Ayer 140 (4) 2025: 155-179
Marcial Pons Ediciones de Historia
Asociación de Historia Contemporánea
Madrid, 2025
ISSN: 1134-2277
DOI: 10.55509/ayer/2152
© Gerardo Vilches Fuentes
Recibido: 11-01-2024 Aceptado: 18-06-2024 Publicado on-line: 07-10-2025
Editado bajo licencia CC Attribution-NoDerivatives 4.0 License
El ingreso de España en la OTAN visto a través de las páginas del semanario satírico El Papus (1980-1982)
Gerardo Vilches Fuentes
Universidad Europea de Madrid
gerardo.vilches@universidadeuropea.es
Resumen: El ingreso de España en la OTAN supone uno de los últimos conflictos de la Transición en el periodo comprendido entre 1980 y 1982. Llevado a término con la oposición de la sociedad civil y los partidos de izquierda, su tratamiento en la revista satírica El Papus (1973-1985) es ejemplo de su posicionamiento político y su influencia. Sus colaboradores esgrimieron argumentos antimilitaristas y antiamericanistas, refutaron las ventajas para España, emplearon motivos iconográficos pacifistas e iniciaron una campaña de recogida de firmas para solicitar un referéndum. El análisis de todo ello resalta la importancia de una fuente que permite ver puntos de vista irreverentes sobre un asunto clave de la Transición.
Palabras clave: Guerra Fría, El Papus, OTAN, prensa satírica, Transición española.
Abstract: Spain’s membership of NATO is one of the last conflicts in the Spanish Transition, in the period from 1980 to 1982. Completed with the opposition of the civil society and left wing parties, its treatment in the satirical magazine El Papus (1973-1985) is an example of its political stance and its influence. Its collaborators argued antimilitarist and antiamericanist points, refuted the advantages for Spain, used pacificist iconographic motifs and started a signature campaign to call for referendum. The analysis of all those underlines the importance of a source which allowes to see irreverent points of view over a key issue in the Transition.
Keywords: Cold War, El Papus, NATO, satirical press, Spanish Transition.
El ingreso de España en la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), consumado el 30 de mayo de 1982, fue una de las últimas causas de movilización de la sociedad civil durante la Transición. Mientras el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y el Partido Comunista de España (PCE) impulsaban sendas campañas para impedirlo, diversas organizaciones antimilitaristas, pacifistas y ecologistas se movilizaban contra la política de bloques, la presencia de bases estadounidenses y la instalación de misiles nucleares en suelo español. En 1981, el 52 por 100 de la población estaba en contra de la incorporación de España a la OTAN 1. Estas movilizaciones, como la que se desarrolló hasta el referéndum de 1986 sobre la permanencia en la organización militar, evidencian que el activismo político de las primeras fases de la Transición no desapareció, sino que se transformó y orientó a otras causas, de forma que la lucha contra la OTAN contribuyó a vertebrar muchos de los movimientos sociales de la década de 1980. A pesar de ello, la mayor parte de la historiografía reciente sobre la cuestión se ha orientado, preferentemente, a los estudios políticos y de relaciones internacionales, es decir, «desde arriba» 2. Es el caso de los relevantes trabajos de Ángel Viñas 3 o Charles Powell 4. En los últimos años, sin embargo, diferentes estudios se han centrado en los aspectos socioculturales de la cuestión, como es el caso del reciente volumen colectivo editado por Giulia Quaggio y Sergio Molina, Imaginando la Guerra Fría desde los márgenes. La sociedad española y la OTAN (1975-1986), que aborda los movimientos sociales y la opinión pública, pero que también se acerca a fuentes de la cultura de masas que reflejaban el sentir social, como la música o las radios libres.
Este artículo pretende continuar esa línea de investigación, con el análisis de los contenidos publicados en la revista satírica El Papus (1973-1985) 5. Este semanario de humor adulto, el más duradero de todos cuantos surgieron durante el tardofranquismo, resulta relevante por varios motivos: en primer lugar, se trata de una fuente aún poco explorada desde la historiografía; en segundo lugar, fue una revista muy popular y vendida, y, por tanto, una fuente de opinión que no puede menospreciarse, y, en tercer lugar, el uso del humor, un tono irreverente y un lenguaje llano permitían una aproximación al tema original y poco ortodoxa.
El objetivo de este artículo es analizar las estrategias discursivas con las que los colaboradores literarios y gráficos de esta revista abordaron los diferentes argumentos en torno a la cuestión otanista y dieron cuenta de las noticias que esta generaba en el periodo de 1980-1982. Todo ello bajo la hipótesis de que el carácter satírico e hiperbólico de la publicación permitiría un tratamiento del tema más directo, que expondría sus puntos principales a un público no necesariamente versado en la materia, de un modo comunicativamente muy eficaz, y contribuyendo, así, a su movilización en contra de la incorporación de España a la organización atlantista.
La metodología de análisis que va a seguirse es una cuantitativa no sistemática, que, tomando instrumentos de la historiografía y de los estudios de cómic e imagen, se detendrá en las piezas más relevantes para construir el discurso crítico de la cabecera en torno a la cuestión tratada. Se pretende responder, principalmente, a las preguntas de investigación siguientes: ¿cuál fue el discurso de El Papus con respecto al ingreso de España en la OTAN, y qué aspectos novedosos incorporó con respecto a otros agentes socioculturales? y ¿hasta qué punto influyó en la opinión de su público en dicha cuestión?
Con respecto a la muestra, se ha procedido a la revisión de todos los números del semanario publicados entre 1976 y 1982. En total, en el artículo se analizan contenidos seleccionados de treinta números:
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Núm. |
Fecha |
Núm. |
Fecha |
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101 |
3 de enero de 1976 |
369 |
13 de junio de 1981 |
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142 |
6 de febrero de 1977 |
370 |
20 de junio de 1981 |
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297 |
26 de enero de 1980 |
372 |
4 de julio de 1981 |
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298 |
2 de febrero de 1980 |
373 |
11 de julio de 1981 |
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301 |
22 de febrero de 1980 |
374 |
18 de julio de 1981 |
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308 |
12 de abril de 1980 |
379 |
22 de agosto de 1981 |
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312 |
10 de mayo de 1980 |
380 |
29 de agosto de 1981 |
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320 |
5 de julio de 1980 |
382 |
12 de septiembre de 1981 |
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321 |
12 de julio de 1980 |
383 |
19 de septiembre de 1981 |
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355 |
7 de marzo de 1981 |
384 |
26 de septiembre de 1981 |
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357 |
21 de marzo de 1981 |
386 |
5 de octubre de 1981 |
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358 |
28 de marzo de 1981 |
388 |
19 de octubre de 1981 |
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364 |
9 de mayo de 1981 |
391 |
9 de noviembre de 1981 |
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367 |
30 de mayo de 1981 |
393 |
23 de noviembre de 1981 |
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368 |
6 de junio de 1981 |
422 |
14 de junio de 1982 |
Fuente: elaboración propia.
En los años finales del tardofranquismo, comenzaron a publicarse en España diversas revistas semanales de corte satírico, bajo el marco de la Ley 14/1966, de Prensa e Imprenta, diseñada por Pío Cabanillas y aprobada por iniciativa del entonces ministro de Información y Turismo, Manuel Fraga Iribarne. La nueva ley, que sustituía la desfasada norma de 1938, eliminaba la censura previa, pero no garantizaba una libertad de prensa plena, porque establecía diversas sanciones si se atentaba contra algunos de los principios contenidos en su artículo 2 6. Lo esencial, por tanto, permanecía intacto y solo cambiaba el sistema regulatorio 7, lo que introducía, además, un marco arbitrario que dependía de «la tolerancia personal mostrada por el ministro de Información y Turismo de turno» 8.
Así, aparecieron numerosas publicaciones satíricas, la mayoría de vida breve, lo que evidencia que el fenómeno respondió a una coyuntura específica, en la que coincidieron la necesidad de romper ciertos límites del discurso público tolerado por el régimen con un lógico interés en la política por parte de la ciudadanía, en el contexto del proceso de la transición a la democracia 9.
El Papus se fundó en Barcelona, tras el éxito de Barrabás (1972-1977), un semanario satírico deportivo. Sus dos fundadores, Ramón Tosas «Ivà» y Óscar Nebreda, junto con Jordi Amorós, «Ja», contribuyeron a renovar las formas del humor gráfico español, con estilos espontáneos de trazos rápidos, que se sumaban a un lenguaje vivo, inspirado en el habla y la jerga de las calles de Barcelona, lleno de vulgarismos y expresiones malsonantes 10. También destacaron Jorge Ginés «Gin», Enrique Oliván «Oli», Carlos Giménez o la dupla creativa compuesta por Enrique Ventura y Miguel Ángel Nieto. Fue publicada primero por Elf Ediciones, S. A., propiedad del Grupo Godó, y a partir de agosto de 1974 por Ediciones Amaika, S. A., sello creado por el director de la revista, Xavier de Echarri, y su gerente, Carlos Navarro, con participación de los dibujantes Nebreda y Gin. Aunque Amaika no pertenecía ya al Grupo Godó, Javier Godó Muntañola constó como accionista y El Papus se siguió imprimiendo y distribuyendo con los medios de su empresa 11. En septiembre de 1979, Godó decidió rescindir unilateralmente ese acuerdo, debido a que descubrió que la redacción de la revista buscaba una nueva distribuidora; a partir de ese momento el equipo editorial se hizo cargo de toda su logística 12.
El Papus conectó rápidamente con un público ávido de novedades, de un tratamiento irreverente de la actualidad política y social, así como de contenidos relacionados con el «destape» erótico. Fue una revista consumida mayoritariamente por un lector masculino —80 por 100 según el Estudio General de Medios (EGM)—, entre los diecinueve y los treinta años y con una ideología de izquierdas 13. En 1976, El Papus alcanzó su época de mayor éxito, con tiradas de más de 200.000 ejemplares 14, lo que la convertía en una de las revistas más leídas en España, superando, entre otras, a un semanario político del prestigio y la relevancia de Triunfo 15. En 1978, según datos del EGM, aunque las ventas habían descendido, alcanzaba una audiencia de más de 600.000 lectores semanales 16.
En el periodo analizado en este artículo, el semanario se encontraba ya en una etapa de decadencia y crisis, alejada de sus mejores cifras. En 1981, la tirada semanal se situaba en torno a los 75.000 ejemplares, y la venta se movía entre los 30.000 y los 50.000 17. En ese momento, El Papus se encontraba en una etapa especialmente beligerante. Era la única revista satírica de importancia que seguía publicándose, junto con El Jueves (1977), convertida en su gran rival. El 20 de septiembre de 1977, El Papus había sufrido en sus oficinas un atentado perpetrado por la extrema derecha, uno de los blancos recurrentes de su humor corrosivo. El ataque acabó con la vida del portero de la finca, Juan Peñalver, y dejó una profunda huella en la redacción. Posteriormente, se redoblaron las críticas al Gobierno de la Unión de Centro Democrático (UCD) presidido por Adolfo Suárez, por entender que había una connivencia entre la derecha institucional y la extrema derecha 18. Esto se evidenciaba en incendiarias columnas de opinión, firmadas bajo diferentes pseudónimos 19. En cuanto a las secciones de historietas dedicadas a la actualidad política, destacaban las de Ivà, que publicaba una sección fija de chistes relacionados con titulares de prensa, «Telediario Particular», y las de Ja, que publicaba secciones como «Encuesta Papus», protagonizada por un paródico reportero ultraderechista que entrevistaba a diferentes personajes ficticios.
La posición de El Papus ante el ingreso en la OTAN ha de relacionarse con el antiamericanismo, un concepto controvertido, ya que con frecuencia se ha confundido con la crítica legítima a la política exterior estadounidense 20. En cualquier caso, la animadversión hacia la gran potencia constituye una actitud de carácter transversal y basada en tópicos poco elaborados 21, que puede remontarse hasta la declaración de independencia de Estados Unidos en 1776, por el temor a que el independentismo se extendiera por América Latina, como así resultó 22. Dicha hostilidad se acrecentó tras la guerra entre España y Estados Unidos y la pérdida de Cuba en 1898. Durante el franquismo, serían la izquierda progresista y los partidos en la clandestinidad los que sostendrían una actitud más crítica y hostil, mientras que los sectores conservadores se tornarían americanistas. Este cambio tiene su origen en los pactos firmados entre España y Estados Unidos en 1953, que iniciaban una colaboración militar que marcaría, además, el fin del aislamiento internacional del régimen de Franco 23. Durante la Transición, y ya en un contexto influido por Mayo del 68, resultaba coherente la animadversión de la izquierda a la política militarista e intervencionista de Estados Unidos, que se incrementó con la posibilidad de que España ingresara en la OTAN 24.
En 1976 se firmó un nuevo tratado militar entre España y Estados Unidos, que mantenía los términos del anterior y permitía pasar por alto que España aún no cumplía los criterios democráticos que se exigían a los miembros de la OTAN, a pesar de lo cual las autoridades estadounidenses ya estaban negociando la hoja de ruta para que España se acabara integrando en la Alianza 25. Adolfo Suárez, entre 1976 y 1978, enfrió el proceso, sabedor de la inestabilidad de su Gobierno y la oposición de PSOE y PCE, si bien hay autores que otorgan importancia en esta estrategia a un supuesto antiamericanismo del presidente ucedista, y a la escasa relevancia que solía dar a los asuntos internacionales 26. A partir de 1978, sin embargo, se intensificaron los contactos para lograr el ingreso, a pesar de las críticas crecientes de la izquierda 27, en un proceso que se acelerará tras la dimisión de Suárez en enero de 1981 y su relevo por parte de Leopoldo Calvo-Sotelo, convencido atlantista que dirigirá las negociaciones finales. Durante los años ochenta, el movimiento anti-OTAN en España excederá el marco del mero antiamericanismo, y adquirirá otras connotaciones socioculturales, al confluir en él diversos activismos: pacifismo, ecologismo, feminismo y anticapitalismo 28.
El Papus ha sido definido como una publicación ácrata y libertaria 29, aunque en algunos asuntos se alineaba con las posiciones defendidas por la extrema izquierda extraparlamentaria, lo que le llevaba a cuestionar la Transición y la legitimidad de la democracia parlamentaria española, por su continuidad con la propia dictadura, pero también por considerarla, dentro del marco ideológico de la extrema izquierda, una democracia burguesa y capitalista 30. El marcado antiamericanismo de la revista lo evidencian diversas piezas, como las que constituyen críticas a las declaraciones y maniobras del secretario de Estado estadounidense, Henry Kissinger, que apoyó el cambio político tutelado por UCD y, al mismo tiempo, alertó contra el peligro comunista 31. Los presidentes norteamericanos Gerald Ford y Jimmy Carter también fueron blanco de las hirientes críticas de El Papus, que llegó a calificar al segundo como «el místico y un tanto gilipollas presidente de los USA» 32.
Con respecto al ingreso de España en la OTAN, se trata de una cuestión apenas presente hasta 1980, momento en el que el propio desarrollo de los acontecimientos la sitúa en la agenda de actualidad. Así, la visita a España del canciller alemán Helmut Schmidt para tratar esta cuestión, sumada al viaje posterior de Suárez a Estados Unidos, provocó que El Papus le dedicase su número 297 (26 de enero de 1980). La República Federal Alemana estaba interesada en el ingreso español en la OTAN, y lo vinculaba, además, al acceso al Mercado Común Europeo. Sin embargo, el presidente Suárez se mostraba cauto, e insistía en desligar ambas cuestiones y en la necesidad de respetar ciertos plazos 33. El Papus ofrecía varios textos que valoraban todos estos movimientos, casi siempre firmados bajo el pseudónimo «Orgasmo de Rotterdam», tras el que se encontraba Francesc Arroyo 34, quien hablaba de presiones de Schmidt para que España ingresara en la OTAN cuanto antes 35, o insinuaba que Suárez había ido a Estados Unidos para negociar entrar en la Alianza a cambio de fuertes inversiones norteamericanas 36. Los contenidos que pueden encontrarse en este momento son todavía descriptivos, dentro de la orientación crítica y humorística del semanario, pero pronto sus colaboradores comenzarán a tomar posiciones, ya que el debate público será cada vez más abierto a instancias de un Suárez que entonces lo consideraba importante, así como contar con el respaldo del pueblo español mediante la celebración de un referéndum 37. Así, unos días más tarde de la visita de Schmidt se celebró en RTVE un debate político sobre la conveniencia de ingresar en la OTAN, que contó con la participación de Santiago Carrillo, pero no de Felipe González u otro representante del PSOE 38, lo cual fue criticado en las páginas de El Papus. Se entendía que se intentaba silenciar su opinión: «cuando este partido, entre las pocas cosas sensatas que ha defendido últimamente, ha estado siempre su negativa a cualquier tipo de acuerdo con esta organización militar» 39.
En los números siguientes, el semanario ironizará con el supuesto servilismo de los políticos españoles con respecto a Estados Unidos. Se acusaba a Suárez de tener «dependencia del Gran Señor de Occidente que vive en Washington» 40, en alusión a Jimmy Carter, cuya influencia en la política española era motivo de escarnio en varios textos: «Todos quisieran desposarse con Carter, auténtica hada buena, de quien tantas cosas dependen. El día de los enamorados, Carter mirará dulcemente el mapa de España y, suspirando, dirá: “¡Oh, cuántos latin-lover tengo en aquella colonia! Rosalynn, he de confesártelo: te engaño con varios a la vez, con todos los españoles”» 41; «[Carter] deslumbrado delane [sic] de la inmensa sabuduría [sic] política del sonriente y amable Adolfito» 42. En el número de la revista del que se extrae la última cita también cabe destacar la cubierta: una escena caricaturesca dibujada por Luis Rey, con varios personajes reconocibles, entre ellos, Suárez, González o Carrillo, que agitan contentos banderitas estadounidenses mientras esperan la llegada de Carter. El titular es un juego de palabras, «¡¡Bienvenido!! Mister Carter» 43, que alude a la película Bienvenido, Mister Marshall (1953) de Luis García Berlanga. Como en dicho filme, en la imagen los protagonistas aparecen ataviados con disfraces folclóricos: González aparece vestido de flamenca, haciendo pareja con Suárez, vestido con el traje típico cordobés. Se alude, así, a la sumisión de los líderes políticos españoles a Estados Unidos.
Las marchas de Carter y Suárez a finales de 1980 y comienzos de 1981, respectivamente, supusieron una total transformación del proceso de integración de España en la OTAN 44. El primero sufrió una dura derrota electoral ante el republicano Ronald Reagan en noviembre de 1980, mientras que el segundo, presionado dentro y fuera de su partido 45, tomó la decisión de dimitir de su cargo el 29 de enero de 1981. Su sucesor, Leopoldo Calvo-Sotelo, no se libró de las críticas en El Papus; de hecho, arreciaron, pues su posición con respecto a la OTAN era mucho más definida que la de Suárez. Ivà, a propósito del titular aparecido en la prensa «Leopoldo Calvo-Sotelo incluye en su programa el rápido ingreso de España en la OTAN», lo dibujaba intentando conseguir que lo votara el Séptimo de Caballería, representado como un grupo de soldados embrutecidos 46. Aludía a la misma cuestión un editorial posterior, pero ya de un modo más explícito, que marcaba la diferencia entre Suárez y Calvo-Sotelo:
«La anunció, sin rubor alguno, una y otra vez, el presidente del Gobierno, Leopoldo Calvo-Sotelo, durante los debates de la sesión de investidura: España va a ingresar en la OTAN, y pronto. En la época Suárez esto ya se había dicho, pero el ex Presidente procuró siempre escurrir el bulto [...]. Calvo-Sotelo, en cambio, asumió la decisión de forma personal e intransferible. [...] ha tomado buena nota de que Ronald Reagan es hombre que no está para hostias y otras matizaciones. [...] Calvo-Sotelo desea continuar en el cargo y, para ello, sabe muy bien que ha de tener contentos a los amos yanquis» 47.
Cuando el acuerdo para ingresar en la OTAN era inminente, un fotomontaje mostró al presidente español manejado como una marioneta por Reagan 48: es una muestra reveladora de la escasa personalidad que dibujantes y columnistas atribuían a Calvo-Sotelo, percibido como un político gris y sin iniciativa. Otro claro ejemplo puede verse en la caricatura que dibuja Ivà en varias viñetas, en las que lo representa totalmente sumiso a Ronald y Nancy Reagan, que le piden que lleve a sus niños al colegio, en el contexto de una situación ficticia, pero que expresa, a través de un código de costumbrismo, su subordinación a los intereses estadounidenses 49.
Pero los colaboradores de El Papus no solo manifestarán su rechazo a la OTAN, sino que harán un ejercicio de pedagogía con sus lectores, para rebatir los argumentos favorables y señalar los costes que tendría para la ciudadanía. Tal actitud hay que encuadrarla en el contexto de la movilización de diversos sectores de la sociedad civil y los partidos políticos, con el objetivo de concienciar a una opinión pública no muy interesada en la cuestión 50 de los riesgos que entrañaba la entrada en el Tratado, que se insertaba, a su vez, en las protestas en diversos países europeos contra la política exterior estadounidense, la escalada armamentística y la política de bloques 51. Asimismo, hay que tener en cuenta la más que posible influencia en la opinión de sus lectores, como medio de comunicación de masas que era. En ese sentido, Iranzo recoge una encuesta en la que un 32 por 100 de la muestra afirmó que sus contenidos contribuyeron a reafirmar sus posiciones ideológicas, mientras que un 12 por 100 reconoce que las modificaron o matizaron en algún grado 52.
En términos generales, se detecta en las páginas de El Papus una clara oposición al belicismo que se estimaba que la OTAN representaba. Así, la revista publicó durante 1981 la serie de historietas «Crónicas de la III Guerra Mundial» de Florenci Clavé, que, con un dibujo realista, ofrecía historias sin gags humorísticos, con un claro tono de fábula moral ambientada en un futuro cercano en el que la guerra está asolando el planeta.
Este antibelicismo fue uno de los principales argumentos contra el ingreso de España en la organización militar, como puede apreciarse en diversos textos; por ejemplo, el editorial del número en el que arrancaba su campaña de recogida de firmas para solicitar un referéndum, en el que se lanzan diversas ideas pacifistas y antimperialistas:
«Contra la OTAN, contra la política de los bloques, contra la carrera armamentística, se alinea el conjunto del pueblo [...] la violencia y el terrorismo no se combaten con armas puestas al servicio de una hipotética destrucción de la humanidad. Contra la violencia, democracia. Contra el terror, el ejercicio de las libertades» 53.
Hablar de la destrucción de la humanidad 54 puede parecer exagerado, pero no lo es tanto si se observa en el contexto concreto de la Guerra Fría en el que se dirimía el ingreso de España en la OTAN, con Ronald Reagan intensificando el programa armamentístico estadounidense y la Unión Soviética invadiendo Afganistán. Ese miedo estaba detrás de las llamadas de El Papus al desarme y en contra de las armas nucleares. En agosto, se alertaba de que Reagan había aprobado la fabricación de la bomba de neutrones: «los más de 200.000 muertos del Japón fueron una pijada comparado con lo que nos espera si entramos en la OTAN» 55. En una historieta, Ja advierte, por boca de un político ficticio, pero claramente de izquierdas —su aspecto así lo revela, ya que tiene barba y no lleva traje o corbata, rasgos del estereotipo de político «progre» empleado en la revista—, que habrá «¡¡2.800 millones de muertos, gracias a las 700 bombas atómicas que nos van a tirar!!» 56. Esta preocupación por la amenaza nuclear se repite en otros números con diferentes matices 57, y puede relacionarse con el activismo ecologista. Los movimientos pacifistas, por su parte, con motivo de los planes de instalación de misiles norteamericanos en el continente, estaban desplegando intensas protestas en Europa durante 1981, incluyendo España, aunque el despertar pacifista había sido tardío en este país 58. En este caso, las protestas se focalizaron en torno al rechazo a la OTAN y a las bases estadounidenses en suelo español, bajo un popular lema, «OTAN no, bases fuera», que El Papus no empleó demasiado, aunque Orgasmo de Rotterdam lo introdujo en julio de 1981, en un texto en el que se hacía eco de un protesta que había tenido lugar en Madrid el 1 de julio, que a su juicio había convertido la ciudad en la «capital mundial del anti-imperialismo» 59.
Cuando se trataba de argumentar en contra de la entrada de España en la OTAN, los autores adoptaban una actitud didáctica centrada en contrarrestar los argumentos a favor, de forma que se unieron, con su particular estilo, a un debate que ya estaba consiguiendo que la opinión pública se posicionara en contra de la OTAN 60. Se manejaba la idea, sin ninguna opinión disidente, de que no tendría ninguna ventaja para España y respondía a intereses estadounidenses, como resumían unas viñetas de Ramón, en las que dos de sus característicos viandantes, dos personajes masculinos sin ningún tipo de elemento que permita inferir su ideología 61, mantienen el siguiente diálogo:
«—Dicen los Estados Unidos que el ingreso de España en la OTAN es bueno para ambas.
—¿Para quién?
—Para los Estados Unidos y la OTAN» 62.
Uno de los principales argumentos a favor era la supuesta protección que la OTAN ofrecería contra golpes de Estado, una idea que se repitió mucho en los debates de esos años, incluso antes del 23F. Ya en 1980, Orgasmo de Rotterdam ironizaba sobre la cuestión, señalando qué tipo de golpes de Estado evitaría la OTAN:
«A no ser que quieran decir que si estamos en la OTAN no habrá golpes de Estado de izquierdas. Pero para saber eso no nos hace falta entrar en ninguna parte. La izquierda, pobrecita, qué más quisiera que tener la fuerza suficiente como para poder y no querer organizar un golpe de Estado. Aquí la izquierda, hasta ahora, lo único que organiza son verbenas, y a veces ni siquiera divertidas» 63.
Asimismo, se desconfiaba de las intenciones estadounidenses con respecto a las democracias extranjeras, en una clara alusión a su política exterior en América Latina:
«A los Estados Unidos les importa un comino el sistema político dominante en los países que giran en torno a su Imperio. Es más: entre una democracia con peligro izquierdista y una dictadura brutal que haga el juego a las multinacionales yanquis, siempre Washington acaba apoyando la dictadura» 64.
Como otros medios progresistas, El Papus argumentaba, además, que Grecia pertenecía a la OTAN y eso no evitó el golpe de los coroneles en 1967, como tampoco había evitado el reciente golpe militar en Turquía de 1980. Por añadidura, el Portugal de Salazar había pertenecido a la Alianza. Tras el 23F, un editorial utilizó estos argumentos para evidenciar por qué el ingreso en la OTAN no evitaría, a juicio del autor, un nuevo golpe de Estado:
«Sin embargo, Calvo-Sotelo silencia que el Portugal de Salazar pertenecía a la OTAN, que la Grecia de los coroneles estaba dentro de la OTAN y que la actual Turquía de los generales está, asimismo, incorporada a la OTAN. Es decir, que una España de Milans del Bosch, por ejemplo, también podría seguir en la OTAN» 65.
En septiembre de 1981, con el trámite en el Congreso a punto de resolverse a favor del ingreso en la OTAN, El Papus reproducía en sus páginas una carta remitida por José Izquierdo Olmos, suboficial especialista de aviación, que sostenía que entre los militares españoles no había una opinión favorable a la OTAN 66, y entre los argumentos que esgrimía se encontraban la falta de solidaridad de los europeos con los españoles, el desequilibrio que se generaría entre los bloques y la falta de garantías de que evitase una nueva guerra civil o golpe de Estado, aduciendo los consabidos ejemplos de Turquía y Grecia 67.
La carta del militar también empleaba otro de los grandes argumentos de la oposición a la OTAN: el elevado coste que conllevaría en armamento y logística. Durante todo el periodo previo a la solicitud de ingreso hubo una guerra de cifras entre detractores y partidarios, que El Papus reflejó no solo para denunciar el elevado coste, sino también para señalar la falsedad de la derecha ucedista. Ja fue quien más insistió con esta cuestión; por ejemplo, con una historieta en la que se burlaba de cómo variaba la cantidad económica según «lo derechista que sea el partido que maneja los datos». Según Ja, Fraga aseguraba que costaría solo 3.000 millones, mientras que una organización pacifista belga hablaba de 80.000 millones 68. Esta incertidumbre era generalizada: meses antes, un editorial de El País lamentaba que «nada sabe la opinión pública sobre los costes económicos de nuestro ingreso en la OTAN» 69. Hasta septiembre de 1981 el Gobierno no ofreció una estimación del coste: entre 4.000 y 8.000 millones anuales 70. Sin embargo, ya en 1982, de nuevo Ja denunciaba que el ministro de Defensa, Alberto Oliart, pedía aumentar el presupuesto en 2,3 billones de pesetas 71.
El tercer argumento recurrente en torno a la cuestión era la posibilidad de que Gibraltar volviera a ser un territorio de soberanía española: se alegaba, ya en 1977, que podía ser moneda de cambio o que, al menos, resultaría más sencillo negociar este conflictivo tema con un aliado militar como sería Reino Unido 72. Como bien vieron muchos medios, incluyendo El Papus, la cuestión no se sostenía demasiado, toda vez que Estados Unidos había mantenido siempre una posición neutral en una cuestión que implicaba a dos aliados, y, si en algún momento había abandonado momentáneamente esa postura, había sido para presionar a favor de los intereses británicos 73. Así, Orgasmo de Rotterdam manifestaba, sarcástico:
«si entramos en la OTAN dicen que nos van a devolver el Peñón de Gibraltar. Yo me juego el trozo de peñón que me toque [...] a que no nos lo devuelven. Entre otras cosas, porque uno imagina que los gibraltareños no van a querer. Y bien que hacen. ¡Cualquiera se arriesga a tener un Gobierno como el de UCD! Ni borrachos» 74.
Posteriormente, también se burlarían del ofrecimiento de Oliart para que Gibraltar fuese una base de la OTAN. Ivà dibujó una viñeta en la que se veía a un padre y a un hijo —caracterizado como el típico «pasota» de la época— contemplando el peñón mientras sostienen el siguiente diálogo:
«—¿Ves hijo mío? / Aquel peñón que allí se yergue... antes era español.
—Oche tú... / Menos lobos... / Que antes era inglés. / No jodamos» 75.
En el mismo número del semanario, un texto relacionaba el ofrecimiento de Oliart con el del bíblico rey Salomón, ridiculizándolo: «en ese caso España no solo no recuperaría lo que llaman colonia británica, sino que, encima, se convertiría en colonia de la OTAN, cuyo único propio (ahora todos son cedidos) sería precisamente Gibraltar. Debe ser que el Gobierno ha descubierto el humor. Eso sí, el negro» 76.
El último argumento es el más humorístico, porque tiene que ver con la parodia que el semanario realizaba del carácter español y el atraso tecnológico del país. Hubo varios contenidos que presentaban situaciones en las que la incapacidad o la torpeza de sus protagonistas pretendían poner de manifiesto la incompatibilidad con la OTAN. Un buen ejemplo es una viñeta de Ja en la que se alude al deseo del canciller Schmidt de que España ingrese en la organización y se instalen misiles Pershing-2 en su territorio. El dibujante imagina cómo sería una base de lanzamiento al cargo de dos operarios españoles:
«—¡Otia Manolo! ¡Le has dao a otro Concorde!
—Pue yo le he dao el alto reglamentario... Ooochee...
—E que para hablales tienes que apretar el botón rojo... ¡¡Burro!!
—¡Otia e verdá! Toy tonto cho. Toy tonto cho» 77.
No será la única vez que se satirice el potencial militar español, semanas más tarde se publicaría un fotomontaje a propósito de unas declaraciones del nuevo ministro de Defensa, Marcelino Oreja: «El mundo libre necesita nuestro potencial bélico». En la imagen, un hombre dispara con una escopeta cuyo cañón es blando y maleable, mientras confiesa: «El único fallo es que cuando pegas unos pocos tiros se te reblandece el canuto!!...» 78. En la misma línea, otro fotomontaje mostraba a una madre empleando modernos misiles para matar con ellos los piojos de su hijo, evidenciando el contraste ante la pobreza presente aún en España y el gasto que se exigía en materia armamentística 79.
En una publicación con un componente visual tan importante como El Papus resulta imprescindible analizar cuáles fueron los motivos iconográficos mediante los que vehiculó el rechazo al ingreso de España en la OTAN. Más allá de las caricaturas grotescas, negativamente connotadas, que llevaban a cabo autores como Ja —que no dudaban en retratar a figuras que representaban el poder económico o gubernamental como individuos con serias taras mentales y dificultades en el habla— 80 y que eran habituales, sin importar la temática tratada, en este caso se encuentran ciertas representaciones sin ánimo humorístico que remiten a la iconografía pacifista y antinuclear de la época, que usaban grupos como Greenpeace. El ejemplo más claro se encuentra en el número 357 del semanario, en el que, acompañando el editorial, puede verse que el encabezado emplea ese tipo de símbolos: una calavera con una explosión nuclear y un par de misiles a los lados, con un bocadillo que sale de la boca de la calavera con la palabra «OTAN» 81. La historieta de Ivà, en la misma página, presenta un mundo arrasado tras un apocalipsis nuclear 82.
En el número en el que se anuncia la campaña de recogida de firmas, la cubierta de Luis Rey abunda en esta iconografía y presenta un hongo nuclear en fuertes tonos rojos —símbolo que inspiró el primer logo de la Comisión anti-OTAN de Madrid— 83, en cuya cúspide se está formando una calavera 84. En ese mismo número también se encuentra un dibujo con motivos un poco diferentes, que acompaña un texto editorial, en el que se observan dos misiles con bocas y ojos amenazantes que apuntan al mapa de España, con la frase «Los peligros de la OTAN» 85. Por último, vale la pena mencionar otro significativo ejemplo en el que se emplea el motivo de la calavera, esta vez en un fotomontaje en el que se asocia a la imagen de Henry Kissinger 86.
La implicación de El Papus en la causa anti-OTAN experimentó un salto cualitativo a partir del 30 de mayo de 1981, momento en el que inició una campaña de recogida de firmas entre sus lectores. Se trata de una iniciativa activista que ejemplificaría su implicación en la causa, si bien no era original: en el propio semanario se reconocía la inspiración de otra publicación progresista, La calle (1978-1982), que ya había iniciado su propia campaña. En su editorial del número 367, El Papus resumía los argumentos en contra de la entrada de España en la OTAN y explicaba que la Constitución establecía los mecanismos necesarios para solicitar un referéndum, para lo cual se necesitaban 500.000 firmas acreditadas con el correspondiente nombre completo y número de DNI de los firmantes. Se defendía la celebración del referéndum, pese a la negativa del Gobierno ucedista, porque se tenía el convencimiento de que el resultado sería «abrumadoramente negativo», ya que «contra la OTAN, contra la política de los bloques, contra la carrera armamentística, se alinea el conjunto del pueblo, y no solo de la izquierda. También muchos ciudadanos de derechas repudian convertir España en un bastión norteamericano» 87. Las encuestas de la época reforzaban esta opinión, arrojaban un porcentaje de españoles partidarios del ingreso en la OTAN nunca superior al 18 por 100 88.
A partir del citado número 367, El Papus incorporó una sección fija titulada «Todos contra la OTAN», responsabilidad de dos colaboradores: Ja, que realizaba una historieta semanal donde comentaba la actualidad, y un autor literario que firmaba sus columnas como P. A. y que podría ser Francesc Arroyo, dado que la inicial «P» podría corresponder a la abreviatura cariñosa de su nombre, Paco, si bien no existe confirmación sobre este punto. Ambos se encargaron de dar directrices para el envío de las firmas y de animar a los lectores a participar, estableciendo una lúdica competición por ver quién recogía más entre sus familiares, amigos o compañeros de trabajo 89. El objetivo inicial, poco realista teniendo en cuenta las cifras de ventas del semanario en estas fechas, era lograr el medio millón de firmas, si bien pronto la campaña se fue articulando de una manera más detallada: en el número 379, el texto «¿Por qué no nos coordinamos?» advertía de la dificultad de saber cuántas firmas se habían recogido ya entre todos los medios y asociaciones, y se proponía unificar todas. La revista no quería ser quien presentase la solicitud de referéndum, pero
«ofrece sus instalaciones como punto de contacto para todos aquellos que estén recogiendo firmas por su cuenta, es decir, al margen de que nosotros seguiremos recogiendo firmas, pedimos a todos aquellos que tengan pliegos, sea cual sea la cantidad, que nos lo comuniquen, dejen un número de teléfono y nos pondremos en contacto para hacer saber a todo el mundo quiénes recogen firmas y cuántas hay hasta el momento. Se trata simplemente de evitar que por falta de coordinación vayamos a pringarla» 90.
Huelga decir que con esta estrategia descoordinada las posibilidades de que hubiera firmantes repetidos eran muy elevadas, pero, en cualquier caso, El Papus iba informando puntualmente de sus avances: en julio afirmó recibir más de mil firmas diarias 91, de forma que se alcanzaron las diez mil firmas recogidas en las primeras tres semanas 92. A finales de agosto la cantidad ya pasaba de veinte mil 93, pero a partir de entonces el ritmo descendió significativamente, de forma que el objetivo —fijado a dos semanas de concluir— de lograr treinta mil firmas no se alcanzó 94. De todas formas, se consiguieron unas meritorias veinticinco mil firmas, anunciadas cuando se dio la campaña por finalizada el 26 de septiembre 95.
En la propia revista se explicaron los pasos que se dieron a partir del final de la campaña de recogida de firmas: se decidió cederlas al Partido Socialista Unificado de Cataluña (PSUC), federado con el PCE, con el compromiso de solicitar el referéndum y que la entrega de los pliegos de firmas fuera pública. El firmante de esta explicación también recalcaba que esto no implicaba que existiera vínculo alguno entre el semanario y el partido político 96, algo que Francesc Arroyo —seguramente el autor de la columna— todavía creyó necesario subrayar en fechas más recientes 97. Lo que resulta paradójico es que, tras semanas denunciando la pasividad o falta de determinación de los partidos de izquierda para encabezar la campaña o posicionarse de manera inequívoca a favor del referéndum 98, la dirección de El Papus decidiera entregar la responsabilidad última en la cuestión a uno de ellos. Se trata de una dinámica compleja, que implicaba el desencanto de la sociedad civil en general y la izquierda en particular, pero también una estrategia por parte de los dos principales partidos de izquierdas de cooptar la iniciativa social y sus reivindicaciones, desactivando otro tipo de cauces 99. Por ello, firmas como Orgasmo de Rotterdam o Francisco Sánchez Lusitano se mostraron muy escépticas en torno a las verdaderas intenciones del PSOE con respecto a la OTAN 100, debido a su falta de iniciativa para poner en marcha el referéndum, al que no se sumaron hasta septiembre de 1981.
Como es sabido, el referéndum solicitado con un número de firmas suficientes —el PCE recogió medio millón y el PSOE, seiscientas mil— nunca fue convocado por el Gobierno de UCD. Como la propia revista se encargó de denunciar, diferentes cargos gubernamentales declararon en repetidas ocasiones que no se celebraría, amparados en el artículo 92 de la Constitución, que establecía la posibilidad de someter a consulta cuestiones de especial trascendencia, pero en ningún caso la obligatoriedad. Las encuestas de la época reflejan un sentir mayoritario contra el ingreso en la OTAN y a favor del referéndum, pero, finalmente, tras su aprobación en el Senado, se tramitó formalmente la solicitud de adhesión a la OTAN en noviembre de 1981. El Papus siguió dedicando espacios al tema, especialmente para atacar a Calvo-Sotelo y referir su sumisión a Estados Unidos, pero, a medida que se consumaba el ingreso, disminuían las menciones: durante los primeros meses de 1982, apenas se encuentra alguna. Parece que cierta resignación y desencanto hizo mella en unos colaboradores que dirigirían sus críticas a otros temas de actualidad como el juicio del 23F, el próximo mundial de fútbol, la ley del aborto o la guerra de las Malvinas. Sin embargo, en el número 412 regresó, solo por una semana, la sección «Todos contra la OTAN», con los argumentos habituales. Cuando, en mayo de 1982, se consumó el ingreso español, el asunto volvió a copar la portada, en la que puede verse a Calvo-Sotelo ataviado como el Tío Sam y el titular «En la OTAN: a traición» 101, mientras que el editorial lo encabezaba un rotundo «Una decisión dictatorial». El texto abundaba en los argumentos habituales y aludía a la promesa del PSOE de convocar un referéndum si ganaba las siguientes elecciones, que era «la última esperanza que queda. Una esperanza, sin embargo, tenue, porque las presiones serán enormes y será muy complicado que los socialistas cumplan su palabra» 102. Las sospechas del autor del editorial —y de otros colaboradores— no iban desencaminadas, toda vez que el primer Gobierno socialista, aunque manifestó en la campaña electoral su intención de paralizar el ingreso en la OTAN, fue cambiando gradualmente su postura, a medida que se tomaba conciencia del impacto que podría tener en el rol internacional español el abandono de la Alianza 103, hasta producirse un giro definitivo de la postura socialista durante 1984. Aunque se acabó celebrando un referéndum en marzo de 1986 para consultar sobre la permanencia en la OTAN, el Gobierno protagonizó una intensa campaña que logró modificar la opinión pública, de forma que el referéndum se resolvió con un 52 por 100 de los votos a favor de la permanencia.
El Papus, por su parte, prácticamente dejó de tratar la cuestión tras consumarse el ingreso en la organización militar en mayo de 1982. Aunque exceda el marco de acontecimientos planteado en este artículo, vale la pena señalar, no obstante, que durante 1984 y 1985 dedicó algunos números a la OTAN, si bien a partir de octubre de 1984, momento en el que tuvo lugar una suspensión de pagos, los responsables fueron un nuevo equipo de colaboradores. Cuando se celebró el referéndum, la revista ya había cerrado.
En el periodo comprendido entre 1980 y 1982, uno de los asuntos más relevantes en el debate público fue el del ingreso de España en la OTAN. Objetivo de una UCD en pleno proceso de decadencia y pérdida de la hegemonía política, de la mano de Calvo-Sotelo dio los pasos necesarios para lograrlo. Se encontraron la oposición de gran parte de la sociedad civil y las fuerzas progresistas, en lo que resultó ser la última gran causa de movilizaciones de la Transición. El Papus se sumó a otros medios de izquierda y agrupaciones políticas tanto en sus críticas a la OTAN como, llegado el momento, en una campaña de recogida de firmas para forzar al Gobierno a convocar un referéndum que nunca llegó. El semanario satírico adoptó, dentro de su tono provocador, una postura pedagógica con sus lectores, en un claro intento de influir en la opinión pública y expandir ciertas ideas antiotanistas, en sintonía con los movimientos pacifistas y ecologistas de la época, pero también con la izquierda parlamentaria y, sobre todo, extraparlamentaria. La postura de El Papus fue reduccionista, dado que no contempló matices o factores complejos que afectaban al asunto, y, amparado en el humor, pudo hacer una crítica dura y maximalista en su negativa tajante al ingreso español en la OTAN. Pese a que su campaña se desarrolló en una época de descenso de ventas que llevaría a la revista a su desaparición en 1985, consiguió unas meritorias veinticinco mil firmas que pudo aportar al total recogido por partidos, asociaciones y medios de izquierda: una victoria pírrica de una publicación siempre combativa y crítica con todos los actores de la Transición —de todo el espectro ideológico—, que dejó una gran huella en sus lectores.
1 Giulia Quaggio y Sergio Molina: «Introducción», en Giulia Quaggio y Sergio Molina (eds.): Imaginando la Guerra Fría desde los márgenes. La sociedad española y la OTAN (1975-1976), Granada, Comares, 2023, p. 8.
2 Ibid., pp. 4-5.
3 Ángel Viñas: En las garras del águila. Los pactos con Estados Unidos, de Francisco Franco a Felipe González, Barcelona, Crítica, 2003.
4 Charles Powell: El amigo americano. España y Estados Unidos, de la dictadura a la democracia, Barcelona, Galaxia Gutenberg, 2011.
5 En la bibliografía especializada se suele indicar como fecha de fin de actividad de El Papus el año 1987, aunque, en realidad, en ese año y en el anterior solo se publicaron algunos especiales y recopilatorios. En este artículo se ha preferido indicar la fecha de 1985 como último año de la revista como publicación semanal.
6 «La libertad de expresión y el derecho a la difusión de informaciones, reconocidas en el artículo primero, no tendrán más limitaciones que las impuestas por las leyes. Son limitaciones: el respeto a la verdad y a la moral; el acatamiento a la Ley de Principios del Movimiento Nacional y demás Leyes Fundamentales; las exigencias de la defensa Nacional, de la seguridad del Estado y del mantenimiento del orden público interior y la paz exterior; el debido respeto a las Instituciones y a las personas en la crítica de la acción política y administrativa; la independencia de los Tribunales, y la salvaguardia de la intimidad y del honor personal y familiar», Ley 14/1966, de 18 de marzo, de Prensa e Imprenta, artículo 2.
7 Ignacio Fernández Sarasola: La legislación sobre historieta en España, Sevilla, Asociación Cultural Tebeosfera Ediciones, 2014, p. 122.
8 Francisco Segado Boj: «Las puertas del campo. Censura y coacción informativa durante la Transición, reflejadas en el humor gráfico de la prensa diaria (1974-1977)», Anàlisi, 39 (2009), p. 21.
9 Gerardo Vilches: La satírica Transición. Revistas de humor político en España (1975-1982), Madrid, Marcial Pons Historia, 2021, pp. 281-287.
10 En el presente artículo se respetará siempre la grafía empleada por los colaboradores de la revista.
11 María Iranzo Cabrera: «El Papus» (1973-1987). Contrapoder informativo en la Transición española, Barcelona, Universitat de Barcelona-Universitat Jaume I-Universitat Pompeu Fabra-Universitat de València, 2023, p. 61.
12 Ibid., p. 112.
13 Ibid., pp. 155-157.
14 Ibid., pp. 188-189.
15 Ibid., p. 157.
16 Ibid., p. 159.
17 Ibid., pp. 190-191.
18 Gerardo Vilches: La satírica Transición..., pp. 174-176.
19 Detrás de dichos pseudónimos se encontraban los periodistas Albert Turró, Francesc Arroyo y Joan de Segarra. En María Iranzo Cabrera: «El Papus» (1973-1987)..., p. 98.
20 Misael Arturo López Zapico: «El antiamericanismo en España durante la década de los ochenta y su conexión con la controversia sobre la OTAN», en Giulia Quaggio y Sergio Molina (eds.): Imaginando la Guerra Fría desde los márgenes. La sociedad española y la OTAN (1975-1976), Granada, Comares, 2023, pp. 43-44.
21 Ibid., p. 42.
22 Daniel Fernández de Miguel: El enemigo yanqui. Las raíces conservadoras del antiamericanismo español, Madrid, Genueve Ediciones, 2012, pp. 29-30.
23 Coral Morera Hernández: «OTAN sí, bases fuera. El antiamericanismo en la España de los 80», en Mónica Moreno Seco (coord.): Del siglo xix al xxi. Tendencias y debates, Alicante, Asociación de Historia Contemporánea, 2019, p. 1703, https://rua.ua.es/dspace/bitstream/10045/96254/1/XIV-Congreso-Asociacion-Historia-Contemporanea_00-1703-1716.pdf (consultado el 18 de junio de 2024).
24 Misael Arturo López Zapico: «El antiamericanismo en España...», p. 41.
25 Francesc Sánchez Lobera: El proceso de integración de España en la OTAN, tesis doctoral, Universitat de Barcelona, 2020, p. 45.
26 Juan Antonio Martínez Sánchez: «El referéndum sobre la permanencia de España en la OTAN», UNISCI Discussion Papers, 26 (2011), p. 287, https://revistas.ucm.es/index.php/UNIS/article/view/37825/36602 (consultado el 18 de junio de 2024).
27 Francesc Sánchez Lobera: El proceso de integración..., pp. 96-97.
28 Giulia Quaggio y Sergio Molina: «Introducción...», p. 16.
29 María Iranzo Cabrera: El Papus (1973-1987)..., p. 170.
30 Gerardo Vilches: La satírica Transición..., p. 206.
31 Ivà: «Telediario particular», El Papus, 101 (3 de enero de 1976), p. 27.
32 S. a.: El Papus, 142 (6 de febrero de 1977), p. 8.
33 Francesc Sánchez Lobera: El proceso de integración..., pp. 145-148.
34 María Iranzo Cabrera: El Papus (1973-1987)..., p. 133.
35 Orgasmo de Rotterdam: «Schmidt y los emigrantes», El Papus, 297 (26 de enero de 1980), p. 7.
36 Orgasmo de Rotterdam: «El viaje de Suárez», El Papus, 298 (2 de febrero de 1980), p. 7.
37 Francesc Sánchez Lobera: El proceso de integración..., p. 146.
38 Ibid., pp. 148-149.
39 S. a. «La “tele” quiere entrar en la OTAN», El Papus, 298 (2 de febrero de 1980), p. 9.
40 Francisco Sánchez Lusitano: «Carta abierta a Adolfo Suárez», El Papus, 312 (10 de mayo de 1980), p. 13.
41 Eddy Thorial: «Los amores de Adolfo y Jimmy», El Papus, 301 (22 de febrero de 1980), p. 3.
42 Eddy Thorial: «Martín Villa a cambio de cacahuetes», El Papus, 320 (5 de julio de 1980), p. 3.
43 Cubierta de Luis Rey para El Papus, 320 (5 de julio de 1980).
44 Charles Powell: El amigo americano..., p. 546.
45 Jonathan Hopkin: El partido de la Transición. Ascenso y caída de la UCD, Madrid, Acento Editorial, 2000, p. 230.
46 Ivà: «Telediario Particular», El Papus, 355 (7 de marzo de 1981), p. 9.
47 Eddy Thorial: «Por Tejero a la OTAN», El Papus, 357 (21 de marzo de 1981), p. 3.
48 S. a.: «Susexos», El Papus, 388 (10 de octubre de 1981), p. 4.
49 Ivà: «Telediario Particular», El Papus, 391 (9 de noviembre de 1981), p. 8.
50 Una encuesta del CIS en 1976 obtenía un 42,5 por 100 que respondía «no sabe/no contesta» a la pregunta de si a España le interesaría sumarse a la OTAN. En 1978, otra encuesta revelaba que el 67,6 por 100 no sabía cuál era la función de la OTAN, mientras que el 53,3 por 100 respondía «no sabe/no contesta» acerca de la entrada de España en el Tratado. En Misael Arturo López Zapico: «El antiamericanismo en España...», pp. 51-52.
51 Giulia Quaggio y Sergio Molina: «Introducción...», pp. 15-17.
52 María Iranzo Cabrera: El Papus (1973-1987)..., p. 163.
53 Eddy Thorial: «Todos contra la OTAN», El Papus, 367 (30 de mayo de 1981), p. 3.
54 Que se repite en varias ocasiones, por ejemplo, alertando sobre la posible destrucción del sur de Europa en caso de guerra entre bloques. P. A.: «Pactos secretos», El Papus, 374 (18 de julio de 1981), p. 15.
55 P. A.: «Aviso urgente», El Papus, 380 (29 de agosto de 1981), p. 15.
56 Ja: «Encuesta Papus», El Papus, 364 (9 de mayo de 1981), pp. 36-37.
57 P. A.: «La bomba que viene», El Papus, 368 (6 de junio de 1981), p. 16, e íd.: «Los misiles», El Papus, 369 (13 de junio de 1981), p. 13.
58 Coral Morera Hernández: «OTAN sí, bases...», p. 1707.
59 Orgasmo de Rotterdam: «Dirección general de cultura papuslar», El Papus, 374 (18 de julio de 1981), p. 7.
60 «A mayor toma de conciencia, mayor era el rechazo». En Misael Arturo López Zapico: «El antiamericanismo en España...», p. 56.
61 En muchas otras viñetas, este autor sabe caracterizar ideológicamente a los personajes cuando el mecanismo de sus chistes requiere tener esa información; en el que nos ocupa, parece que su intención es apelar a la transversalidad ideológica y al consenso sobre la cuestión de la OTAN.
62 Ramón: «Suspiros de España», El Papus, 358 (28 de marzo de 1981), p. 6.
63 Orgasmo de Rotterdam: «Bueno, bonito y barato», El Papus, 321 (12 de julio de 1980), p. 7.
64 Eddy Thorial: «Peones yanquis no», El Papus, 367 (30 de mayo de 1981), p. 5.
65 El mismo editorial no duda en insinuar que es posible que la CIA esté relacionada «indirectamente» con el 23F, precisamente con el fin de acelerar el ingreso de España en la OTAN. Eddy Thorial: «Por Tejero a la OTAN», El Papus, 357 (21 de marzo de 1981), p. 3.
66 Sánchez Lobera cita una encuesta de la revista Defensa que corrobora esta opinión. Francesc Sánchez Lobera: El proceso de integración..., p. 157.
67 S. a.: El Papus, 384 (26 de septiembre de 1981), p. 13.
68 Ja: «Todos contra la OTAN», El Papus, 383 (19 de septiembre de 1981), p. 33.
69 Editorial «¿A la OTAN por mayoría?», El País, 10 de mayo de 1981. Citado en Francesc Sánchez Lobera: El proceso de integración..., pp. 197-198.
70 Francesc Sánchez Lobera: El proceso de integración..., p. 228.
71 Ja: «Papu etuvió allí», El Papus, 422 (14 de junio de 1982), p. 27.
72 Francesc Sánchez Lobera: El proceso de integración..., p. 69.
73 Charles Powell: El amigo americano..., pp. 160, 174 y 197.
74 Orgasmo de Rotterdam: «Bueno, bonito y barato», El Papus, 321 (12 de julio de 1980), p. 7.
75 Ivà: «Telediario particular», El Papus, 382 (12 de septiembre de 1981), p. 8.
76 P. A.: «La OTAN y Salomón», El Papus, 382 (12 de septiembre de 1981), p. 11.
77 Ja: «Papus estuvió allí», El Papus, 297 (26 de enero de 1980), p. 35.
78 S. a.: «Susexos. Crónica negra de la semana», El Papus, 308 (12 de abril de 1980), p. 4.
79 S. a.: «Susexos. Crónica negra de la semana», El Papus, 367 (30 de mayo de 1981), p. 7.
80 Como ejemplo, basta observar cómo dibuja a un supuesto «relaciones públicas de la Moncloa» en una historieta. Ja: «Encuesta Papus», El Papus, 364 (9 de mayo de 1981), pp. 36-37. Posteriormente, se atreve incluso a dibujar a un ficticio general de la OTAN como un anciano con claros signos de demencia senil. Ja: «Encuesta Papus», El Papus, 393 (23 de noviembre de 1981), pp. 36-37.
81 S. a.: El Papus, 357 (21 de marzo de 1981), p. 3.
82 Ivà: El Papus, 357 (21 de marzo de 1981), p. 3.
83 Igor Contreras Zubillaga: «Canciones contra la OTAN. Del eslogan al punk-rock», en Giulia Quaggio y Sergio Molina (eds.): Imaginando la Guerra Fría desde los márgenes. La sociedad española y la OTAN (1975-1976), Granada, Comares, 2023, p. 162.
84 Cubierta de Luis Rey para El Papus, 367 (30 de mayo de 1981).
85 S. a.: «Los peligros de la OTAN», El Papus, 367 (30 de mayo de 1981), p. 5.
86 S. a.: «The Illustrated SELOJURO News», El Papus, 369 (13 de junio de 1981), p. 11.
87 S. a.: «Todos contra la OTAN», El Papus, 367 (30 de mayo de 1981), p. 3.
88 Francesc Sánchez Lobera: El proceso de integración..., pp. 264-265.
89 El primer récord del que se informa es de 66 firmas enviadas por la misma persona. En Ja: «Todos contra la OTAN», El Papus, 370 (20 de junio de 1981), p. 13. El último récord del que Ja se hace eco es de 213; Ja: «Todos contra la OTAN», El Papus, 372 (4 de julio de 1981), p. 15. Posteriormente, aunque la campaña continúa durante varias semanas, no se hace alusión a estos récords, acaso porque no se supera el último citado.
90 P. A.: «¿Por qué no nos coordinamos?», El Papus, 379 (22 de agosto de 1981), p. 15.
91 Ja: «Todos contra la OTAN», El Papus, 373 (11 de julio de 1981), p. 15.
92 Ja: «Todos contra la OTAN», El Papus, 372 (4 de julio de 1981), p. 15.
93 Ja: «Todos contra la OTAN», El Papus, 379 (22 de agosto de 1981), p. 15.
94 P. A.: «Ya queda menos», El Papus, 383 (19 de septiembre de 1981), p. 33. Obsérvese cómo, en el tramo final de la campaña, la página dedicada a ella se relega a la parte final del semanario.
95 P. A.: «25.000 gracias», El Papus, 386 (10 de octubre de 1981), p. 27.
96 Ibid.
97 María Iranzo Cabrera: La revista satírica El Papus (1973-1987). Contrapoder comunicativo en la Transición política española. El tratamiento informativo crítico y popular de la Transición española, tesis doctoral, Universitat de València, 2014, p. 384.
98 «Han subido al carro antiOTAN tarde... y mal...», aseguraba Ja por boca de uno de sus personajes. Ja: «Todos contra la OTAN», El Papus, 386 (10 de octubre de 1981), p. 27.
99 José Reig Cruañes: Opinión pública y comunicación política en la Transición democrática, tesis doctoral, Universidad de Alicante, 1999, p. 644.
100 Ciertas ideas casi parecían proféticas: «A lo peor el PSOE nos está tomando el pelo y piensa oponerse a la OTAN, de boquilla, para luego ser más otanista que el Reagan, como es el caso de sus compañeros de la Internacional Socialista, señores Mitterrand y Helmudt Schmidt». Orgasmo de Rotterdam: «Defínete, Felipe», El Papus, 367 (30 de mayo de 1981), p. 9.
101 Cubierta de Luis Rey para El Papus, 422 (14 de junio de 1981).
102 Eddy Thorial: «Una decisión dictatorial», El Papus, 422 (14 de junio de 1982), p. 3.
103 Juan Antonio Martínez Sánchez: «El referéndum sobre...», p. 294.