico y los valores espirituales, frente a lo sajón, al materialismo. Por eso y por amor, estamos y estaremos al lado de Portugal en el peligro» 37. La amistad y la cooperación entre ambos países se mantuvo y se expresó de manera constante durante todo el periodo de vida de la revista. No solo la sintonía o los intereses con España fueron dignos de mención en sus publicaciones, también lo fue su relación con Bélgica. Comparándose en tamaño e importancia, y apelando a su vecindad en África con el fin de reforzar una identificación mutua, Portugal veía en este país un referente europeo, sobre todo por su experiencia colonial. En la Exposición Universal de Bruselas, en la que Augusto de Castro actuó como representante portugués, se alabaron los vínculos comerciales consolidados hasta ese momento. Según este delegado, no existía en Europa ningún país donde las manifestaciones de la vida portuguesa, la obra moral y constructiva del Estado Novo, fueran observadas y estudiadas con tanto interés como en Bélgica 38. Las páginas de la revista revelan un claro interés hacia eventos de esta naturaleza, convirtiendo estos escenarios en espacios claves de representación y legitimación colonial.

La revista recoge diversos debates surgidos en el marco de estas exposiciones y conferencias europeas, y se centra en cuestiones como el trabajo esclavo o la higiene en las colonias. Entre ellos destaca el artículo dedicado a la creación del Instituto de Medicina Tropical, fundado en 1920, que materializó la instrumentalización de la ciencia al servicio del proyecto colonial. Su misión era la de enseñar, cultivar e investigar las ciencias médicas en las colonias, y su programa incluía tanto la investigación de laboratorio en la metrópoli como misiones de estudio en los territorios coloniales, que se integraban en un plan general de estudios coloniales que pretendía optimizar los métodos de colonización mediante el conocimiento médico y sanitario. En la década de 1940, España adoptaría un modelo similar y crearía su propio Instituto de Medicina Tropical con fines casi idénticos, lo que evidencia una continuidad en la forma en que ambos países concibieron la ciencia y, en particular, la medicina como herramienta de dominio y legitimación imperial, bajo la retórica del progreso científico y la misión civilizadora 39.

Los discursos coloniales de España y Portugal muestran claras convergencias, no solo en el ámbito científico —médico, botánico, geológico, etc.—, también en sus estrategias visuales y representaciones fotográficas. Estas coincidencias pueden vislumbrarse al analizar la revista española África y compararla con Portugal Colonial (figs. 2 y 3), donde la ciencia, el derecho y la imagen, entre otras materias, se conjugaron en pro de un relato propagandístico.

La revista África 40 nació en 1924 en un contexto militarista que buscaba difundir y hacer circular las ideas de un nuevo africanismo

Figuras 2 y 3

Portadas de las revistas Portugal Colonial. Revista de Expansao e Propaganda Colonial, 1 (marzo de 1931) y África. Revista de Tropas Coloniales, 89 (mayo de 1949)

Fuente: BLX-Hemeroteca Municipal de Lisboa, https://hemerotecadigital.cmlisboa.pt/Periodicos/PortugalColonial/PortugalColonial.htm (consultado el 19 de octubre de 2025), y CSIC, CCHS, Biblioteca Tomás Navarro Tomás, http://simurg.csic.es/view/1643324/revista-africa-1926-1978 (consultado de 19 octubre de 2025).

que se localizaba sobre todo en el protectorado de Marruecos. Su objetivo emanaba de un sentimiento colonialista que pretendía ­exhibir ante la metrópoli los supuestos lazos de hermandad y unión geográfica y política entre los territorios del norte de África y España, lo que, de alguna manera, ayudaría a justificar una acción de dominio y dependencia. Este trabajo, sin embargo, centra su atención en el momento en que la revista pasó a depender del IDEA, que, a su vez, formaba parte del CSIC, el cual se creó en 1939. El IDEA inició su trayectoria en los primeros años del franquismo y por medio de una orden de la Presidencia de Gobierno en 1946 se redactaron sus funciones principales 41. Aunque era dependiente del CSIC, este instituto marchaba en conexión directa con Presidencia del Gobierno a través, sobre todo, de la Dirección General de Marruecos y Colonias (DGMC) 42. La figura de José Díaz de Villegas resulta imprescindible para comprender esta primera etapa, pues se posicionó como director general de Marruecos y Colonias a partir de 1944 y director del IDEA desde su creación en 1945. Protagonizó, por tanto, la política colonial franquista al acaparar en su persona gran parte del poder en las posesiones españoles en África, similar a lo que ocurría con Henrique Galvão. El presupuesto del IDEA procedía principalmente de la DGMC y del CSIC. Las dotaciones de esta última institución fueron siempre más reducidas, por lo que el Instituto tuvo que funcionar gracias a la asignación de la primera. El Instituto organizaba, al margen de viajes y expediciones, todo tipo de eventos para difundir las ideas y las imágenes provenientes de África 43. A partir del curso 1946-1947, por ejemplo, se iniciaron ciclos anuales de conferencias y desde 1948 empezaron a organizarse Exposiciones de Pintores de África. Además, cada año, repartió los Premios «África» de Literatura y Periodismo 44. Sin embargo, una de las labores más importantes y reseñables fue la publicación de sus dos revistas y de los libros «africanistas». La labor científico-editorial del Instituto fue recogida por dos publicaciones periódicas, los Archivos del Instituto de Estudios Africanos y la revista África 45. En 1942, tras el paréntesis que supuso para la revista la guerra civil, el discurso que presentó su nueva orientación fue el siguiente:

«Es gala grata a cuantas revistas nacen a las Letras españolas el dedicaros el homenaje de profundo y sincero acercamiento a Vos, que sois Capitán Invicto, Glorioso Liberador de nuestra Patria, Caudillo de España. Pero “AFRICA”, Señor, no es una revista nueva. Tiene una historia inmaculada de doce años de lucha por el ideal africanista español. [...]

Hoy, Señor, la Providencia os ha llevado a la suprema dirección de España. [...] Y “AFRICA”, Señor, que retorna al servicio activo de las Letras, ha de hacer algo más que presentaros al homenaje de todos nosotros, los que, en columna cerrada, nos disponemos a reemprender la antigua senda. “AFRICA” reaparece en la batalla del apostolado colonial con un solo ­anhelo: el de seguir la vieja ruta que Vos la trazasteis, impregnando de sano españolismo estas páginas cuando la falta de fe era el mal general» 46.

Al igual que Portugal Colonial, los principales autores de África fueron juristas, tales como José María Cordero Torres; funcionarios de la Administración colonial; militares o científicos, entre los que destacaron Jaime Nosti, Emilio Guinea, Eduardo y Francisco Hernández-Pacheco, Manuel Alía Medina o Luis Báguena Corella.­ La revista abordó una amplia variedad temática que vertebraba todo el africanismo científico: desde el relato de las Conferencias Africanistas o las nuevas perspectivas de estudio botánico en la selva hasta los rasgos y características de los paisajes geológicos 47. Un lugar destacado lo ocuparon los relatos realizados por los científicos después de haber concluido con su trabajo de campo y sus expediciones. Además de esta revista, destacaron otros espacios de difusión, como el Boletín de la Real Sociedad de Historia Natural o el Boletín de la Real Sociedad Geográfica, que contribuyeron a consolidar y divulgar los resultados y las imágenes resultantes de las investigaciones llevadas a cabo en las colonias. Este ejercicio no fue exclusivo de España, sino que otros países, como Italia, Francia o Portugal, coincidieron en métodos similares de difusión y representación.

Tanto las prácticas científicas como las estrategias discursivas y las imágenes generadas, al menos en el caso portugués y español, muestran claros paralelismos en la manera de construir y proyectar la idea del dominio colonial. En ambos contextos, resultan muy significativos estos ejemplos (figs. 4 y 5), donde las revistas se hicieron

Figura 4

Mapa ideado por Henrique Galvão en el contexto de la exposición en Oporto de 1934 «Portugal não é um pais pequeño»

Fuente: Cornell University-PJ Mode Collection of Persuasive Cartography, https://digital.library.cornell.edu/catalog/ss:3293851 (consultado el 24 de octubre de 2025).

eco de cómo las colonias fueron representadas en mapas de Europa o de la propia España con el propósito de señalar la magnitud de sus territorios de ultramar y autodefinirse como importantes potencias colonizadoras en un contexto internacional atravesado por la idea de imperio colonial, sobre todo en el caso portugués, que presentaba un mayor dominio territorial 48.

Figura 5

El más pequeño Imperio colonial africano. Gráfico comparativo de la extensión en España y de sus protectorados y colonias

Fuente: Hispanus: «África española. Un imperio que no lo es y que lo será», África. Revista de Tropas Coloniales, 7 (1942), pp. 9-12, esp. p. 10.

La fotografía en las revistas coloniales

Después de todo este entramado discursivo presente en las revistas, es necesaria una breve reflexión sobre las fotografías que aparecen en estas y que fueron vertebrando, de alguna manera, las prácticas científicas relatadas. Tal y como han señalado algunos autores y autoras, ya clásicos, sobre los estudios poscoloniales, como Gayatri C. Spivak 49o Homi K. Bhabha 50, la representación del sujeto colonizado estaba atravesada por relaciones de poder que determinaron quién podía hablar y fotografiar, y desde donde nació esa supuesta diferencia u otredad. En este sentido, la visualidad se convirtió en un instrumento más al servicio de las políticas coloniales europeas desde el siglo xix y configuró imágenes propagandísticas e, incluso, de entretenimiento cuyo sentido partía de la atracción que confería el exotismo del otro y, en definitiva, de sus cuerpos. Las fotografías utilizadas para las grandes conferencias africanistas mencionadas o las grandes exposiciones universales demuestran este tipo de prácticas 51. También son ejemplos paradigmáticos las postales coloniales de entre 1875 y 1935, que, tal y como explica Miguel Ángel Puig-Samper, contribuyeron a difundir y popularizar entre la población de la metrópoli las imágenes estereotipadas de la negritud, la feminidad o la niñez 52.

El análisis que hemos realizado, que combina textualidad y visualidad, permite reconstruir el discurso africanista implantado en España o Portugal por los regímenes dictatoriales del siglo xx. La imagen, tal y como ha señalado Peter Burke 53, se entiende como un testimonio histórico de primer orden dentro del campo de la historia social, cuyo valor radica, entre otras cuestiones, en dar voz a sujetos tradicionalmente silenciados. En este sentido, han contribuido a la construcción de una «historia desde abajo», donde toma importancia la representación de la vida cotidiana, las migraciones, las maternidades o las infancias. No obstante, no solo las imágenes cuentan con ese valor documental, también lo tienen los textos que las acompañan y que dejaban entrever la intencionalidad del fotógrafo. Siguiendo estas líneas, Walter Benjamin se preguntaba: «¿no se convertirá el pie de foto en uno de los componentes esenciales de la fotografía?» 54. De modo similar, es preciso destacar el conocido término icono-texto de Peter Wagner 55, quien subrayó que imagen y título conformaban una unidad de sentido inseparable que condicionaba la lectura de las fotografías. La utilización de metáforas en algunos de los títulos incidía de lleno sobre la deshumanización de las poblaciones de estos territorios.

En términos generales, la revista África contó con una mayor carga visual que Portugal Colonial, cuyos artículos se acompañaban alguna que otra vez de material fotográfico. No obstante, aquellos artículos que sí incorporaron imágenes siguieron los patrones representativos comunes a estas prácticas, susceptibles de analizarse desde distintas perspectivas. En primer lugar, desde la concepción del paisaje, que a menudo se presentaba como salvaje e indómito, aunque con frecuencia aparecía intervenido por la presencia del colono, convertido en una metáfora de su dominio también del paisaje y la naturaleza. A esta representación se añadía y contraponía la fotografía de las grandes infraestructuras —carreteras, ferrocarril, puertos, aeródromos, etc.—, que se presentaban como símbolos del progreso y la modernidad introducidos por las instituciones europeas. En última instancia, la fotografía de la población local la mostraba como un sujeto pasivo o como un ente silenciado. En algunas ocasiones se integraba en el entorno natural y en otras se convertía en elemento decorativo dentro de un escenario preparado con meticulosidad que transmitía un aire de teatralidad (fig. 6) y que dejaba intuir una intención sobre la identidad y la agencia de estos sujetos. Algunos de los casos más significativos parten del análisis de la representación de la mujer negra, que revela la complicidad

Figura 6

«Um escultor em madeira» en «Politica Imperial de Pautas», artículo de Albano de Sousa

Fuente: Revista de Expansao e Propaganda Colonial, 37 (marzo de 1934). BLX-Hemeroteca Municipal de Lisboa, https://hemerotecadigital.cm-lisboa.pt/Periodicos/PortugalColonial/PortugalColonial.htm (consultado el 24 de octubre de 2025).

entre el discurso patriarcal y el proyecto colonial. De hecho, la metáfora sobre el dominio del paisaje puede extenderse aquí al género, entendiendo que el cuerpo negro femenino se mostraba en estas imágenes difundidas como conquistado y sometido 56.

A su vez, las expediciones con carácter científico y antropológico dieron lugar a una abundante producción fotográfica, publicada sin ambages en este tipo de revistas (fig. 7). En estas destacaron la de tipos humanos, un género visual común que contribuyó a crear una simbología sobre las disposiciones raciales de la época, fijando la imagen del africano, y de manera más marcada la del negro, como un ser infantil o incluso enfermo. Bajo este prisma, se argumentó y justificó, por un lado, la necesidad de tutelaje, donde el registro, la clasificación o la fotografía se inscribían dentro de unas nuevas lógicas disciplinarias 57, y, por otro, la legitimidad de unas relaciones de poder y una actitud paternalista hacia la población local 58.

Figura 7

Fotografía en el artículo «Expedición científica a la Guinea»

Fuente: África. Revista de Tropas Coloniales, 83 (noviembre-diciembre de 1948), p. 393. CSIC, CCHS, Biblioteca Tomás Navarro Tomás, http://simurg.csic.es/view/990001022570204201 (consultado el 19 de octubre de 2025).

Conclusiones

Los científicos españoles que se presentaron como agentes neutrales del aparato colonial pudieron encontrar en la ciencia portuguesa un referente al que aspirar. La documentación consultada permite observar la manera en que España trató de reproducir el modelo portugués en su territorio, después de fijar su mirada en algunos de los principios fundamentales del Estado Novo y percatarse de sus propias limitaciones: se trataba de un colonialismo cuyas instituciones y dinámicas científicas habían experimentado un menor desarrollo, motivo de lamento de algunos de estos intelectuales en artículos y revistas especializadas. La vecindad territorial, junto con la afinidad ideológica entre el régimen franquista y el Estado Novo, favoreció la circulación de discursos, modelos y prácticas colonialistas, en particular si se tienen en cuenta las condiciones internacionales impuestas tras la Segunda Guerra Mundial. Las fuentes consultadas permiten concluir que la relación entre ambos países no fue del todo simétrica. Mientras la mayoría de los científicos españoles miraban hacia Portugal con admiración, ciertos discursos portugueses tendieron a minimizar o invisibilizar la presencia española en África, lo que revela así la existencia de jerarquías implícitas entre ambos proyectos coloniales.

La aparición de nuevos aparatos administrativos conllevó un aumento de expediciones y, por consiguiente, de publicaciones y conferencias africanistas. Estas iniciativas favorecieron los contactos entre científicos españoles y portugueses, que propiciaron estancias de investigación en instituciones como el Jardín Colonial de Lisboa, así como la formación de redes de colaboración en espacios internacionales, como la CIAO de 1951 celebrada en la Guinea española, experiencia clave para entender el tipo de colaboración que contribuyó a articular un espacio científico compartido, en el que figuras como Orlando Ribeiro o Francisco Hernández-Pacheco desempeñaron un papel relevante. Esta relación también ofrecía ventajas prácticas: reducía ciertos costes y facilitaba la organización de estos intercambios académicos al margen del contexto europeo.

La propaganda política impresa, la radio, la escenografía colonial y, sobre todo, las imágenes actuaron como eje vertebrador de todas estas prácticas coloniales hispanoportuguesas. Pese a las diferencias entre ambos colonialismos, en particular en lo relativo al desarrollo teórico, científico y al tamaño de sus dominios, compartieron un proyecto visual y discursivo que contribuyó a legitimar la dominación colonial y a establecer sus propias jerarquías. Las revistas de ambos países, ejemplificadas a través de varias de contenido colonial, como Portugal Colonial y África, mostraron paralelismos tanto en los discursos sobre medicina tropical, explotación de recursos o misiones religiosas como en la presencia constante de militares y científicos en calidad de autores de la mayoría de los artículos. Las imágenes se posicionaron como uno de los elementos estructurantes del discurso colonial y a través de ellas se exaltaron, entre otros elementos, la feminidad y, de forma más amplia, el tutelaje hacia el otro, lo que reforzaba un imaginario colonial compartido. Abordar estas imágenes en el presente implica interrogar los dispositivos científicos y visuales que sostuvieron los imaginarios coloniales ibéricos, así como comprender mejor las dinámicas de cooperación, proximidad y competencia entre los proyectos coloniales español y portugués. Por último, este tipo de análisis invita a repensar el lugar que ocuparon estas representaciones dentro de un marco global y colonial, en el sentido de espacio de disputa.


  1. * Trabajo realizado en el marco de los proyectos «Colonialismo visual y descolonizaciones en el mundo ibérico contemporáneo» (AEI, ref. PID2023-146822NB-I00), y «Transatlantic Crossroads Lab» (TransatlanticLab (101235830, ­HORIZONMSCA-2024-SE-01), coordinado por Consuelo Naranjo Orovio ­(IH-CSIC). Además ha contado con la ayuda predoctoral PRE2021-096916, financiada por MCIN/AEI/10.13039/501100011033 y por el FSE+.

  2. 1 Son esenciales para analizar en profundidad las relaciones entre España y Portugal a lo largo de los siglos xix y xx los trabajos de Hipólito de la ­Torre ­Gómez: El Portugal de Salazar, Madrid, Arco Libros, 1996, e Hipólito de la ­Torre Gómez y Juan Carlos Jiménez Redondo (eds.): Historia de una diferencia. Portugal y España. Ayer y hoy (1807-2019), Madrid, Sílex, 2020. También se pueden ver otras obras fundamentales como la de Juan Carlos Jiménez Redondo: ­España y Portugal en los siglos xx y xxi. Geopolítica de una vecindad conflictiva, Granada, ­Comares, 2019. Y deben tenerse en cuenta los análisis de Sérgio Campos Matos y Luís Bigotte Chorão: Península Ibérica. Nações e transnacionalidade entre dois ­séculos (xix e xx), Ribeirão, Humus, 2018.

  3. 2 Patricia Hertel: Europe’s Favorite Dictatorships. Southern Authoritarianism, Tourism, and the «Free West», 1945-1975, Berlin, De Gruyter Oldenbourg, 2026.

  4. 3 Michael Caen y Patrícia Ferraz de Matos (eds.): New Perspectives on Luso-Tropicalism, Novas perspetivas sobre o luso-tropicalismo, número especial de Portuguese Studies Review, 26(1) (2018), Cláudia Castelo: O modo português de estar no mundo. O luso-tropicalismo e a ideologia colonial portuguesa (1933-1961), Porto, Afrontamento, 1998, e Yves Léonard: «Salazarisme et lusotropicalisme, histoire d’une appropriation», Lusotopie, 4 (1997), pp. 211-222.

  5. 4 Gustau Nerín Abad: Guinea Ecuatorial, historia en blanco y negro. Hombres blancos y mujeres negras en Guinea Ecuatorial (1843-1968), Barcelona, Península, 1998.

  6. 5 Alba Lérida: «Negritud y feminidad a través de los relatos de viajes de ­Emilio Guinea», Cuadernos de Historia Contemporánea, 47(1) (2025), pp. 137-152, esp. pp. 142-143.

  7. 6 Memoria del gobernador Ángel Barrera tras su paso por Sao Tomé (Santa Isabel, 15 de abril de 1923), Archivo General de la Administración (en adelante, AGA), África, caja 81/8167.

  8. 7 Patricia Ferraz de Matos: As Côres do Império. Representações Raciais no Império Colonial Português, Lisboa, Instituto de Ciências Sociais da Universidade de Lisboa, 2006; Maria José Lobo Antunes: Regressos quase perfeitos. Memórias da guerra em Angola, Lisboa, Tinta-da-China, 2015; Filipa L. Vicente: O império da visão. Fotografia no contexto colonial português (1860-1960), Lisboa, Edições 70, 2014; Inês Vieira Gomes: Fotografia e império. Imagens da África colonial portuguesa entre 1875 e 1940, tesis doctoral, Universidade de Lisboa Instituto de Ciências Sociais, 2022; Adolfo Cueto Rodríguez: La política colonial portuguesa del salazarismo al marcelismo. Origen y destino de un ejercicio de resistencia (1930-1974), tesis doctoral, Universidad Nacional de Educación a Distancia, 2020, y Robert ­Aldrich y Andreas Stucki: «The Portuguese Empire in Africa, 1971», en Robert Aldrich y Andreas Stucki (eds.): The Colonial World. A History of European Empires, 1780s to the Present, Dublin, Bloomsbury, 2023, pp. 408-419.

  9. 8 Sobre las conexiones ibéricas durante las descolonizaciones en África, véase Josep Sánchez Cervelló: «La interacción luso-española en la descolonización africana», Espacio. Tiempo y Forma, Serie V, Historia Contemporánea, 25 (2013), pp. 153-190.

  10. 9 Sergio Suárez Blanco: «Las colonias españolas en África durante el primer franquismo (1939-1959). Algunas reflexiones», Espacio, Tiempo y Forma, Serie V, Historia Contemporánea, 10 (1997), pp. 315-331; Alicia Campos Serrano: «Constantes y discrepancias en el africanismo colonial español, 1876-1975», Ayer, 123 (2021), pp. 201-231; José María López Sánchez y Miguel Ángel Puig-Samper Mulero: «Las lecturas visuales y textuales del colonialismo. Introducción», Hispania Nova, 22 (2024), pp. 245-252; Yolanda Aixelà Cabré: Tras las huellas del colonialismo español en Marruecos y Guinea Ecuatorial, Madrid, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, 2015, y Gustau Nerín Abad: «La larga sombra del franquismo tropical. Historiografía colonial, nacionalismo, etnicidad y construcción de la historia propia en Guinea Ecuatorial», Historia Social, 105 (2023), pp. 45-63.

  11. 10 Alba Fernández Gallego: Historia e historiadores en la dictadura franquista (1939-1975). El Consejo Superior de Investigaciones Científicas y la construcción de la historiografía española, tesis doctoral, Universidad Complutense de Madrid, 2023, pp. 93-95, y José María López Sánchez y Alba Lérida Jiménez: «CSIC Scientists and Scholars in Africa. Visual, Colonial, and Scientific Action», Culture & History Digital Journal, 12(1) (2023), pp. 1-17.

  12. 11 Hipólito de la Torre (coord.): Portugal, España y África en los últimos cien años. IV Jornadas de Estudios Luso-Españoles, Mérida, Universidad Nacional de Educación a Distancia, 1992, e íd.: El Portugal de Salazar, Madrid, Arco Libros, 1996.

  13. 12 Oficio del director, Emilio Fernández Galiano, al secretario general del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (1948), AGA, Educación, fondo CSIC, caja 31/8578, leg. 638, carpeta Instituto José de Acosta.

  14. 13 Isabel Rábano: «Pioneras en la Paleontología española. María Teresa Rodríguez­ Mellado (1921-1985)», Boletín de la Real Sociedad Española de Historia Natural, 114 (2020), pp. 161-175.

  15. 14 S. a.: «El XVIII Congreso de las Ciencias en Córdoba. El Ministro de Educación Nacional en la clausura del Congreso», Boletín de la Real Academia de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes de Córdoba, 51 (1944), pp. 383-390, esp. p. 384.

  16. 15 Elena Ausejo: «La Asociación Española para el Progreso de las Ciencias en el Centenario de su creación», Revista Complutense de Educación, 19(2) (2008), pp. 295-310.

  17. 16 Memoria de 1960 del Museo, Archivo del Museo Nacional de Ciencias Naturales (AMNCN), fondo Museo, caja ACN1183/002.

  18. 17 S. a.: XXV Congreso Luso-Español para el Progreso de las Ciencias, 23-26 noviembre 1960, Madrid, Asociación Española para el Progreso de las Ciencias, 1960.

  19. 18 S. a.: «Labor del Instituto de Estudios Africanos durante el año 1947», África. Revista de Tropas Coloniales, 75 (1948), pp. 2-3.

  20. 19 Cécile Stephanie Stehrenberger: «Saberes para dominar y gobernar. El Instituto de Estudios Africanos», en Juan Aranzadi y Gonzalo Álvarez Chillida (eds.): Guinea Ecuatorial (des)conocida, vol. I, Lo que sabemos, ignoramos, inventamos y deformamos acerca de su pasado y su presente, Madrid, Universidad Nacional de Educación a Distancia, 2020, pp. 675-698.

  21. 20 Alba Lérida Jiménez: «El fondo fotográfico Hernández-Pacheco. Una ­mirada hacia las colonias españolas en África», Hispania Nova, 22 (2024), pp. 311-339.

  22. 21 Carta de Francisco Hernández-Pacheco a Orlando Ribeiro (5 de noviembre de 1951), Archivo Histórico del Real Jardín Botánico (en adelante, AHRJB), fondo Emilio Guinea.

  23. 22 Carta de Carlos González Echegaray a Francisco Hernández-Pacheco (Santa Isabel, 8 de octubre de 1951), AHRJB, fondo Emilio Guinea.

  24. 23 Francisco Roque de Oliveira: Francisco Tenreiro, geógrafo. Fotografias da ilha de Sao Tomé (1956-1957), Lisboa, Centro de Estudos Geográficos da Universidade de Lisboa, 2025.

  25. 24 «L’eruption de l’ile di Feu (avec proyection d’un film en couleurs)», AHRJB, fondo Emilio Guinea.

  26. 25 Orlando Ribeiro: Erupção da Ilha do Fogo, Cinemateca Portuguesa-Museu do Cinema (7002204), Portugal, 1951.

  27. 26 Eduardo José Mendes: «A Junta de Investigações Científicas do Ultramar e a Flora de África. Missões e Centro de Botânica», Boletim da Sociedade Broteriana, 54 (1980), pp. 201-215.

  28. 27 Eurico Sampaio Martins y Maria Cristina Duarte: «Caminhos da Botânica Tropical nos países lusófonos», en Ana Cristina Martins y Teresa Albino (coords.): Viagens e Missões Científicas nos Trópicos, 1883-2010, cátalogo de exposición, ­Lisboa, Instituto de Investigação Científica Tropical, 2010, pp. 128-138, y Maria ­Manuel Torrao: «Francisco de Ascensao Mendonça (1889-1982). A flora africana como patrimonio do herbário do IICT», en Ana Cristina Martins et al.: Exposiçao Viagens e Missões Científicas nos Trópicos, 1883-2010, catálogo, Lisboa, Instituto de Investigação Científica Tropical, 2010, pp. 139-143.

  29. 28 Memoria de Emilio Guinea sobre su estancia en el Jardín Colonial de Lisboa, AHRJB, fondo Emilio Guinea.

  30. 29 A partir de ahora se utilizará Portugal Colonial, Acçao Colonial y África para referirse a estas revistas.

  31. 30 Portugal Colonial. Revista de Propaganda e Expansão Colonial, Hemeroteca Digital de Lisboa, https://hemerotecadigital.cm-lisboa.pt/Periodicos/PortugalColonial/­PortugalColonial.htm (consultado el 16 de octubre de 2025).

  32. 31 Filomena Serra: «Visoes do Império. A 1.ª Exposiçao Colonial Portuguesa de 1934 e alguns dos seus álbuns», Revista Brasileira de História da Mídia, 5(1) (2016), pp. 45-84.

  33. 32 Ibid.

  34. 33 Leonor Pires Martins: Um império de papel. Imagens do colonialismo por­tuguês na imprensa periódica ilustrada (1875-1940), Lisboa, Edições 70, 2012, p. 24.

  35. 34 Para más información sobre esta exposición, véase Luis Ángel Sánchez ­Gómez: «África en Sevilla. La exhibición colonial de la exposición iberoamericana de 1929», Hispania. Revista Española de Historia, 66(224) (2006), pp. 1045-1082, e Inés Plasencia Camps: Imagen y ciudadanía en Guinea Ecuatorial (1861-1937). Del encuentro fotográfico al orden colonial, tesis doctoral, Universidad Autónoma de Madrid, 2017.

  36. 35 Mimoso Moreira: «Interêsses Coloniais na Metróple. A colocaçao de productos coloniais em Espanha», Portugal Colonial. Revista de Expansao e Propaganda Colonial, 3 (mayo de 1931), p. 21.

  37. 36 Ibid.

  38. 37 S. a.: «Perigo para Portugal. Um artigo do ABC exalçando a amizade luso-espanhola», Portugal Colonial. Revista de Expansao e Propaganda Colonial, 27 (mayo de 1933), p. 28.

  39. 38 Vítor Falcao: «L’Exposition de Bruxelles et la presse portugaise. Le Portugal a l’Exposition de Bruxelles», Portugal Colonial. Revista de Expansao e Propaganda Colonial, 52 (junio de 1935), pp. 11-12.

  40. 39 Alves de Azevedo: «O Instituto de Medicina Tropical e a sua funçao», Portugal Colonial. Revista de Expansao e Propaganda Colonial, 55-56 (septiembre-octubre de 1935), p. 9.

  41. 40 Analizada y estudiada por José María López Sánchez y Miguel Ángel Puig-Samper Mulero: «La revista África. Representación textual y visual del africanismo franquista (1942-1950)», Hispania Nova, 22 (2024), pp. 275-310. Otros trabajos relevantes son los realizados por Cécile Stephanie Stehrenberger: «Science, Images and Colonialism in Equatorial Guinea», Bulletin of Spanish Visual Studies, 6(2) (2022), pp. 239-258, y Youssef Akmir Chaib: «Reflexiones sobre una revista colonialista militar “Tropas Coloniales, África (1924-1936)”», Revista de Estudios Africanos, XII(22-23) (1998), pp. 173-196.

  42. 41 Boletín Oficial del Estado, 198, 17 de julio de 1945, pp. 342-343 y 197, 16 de julio de 1946, pp. 5603-5604.

  43. 42 Luis Calvo: «África y la Antropología española. La aportación del Instituto de Estudios Africanos», Revista de Dialectología y Tradiciones Populares, LII(2) (1997), pp. 169-185, y José María López Sánchez y Alba Lérida Jiménez: «CSIC Scientists and Scholars in Africa...».

  44. 43 José María López Sánchez y Alba Lérida Jiménez: «CSIC Scientists and Scholars in Africa...».

  45. 44 «Memorias del Consejo de los diez primeros años», AGA, Educación, fondo CSIC, cajas 31/8580, 31/8604 y 31/8632, esp. caja 31/9322, carpeta Patronato Diego Saavedra Fajardo.

  46. 45 Ibid.

  47. 46 S. a.: «Mensaje al Caudillo», África. Revista de Tropas Coloniales, 1 (enero de 1942), p. 2.

  48. 47 Manuel Alía Medina: «El Sáhara. Su característica geológica y morfológica», África. Revista de Tropas Coloniales, 9 (1942), pp. 31-36; Francisco HernándezPacheco: «Rasgos fisiográficos del litoral sahariano», África. Revista de Tropas ­Coloniales, 15 (1943), pp. 16-19, y Juan Fontán y Lobé: «Notas para la Historia de nuestras posesiones en Guinea. El principio de la estabilidad de España. El primer gobernador español», África. Revista de Tropas Coloniales, 24 (1943), pp. 2-6.

  49. 48 Filomena Serra: «Visoes do Império. A 1.ª Exposiçao Colonial Portuguesa...».

  50. 49 Gayatri Chakravorty Spivak: ¿Puede hablar el subalterno?, Buenos Aires, Siglo XXI, 2009.

  51. 50 Homi K. Bhabha: El lugar de la cultura, Buenos Aires, Manantial, 2007.

  52. 51 Filomena Serra: «Visoes do Império. A 1.ª Exposiçao Colonial Portuguesa...».

  53. 52 Miguel Ángel Puig-Samper: Miradas coloniales. Fotografía antropológica y colonialismo visual, Madrid, Los Libros de la Catarata, 2024.

  54. 53 Peter Burke: Visto y no visto. El uso de la imagen como documento histórico, Barcelona, Cultura Libre, 2001.

  55. 54 Walter Benjamin: Iluminaciones, Madrid, Taurus, 2018.

  56. 55 Peter Wagner: Icons, Texts, Iconotexts. Essays on Ekphrasis and Intermediality, Berlin-New York, Walter de Gruyter, 1996, y Miguel Ángel Puig-Samper: «Un paseo por la fotografía colonial estadounidense y su visión de la mujer negra puertorriqueña», Cuadernos de Historia Contemporánea, 47(1) (2025), pp. 41-64.

  57. 56 Filipa L. Vicente: «Vision and Violence. Black Women’s Bodies on Display (1900-1975)», en Filipa L. Vicente y Alfonso Dias Ramos (eds.): Photography in Portuguese Colonial Africa, 1860-1975, London, Palgrave Macmillan, 2023, pp. 279-322.

  58. 57 Michel Foucault: Vigilar y castigar. Nacimiento de la prisión, 1.ª ed. 1975, Buenos Aires, Siglo XXI, 2008.

  59. 58 María Dolores Fernández-Fígares: La colonización del imaginario. Imágenes de África, Granada, Universidad de Granada, 2003.