Publicado 15-03-2003
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Resumen
Mientras Martínez Campos se pronunciaba en Sagunto y don Alfonso era proclamado rey de España, en Cuba la insurrección iniciada en octubre de 1868 no había podido sofocarse. El futuro de la soberanía española seguía siendo algo incierto. Restablecido el orden en el territorio metropolitano y afianzada la monarquía, el gobierno de Cánovas realizó un gran esfuerzo para pacificar la colonia. La ofensiva militar emprendida a partir de 1876 permitió poner término a la primera guerra de independencia cubana mediante el acuerdo firmado en el Zanjón el 10 de febrero de 1878. La guerra acabó, pues, en un pacto del que derivaron unos compromisos no deseados por los grupos coloniales que, tanto en Cuba como en España, habían combatido con tenacidad los proyectos reformistas del Sexenio, apoyado el advenimiento de la Restauración y facilitado el esfuerzo bélico posterior. En todo caso, se trataba sólo de una tregua que se prolongó hasta que el nacionalismo cubano cobró renovada vitalidad a mediados de los años noventa...