Published 1998-06-15
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Abstract
El 10 de octubre de 1996, con motivo de la apertura del Curso de las Reales Academias, la ministra de Educación y Cultura pronunciaba un discurso en la Real Academia de la Historia, en presencia de los Reyes de España y del presidente José María Aznar, en el que denunciaba el «calamitoso estado de la enseñanza de la Historia en nuestro país». La crítica iba dirigida a la anterior etapa socialista, a la que se le acusaba de haber sido capaz de eliminar progresivamente la Historia de los planes de estudio con la intención de «manipular con más facilidad a los ciudadanos». El desinterés manifiesto por el estudio de la Historia era ciertamente un fenómeno de carácter general pero, a diferencia de países como Gran Bretaña o Francia que supieron reaccionar a tiempo, en España los anteriores responsables políticos no lo hicieron en el momento oportuno. Por ello el nuevo gobierno debía hacer frente a una situación considerada «muy grave», que requería soluciones nmediatas...