Publicado 15-06-2002
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Resumen
«No basta, sin embargo, al propietario saber sus derechos si desconoce los peligros a que se halla expuesto», escribía Eduardo Pérez Pujol en el prólogo a la obra del jurista valenciano Manuel Danvila, El libro del propietario, especie de manual que permitía a los propietarios adentrarse en el complicado pero inevitable mundo del Derecho. La acogida que se le brindó estaba a la altura de las incertidumbres que todo un cúmulo de leyes había ido urdiendo en torno a la propiedad. En el mismo año de su publicación, 1862, los círculos cultos y terratenientes valencianos alababan la obra, calificándola de imprescindible «abogado doméstico». Danvila ofrecía ayuda jurídica; lo que no explicaba era cómo ser propietario...