Published 2002-12-15
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Abstract
En uno de sus artículos de crítica literaria fechado en 1836 sostenía Larra, frente a criterios puristas, la necesaria innovación del vocabulario a fin de dar expresión a las ideas científicas filosóficas y políticas del tiempo, que para él expresaban el progreso. Argumentado que de vivir por entonces Cervantes habría tenido que escribir en los periódicos, se preguntaba cómo hubiera podido hacerlo sin palabras o expresiones como «elección directa») «responsabilidad ministerial») «crédito» o «juego de la bolsa». No mucho después, en agosto de 1838 ironizaba Mesonero Romanos sobre las peculiaridades del habla de los periodistas que frecuentaban el madrileño paseo del Prado, usando una «moderna greguería», un lenguaje «de todo punto nuevo», «las indefinibles palabras de oposición y resistencia; el poder y las masas; la interpelación y el voto de confianza; la orden del día y el bill de indemnité; las colisiones y pronunciamientos; fusiones ypasteles; derechos y garantías...