La Santa Sede y los movimientos revolucionarios europeos de 1820. Los casos napolitano y español
Publicado 15-03-2002
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Resumen
La Santa Sede mantuvo hacia las revoluciones liberales de 1820 una actitud mucho más ambigua de lo que en un principio se pudiera esperar. Aunque el papa Pío VII rechazaba la ideología liberal, la razón de Estado le obligó a contemporizar más allá de lo que las Potencias Conservadoras europeas hubieran deseado. De hecho, los Estados Pontificios se declararon neutrales en los conflictos que enfrentaron militarmente a la Santa Alianza con Nápoles y España, pero esta neutralidad fue más aparente que real. Si el temor a la propagación de las ideas liberales en Italia llevó a la Santa Sede a apoyar discretamente la intervención austríaca en Nápoles, el rechazo de Roma hacia el gobierno liberal español se manifestó en «pequeños gestos» y no en condenas formales. El Papado pudo así servir a los intereses de la Santa Alianza sin comprometer su tradicional independencia política y diplomática.