Publicado 15-03-1994
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Resumen
A pesar de ser un fenómeno debatido desde hace largo tiempo por la biología, la psicología, la filosofía y un sector importante de la ciencia social (la antropología, la psicología social o la sociología política), la violencia ha ejercido hasta ahora en el historiador una fascinación muy relativa: rara vez ha ocupado un lugar central en los análisis de una época o de un paradigma histórico determinado. La violencia, y muy especialmente en su manifestación colectiva, se ha solido estudiar corno preludio o corno epílogo de un determinado desarrollo histórico-social. En el mejor de los casos, los hechos violentos han sido vistos corno manifestaciones residuales de una situación de enfrentamiento, y valorados o juzgados polémicamente según la tendencia ideológica del cronista. En nuestra opinión, ya no resulta admisible esta elusión de la violencia, o su mera presentación corno corolario, espectacular pero marginal, de las situaciones conflictivas que padece una sociedad. Aunque a bote pronto resulte una afirmación chocante, la violencia habría de ser considerada hoy por los científicos sociales (y por los historiadores en primer lugar) corno un fenómeno central de civilización, adscrito a la vasta constelación de modos, usos y actitudes políticas, sociales y doctrinales de una época. Y corno tal manifestación de cultura, en el sentido más amplio del término, debe ponerse en relación con el grado de desarrollo político, económico, social, científico e ideológico del colectivo social que la protagoniza o del conjunto de la sociedad en la que se inscribe...