Ayer 140 (4) 2025: 13-19
Marcial Pons Ediciones de Historia
Asociación de Historia Contemporánea
Madrid, 2025
ISSN: 1134-2277
DOI: 10.55509/ayer/1519
© Maximiliano Fuentes Codera
Recibido: 03-09-2024 Aceptado: 22-02-2025 Publicado on-line: 09-12-2025
Editado bajo licencia CC Attribution-NoDerivatives 4.0 License
Presentación *
Maximiliano Fuentes Codera
Universitat de Girona
maximiliano.fuentes@udg.edu
Desde hace dos décadas, y al compás del giro transnacional y global, los estudios sobre la Primera Guerra Mundial han ampliado notablemente sus horizontes de análisis. Como John Horne sostuvo hace algunos años, por diversas razones, desde las formas imperiales y «prenacionales» que dominaron una parte significativa del mundo hasta la «totalización» del conflicto, comprender la guerra implica tener en cuenta «a sense of different national trajectories that only a comparative sensibility can measure just as it calls for a willingness to look in transnational terms at the processes at work» 1. Con el centenario, la publicación de The Cambridge History of the First World War mostró que esta interpretación transnacional había devenido dominante 2. Simultáneamente, diversos trabajos más o menos recientes han enfatizado el carácter global de la guerra 3. En este marco historiográfico, los horizontes analíticos de la investigación sobre la Primera Guerra Mundial se han ampliado considerablemente y, al compás de ellos, se han redefinido los debates sobre los legados inmediatos de aquella conflagración 4. Por un lado, se han planteado unas miradas que han subrayado la derrota de las iniciativas de Wilson en los Estados Unidos y la relación de este fracaso con la posterior crisis de la democracia liberal en Europa. Desde esta perspectiva, también se ha puesto de relieve que el proyecto del presidente estadounidense, lejos de ser excesivamente idealista, apuntaba a un orden internacional que pretendía consolidar una hegemonía norteamericana que tenía muchos más elementos conservadores que progresistas 5. Por otro lado, se ha analizado con gran intensidad el impacto del wilsonismo fuera de Europa, especialmente en relación con su incidencia en la difusión del principio de autodeterminación y en el impulso del antiimperialismo. En este sentido, se ha debatido con profusión sobre el alcance y las derivadas de lo que Erez Manela denominó «wilsonian moment» 6. En tercer lugar, se ha analizado el desarrollo de la Sociedad de Naciones desde el punto de vista de la construcción de una estructura de gobierno global y también en relación con la importancia de sus iniciativas sobre refugiados, salud pública y otros ámbitos en el marco de la proyección de un renovado internacionalismo liberal 7.
En líneas generales, la bibliografía más reciente se ha dividido en tres grandes áreas de estudio. La primera de ellas se ha dedicado a examinar los efectos de los tratados de paz en la transición de los imperios a los Estados-nación y ha estudiado cómo estos tratados afectaron los grupos sociales, políticos, nacionales y étnicos de los nuevos países que emergieron tras el conflicto. La segunda se ha ocupado de las múltiples manifestaciones de las violencias que asolaron desde 1918 muchas partes de Europa y que contribuyeron decisivamente a moldear la larga posguerra al menos hasta 1923. La tercera se ha centrado en las consecuencias de las decisiones tomadas en París, los intereses contrapuestos de las principales potencias y las tensiones creadas por estas decisiones 8.
En esta última área de estudio, de la que se ocupa este dosier, la bibliografía ha insistido en el carácter altamente experimental de las conversaciones de paz de París y en los tratados que de ellas se derivaron. Esta lectura abierta es la que han propuesto diversos autores, entre ellos Eckart Conze, Jörn Leonhard y Leonard V. Smith. A pesar de que los tratados fueron considerados humillantes por las potencias derrotadas, el ascenso de los fascismos y las dictaduras que dominarían el continente europeo en las décadas posteriores no fueron consecuencias inevitables de las decisiones adoptadas en 1919 y del desarrollo posterior de la Sociedad de Naciones. Sin embargo, como ha argumentado MacMillan, las presiones internas fueron esenciales para explicar por qué la idea de Wilson de una «paz sin victoria» nunca fue una posibilidad real para los países beligerantes, ni siquiera para los países que habían ganado la guerra, como Italia. El resentimiento no estuvo confinado a la derrota militar ni tampoco afectó solo a los países derrotados, también lo hizo en aquellos que creían haber ganado e incluso parcialmente en aquellos que habían permanecido neutrales durante toda la guerra. En este contexto altamente inestable y dinámico, las promesas de Wilson sobre el principio de autodeterminación y su proyecto de la Sociedad de Naciones crearon una «revolución de expectativas», es decir, unas esperanzas globales marcadas por nuevos procesos de democratización y nuevas fronteras nacionales basadas en la autodeterminación, la paz, el arbitraje y el derecho como pilares de la política internacional. Suscitaron «grandes ilusiones» que llevaron a numerosos movimientos a vislumbrar el inicio de una nueva época marcada por la democratización y por unas nuevas fronteras derivadas del principio de nacionalidad que deberían hacer del mundo un lugar mucho más seguro 9.
La propuesta de una «paz sin victoria» presentada en enero de 1917 es clave para comprender las esperanzas y simpatías que Wilson despertó en el mundo desde la entrada de Estados Unidos en el conflicto 10. La idea de una guerra que debía «acabar con todas las guerras» y que se proyectaba como una cruzada por «la paz, la justicia y la libertad» fue un elemento central en los últimos años de la guerra y en la inmediata posguerra. Las elites de todo el mundo se apropiaron del nuevo lenguaje wilsoniano sobre la soberanía nacional, el consentimiento popular y la interdependencia. Los nuevos discursos sobre el consentimiento público, el principio de autodeterminación y la interdependencia universal se convirtieron en dominantes. Las elites de todo el mundo se apropiaron rápidamente de este vocabulario y lo adaptaron a los contextos locales, poniendo así de relieve las múltiples lecturas que permitían las ideas de Wilson. De la India a Egipto y de China a Corea, los nacientes movimientos de descolonización vincularon sus planteamientos y sus ambiciones de independencia al discurso wilsoniano. Demostraron así que las ideas del presidente de Estados Unidos podían interpretarse de múltiples maneras, tanto en relación con los emergentes movimientos anticoloniales y las naciones sin Estado en Europa como desde opciones políticas como el republicanismo y el socialismo. Sin embargo, tras la movilización y la fascinación se produjo un fenómeno de decepción por las promesas incumplidas que abrió la puerta a la búsqueda de aliados alternativos para lograr la independencia poscolonial. Tras el efímero «momento wilsoniano», muchos activistas anticoloniales, desilusionados con el liberalismo occidental, recurrieron a aliados e ideologías más radicales para lograr sus objetivos. Algunos abrazaron el leninismo (y posteriormente el maoísmo), otros recurrieron al nacionalismo extremo, ya fuera en forma de kemalismo turco, fascismo italiano o, después de 1933, nacionalsocialismo alemán 11.
A pesar de su relevancia y de las características transnacionales que asumió, la influencia del wilsonismo ha sido escasamente estudiada en diversos escenarios nacionales y sobre todo en los países que permanecieron neutrales durante la guerra 12. Aunque se ha estudiado ampliamente la influencia del presidente norteamericano en los movimientos nacionalistas europeos, y especialmente en los españoles, este dosier tiene como objetivo analizar el impacto de las ideas de Woodrow Wilson en términos políticos, es decir, en aquellos sectores que vieron en ellas una vía para impulsar procesos de aceleración democrática; también se propone examinar su influencia en aquellos que, fuese desde las propias instituciones de gobierno o desde los sectores de las derechas reaccionarias, las temieron. En este marco, asume como punto de partida central que la guerra y la posguerra en los países beligerantes y neutrales tuvieron muchos puntos en común.
Desde esta perspectiva, se propone aportar una mirada «periférica» con pretensiones globales y pretende analizar escenarios poco trabajados en lo que se refiere a la temática abordada. Combinando el caso español con los de Italia y Argentina, con el objetivo de estudiar escenarios neutrales y beligerantes en el marco de la «global war», las cuatro aportaciones analizan desde diversas ópticas el impacto del wilsonismo. A pesar de centrarse en el impacto más o menos inmediato y transnacional de los planteamientos del presidente estadounidense, todas ellas ofrecen unos análisis que se insertan plenamente en las largas décadas del periodo de entreguerras.
El primer artículo, escrito por el coordinador del dosier, estudia el impacto en España entre 1917 y 1923 a través de tres aspectos: la interpretación entusiasta de las ideas de Woodrow Wilson en los sectores reformistas, republicanos, socialistas y catalanistas; el proceso de decepción que se expresó durante y después de las negociaciones de Versalles en estos mismos sectores, y también las críticas al «fracaso» de las ideas del presidente norteamericano en el amplio arco de las derechas hasta el golpe de Estado de Primo de Rivera; finalmente, la larga influencia del rechazo del wilsonismo en la radicalización política de la posguerra, marcada por la primera recepción de la Marcha sobre Roma y los primeros posicionamientos ante la dictadura de Primo de Rivera. Estrechamente relacionado con este último aspecto, David Jiménez Torres desarrolla en su artículo la evolución experimentada por uno de los más relevantes intelectuales españoles del periodo, Ramiro de Maeztu, quien, tras describir a Wilson como un «profesor de idealismo» en los años de la guerra, llegaría a culparlo en 1934 por haber animado «los cantonalismos más absurdos» y haber hundido «en la miseria las poblaciones del antiguo Imperio austro-húngaro». En otras palabras, explica cómo su simpatía por los proyectos del presidente norteamericano acabó siendo reemplazada por una impugnación de la totalidad de los ideales wilsonianos. En el marco de las derechas españoles del periodo de entreguerras, Jiménez Torres examina el contexto de las actitudes hacia el internacionalismo y la Sociedad de Naciones, y particularmente de los sectores que apoyaron la dictadura de Primo de Rivera, y concluye que el fracaso tanto de la Sociedad de Naciones como de las nuevas fronteras y los nuevos regímenes políticos fue tomado, en su conjunto, como una impugnación definitiva del liberalismo moderno.
El tercer artículo, escrito por Leandro Losada, estudia los principales ejes de reflexión suscitados por las iniciativas desplegadas por Wilson en política internacional. Se centra en los argumentos expuestos desde la reflexión académica, sobre todo desde el derecho internacional, y más concretamente a través de dos publicaciones argentinas fundamentales, Revista Argentina de Ciencias Políticas y Revista Argentina de Historia, Derecho y Letras. En este marco, sostiene tres argumentos. El primero es que la política wilsoniana fue entendida en la Argentina como la expresión de un derecho americano diferente al europeo, centrado en la justicia, la paz y la solidaridad, y enmarcado en el panamericanismo. El segundo es que el panamericanismo, y el wilsonismo en particular, fue entendido como una actualización de los principios sustantivos de la política y del derecho internacional argentino. Por último, sostiene que el wilsonismo no inspiró posiciones antiimperialistas o antinorteamericanas, a pesar de que este tipo de juicios existieran entonces, sino que ofreció argumentos de revalidación de una concepción liberal de la historia argentina y americana en los años posteriores a la Gran Guerra.
Finalmente, el dosier se cierra con el artículo elaborado por Patrizia Dogliani y Mirko Grasso sobre el caso italiano. Su objetivo es estudiar la recepción de las ideas de Wilson en Italia en los círculos reformistas liberal-demócratas y socialistas, en particular a través de la figura de Umberto Zanotti-Bianco y también de algunos de sus colaboradores. A pesar de que se analizan especialmente las publicaciones La Voce dei Popoli y La Vita delle Nazioni, el artículo propone una mirada de larga duración, que enfatiza los vínculos entre las herencias mazzinianas y el antifascismo, lo cual les permite observar tanto el impacto inmediato de las ideas de Wilson como su inserción en los debates italianos previos a la guerra, los que se produjeron en los primeros meses de la contienda y los que tuvieron lugar tras ella.
* Los autores de este dosier forman parte del proyecto de investigación «La democracia y sus enemigos (1918-1931). España, la primera posguerra, la dictadura de Primo de Rivera y sus articulaciones con Italia, Portugal y Argentina» (PID2020-112800GB-C22).
1 John Horne: «Foreword», en James Kitchen, Alisa Miller y Laura Rowe (eds.): Other Combatants, Other Fronts. Competing Histories of the First World War, Newcastle, Cambridge Scholars Publishing, 2011, pp. xiii-xv, esp. p. xv.
2 Jay Winter: The Cambridge History of the First World War, Cambridge, Cambridge University Press, 2014.
3 Hew Strachan: «The First World War as a Global War», First World War Studies, 1 (2010), pp. 3-14; Robert Gerwarth y Erez Manela (eds.): Empires at War, Oxford, Oxford University Press, 2014; Oliver Janz: «Der Erste Weltkrieg in Globaler Perspektive», Geschichte und Gesellschaft, 40(2) (2014), pp. 147-159, y Maartje Abbenhuis e Ismee Tames: Global War, Global Catastrophe. Neutrals, Belligerents and the Transformation of the First World War, Londres, Bloomsbury, 2022.
4 Maximiliano Fuentes Codera: «El giro global y transnacional. Las historiografías de la Gran Guerra tras los centenarios», Historia y Política, 43 (2020), pp. 389-417.
5 Adam Tooze: El diluvio. La Gran Guerra y la reconstrucción del orden mundial (1916-1931), Barcelona, Crítica, 2016.
6 Erez Manela: The Wilsonian Moment. Self-determination and the International Origins of Anticolonial Nationalism, Oxford-Nueva York, Oxford University Press, 2007, y Eric Storm y Maarten van Ginderachter: «Questioning the Wilsonian Moment. The Role of Ethnicity and Nationalism in the Dissolution of European Empires from the Belle Époque through the First World War», European Review of History, 26(5) (2019), pp. 747-756. Una interesante reflexión sobre los «momentos conceptuales», en Gonzalo Capellán de Miguel: «Los “momentos conceptuales”. Una nueva herramienta para el estudio de la semántica histórica», en Javier Fernández Sebastián y Gonzalo Capellán de Miguel (coords.): Conceptos políticos, tiempo e historia. Nuevos enfoques en historia conceptual, Santander, Universidad de Cantabria, 2013, pp. 195-234.
7 Susan Pedersen: The Guardians. The League of Nations and the Crisis of Empire, Oxford, Oxford University Press, 2015; José Antonio Sánchez Román: La Sociedad de Naciones y la reinvención del imperialismo liberal, Madrid, Marcial Pons Historia, 2021, y Patrick Cohrs: The New Atlantic Order. The Transformations of International Politics, 1860-1933, Cambridge, Cambridge University Press, 2022.
8 Robert Gerwarth: «The Sky beyond Versailles. The Paris Peace Treaties in Recent Historiography», The Journal of Modern History, 93(4) (2021), pp. 896-930.
9 Eckart Conze: Die große Illusion. Versailles 1919 und die Neuordnung der Welt, Múnich, Siedler, 2018; Jörn Leonhard: Der überforderte Frieden. Versailles und die Welt 1918-1923, Múnich, C. H. Beck, 2018; Leonard V. Smith: Sovereignty at the Paris Peace Conference of 1919, Oxford, Oxford University Press, 2018, y Margaret MacMillan: Peacemakers. The Paris Conference of 1919 and Its Attempt to End War, Londres, John Murray, 2001.
10 William Mulligan: The Great War for Peace, New Haven, Yale University Press, 2014.
11 Michael Goebel: Anti-Imperial Metropolis. Interwar Paris and the Seeds of Third World Nationalism, Cambridge, Cambridge University Press, 2015; Norman Ingrao y Carl Bouchard (eds.): Beyond the Great War. Making Peace in a Disordered World, Toronto, Toronto University Press, 2022; Marcus M. Payk y Roberta Pergher (eds.): Beyond Versailles. Sovereignty, Legitimacy, and the Formation of New Polities after the Great War, Indiana, Indiana University Press, 2019, y Xosé Manoel Núñez Seixas: «Wilson’s Unexpected Friends. The Transnational Impact of the First World War on Western European Nationalist Movements», en Xosé Manoel Núñez Seixas (ed.): The First World War and the Nationality Question in Europe. Global Impact and Local Dynamics, Leiden, Brill, 2020, pp. 37-64.
12 Véanse la bibliografía que se cita en los artículos de este dosier y, concretamente para el caso español, también los trabajos de José Luis Agudín: «Reconsideraciones sobre el impacto de la Primera Guerra Mundial en Asturias. De las visitas culturales francesas a las celebraciones del triunfo aliado», en Rubén Cabal Tejada (ed.): «Aller-Retour». Las transferencias culturales entre España y Francia (siglos xix-xx), Gijón, Trea, 2023, pp. 1045-1126; Alejandro Pulido Azpíroz: Neutralidad en pie de guerra. El País Vasco y Navarra ante la Primera Guerra Mundial, Madrid, Sílex, 2021; Alejandro Pulido Azpíroz: «Un novedoso nacionalismo vasco durante la primera guerra mundial. ¿Los primeros pasos de Galeusca?», en Ramón Arnabat y Carlos Moruno Moyano (eds.): De la primavera de las naciones a la Guerra Fría (1917/1947), Madrid, Sílex, 2021, pp. 37-50, y, sobre todo, Guillermo Pérez Casanova: «¡Sálvanos, Wilson! El remedio americano para la decadencia europea», en Carlos Navajas Zubeldía y Diego Iturriaga Barco (eds.): Coetánea. III Congreso Internacional de Historia de Nuestro Tiempo, Logroño, Universidad de La Rioja, 2012, pp. 187-196.