Ayer 114/2019 (2): 13-22
Sección: Dosier
Marcial Pons Ediciones de Historia
Asociación de Historia Contemporánea
Madrid, 2019
ISSN: 1134-2277
DOI: 10.55509/ayer/114-2019-01
© Rafael Vallejo Pousada
© Carlos Larrinaga Rodríguez
Editado bajo licencia CC Attribution-NoDerivatives 4.0 License

Presentación.
El turismo en España

Rafael Vallejo Pousada

Universidade de Vigo
vallejo@uvigo.es

Carlos Larrinaga Rodríguez

Universidad de Granada
larrinag67@hotmail.com

Lucy R. Lippard escribía en 1990, en el prólogo a la segunda edición de The Tourist, de Dean MacCannell, que, gracias a esta obra, publicada en 1976, muchos, de forma inesperada, «have had to see ourselves as players this game that is changing the world» 1. En 2016 el turismo mundial alcanzó una cifra de 1.235 millones de turistas, según la Organización Mundial del Turismo. Esto significa que alrededor de uno de cada siete habitantes del planeta hacen turismo o son turistas. Ante estas magnitudes, estaremos de acuerdo en que el turismo es un hecho sociológico y económico global que está transformando el mundo.

Los turistas como sujetos de esta práctica del viaje por placer y el turismo como fenómeno socioeconómico surgido de aquella constituyen agentes activos en la dinámica cotidiana de muchos territorios, afectando a aspectos sumamente diversos, de forma que, con su escala, es imposible sustraerse al mismo y a sus implicaciones.

Como potencia turística internacional que es, España participa del fenómeno con la intensidad que se deriva de su importancia. Y lo hace, asimismo, porque un gran número de nacionales son también turistas en su propio país y fuera del mismo. Las cuentas satélite del turismo español revelan que algo más de la mitad del consumo turístico en España está originado por los nacionales y que, en su conjunto, algo más de uno de cada diez empleos y de uno de cada diez euros de nuestro PIB lo genera el conjunto de actividades relacionadas con el turismo, con marcadas diferencias regionales.

El turista como tipo sociológico y el turismo como fenómeno socioeconómico no son nuevos. En Inglaterra el término turista apareció hacia 1800 y los primeros viajes de placer se produjeron en el siglo xviii e incluso antes. En Francia el término turista irrumpió en 1816 y la palabra turismo en 1841 2. En España el término turista entró a través de las guías de turismo publicadas en Inglaterra, como la de Thomas Roscoe, The Tourist in Spain, de 1836. En esa misma década y en la de 1840 la Guía del viajero en España, de Francisco de Paula Mellado (1842), o el Diccionario Geográfico, de Pascual Madoz (1845-1850), ya se hacían eco de pueblos litorales que eran estaciones veraniegas.

Los términos turista y turismo entraron en nuestro caso juntos en el diccionario de la Real Academia Española en 1925, pero desde algunos años antes ya se tenía muy claro qué era el turista y la modalidades diferenciadas de turismo 3. En 1903-1905 había empezado un debate en el país sobre la «industria de los forasteros» (nacionales o, sobre todo, extranjeros) como sector de actividad a fomentar para contribuir a su desarrollo y modernización, en el que participaron políticos, empresarios, periodistas y publicistas, entre los que destacaron Pablo de Alzola (1903) 4 y Bartolomé Amengual (1903). La realidad era que la geografía turística de aquellos años la frecuentaban mayoritariamente nacionales de clase alta o media acomodada que hacían viajes de veraneo a balnearios, estaciones termales, pueblos de montaña próximos a las grandes ciudades y, en especial, a ciudades litorales. Desde la década de 1850 el ferrocarril sirvió para ampliar esta incipiente geografía turística, al igual que lo hicieron los primeros barcos de vapor y aún más los tranvías y los vehículos de motor de explosión desde la primera década del siglo xx, sobresaliendo el autobús tras la Primera Guerra Mundial, pues revolucionó la movilidad y amplió extraordinariamente los destinos turísticos, como más tarde lo haría el avión.

En España las prácticas calificables de turísticas tienen, por consiguiente, casi dos siglos de existencia. El turista es un tipo sociológico de largo recorrido, al igual que lo es el turismo como hecho social y como «industria» o actividad económica, que ya empezaba a formar parte reconocible de la estructura económica de algunas regiones, como se comprueba para Mallorca en la década de 1930 5.

En la historia del turismo español cabe identificar, al menos, seis grandes fases: una primera de orígenes del turismo, entre 1830 y finales del siglo xix; una segunda, hasta 1936, de despegue del turismo moderno, esto es, con «industria turística» y conformación de un sistema turístico nacional, con variantes regionales; otra de parón y retroceso, provocado por la Guerra Civil, hasta 1948 aproximadamente; una cuarta de recuperación y primeros signos del turismo masivo, en la década de 1950 hasta 1959, y, a continuación, otra de «milagro turístico», a partir del Plan de Estabilización, con un turismo receptivo de masas. Desde entonces, España mantiene esa posición de potencia turística en puestos de liderazgo mundial. De suerte que, desde mediados de la década de 1970 hasta hoy, nos encontramos en una fase, la sexta, de consolidación turística y de alta turistificación del país. De forma que el turismo como hecho sociológico y económico forma parte sustantiva de su estructura social y económica en los últimos sesenta años 6.

Y al decir esto último no hablamos solo del turismo exterior. España es uno de los países desarrollados con mayor peso relativo del turismo en sus cuentas nacionales 7. Pero considerar el turismo español como un turismo fundamentalmente receptivo es un error de apreciación. Históricamente el turismo interno ha desempeñado un papel decisivo en el origen y desarrollo de los territorios turísticos. Empezando por los segmentos elitistas, capas cada vez más amplias de la sociedad se sumaron a las prácticas turísticas, sobre todo en los años treinta, cuando es posible hablar de un contexto de cambio sociológico y modificación en los gustos y actitudes ciudadanas.

Ahora bien, el turismo de estos años, como el de las épocas posteriores, apenas se ha incorporado a las grandes síntesis sobre la historia general del país. Es igualmente sintomático que cinco de las principales revistas de historia contemporánea solo hayan publicado, entre 1988 y 2017, veintisiete artículos sobre turismo: Historia Contemporánea, catorce artículos (diez de ellos en una monografía de 2002); Cuadernos de Historia Contemporánea, ocho (seis de ellos en una monografía de 2015); Ayer, tres; Hispania e Historia Social, uno cada una 8. Solo en la última década se observan algunos cambios al respecto. Lo vemos en la Historia de España de Crítica-Marcial Pons, en la que Borja de Riquer incorpora el turismo en relación con el cambio estructural de la economía, con el avance del sector servicios y la repercusión del «boom turístico» en la construcción y algunas economías regionales, y en relación con el cambio social en los sesenta, al identificar las «nuevas actitudes, costumbres y valores» y la generalización progresiva de las vacaciones «entre las clases medias o incluso entre las clases populares» 9. También lo observamos en la citada publicación de algunas monografías sobre turismo en las revistas de historia.

¿Cuáles son las razones para la escasa presencia historiográfica del turismo en las historias generales? Brevemente, podemos apuntar varias. La primera tiene que ver con la naturaleza del sujeto y del objeto histórico en cuestión, el turista y el turismo, y su apreciación social, cambiantes, susceptibles de diversos enfoques. Es decir, un sujeto y un fenómeno difíciles de aprehender.

El turista es un tipo sociológico relevante hoy por su naturaleza y por su número, pero no es un héroe ni es percibido como un sujeto activo de cambio social y, en todo caso, lo es pero en una parte menos visible y atendida por la historia general y la historia económica, la de las costumbres y usos sociales, la del consumo y de los consumidores o la de los grandes cambios sociológicos. Esto nos remitiría a la historia social, pero esta tiene en nuestro país un desarrollo menor que la historia política. Por tanto, la inexistente atención al turismo en la historiografía generalista española tiene que ver con la naturaleza de la historia general, social y económica que aquí cultivamos, con el paradigma o los paradigmas dominantes.

Si aplicásemos, llegados a este punto, un símil económico, podríamos preguntarnos si estamos aquí ante un problema de demanda o de oferta. Ya sabemos que una parte del problema es de demanda de la propia disciplina, pero también hay una parte de responsabilidad en la oferta, esto es, en la historia del turismo y en los especialistas que nos dedicamos a ella. En 2001 Anaclet Pons escribía que, pese a que el turismo se hubiera convertido en la principal industria española y el país en una potencia turística, «esa evolución no ha tenido traslado al campo académico, pues son escasos los textos que se han dedicado a analizar el significado de esa realidad» desde un punto de vista histórico. Y que, aun cuando existiese «un sinfín de estudios» sobre el turismo desde diferentes perspectivas (sociológica, económica y empresarial) y algunos clásicos de historia del turismo, como los manuales de Luis Fernández Fúster, faltaba, a su juicio, una obra de referencia sobre el turismo en España como las disponibles para Francia, Italia o Inglaterra 10. Hoy el panorama general es bastante mejor que el descrito por Pons. E incluso entonces era algo más rico de lo que él escribía.

En lo que va de siglo, los trabajos se han multiplicado y han irrumpido nuevos y valiosos especialistas. Pese a lo cual, desde nuestro punto de vista, hay una laguna que sigue vigente: la falta de una gran obra de referencia sobre el turismo en España que sirva de base para la incorporación del turista y del turismo, como sujeto y proceso histórico, a una interpretación general del cambio social, técnico y económico en la España contemporánea, con sus activos y sus pasivos. En concreto, carecemos de un autor como John Alfred Ralph Pimlott y su The Englishman’s Holiday. A Social History, iniciada hacia 1935 y publicada en 1947. Una obra modélica desde muchos puntos de vista en la que, partiendo de una vasta documentación, toca todos los aspectos fundamentales de lo que es el turismo como fenómeno social y económico, asociado al cambio técnico, al de la movilidad y a las transformaciones en el modelo de relaciones socio-laborales.

En el caso español falta una obra así. Sigue habiendo, pues, un problema de oferta de estudios susceptibles de suscitar el interés de los historiadores generalistas para sus interpretaciones de la dinámica social, política y económica de la España contemporánea. Este número de Ayer no va a solucionar esta carencia, pero sí pretende ser un paso más en su superación. Porque los especialistas y las obras —las buenas obras sobre la historia del turismo— no faltan en nuestro país tanto de autores extranjeros como de autores y autoras españoles. Trabajos en los que podemos identificar al menos tres tradiciones historiográficas.

Una es la de la geografía histórica y sus estudios sobre los territorios o destinos turísticos y su proceso de mutación histórica asociada a las prácticas sociales de baños y cambios urbanos derivados de los mismos, que afectan a la calidad medioambiental, a la imagen del lugar y a los procesos de construcción de identidades regionales o nacionales. Una de las pioneras es Carmen Gil y sus estudios sobre Santander, así como Xosé Manuel Santos Solla en Galicia, José Fernando Vera en Alicante o Richard J. Buswell para el caso de Mallorca. Carmen Gil presenta en este monográfico de Ayer un artículo sobre el significativo proceso de modernización de la actividad turística que España experimentó durante la primera mitad del siglo xx, un periodo en el que se forman unas iniciales «geografías turísticas» relacionadas con la mejora de las infraestructuras de transporte y de los medios de acceso, y cómo precisamente en estas infraestructuras encontramos las primeras iniciativas de planificación turística a escala nacional en la fase previa al turismo de masas.

Otra perspectiva es la crónica del turismo desde la historia cultural y la historia política, desde el turismo como parte de la identidad y los discursos que acompañan a los procesos de construcción nacional, la modernización del país y su integración internacional, así como el turismo al servicio de la causa en las Españas enfrentadas durante la Guerra Civil 11. Deudores de una tradición historiográfica que cultivan autores procedentes de la sociología o de la antropología, como John Urry (The Tourist Gaze: Leisure and Travel in Contemporary Societies, 1990), o de la historia social y cultural del turismo, como John K. Walton, John Pemble, Ana Moreno, Sasha Pack 12, Eugenia Afinoguénova, Eric Storm o, más recientemente, Neal Rosendorf 13, han hecho aportaciones notables en este terreno. Ana Moreno es autora de una síntesis sobre el turismo español en el siglo xx 14. El libro de Sasha D. Pack es uno de los más reseñables ejercicios historiográficos por incardinar la historia del turismo con la historia política general del país durante el franquismo, además de insistir en la importancia del sistema de relaciones internacionales al que el turismo sirvió durante la Dictadura. Precisamente Pack presenta en este monográfico un artículo orientado a entender la contribución del turismo a la inserción de España en la naciente comunidad de pueblos europeos a partir del análisis de tres procesos: el renacimiento del Camino de Santiago, el desarrollo de la «marca» España frente a los numerosos estereotipos negativos y la construcción de la playa como símbolo del logro español de la modernización franquista. Por su parte, Ana Moreno y Jorge Villaverde estudian el papel que ya desde principios del siglo xx se entendió que debía desempeñar la industria del turismo en la modernización del país, su incorporación a los circuitos eu­ropeos y su proyección exterior. A partir de las diferentes imágenes turísticas que ha proyectado España en el siglo xx, integran aspectos de cultura visual con cuestiones que relacionan turismo y campañas de diplomacia cultural o de política exterior.

Un tercer grupo de estudios proviene de la historia económica en un sentido amplio, que cuenta con numerosos autores tales como Pellejero, Maluquer, Cirer, Alonso, Luque o Núñez, entre otros. La historia de la economía ha hecho varias aportaciones al avance de la historia del turismo en los últimos años. Una es el conocimiento más preciso de la historia de los balnearios y el turismo de salud, sobresaliendo los trabajos de Carlos Larrinaga para el País Vasco o de Luis Alonso, Margarita Vilar y Elvira Lindoso para el conjunto de España, los cuales han propiciado un notable salto adelante. Este número de Ayer cuenta con la participación de Margarita Vilar y Elvira Lindoso con un trabajo novedoso, porque utiliza una nueva evidencia cuantitativa, especialmente para el periodo del franquismo, que les permite completar sus investigaciones previas y analizar con rasgos precisos las tres etapas que experimentó el turismo de salud representado por los balnearios desde 1874 hasta la actualidad. También la historia empresarial se ha beneficiado de estas investigaciones, aunque es un campo este, el de la «industria del turismo», en el que hay mucho que avanzar. Carlos Larrinaga hace en este número de Ayer una aportación sobre la hotelería española de lujo en el primer tercio del siglo xx, sobre la que existen diversos estudios, pero a la que aún le falta mucha sistematización que, creemos modestamente, este trabajo va a contribuir a construir.

Otra de las contribuciones de los historiadores económicos en estos últimos años ha sido su capacidad de generar proyectos de investigación sobre historia del turismo y de integrar multidisciplinarmente a otros especialistas en esta materia. Esta integración de esfuerzos ha tenido un primer resultado en el I Congreso de Historia del Turismo, «Los orígenes del turismo en España, 1900-1939. El nacimiento de un país de turismo» (Poio, 6-8 de junio de 2017). En él se ha arrojado luz cuantitativa sobre el turismo en esa fase preestadística del turismo español y se ha planteado abordar el estudio de esta época fecunda en turismo atendiendo a los turistas, al turismo y, de forma amplia, al sistema turístico español en formación, analizando sus distintos componentes: destinos y productos, agentes y organización turística. Es decir, a partir de un planteamiento sistémico, en el convencimiento de que el turismo hay que estudiarlo de un modo integral. Un buen ejemplo de este enfoque es la reciente obra colectiva Los orígenes del turismo moderno en España. El nacimiento de un país turístico, 1900-1939 (Madrid, Sílex, 2018), que han dirigido Rafael Vallejo y Carlos Larrinaga, En ella, veintidós especialistas estudian, para este periodo histórico, la economía y la política turística, las asociaciones de turismo activo y de fomento del turismo, la publicidad y la imagen proyectada del país, las empresas turísticas, el papel de los medios de transporte modernos, los tipos de turistas y las modalidades de turismo más importantes, la arquitectura al servicio del turismo, así como la conformación de un sistema turístico con sus diferencias regionales, además de presentar una primera cartografía turística de España, identificando las provincias más turísticas a través de varios indicadores de oferta y demanda.

María Velasco dejó escritas en 2004, desde la ciencia política, algunas páginas muy ilustrativas respecto a la deseabilidad de abordar el turismo como un todo 15. Siguiendo sus reflexiones, quienes esto firmamos estamos convencidos de la posibilidad y de la potencialidad de estudiar, con un enfoque sistémico, la historia del turismo en España, al menos desde el primer tercio del siglo xx, cuando irrumpió el turismo moderno. Con estas premisas Rafael Vallejo hace, para este monográfico de Ayer, una aproximación al sistema turístico en construcción en España entre 1900 y 1936. Explica la conformación de las bases del sistema turístico español contemporáneo a través de sus cuatro etapas y presenta las cifras de la economía del turismo que prueban los avances de este «país de turismo» en esta etapa formativa, que le sitúan como un país turístico emergente, entre los trece primeros países turísticos del mundo iniciada la década de 1930.

El turismo y el conocimiento tienen en común el viaje. Para esto se necesita partir del camino ya andado, de las bases sentadas, pues los territorios conocidos y el conocimiento heredado nos permiten ver mejor hacia adelante. Y abrir puertas. Con este monográfico de Ayer hemos querido abrir al menos una pequeña puerta para que la historia del turismo pueda ser incorporada a la historia general del país.


1 Dean MacCanell: The Tourist: A New Theory off the Leisure Class, Berkeley, University of California Press, 1990, p. XI.

2 Jean-Didier Urbain: L’Idiot du voyage: histoires de touristes, París, Petite Bibliothèque Payot, 2002.

3 Rafael Vallejo, Elvira Lindoso y Margarita Vilar: «La dimensión económica del turismo en España (1900-1939). Demanda turística», en I Congreso de Historia del Turismo (Poio, 6-8 de junio de 2017), en prensa.

4 Rafael Vallejo: De país turístico rezagado a potencia turística. El turismo en la España de Franco, documento de trabajo, DT-AEHE, núm. 1408, p. 4, y Rafael Vallejo, Elvira Lindoso y Margarita Vilar: «Los antecedentes del turismo de masas en España, 1900-1936», Revista de la Historia de la Economía y de la Empresa, 10 (2016), pp. 137-188.

5 Rafael Vallejo, Elvira Lindoso y Margarita Vilar: «Los antecedentes del turismo...».

6 Para sus fases véanse Carmelo Pellejero (ed.): Historia de la economía del turismo en España, Madrid, Civitas, 1999; Rafael Esteve y Rafael Fuentes: Economía, historia e instituciones del turismo en España, Madrid, Pirámide, 2000, y Rafael Vallejo: 1955-2015. El gran viaje. Sesenta años de turismo en España, Madrid, Ministerio de Industria, Energía y Turismo-Escuela de Organización Industrial, 2015.

7 Rafael Vallejo: «Economía e historia del turismo español del siglo xx», Historia Contemporánea, 25 (2002), pp. 203-232; íd.: «Turismo y desarrollo económico en España durante el franquismo, 1939-1975», Revista de Historia de la Economía y de la Empresa, 7 (2013), pp. 423-452, y Carlos Larrinaga: «El impacto económico del turismo receptivo en España en el siglo xx, 1900 a 1975», Revista de la Historia de la Economía y de la Empresa, 10 (2016), pp. 23-50.

8 Para la escasa atención prestada también desde la historia económica véase Carlos Larrinaga y Rafael Vallejo: «El turismo en el desarrollo español contemporáneo», TST (Transportes, Servicios y Telecomunicaciones), 24 (2013), pp. 12-29. En el ámbito de la historia económica y medioambiental, TST y Agua y Territorio han dedicado sendos monográficos al turismo en 2013 y 2015. La historia del turismo encuentra eco igualmente en otras revistas, como las de geografía e incluso en las de historia de la publicidad o el arte.

9 Borja de Riquer: La dictadura de Franco, Barcelona, Crítica-Marcial Pons, 2010. Esta relativamente mayor presencia del turismo en las historia generales también ha llegado a la historia económica. Véanse Fernando Collantes: La economía española en 3D, Madrid, Pirámide, 2017, y, sobre todo, Jordi Maluquer: La economía española en perspectiva histórica: siglos xviii-xxi, Barcelona, Pasado & Presente, 2014.

10 Anaclet Pons: «El turismo es un gran invento. Un breve repaso bibliográfico al mundo del viaje y del turismo desde la perspectiva de las ciencias sociales», Ojos de Papel, 30 de junio de 2001.

11 El «turismo de guerra» para este periodo cuenta con diversas aportaciones. Entre otros, véanse Hugo García: «El turismo político durante la Guerra Civil: viajeros británicos y técnicas de hospitalidad en la España republicana, 1936-1939», Ayer, 64 (2006), pp. 287-308; Beatriz Corroyero y Rosa Cal: Turismo, la mayor propaganda de Estado: España desde sus inicios hasta 1951, Madrid, Visionnet, 2008; Dolores Brandis e Isabel del Río: «Turismo y paisaje durante la Guerra Civil Española, 1936-1939», Scripta Nova, 20, 530 (2016), y Rafael Vallejo y Eva Concejal: «La política y la administración turística durante la Guerra Civil», en Rafael Vallejo y Carlos Larrinaga (dirs): Los orígenes del turismo moderno en España. El nacimiento de un país turístico, 1900-1939, Madrid, Sílex, 2018, pp. 381-420.

12 Sasha D. Pack: La invasión pacífica. Los turistas en la España de Franco, Madrid, Turner, 2009.

13 Neal Rosendorf: Franco Sells Spain to America. Hollywood, Tourism and Public Relations as Postwar Spanish Soft Power, Londres, Palgrave Macmillan, 2014.

14 Ana Moreno: Historia del turismo en España, Madrid, Síntesis, 2007.

15 María Velasco: La política turística. Gobierno y Administración Turística en España (1952-2004), Valencia, Tirant lo Blanch, 2004. Este enfoque sistémico es el empleado, por ejemplo, para estudiar el turismo en Suiza. Véase Cédric Humair et al.: Système touristique et culture technique dans l’Arc lémanique. Analyse d’une succes story et de ses effets sur l’économie régionale (1852-1914), Neuchâtel, Éditions Alphil-Presses universitaires suisses, 2014.