Published 2003-09-15
How to Cite

This work is licensed under a Creative Commons Attribution-NoDerivatives 4.0 International License.
Abstract
No parece haber demasiadas dudas, ni caber discrepancias sustanciales, en torno al hecho de que la historia social, en cuanto paradigma historiográfico, ha entrado, desde hace algunos años, en una fase de declive. En términos de influencia académica, tras décadas de pujanza, su movimiento de expansión en el seno de la profesión histórica se ha detenido por primera vez, e incluso ha comenzado a retroceder, como prueba el hecho de que su arraigo entre las nuevas hornadas de historiadores es cada vez menor. Pero es que, además, sus presupuestos teóricos y su modelo explicativo de los fenómenos sociales y de la práctica de los actores históricos se han visto sometidos de manera creciente a un proceso de reconsideración crítica. En concreto, la noción de causalidad social, que constituye la piedra angular de este paradigma, ha sido puesta cada vez más en entredicho, en el terreno tanto teórico como empírico. De este modo, el optimismo reinante en la década de 1970 en torno a la historia social ha sido reemplazado paulatinamente por un clima de desconfianza, de incertidumbre y de desencanto que está empujando a cada vez más historiadores a buscar modelos alternativos de explicación...