Publicado 15-03-1994
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Resumen
De Riego a Tejero, los golpes de Estado, pronunciamientos militares y alzamientos forman, a través de ricas tipologías formales e ideológicas, saldados con el éxito o el fracaso, más o menos rotundo, más o menos parcial, parte privilegiada de la historia de la España contemporánea. Los años 1820, 1854, 1868, 1874, 1875, 1923, 1936 simbolizan algunos de los principales hitos de esta historia. Se trata, evidentemente, de los éxitos, ya que los fracasos integran un segundo plano histórico, primordial, sin embargo, para los contemporáneos y factible en algunos casos. El general Pavía, con el golpe de Estado de enero de 1874, dio al traste con la efímera Primera República; otro militar, Martínez Campos, con un pronunciamiento cerca de Sagunto a finales del mismo año, abrió las puertas al retorno de la monarquía de los Borbones, en la persona de Alfonso XII. La Restauración fue el fruto inmediato de este golpe militar, mientras que otra asonada, protagonizada por Primo de Rivera en 1923, pondría punto final a esta experiencia. El Estado restauracionista, instaurado por la fuerza de las armas -«por la vulgaridad de aquellos sucesos, la Historia no debía precisar pormenores que carecían de todo interés», era una de las frases que Pérez Galdós puso en boca de «Mariclío» en el último de sus Episodios Nacionales—, tuvo que poner esta fuerza al servicio de su mantenimiento, de su defensa frente a los núcleos derrotados en 1874 o en 1876, al finalizar la Segunda guerra carlista (1872-1876), o frente a la discontinua actuación anarquista, especialmente preocupante a partir de los años noventa...