Published 2000-12-15
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Abstract
Los estudios sobre la conflictividad social en la transición de la sociedad tradicional a la industrial destacan como factores fundamentales la propia industrialización, la transformación económica, el proceso de urbanización o la aparición de nuevos canales de información y de nuevos actores sociales. Pero no suelen tener en cuenta la aparición de un nuevo «comportamiento político» como factor importante en las revueltas o protestas populares.
Después de la Primera República, las nuevas ideologías (socialismo, anarquismo, nacionalismo), los partidos de masas, la participación electoral., en definitiva, la extensión de «lo político», da un nuevo impulso a las protestas populares, en las grandes ciudades pero también en los municipios de tamaño medio. Es el caso de las revueltas de 1912 y 1931-32 en Bermeo, donde aparecen similitudes formales con tipos preindustriales junto a unas causas y unas problemáticas nuevas, que permiten diferenciarlas tanto de éstos como de los lipos industriales en tanto que exclusivamente laborales.