Publicado 15-06-2003
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Resumen
En sus respectivas ponencias presentadas al IV Congreso de Historia Social de España (Lleida, 12-15 de diciembre de 2000), José Antonio Piqueras y Vicent Sanz, por un lado, y Pere Gabriel, por otro, coincidieron en señalar que la historia de los trabajadores y del movimiento obrero ha conocido en los últimos lustros una dedicación decreciente por parte de los historiadores, pese a haber definido el objeto de estudio en su rica complejidad como nunca hasta ahora se había hecho. Mirando con cierta nostalgia reivindicativa a tiempos pretéritos, en los que tales actores atravesaron momentos de auge y de esplendor -los años sesenta y setenta-, los autores citados responsabilizaron de ese supuesto declive a las críticas que había sufrido esta rama de la historia social, a su disolución en la historia de los movimientos populares en general, al abandono de la historia- compromiso y a la regulación institucional del conflicto social que se ha dado en España en nuestra todavía joven democracia. Todas estas causas, entre otras, habrían llevado a que la clase obrera no esté de moda en los círculos historiográficos, perdiendo la centralidad que había ocupado en los análisis de nuestra historia contemporánea y dando pie incluso a que sus cultivadores sintieran vergüenza y se pusieran a la defensiva con respecto a otras metodologías y a la dedicación recabada de los investigadores por otros actores políticos y sociales de los dos últimos siglos...