Republicanos, emigrados y patriotas. Exilio y patriotismo español en la Argentina en el tránsito del siglo XIX al xx
Publicado 15-09-2002
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Resumen
La fuerte carga emotiva que tuvo la salida masiva de hombres, mujeres y niños a través de los Pirineos, o embarcando en los puertos del Mediterráneo, en los meses de invierno de 1938 a 1939, su irreversibilidad, su condición de epílogo de una contienda fratricida y al tiempo de umbral de otra de europea y mundial, en fin, la visibilidad que le otorgó la presencia de fotógrafos, periodistas y documentalistas, hicieron de la expatriación con la que concluye la Guerra Civil, el exilio por definición. Y, sin embargo, hubo otros en los que acaso faltasen las largas colas de gente abandonando el país en una fría mañana invernal, pero que no resultaron más fáciles de sobrellevar para sus protagonistas. Para empezar, el que tres años antes, y en un verano caluroso, protagonizaron aquellos a quienes el azar dejó en el punto equivocado de la geografía española: conservadores, sacerdotes y gentes de orden que huían de la violencia en la retaguardia republicana; demócratas y masones, militantes del Frente Popular o maestros laicos que escapaban, si el terreno se lo permitía, de los militares sublevados y de la brutalidad falangista.